Proyecto triángulos. 2ª parte

Meditación de Triángulos

 

Etapa 1

 

1. Reunámonos, como unidad grupal, en el plano mental.

 

2. Identifiquémonos como alma con el grupo mundial funcionando por medio de los tres centros planetarios, como un triángulo de Luz.

 

3. Extendamos nuestra identificación al alma del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, a la Jerarquía y al Cristo, punto trascendente de síntesis en el centro de cada triángulo; y al triángulo de energías que hay tras el Cristo.

 

4. Reconozcamos el Centro de Shamballa, centro del Propósito y del Poder.

 

Etapa 2

 

Reconozcamos la síntesis de los tres flujos de energía cósmica en Shamballa, donde la Voluntad de Dios es conocida, utilizando esta fórmula de consagración:

 

En el centro de la Voluntad de Dios permanezco.

Nada apartará mi voluntad de la Suya.

Complemento esa voluntad con el Amor.

Me dirijo hacia el campo de servicio.

Yo, el Triángulo divino, cumplo esa voluntad

dentro del cuadrado y sirvo a mis semejantes.

 

Etapa 3

 

Visualicemos una Red de Triángulos de Luz como subyacente al mundo externo de la vida física y de los acontecimientos

 

Veamos la Red:

 

a. Enlazando completamente todas las unidades de triángulos y todos los puntos de Luz alrededor del mundo.

 

b. Enlazando el mundo de las realidades espirituales ?la Jerarquía? al mundo de la experiencia ?la humanidad?; y actuando como un canal de distribución de las energías espirituales que se vierten a través de la Jerarquía hacia la humanidad.

 

c. Transformando el vehículo etérico planetario a fin de recibir y hacer circular las energías del alma y de la Tríada: Voluntad, Amor, Sabiduría: Atma, Buddhi. , Manas.

 

Etapa 4

 

Tomemos conciencia de que las energías de Luz, Amor y Voluntad-al Bien, evocadas por todos los miembros de Triángulos, y que circulan a través de la Red planetaria de Triángulos, tienen un efecto inevitable en los tres mundos (mental, emocional y etérico) de la evolución humana, elevando la conciencia de la Humanidad y ayudando a crear el Sendero de Luz que hollarán los pies del Cristo.

 

Etapa 5

 

Reflexionemos en el propósito, función y correcto desarrollo de la Red de Triángulos, como actividad Jerárquica.

 

Etapa 6

 

Integrados al Grupo, mantengámonos con  firme intención, como un centro de luz irradiando en el interior de la Red de Luz y de Buena Voluntad.

 

Etapa 7

 

Pronunciar La Gran Invocación vertiendo esta triple energía a través de la Red de Triángulos y hacia la conciencia de la entera raza humana.

 

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la Luz descienda a la Tierra

 

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres;

Que Cristo retorne a la Tierra

 

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;

El propósito que los Maestros conocen y sirven

 

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

Y selle la puerta donde se halla el mal.

 

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

Om                               Om                        Om

 

Triángulos es una actividad de servicio mundial en la que las personas se unen, mediante el pensamiento, en grupos de tres para crear una red planetaria de triángulos de luz y buena voluntad. Usando una oración mundial, la Gran Invocación, invocan luz y amor como servicio a la humanidad. Información adicional sobre Triángulos está disponible al igual que el Boletín de Triángulos, para los hombre y mujeres de buena voluntad, que se publica cuatro veces al año en los siguientes idiomas: Alemán, Danés, Español, Francés, Griego, Inglés, Italiano, Portugués y Ruso. Triángulos es una de las actividades de la Fundación Lucis, una filantropía educativa y no lucrativa que existe para promover las correctas relaciones humanas.

 

Técnicas

 de

Triángulos

 

 

 

Doce preguntas sobre los Triángulos

 

  1. ¿Que son los Triángulos?

 

La palabra “Triángulo” es a la vez atrayente y portadora de imagen. Se describe el triángulo como una actividad que crea y mantiene una Red de Luz y de Buena Voluntad alrededor del planeta. Tal es la base fundamental de los Triángulos y la comprensión de su verdadera significación empieza ahí.

 

Para llegar a una solución válida y correcta de sus numerosos problemas en el plano universal, la humanidad tiene necesidad de más iluminación mental, más “Luz” sobre su camino, más Buena Voluntad en las inevitables interrelaciones en el esquema y las estructuras de una sociedad civilizada y moderna. Se ha llamado a la Buena Voluntad el factor “X” pues, cuando se la utiliza, en no importa cual situación, produce en el corazón y el espíritu un cambio proporcionado a la sinceridad y a la intención de aquellos que manejan este poder pare el bien, y que son sensibles a su nota. El resultado del trabajo cotidiano de los miembros de Triángulos es que “una Red de Luz y de Buena Voluntad rodea al planeta”.

 

La Red de Luz, transmitiendo e irradiando la energía de buena voluntad afecta, no solamente a los miembros de Triángulos en su trabajo cotidiano sobre el plano espiritual, sino que todos los hombres y mujeres de buena voluntad son estimulados no importa donde se encuentren, por la irradiación magnética de la Red de Voluntad al Bien.

 

La Red es una realidad práctica y efectiva. La interconexión de las relaciones creadas en los éteres, por el poder del pensamiento y de la intención espiritual de todos los miembros de Triángulos, impregna la conciencia humana. Esta se manifiesta por el comportamiento humano, por los actos y las opiniones, por la forma en que son tomadas las crisis y son resueltos los problemas. En todas las épocas, las relaciones personales, nacionales e internacionales, reaccionan a la nota predominante en la conciencia humana.

 

Todos los miembros de la Red de Triángulos, por su invocación de la Luz, del Amor y de la Voluntad al Bien, en nombre de toda la familia humana, rebasan todos los límites sociales, nacionales, económicos, religiosos e ideológicos y ayudan al establecimiento de una sencilla buena voluntad y comprensión amorosa entre los hombres.

 

Las nuevas realizaciones técnicas han aproximado geográficamente a todos los países. Ello nos ha permitido comprender que las posibilidades de destrucción eran mucho más terroríficas como nunca antes habían estado dispuestas. Los lazos económicos entre diferentes países son más estrechos que antes. Así pues nos hallamos hoy ante una situación caracterizada por una interdependencia internacional creciente, rica en posibilidades, pero igualmente cargada de peligros ayer desconocidos.

 

Tal es el mundo que debemos manejar. Tal es el mundo que cada hombre, los diferentes gobiernos, pero también la colectividad, deben abordar de forma nueva. Nuestro problema es el de utilizar lo que el hombre ha creado, para beneficio del hombre y no para su destrucción. Este problema no hallará su solución más que cuando todos los hombres acepten participar cargando con su responsabilidad.

 

Los hombres de buena voluntad tienen una gran responsabilidad: si profundizan y expresan todo el poder de la buena voluntad que se halla en sus corazones y en sus espíritus, ello evocará forzosamente una rápida respuesta de la buena voluntad latente en toda la humanidad. Pues la mayoría de nosotros no somos plenamente conscientes de lo que se puede hacer en la humanidad para el establecimiento de correctas relaciones, por medio de la utilización inteligente e intencional de la energía de la buena voluntad dirigida a través de la Red de Luz de los Triángulos, en la conciencia humana.

 

El trabajo de Triángulos está plenamente encuadrado en el sendero de servicio mundial. La comprensión individual de su fin, y la cooperación en la acción e intención espirituales, hacen de cada triángulo un hogar de buena voluntad iluminada en la red, creando la atmósfera espiritual en la que los hombres pueden aprender a vivir juntos en armonía y buenas relaciones. Nos corresponde pues fortificar y extender esa Red de servicio mundial a todos nuestros hermanos humanos.

 

  1. ¿Por que una Red?

 

“Una Red provee los indispensables hilos entrelazados o canales, por los que irradian las energías espirituales de luz y de buena voluntad, invocadas por todos los miembros de Triángulos.”

 

La Red de Luz y Buena Voluntad es, a la vez, real y simbólica. Expresa en la sustancia mental y etérica, la interrelación existente entre todas las formas de conciencia en el plano físico. Es el símbolo de la unidad espiritual interna y de la relación entre todas las diferentes parcelas de la Vida Una y el Espíritu de Dios.

 

Para dirigir las energías de Luz y Buena Voluntad a través de los éteres que rodean e interpenetran la tierra y la conciencia humana, es necesario un “hilo conductor”. El canal por el que estas energías espirituales fluyen es creado, en la materia mental, por la acción deliberada de un grupo de tres personas, que enlazan, por medio del poder del pensamiento, su propio equipo mental al de la humanidad. En el plano mental, el espíritu de los hombres funciona en diferentes niveles de conciencia, y la conexión establecida consciente y deliberadamente en cierto nivel y con un fin determinado actúa. “La energía sigue al pensamiento”, tanto como la Red está constituida por hilos vivientes de sustancia mental puesta en actividad por el trabajo de los miembros de Triángulos, a fin de crear un vehículo que permita la circulación y la transmisión de la energía de buena voluntad.

 

En cada punto de intersección de la Red, un ser humano utiliza su espíritu, dirige su pensamiento e invoca las energías espirituales en beneficio de toda la humanidad. El trabajo en formación triangular es más potente y tiene mayor alcance que el trabajo mental solitario.

 

El  comportamiento externo y las acciones de un hombre dependen de lo que contiene su mente. El plano mental es, en consecuencia, causante y condicionante. La Luz y la Buena Voluntad vertidas dinámicamente a través de la Red de Triángulos, por medio de la actividad mental de sus miembros, actúan en la conciencia humana.

 

Así pues, a su tiempo, las correctas condiciones causales producirán justos efectos, y la actividad humana reflejará la Luz y la Buena Voluntad que habrán sido vertidas de forma impersonal, sobre el reino humano y puestas así a disposición de cada uno. En consecuencia, la Red es un mediador, un canal para las energías espirituales, y es también un factor causal que impregna los éteres y la atmósfera de la tierra, de correctas disposiciones y actitudes de espíritu y de corazón, las cuales actuarán a través de la conciencia humana para la fraternidad, la participación en las responsabilidades, "ordenadas en libertad” y las correctas relaciones entre los hombres.

 

  1. ¿Por que un Triángulo?

 

“El triángulo es una figura geométrica fundamental, el símbolo espiritual de la Trinidad esencial original de la divinidad. Tres personas pueden trabajar en grupo y constituyen tres puntos focales enlazados, a través de los cuales puede circular la energía espiritual.”

 

El secreto de la eficacia del trabajo de Triángulos reside en el hecho de que nosotros somos los distribuidores y que todas las energías están en constante movimiento. La energía circula naturalmente. En el momento que un flujo de energía espiritual se extiende, puede ser perpetuado y acrecentado en volumen y en poder por impulsos rítmicos. Tres personas actuando juntas con un objetivo común y en el mismo sentido, pueden hacer circular las energías con las que han elegido trabajar. Los miembros de Triángulos trabajan con las energías de Luz y de Buena Voluntad.

 

Tres es la unidad más pequeña posible para tal circulación de energía, y cuanto más pequeña es la unidad más fácil resulta el formarla y menos difícil el hacerla operante. El trabajo implica el sentido de responsabilidad, pues si uno de los tres miembros falla, la unidad es destruida. Si “A” se retira, “B” y “C” no pueden trabajar en triángulo mientras no hayan reemplazado a “A”. Cada miembro del triángulo es pues muy importante. Si formase parte de una unidad mayor, podría abstraerse de la misma sin mucho inconveniente.

 

Es imposible tomar caprichosamente las energías espirituales y esperar resultados. E trabajo de Triángulos no puede ser eficaz y válido más que si está hecho convenientemente.

 

Un triángulo constituye una base de trabajo más sólida que aquella a la que la dualidad puede pretender. Encuentra en sí mismo su centro de gravedad y su punto de equilibrio. Esto no solamente es verdadero para objetos concretos como la estabilidad de un triciclo con relación a la de una bicicleta, sino que lo es igualmente para la acción espiritual. Cada religión mundial enseña que Dios es una Trinidad. La Vida de Dios que fluye en y a través de la humanidad, es la Vida Una manifestándose en sus tres aspectos esenciales, estando el hombre mismo nunca mejor descrito que como cuerpo, alma y espíritu.

 

  1. ¿En que consiste la Red?

 

La Red consiste en hilos de sustancia mental iluminada a lo largo de los cuales circula la energía de la buena voluntad.

 

Relativamente pocos seres humanos y ciertamente, ninguna persona capaz de un razonamiento personal inteligente, se contentan hoy con una explicación de la vida en términos de posesión de bienes y beneficios materiales. Lo que se halla detrás de las apariencias y del dominio de las sensaciones es reconocido, aunque todavía sea poco comprendido.

 

Las relaciones humanas en la vida cotidiana y las responsabilidades tomadas por los hombres para la creación de nuevas y mejores condiciones, dependen enteramente de la escala de los valores humanos. ¿Dónde se pone el acento? ¿Sobre las cosas, los sentimientos, los pensamientos o sobre estos tres elementos integrados en un todo que es utilizado como instrumento para la expresión de las energías espirituales que viniendo de este universo poco conocido de fuerzas invisibles, entran en contacto con el universo material?

 

Poco a poco, la humanidad aprende, en gran parte gracias a la búsqueda científica, que lo que en el pasado era considerado como de materia densa, es en realidad energía en movimiento. La materia es energía, la luz es energía, el pensamiento es energía, la buena voluntad es una energía expresando el amor de Dios. Así pues, el trabajo de Triángulos es un acto de propulsión de energía, lanzado y vitalizado desde la fuente invisible de poder espiritual, motivado por el amor de la humanidad y el deseo de servir. Desde el más elevado punto espiritual del planeta, hacia el mundo exterior de la vida cotidiana, el flujo de la nueva vida se manifiesta.

 

  1. ¿Cómo se construye?

 

La Red está formada y mantenida por la acción cotidiana de cada miembro de Triángulos invocando las energías espirituales y empleando el poder creador del pensamiento.

 

Igual que el escultor modela su idea en la arcilla, los miembros de Triángulos construyen con sustancia mental la Red de luz y buena voluntad.  Al principio el escultor crea su proyecto mentalmente. Su presentación exterior toma forma en función a la claridad, belleza y exactitud de su pensamiento y de su habilidad por trasponer su idea a la materia misma.

 

Cada ser humano está constantemente en vías de modelar y dar forma a la sustancia mental, en una infinita variedad de formas, expresando en cada instante su disposición de espíritu o su emoción. Por la cualidad de su pensamiento, cada ser humano afecta constantemente “la atmósfera “ mental en la que vive la humanidad. Las condiciones mundiales son creadas por el pensamiento, tanto como la obra del escultor es creada por su pensamiento.

 

Ello muestra cuán vital es para el mundo el crear en forma correcta, con materia mental, y cuán fuertemente influenciada está la humanidad por sus propias formas de pensamiento. Ello muestra también cuán grande es la tarea que consiste en ayudar a elevar y purificar la atmósfera mental del planeta, y cuán urgente es el trabajo de los miembros de Triángulos en su precisa construcción de la radiante Red de Luz y Buena Voluntad, rodeando la Tierra. La utilización correcta de la energía mental es una forma de servicio para la raza. La Red crea haces luminosos de relaciones espirituales entre seres humanos que viven sobre la tierra. Obra como una red de radio que proyecta rayos de luz de un punto a otro. Para ser eficaz, cada triángulo debería ser correctamente visualizado y una corriente de vida espiritual debería ser enviada con fuerza a través de la Red. El esquema de trabajo está claramente definido en tres estadios simples:

 

La unión por el pensamiento con los otros dos miembros de cada triángulo, cada día.

 

La visualización de la luz y de la buena voluntad circulando por los tres puntos de cada triángulo en la Red entera.

 

La recitación de la Gran Invocación, por amor a toda la humanidad.

 

Con esta fórmula simple pero potente, la humanidad unida puede utilizar su potencia divina para crear correctas condiciones que permitirán a los hombres vivir en paz.

 

  1. ¿Cómo se efectúa el trabajo?

 

“Cada miembro se une en pensamiento e intención con los otros dos miembros de su triángulo o de cada uno de sus triángulos, y visualiza las energías vivientes de Luz y de Buena Voluntad que circulan del uno al otro. Después dirige el flujo de energía a la Red visualizando claramente la Red mundial de Triángulos de la que el suyo forma parte. Entonces repite concentradamente y con intención la Gran Invocación.”

 

Se ha dicho con frecuencia que el verdadero trabajo que cada miembro de Triángulos debe hacer es de la mayor simplicidad. Parece en efecto tan simple, que su significado esencial y profundamente espiritual es a menudo desapercibido o subestimado.

 

Llega incluso a suceder que los miembros de Triángulos consideran que pueden acrecentar la eficacia de su trabajo con añadidos o sustituciones de su invención. Una iniciativa tal, aunque sea bien intencionada, no trace más que embrollar y deformar el objetivo del trabajo de Triángulos y disminuye la circulación de energía hacia y a través de la Red de Luz y Buena Voluntad.

 

En la simplicidad exterior del trabajo, reside su intrínseca eficacia y el medio que le es propio pare revelar el bien, la belleza y la verdad.

 

  1. ¿Por que emplear la Invocación?

 

El empleo de esta Invocación enfoca y libera las energías espirituales disponibles para la vitalización de la Red entera.

 

Hay dos fuentes de fuerzas espirituales disponibles para la Red. La primera es la luz y la buena voluntad de cada miembro del Triángulo. Estas dos cualidades divinas de base, que cada uno de nosotros posee, forman parte de nuestra herencia de “hijos de un solo Padre”, pues “estamos hechos a Su Imagen” y “en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. He aquí una verdad profunda y mística.

 

La religión, por definición y en la práctica, une al individuo con Dios. El principal método de relación en el curso de las edades ha sido la plegaria. Esta ha sido ampliamente fundamentada en la demanda, la súplica, y con mayor frecuencia, para nuestro beneficio, el de aquellos a quienes amamos, el de nuestra nación, nuestra religión, etc. Instintivamente, hemos sido motivados por nuestro interés para lo que era nuestro o lo que queríamos obtener.

 

La Gran Invocación que utilizamos cada día en nuestro trabajo de Triángulos, trasciende ese nivel de conciencia interesada de otra manera. No hacemos un triángulo por lo que vamos a obtener. Cooperamos con un servicio mundial para beneficio de la entera humanidad. La impersonalidad caracteriza a los miembros de Triángulos en cuanto a grupo. Hemos comprendido bien que vivimos en una comunidad mundial, en el propio sentido del término y que obramos en conjunto.

 

Es nuestra fuerza y nuestra seguridad de la realidad de los valores humanos.

 

La Luz que invocamos al enunciar La Gran Invocación, “se derrama en el espíritu de los hombres”, de todos los hombres, no solamente de nuestros amigos o de nuestra nación. El amor que invocamos, se vierte en el corazón de los hombres, de todos los hombres. El amor y la luz del Plan de Dios tocan a la humanidad en cuanto a grupo o centro de la vida divina.

 

La Gran Invocación es una plegaria desinteresada, impersonal y universal. Cuando la enunciamos, actuamos como miembros de la familia humana, formando parte de la “Vida Una”, y buscando el bienestar de todos los hombres, por todo el mundo. Por su utilización cotidiana, llegamos a ser verdaderamente y más de lo que lo hayamos sido jamás, “los hijos de un solo Padre”.

 

Más especialmente, esta Invocación utilizada por los miembros de Triángulos, aporta y vierte a través de la Red sobre la humanidad, esta fuerza divina esencial que debe estar presente para que nuestros esfuerzos no sean vanos. La buena voluntad es la expresión, en el corazón humano, de la divina Voluntad al Bien. Asegura el éxito del Plan de Dios para el hombre. La buena voluntad que hay en nosotros construye la Red y se alimenta de ella. Entonces invocamos la Voluntad de Dios de lo que es bueno y acorde con Su Plan. Cooperamos en el Plan de Dios y, por nuestra acción, la buena voluntad se vierte en los corazones y los espíritus de los hombres, de forma creciente y continua.

 

8. ¿Cuál es el motivo de nuestra  adhesión a los Triángulos?

 

         El motivo no es el beneficio personal, sino el servicio al mundo.

 

Nuestra cooperación con el trabajo de Triángulos es un servicio para la humanidad. No formamos triángulos para nuestro beneficio personal o nuestro confort, sino para crear una Red a través de la cual las energías divinas de Luz, Amor y Poder, se viertan en los espíritus y los corazones de todos los hombres, en todas partes.

 

Por este trabajo, recibimos y damos; lo cual es el verdadero sentido del servicio. Se ha dicho que el ideal más elevado es el servicio, y toda la historia atestigua que los seres verdaderamente evolucionados consagran su vida al servicio de su prójimo. En este trabajo de Triángulos jugamos, lenta y discretamente, nuestro papel en la elaboración de la historia, en un punto crucial de la evolución espiritual de la humanidad.

 

Cada miembro de un triángulo, motivado por el amor a su prójimo, es una central de luz espiritual. Esta luz es trasmitida a través de la Red mundial creada por nuestros esfuerzos conjuntos; ayuda a disipar los núcleos sombríos que tanto oprimen a la familia humana. Esta luz espiritual ayuda a crear el clima mental en el cual las cuatro Libertades florecerán en cada hombre que reconocerá a su hermano en su prójimo: el clima en el que se edificará la nueva civilización encarnando lo bueno, lo verdadero y lo bello.

 

Tal es el Plan al que servimos y, haciéndolo, ayudamos a restaurar el Plan en la Tierra.

 

  1. ¿Cómo crece la red: a) en cantidad, y b) en calidad?

 

         a) Cada miembro tiene la responsabilidad de interesar a otras personas de buena voluntad y formar nuevos triángulos para fortificar y desarrollar la Red.

 

          b) El poder magnético e irradiante de la Red depende de la parte de contribución espiritual que cada triángulo aporta al conjunto. Esta parte depende, a su vuelta, de la asiduidad cotidiana de cada miembro de Triángulos.

 

La Red de Luz y de Buena voluntad rodea al mundo. Cada miembro de Triángulos es un punto viviente de luz en esta Red. Establece, además, lazos espirituales y magnéticos con cada miembro de Triángulos, y reconociendo este hecho de base, se percibe a sí mismo como parte del grupo mundial, dedicado al servicio de la humanidad. Las fuerzas espirituales operan a través de la familia humana, lo reconozcamos o no, pero si decidimos cumplir con nuestro rol de servidor espiritual, es indispensable que reconozcamos la realidad de estas fuerzas espirituales y que aprendamos a manejarlas por el poder de nuestro pensamiento. Es pues, de la mayor importancia, para el futuro del trabajo, que cada miembro comprenda claramente y se dé perfecta cuenta del significado del trabajo de Triángulos.

 

Por ello, publicamos este fascículo sobre los doce puntos esenciales de Triángulos. Está a disposición de cada miembro y será remitido a cada solicitud.

 

Veamos ahora la pregunta: ¿Cómo crece la Red, en cantidad y en calidad? Una sola persona en medio de millares de personas esparcidas por el mundo, puede participar verdaderamente en el gran esfuerzo espiritual mundial, pero la asociación formada según los métodos que preconizamos, le permite crear un lazo especial con dos personas más. Este lazo, cuando es conscientemente recreado cada día, produce un punto focal de luz y una potente central de Buena Voluntad, lo cual trasciende la suma total de lo que podría ser cumplido por las mismas tres personas trabajando aisladamente.

 

Es pues evidente que la extensión de la Red de Luz y Buena Voluntad en el cuerpo de la entera humanidad y en todo el mundo, depende de la creación de nuevos triángulos. Esto significa que todo miembro de Triángulos llega a ser natural y alegremente sensible, en sus contactos cotidianos con su entorno, a una similitud de estado de espíritu y a una posible cooperación con otras dos personas susceptibles de compartir con placer su propia experiencia de Triángulos. Los Triángulos han sido formados por todas partes en el mundo de forma natural y espontáneamente y no dentro del espíritu de una propaganda sectaria, ni bajo la conducción altamente organizada de sus miembros.

 

Cuando un individuo se une a Triángulos bajo el solo pretexto de no querer rechazar a sus amigos, esto no significa generalmente gran cosa y, en lugar de reforzar el trabajo, es un punto débil que se halla introducido en la Red. La Red crece en cantidad por la formación de nuevos triángulos de personas realmente interesadas por el progreso espiritual y que asumen con alegría, el trabajo cotidiano requerido. El crecimiento de la Red no es ni una deuda ni un deber. Es la expresión espontánea de nuestra propia apreciación de su valor y de nuestro deseo de acrecentar el servicio de la Red en el mundo. Los triángulos así formados tienen la cualidad fundamental indispensable al verdadero trabajo espiritual. Esta cualidad es aportada y mantenida por cada triángulo individual para que cuando tres personas trabajen de esta forma, los efectos sean inevitablemente acumulativos.

 

La potencia espiritual y la cualidad magnética que afluyen a través de la Red entera, están en acción constante. Ellas no cesan ni remiten, haciendo cada miembro de Triángulos aquí o allá, su trabajo cotidiano. Es una constante circulación de potentes energías espirituales de buena voluntad y de sustancia luminosa. Desde el momento en que es creado un triángulo sincero e inteligente y éste trabaja, el proceso entero es acrecentado y vitalizado, siendo cada triángulo, en todas las partes del mundo, reforzado y ayudado, aproximándose así al verdadero objetivo de Triángulos.

 

  1. ¿Cómo es mantenido cada Triángulo?

 

Los miembros de un triángulo mantienen entre ellos relaciones por carta o, si es posible, por contacto personal, a fin de asegurar que su triángulo permanece como una unidad activa de la Red.

 

Como todos sabemos, la fuerza y el valor de la Red de Triángulos son creados y sostenidos por el trabajo de cada miembro. Es nuestra acción lo que le da realidad. Si somos varios miles en el mundo, nuestro esfuerzo por ayudar a los hombres en todas partes, es potente y eficaz.

 

La característica del trabajo reside en su base de acción triangular. Actuamos de tres en tres. Estos grupos triangulares, por su acción correcta, llegan a ser un punto luminoso en la Red mundial de Luz y Buena Voluntad. Tenemos pues interés en reconsiderar la forma en que estos puntos focales de energía de luz funcionan.

 

Los triángulos en los que trabajamos deben ser triángulos obrando actualmente como una unidad. Cada miembro de un triángulo debe contactar con los otros dos miembros y ser consciente de su acción conjugada. Cuando un miembro falla, perjudica a los otros dos. Lo importante es el trabajo del triángulo, el trabajo sostenido de tres personas.

 

Esta actividad triangular y la Red que de ello resulta, es un trabajo claro, potente, mental. Cada día, contactamos por medio del pensamiento con los otros dos miembros, reconociendo la identidad de nuestro fin común. Cada triángulo llega a ser un punto brillante de luz y cada uno de nosotros, como individuo, “se pierde en esta luz”. El triángulo funciona entonces como una estación de luz en la Red.

 

  1. ¿Quién puede llegar a ser miembro?

 

Todos los hombres y mujeres inteligentes y de buena voluntad del mundo entero, sin distinción de raza, color, religión, casta o ideología son invitados a servir en la Red de Triángulos.

 

La esperanza de la humanidad reside en cada uno de nosotros, en la forma en que vivimos cotidianamente y en la cualidad de nuestras relaciones humanas. Nuestro problema y el problema de la humanidad son un problema de relaciones: con los pensamientos, las ideas, las cosas y, particularmente, con los demás. Cuando resolvemos nuestras relaciones, resolvemos nuestro problema.

 

Con nuestra zona de influencia limitada, nuestro papel en el gran despliegue de los acontecimientos humanos parece insignificante, tanto, que no nos apercibimos de la medida y la realidad de nuestra relación con nuestro propio universo. Esta relación correctamente motivada resuena, limpia y extendida, en la luz y la buena voluntad hasta incluir la mayor comunidad de razas, grupos y naciones, imprimiendo una nueva visión en la familia humana. Estimula la posible realización de una comunidad de hombres y mujeres unidos a pesar de las numerosas diversidades en las formas de pensar, de vivir, y de cohabitar en coasociación.

 

En la confusión y las perplejidades del mundo entero, la Red de Luz y Buena Voluntad está fuertemente anclada en la conciencia de la humanidad. Es una Red de hombres y mujeres de Buena Voluntad, de todas las razas y creencias, unidos en los Triángulos de correctas relaciones y de servicio. Quienes se unen a Triángulos, lo hacen porque son sensibles a las condiciones mundiales y a las necesidades de la humanidad. En una mejor comprensión del fin y en una buena voluntad unificada en el seno de los pueblos de la tierra, se hallan los cimientos de la nueva comunidad mundial.

 

  1. ¿Son los Triángulos un movimiento religioso?

 

La actividad de Triángulos no se ata ni limita a ninguna de las grandes religiones mundiales. Es una empresa espiritual universal en la que participan personas de todas las creencias.

En esta pregunta y su respuesta podemos hallar una distinción entre lo que es “religioso” y lo que es “espiritual”. Los Triángulos no son un movimiento religioso sino un proyecto espiritual, en tanto que incluyen a todas las creencias religiosas. El “espíritu” es la esencia misma de la Vida Divina de Dios. La “religión” es una forma creada por el hombre para contenerla y expresarla.

 

Los miembros de Triángulos viven y sirven en todos los países del mundo; cumplen su papel nacional y racial, adoran al Dios único bajo el nombre que les es familiar. La riqueza y la eficacia del trabajo residen en la amplia distribución de los miembros por el mundo. Todos son incluidos y todos los hombres son alcanzados y tocados por la Red.

 

Los Triángulos son pues un instrumento para la creación de la unidad humana y la correcta relación entre el mundo espiritual y el mundo material: un vehículo para la circulación de la Luz y la Buena Voluntad, y para la restauración del Plan.

 

"Todo trabajo es espiritual si sus motivos son correctos”. Las fuerzas espirituales del bien trabajan en silencio, en los niveles etéricos, franqueando las fronteras a pesar de todos los obstáculos. En este proceso, en cuanto a miembros de Triángulos, cualquiera que sea nuestra creencia, hemos tomado nuestro lugar y, desde el mismo, servimos al Plan.

 

¿Cómo formar un triangulo?

 

Con frecuencia se pregunta: “¿Cómo crear un triángulo?” y “¿Cuál es la mejor manera de presentar la Red de Luz y Buena Voluntad?”

 

Muchas personas han tenido la impresión de que el Triángulo se ha hecho por sí solo”, sin esfuerzo ni plan aparente, como si existiera antes de que sus miembros se encontrasen o decidieran trabajar juntos. Pero a otras personas se les ha dado mal y han buscado durante mucho tiempo sin éxito. ¿Qué pueden hacer cuando chocan con la aparente falta de eventuales colaboradores?

 

La preparación mental

 

Se olvida con frecuencia que, en una tal situación, es necesaria una preparación mental adecuada. La buena consecución del trabajo de Triángulos implica una cierta “afinidad de espíritu”. Debemos entrar en resonancia con la longitud de onda de Triángulos. Qué medio más apropiado para encontrar colaboradores, que ser, al comienzo, un “emisor mental”, difundiendo el concepto de Triángulos y la necesidad de colaboradores en nuestro entorno mental, ensanchando nuestra comprensión por medio de la lectura y la reflexión, de manera que nuestra conciencia se impregne y sature de la “esencia” de Triángulos. Cómo crear de otro modo un magnetismo suficiente para evocar una respuesta de parte de la persona susceptible de convenir.

 

El enlace con la Red

 

Al mismo tiempo, podemos comenzar a crear un enlace mental cotidiano con la Red de Luz y Buena Voluntad, utilizando La Gran Invocación, y haciendo como si el triángulo existiese ya. Visualizaremos entonces a los otros dos puntos de luz esperando con confianza que en el momento preciso sobrevendrán las personas correspondientes.

 

Este enlace cotidiano con la Red, carga de poder magnético el campo de nuestra conciencia y nuestro entorno mental, aumentando así la atracción de la forma mental del triángulo que estamos en vías de crear.

 

La acción correcta

 

La correcta preparación interna debe ser seguida por una acción externa apropiada. No es difícil, hoy, hablar de plegaria y meditación. Los hombres y mujeres de buena voluntad buscan ardientemente los me­dios para servir a sus semejantes. Saben instintivamente que la humanidad tiene necesidad de luz y de buena voluntad y no hay necesidad de con­vencerles de que el poder del pensamiento puede ser utilizado para el servicio.

 

Pero todavía permanecemos con demasiada frecuencia, reserva­dos o vacilantes. Estamos todavía demasiado inhibidos para hablar con el corazón abierto con tanta frecuencia como podríamos. Esta inhibición es comunicativa y es una de las barreras a sobrepasar si queremos atraer nuevos participantes al trabajo de Triángulos.

 

Otra dificultad reside en la respuesta que se nos da a menudo: “¿Por qué reunir a un grupo? ¿Acaso no soy yo tan eficaz  rogando y e­nunciando a solas La Gran Invocación?” Es una gran realización para la humanidad el tomar conciencia de su unidad subjetiva y del hecho de que, cuando los hombres ruegan a Dios, cualquiera que sea el lugar o el momento, se unen a la aspiración permanente de toda la familia humana y a su invocación de la divinidad.

 

Por lo tanto, la plegaria individual no es ni tan eficaz ni tan útil espiritualmente como la invocación consciente de grupo. Deberíamos insistir en esta ciencia de la nueva era ‑la invocación grupal‑ pues es el rasgo esencial del trabajo diario de Triángulos.

 

La Red

 

Para terminar, podemos indicar las dos características particula­res de Triángulos: la formación en triángulo y la constitución de la red. Sin un canal en el mundo externo, el espíritu sería impotente para in­fluenciar los asuntos del mundo. La red constituida por millares de triángulos, es ante todo un canal mundial que permite a las energías es­pirituales verterse en la conciencia humana. La Red es igualmente un sis­tema de comunicación. Toda energía precisa de un soporte pare poder circular y conducir su fuerza allí donde la necesidad se hace sentir. La Red permite a la luz y a la buena voluntad invocadas por cada triángulo, propagarse a través del planeta ejerciendo así una influencia mundial.

 

El Triángulo

 

El triángulo es una forma universal y fundamental en la naturale­za. La ciencia es categórica a este respecto, y las religiones enseñan la verdad afirmando que la trinidad se halla en el corazón de cada forma vi­va. Los Triángulos son, de hecho, una actividad de servicio espiritual particularmente simple, uniendo la modalidad científica a la modalidad religiosa. El triángulo existe también en las relaciones humanas ordina­rias, porque son precisas por lo menos tres personas para formar un gru­po, y la relación triangular es la unidad de base y el núcleo en todo tra­bajo grupal.

 

Presentando los Triángulos, podemos pues mencionar que la Red está fundada en una realidad universal, y que cada miembro de un trián­gulo se identifica con uno de los modelos fundamentales del planeta. No siempre podemos conseguir con éxito suscitar el interés, pero, trabajan­do en la expansión de la Red, fortificamos el canal por el que descienden las energías espirituales, y construimos un sistema más ampliamente uni­versal para la transmisión y distribución de la luz y la buena voluntad en el globo.

 

Otras sugerencias para crear y mantener los Triángulos

 

  1. Al principio, debe darse cuenta de que no podrá lograrlo más que es­tando usted mismo profunda y completamente interesado.

 

  1. Dése cuenta en seguida que muchos de sus amigos están profunda y ardientemente dispuestos a ayudar en este momento de crisis mundial y que creen en una intención divina, aunque no hayan abordado jamás un tema como éste con usted.

 

  1. Después, introducir la idea del plan de esta Red de luz y buena volun­tad, sin obligar a las personas a formar parte. Hable de la originalidad de la idea (pues es única), y mencionando el hecho de que tales triángulos existen ahora por todas partes en el mundo, de su multiplicación en el hilo del tiempo, de la simplicidad del trabajo propuesto: algunos minu­tos de meditación cada día, unidos en una vida de buena voluntad esclare­cida. Y deje que la idea germine.

 

  1. Cuando usted, perciba un interés real, proponga a las personas interesa­das unirse a usted para formar un triángulo, y empiecen el trabajo en la Red de luz y buena voluntad.

 

  1. No es necesario que los miembros de un triángulo vivan en el mismo lugar que usted. Será útil, seguramente, que los miembros se puedan encon­trar de vez en cuando, para el trabajo y para cambiar impresiones, pero no es esencial. Los miembros deben sentirse libres para hacer el trabajo requerido, a su manera y en el momento de su elección.

 

  1. Permanezcan en contacto con los miembros de su triángulo. A todo aquel que ha formado un triángulo le corresponde mantener despierto el interés de los otros dos miembros, hasta que el ritmo del trabajo que­de bien establecido. Después, mantengan el contacto, y traten de forti­ficar y vitalizar el trabajo que ustedes, hacen en conjunto dentro de la Red de Triángulos.

 

  1. Cada miembro de su triángulo debería ser animado a formar otros; es­te trabajo les incumbe también. Atraigan su atención sobre este hecho y ayúdenles del mejor modo posible en sus tentativas. Es así únicamente como el trabajo puede progresar y extenderse como es debido.

 

  1. Su trabajo subjetivo en la Red de luz y buena voluntad debería ayu­darles, a usted y a los otros miembros de su triángulo, a demostrar clara­mente, en todo su entorno, el valor práctico y la eficacia de la luz, del amor, de la buena voluntad invocadas por el trabajo cotidiano de los Triángulos. Un ejemplo vivo de correctas relaciones es inspirador y co­municativo.

 

Como hacer el Trabajo

 

El trabajo de Triángulos es muy simple. No ocupa más que algu­nos minutos por día, y, con la práctica, casi puede hacerse no importa dónde ni en qué momento. Si bien los miembros han de descubrir los métodos que mejor les convengan, no obstante hay algunas reglas básicas a respetar. Lo que sigue puede ayudar a los nuevos miembros:

 

  1. El lugar donde hacer el trabajo: Siempre es preferible hacer el trabajo en un lugar tranquilo donde usted no sea molestado. Sentado confortablemente, con los ojos cerrados, deshágase de todos sus pensamientos, de todos sus sentimientos del día y concéntrese en la tarea de servir a la humanidad por medio de Triángulos. Con la costumbre, ello se hace casi instantáneamente, como si se conectase la radio en cierta longitud de onda, la de la Red.

 

  1. Unase mentalmente  con los otros miembros del o de los trián­gulos, en el punto más elevado de conciencia que pueda alcanzar “vi­sualizando" cada triángulo como una unidad en  "el ojo de la mente”. La visualización tiene una gran fuerza creadora. Algunos crean fácilmente una imagen mental. Otros utilizan la imaginación, repiten mentalmente los nombres de los miembros de su o de sus triángulos o simplemente piensan en cada uno de ellos. Otros combinan diferentes métodos. Según el principio de que la energía sigue al pensamiento, podemos estar segu­ros de que, a partir del momento en que pensemos en ello, se crean lazos que son revitalizados, cada día, por este trabajo.

 

  1. Una red luminosa de triángulos ha sido construida alrededor del pla­neta, gracias al trabajo cotidiano de los miembros de Triángulos. Visua­lice los triángulos de los que usted forma parte, como elementos de la Red mundial de Triángulos.

 

  1. Visualice la luz y la buena voluntad vertiéndose en cada uno de los tres puntos de su o de sus triángulos, circulando alrededor del mismo, de un punto a otro y fluyendo por la red, en el corazón y espíritu de los hombres y mujeres del mundo entero. El alma o principio crístico puede ser hallado en el centro de cada triángulo y muchos ven en este punto central la fuente de luz y buena voluntad utilizadas en el trabajo. Mientras que la luz y la buena voluntad se expanden, dese cuenta que ellas aumentan el florecimiento de la red entera. La irradiación que resulta de ello produce un inevitable efecto constructivo y curativo elevando y transformando la conciencia humana y estableciendo correctas relacio­nes humanas.

 

  1. Pronuncie la Gran Invocación, silenciosamente o en voz alta, según su elección o las circunstancias. En cada estrofa visualice la red, como un enlace entre el mundo de las realidades espirituales y la huma­nidad, como un canal por donde fluye la luz, el amor y el propósito di­vino hacia el mundo de los hombres.

 

  1. Resumen del proceso

 

  1. a. Unirse mentalmente a los miembros del o de los triángulos.

 

  1. Visualizar el o los triángulos, como elementos de la red mundial.

 

  1. Visualizar la luz y la buena voluntad circulando por los tres puntos del o de los triángulos, a través de la red a la conciencia humana.

 

  1. Utilizar La Gran Invocación para perpetuar este flujo de energía es­piritual.

 

Algunas consideraciones suplementarias

 

  1. 1. No es necesario que los miembros de un triángulo sincronicen sus horas de trabajo; es imposible cuando viven en diferentes países del mundo. Desde que los lazos son establecidos con sustancia mental son “vitaliza­dos” cuando uno de los miembros hace el trabajo. La verdadera sincro­nización interviene en el nivel de la finalidad y de la intención, no siendo en absoluto, una cuestión de tiempo.

 

  1. 2. El número de triángulos. Algunas personas participan en varios trián­gulos y nosotros les animamos a hacerlo. No obstante, hay un límite práctico para el número de triángulos del que se puede formar parte, pa­ra que el trabajo sea eficaz. La cuestión es: ¿Cuántos triángulos es capaz de visualizar y mantener claramente en su espíritu al mismo tiempo? Su­gerimos pues, que los miembros limiten el número de triángulos con los que trabajan, a fin de que cada uno de ellos sea un elemento vivo, o bien que consagren suficiente tiempo a este servicio mundial a fin de asegurar que cada triángulo está bien construido y regularmente vitalizado.

 

  1. Si uno de los miembros de su o de sus triángulos cesa en el trabajo a causa de enfermedad, desinterés o muerte, o por cualquier otra razón, háganoslo saber enseguida. Esperamos, en este caso, que puedan encon­trar rápidamente alguien para reemplazarlo. Aunque ocurra que algunos miembros de Triángulos quisieran perpetuar un triángulo interrumpido por defunción de uno de ellos, no lo aconsejamos. La red de luz y de buena voluntad está anclada en la sustancia etérica. Tiene necesidad de anclarse en el plano físico por medio de los tres puntos de cada uno de sus triángulos.

 

La Plegaria, La Meditación y La Invocación

 

“Siempre recibimos ‑en tiempo y espacio‑ lo que invocamos, y el conocimiento de este hecho, aplicado científicamente, será una de las mayores fuerzas de liberación de la humanidad.”

 

Aunque no nos demos mucha cuenta de ello cada meditación humana o cada pensamiento concentrado, crea verdaderamente lo que es deseado.

 

Todo cuanto se ve, se posee, se utiliza o se conoce en los tres mundos (físico, emocional y mental), es el resultado de los siguientes siete grados de trabajo de la meditación creadora:

 

  1. El Deseo, que conduce a obtener lo que desea o anhela el hombre in­ferior; ello va desde los deseos de los tipos de seres humanos más bajos, hasta los deseos plenos de aspiración e inclusividad del místico pasando por todos los tipos intermedios.

 

  1. La Plegaria. Es el estadio en que el aspirante, el místico o el hombre de inclinación espiritual, fusiona el deseo personal con la aspiración a la relación y al contacto con el alma; por la eficacia probada de la plegaria, descubre poderes más sutiles y el dualismo esencial de la vida; se percata que en sí mismo es a la vez un yo inferior y un Yo Superior.

 

  1. La Reflexión Mental o pensamiento concentrado, que con el tiempo produce la integración y el cumplimiento verdadero de la personali­dad, conduciendo finalmente a la maestría de la reflexión y al pensa­miento científico y concentrado. Este género de pensamiento ha pro­ducido todas las maravillosas creaciones de nuestra civilización moder­na y encuentra su apogeo en la concentración obtenida en la medita­ción ocultista. Esta meditación provoca finalmente la reorientación de la personalidad y su fusión con el alma.

 

  1. La Meditación Pura, que es una actitud mental concentrada y una re­flexión estable; siendo de naturaleza creadora crea el “nuevo hombre en Cristo” o personalidad cubierta por el alma. Esta personalidad se dispone entonces a recrear su entorno y cooperar conscientemente con el trabajo creador de la Jerarquía.

 

  1. La Adoración que es la toma de conciencia de la unidad y la refle­xión consiguiente, sobre la divinidad trascendente e inmanente. Prac­ticada por las religiones mundiales, ha creado el sendero de retorno al centro o a la fuente de la vida divina, de lo cual las religiones mun­diales y el corazón del hombre dan igualmente testimonio.

 

  1. La Invocación y la Evocación. Esta forma de meditación dinámica y espiritual está en gran parte en las manos del Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo, y en manos de los hombres y mujeres de buena vo­luntad en todos los países. En general, no se conocen entre ellos pe­ro todos luchan y piensan creativamente, en vista de una elevación de la humanidad. Trabajan ardientemente para la creación de un nue­vo orden mundial y el advenimiento de una civilización netamente más espiritual.

 

  1. La Meditación Jerárquica. Basada en la evocación de la respuesta hu­mana a los valores espirituales superiores, tiende a crear condiciones propicias a la expansión de estos nuevos valores de acuerdo con el Plan Divino. Enfocada en la parte del Sendero que la humanidad de­be hollar de inmediato, su fin es lanzar a la actividad creadora, los deseos, las aspiraciones, las reflexiones y la meditación concentrada de los hombres, cualquiera sea su nivel particular en la evolución, a fin de instaurar un movimiento invencible, poderoso y coherente, cuyo resultado deberá ser y será la creación del nuevo cielo y la nue­va tierra. Esto es una forma de evocar el advenimiento del reino de Dios en la tierra y la creación de un nuevo orden y una nueva mane­ra de vivir.

 

La intención enfocada, la meditación concentrada, la visualiza­ción, la invocación dirigida, produciendo evocación y conduciendo a la receptividad, son métodos clásicos de creación de todos los seres, en todos los niveles. La plegaria, el deseo enfocado, la meditación y la inten­ción enfocada son las lecciones sucesivas y graduadas que la humanidad debe aprender. La adoración o reconocimiento de la trascendencia y de la inmanencia divinas, comprenden el reconocimiento de la importancia del poder espiritual. Así, la meditación rebasa la escala del planeta, para alcanzar la del sistema solar, se une y se mezcla con la Voz de Aquel Que ha dado Vida a Todo, y con la Voluntad de Aquel Que hace progresar todas las formas de su propia Vida hacia la perfección respondiendo a Sus designios. De esta forma, los grandes procesos de Redención se cum­plen.

 

Las Leyes del Pensamiento

 

La mente es el instrumento de creación más potente de que el hombre pueda disponer. Muchos libros han sido escritos sobre el poder de la mente y las leyes del pensamiento. No es posible hacer otra cosa ­ -en los límites de este pequeño escrito‑  que presentar ciertas ideas clave susceptibles de servir de base a reflexiones y pensamientos. Esperamos que estas llegarán a ser útiles, tanto para los trabajadores de Triángulos en la construcción de su red de Luz y de Buena Voluntad como a todos aquellos que tratan de utilizar la mente como instrumento de Servicio.

 

El Pensador

 

El Pensador es el alma, el “Hijo de la Mente”, el ego esencial o individua­lidad, que utiliza la mente como instrumento de pensamiento. El Pensa­dor es “el hombre hecho a la imagen de Dios”.

 

La Mente

 

Hay dos principales divisiones de la Mente y de los grados del pensa­miento. Primeramente: la mente concreta o analítica con la que todos estamos familiarizados y que utilizamos para interpretar y clasificar las informaciones en el mundo cotidiano que provienen de los cinco senti­dos. Y, en segundo lugar: la mente abstracta o sintética que trata de los símbolos de los principios y los valores, y que es el instrumento utiliza­do por el Pensador para contactar el mundo del espíritu. Relativamente hablando, las ideas son abstractas y los pensamientos, concretos. Una de las funciones de la mente concreta es traducir las ideas bajo forma de pensamientos y de actividades susceptibles de manifestarse en el univer­so cotidiano.

 

Origen de las ideas

 

Las grandes ideas creadoras tienen su fuente en el mundo del es­píritu, más allá de la Mente. Elevando la mente a la cúspide del pensa­miento, el Pensador contacta las ideas fundamentales que son la fuente de todas las inspiraciones humanas y del desarrollo evolutivo.

 

Pureza del Pensamiento

 

La mente puede ser utilizada pare el bien tanto como para el mal, para construir como para destruir. La afirmación: “Un hombre es tal como piensa en su corazón” significa que llegamos a ser aquello que pensamos. Nos creamos a nosotros mismos y nuestro entorno a imagen de nuestro propio pensamiento. La pureza de pensamiento y de motivo es la condición sine quanon de una mente sana y constructiva.

 

La Energía sigue al Pensamiento

 

La energía afluye automáticamente en cada idea, plano o acti­vidad al que conferimos atención y pensamiento sostenidos. Todo pen­samiento concentrado genera energía mental. Cuando el pensamiento se retira, la vida que da el impulso se retira también.

 

El Poder del Pensamiento

 

El poder temporario de una idea depende del atractivo que ella ejerce sobre la mente colectiva y del grado de la forma mental o del de­seo que la gobierna. Su poder espiritual y la permanencia de su atracti­vo dependen de la agudeza, claridad y precisión con que el pensamiento refleja su arquetipo divino. Nada es más potente que una “idea cuando llega a tiempo”.

 

El Trabajo de creación ‑ La Visualización

 

La visualización es el instrumento fundamental de creación de la mente. La visualización construye una imagen “en el ojo de la mente". La imagen no es imaginaria. Existe realmente en la sustancia mental, en el plano de la mente y persiste en función de la fuerza y duración del pensamiento de su creador. Es por la visualización que un hombre tradu­ce las ideas y percepciones provenientes de los mundos espirituales en conceptos mentales y en modalidades de acción sobre el plano físico. La visualización puede ser, a la vez abstracta (ideas, cualidades de ener­gías y símbolos) o concreta, tratando de objetos más familiares al mundo de los sentidos.

 

El Sonido y la Palabra

 

La mente utiliza también la palabra como vehículo del pensa­miento y de la creación. El lenguaje da forma y sentido a las ideas y or­ganiza la sustancia mental en formas de pensamiento. En la naturaleza, cada forma vibra según cierta tasa vibratoria, cierta nota-clave o acorde, y las “formas de pensamiento” no son excepciones. Cuando la nota‑cla­ve vibra en perfecto acorde con el teclado mental, las “formas de pensa­miento” llegan a ser magnéticas y reciben poder creador. He aquí uno de los secretos del poder de la plegaria y de la invocación.

 

La utilización creadora de la energía del pensamiento

 

Para la mayoría de las personas, la utilización sabia y correc­ta de la energía del pensamiento en el Servicio no es automática. Una buena comprensión de los principios que sirven de base a la utilización creadora de la mente pide mucho esfuerzo y disciplina. Las afirmaciones siguientes dan ciertas bases fundamentales a la Ciencia de la Mente:

 

  1. El pensamiento es creador, pues construye, desarrolla y clarifica las ideas. Es comunicativo, pues la mente proyecta la “forma de pensa­miento” hacia su destino.

 

  1. La construcción del pensamiento creador requiere una conciencia emocional calmada, estable, una mente capaz de mantener una concen­tración dirigida hacia una idea o un tema sin interrupción ni distrac­ción y una salud física que permita ambas cosas.

 

  1. La pureza de motivo se exige en este trabajo. Esto no es un ideal di­fícil de alcanzar; pero, para cumplir este trabajo, el fin debe ser im­personal, desprovisto de egoísmo, para beneficio de la elevación de la entera familia humana.

 

  1. La mente debe unirse al corazón, en un servicio espiritual creador. Cristo ha dicho: “Un hombre es tal como piensa en su corazón” y si el pensamiento trabaja sin un corazón abierto al flujo de Amor, su pensamiento estará falto del magnetismo indispensable para el buen fin de sus objetivos.

 

  1. Hay muchas formas de pensar algo a fin de clarificarlo y desarrollar­lo, pero es preciso hacer un esfuerzo para penetrar detrás de su apa­riencia externa, rebuscar su significado, su relación con las demás ideas o corrientes de pensamiento, percibir las verdaderas causas y no los efectos. Tratando de hacerlo de esta manera, el pensador será conducido a reflexionar en lo que no es de naturaleza formal y ello puede conducirlo a la contemplación, verdadera fuente de iluminación.­

 

  1. El pensador deberá cuando haya llegado a una cierta etapa, elevar su conciencia al alma ‑la conciencia Crística en el hombre‑ y, reflexio­nando en la Luz del alma, unirse en pensamiento a la Jerarquía Es­piritual, el Guardián del Plan. De esta forma, ayudará a construir el lazo (puente) entre la Mente de Dios y la de los hombres y, por es­te canal, el Plan podrá precipitarse en la conciencia humana. Igual­mente puede invocar la afluencia de Amor, de Luz y de Voluntad al Bien por este canal, hacia el pensamiento y el corazón de los hombres.

 

  1. El pensador deberá, cuando emprenda un trabajo creador con la ener­gía del pensamiento, ser consciente de que formará parte, en efecto, de un grupo mundial de pensadores, unidos subjetivamente. Contri­buirá a su constitución y obtendrá provecho de la “reserva de pensa­miento” formada por el grupo, enlazándose con el mismo durante su trabajo con la energía del pensamiento.

 

  1. Las formas de pensamiento deberán ser construidas con tanto cuidado y agudeza como para construir una casa. Del mismo modo que el ar­quitecto debe tener en cuenta el plan de construcción, los materiales, el lugar, los diversos ramales de agua, gas y electricidad e implantarlo en una bella casa, práctica, económica, donde se viva bien, igualmente el trabajador que piensa creativamente debe tener en mente los facto­res correspondientes a su creación mental. Así como hay en el mundo millones de casas mal concebidas y mal construidas, hay también mi­llones de formas mentales inútiles porque están mal construidas. En el proceso de construcción de las formas de pensamiento, la técnica más importante es la visualización.

 

Las reglas para la utilización creadora de la energía del pensa­miento son las mismas que para la meditación, pero a esta palabra debe­rá atribuírsele un sentido más extendido. El científico que trabaja en su laboratorio para descubrir las leyes de la Naturaleza, en cierto modo medita. Elaborar cuidadosamente un plan para ayudar a aquellos que se encuentran en la necesidad, es meditar. Clarificar conceptos y formular principios filosóficos, es meditar. Aplicar el poder mental a los proble­mas de gobierno y de relaciones internacionales, es meditar. En todos estos casos, es aplicado el mismo proceso mental. Los temas son diferen­tes y también lo son los centros de interés, pero el proceso es idéntico. Siempre que el motivo sea el bien de todos, allí donde sea seguido con intención y propósito desinteresados, este trabajo puede ser considerado como respondiendo a los imperativos del Plan.

 

La energía divina debe hacer impacto en la mente de los hom­bres. Esta mente es el único instrumento disponible ‑en su acción co­lectiva‑ para la expresión de la Voluntad de Dios. El lugar del hombre en el Plan Cósmico llega a ser más vital y evidente cuando se toma con­ciencia de que su mayor responsabilidad reside en su forma de dirigir las corrientes energéticas del plano mental creando en cierta forma lo que debe satisfacer el propósito de Dios respecto a Su creación. Los hom­bres, en su conjunto, están en vías de pasar por un desarrollo evolutivo que les llevará a ser creadores conscientes en la materia. Esto implica una toma de conciencia del Plano Arquetípico, una creación consciente y voluntaria, de forma que el hombre coopere con el ideal, trabaje según la ley y produzca lo que está en línea con el Plan.

 

Como Visualizar

 

Una de las preguntas que nos hacen con mayor frecuencia las personas recientemente integradas a la Red de Triángulos es: “¿Cómo vi­sualizar un triángulo?” El problema, para todos aquellos que empren­den este tipo de trabajo por primera vez, es que tratan de utilizar su ce­rebro tridimensional para visualizar una realidad de cuatro dimensiones. Y aunque hayamos comprendido bien la naturaleza de la mente y sus leyes, la mejor forma de trabajar debe resultar ‑hasta cierto punto‑ de preferencia individual. Lo que nosotros haremos, en consecuencia, se­rá indicar algunos principios básicos, dejando a los trabajadores de Trián­gulos al cuidado de descubrir por sí mismos las técnicas que mejor les convengan.

 

La visualización es de dos clases: objetiva y subjetiva; concreta y abstracta. En el primer caso, visualizamos o “vemos” con el “ojo de la mente” en tres dimensiones, lo que deseamos crear: una red de trián­gulos, trazos de luz, etc.; podemos crear y reproducir estas imágenes a voluntad. En el segundo caso, nuestra visualización opera en el más ele­vado nivel del ojo de la mente, en términos de cualidad, de significado y de intención; en otras palabras, nuestra creación no es solamente “con­creta” sino equilibrada por la aportación de la “cualidad”.

 

Es relativamente fácil, con un poco de perseverancia, “ver” no importa qué cosas elegidas entre las que son familiares, con sus formas, colores y tonalidades, cambiando su forma según nuestra intención. Es mucho más difícil visualizar cualidades tan diferentes como el Amor in­cluyente, el Propósito y la Voluntad, y dirigir estas abstracciones intan­gibles en el mundo de las formas donde pueden influenciar e infundir las conciencias humanas produciendo un efecto intencional.

 

En nuestro trabajo de Triángulos, deberíamos poder utilizar es­tos dos tipos de visualización: concreta y abstracta. Construimos una Red. Es una forma, en sustancia etérica, un hilo de luz con el que son tejidas mallas en forma de triángulos que circundan el Globo y hacen circular la energía. Visualizamos el flujo de energía: abstracto, intangible y no obstante perceptible a los sentidos espirituales que registran la cualidad viva de la Luz, del Amor y de la Voluntad (Poder),  y estas e­nergías invocadas circulan a través de la red de Triángulos y en la con­ciencia de toda la raza humana. Esta manera de hacer viene a ser tan exac­ta como una fórmula científica, un medio gracias al cual la idea divina o Plan se desarrolla y se manifiesta en la sustancia. La energía “sigue y se conforma siempre al pensamiento”.

 

En consecuencia, construimos y creamos por medio de la visuali­zación de las formas que hemos elegido y por nuestra sensibilidad a los principios abstractos contactados y reconocidos por nuestros sentidos sutiles; el todo está puesto en movimiento bajo la dirección de nuestro pensamiento y por medio de nuestra imaginación creadora de acuerdo con el Propósito y el Plan. Así se sirve a la evolución humana en todos los planos de conciencia, simultáneamente.

 

El Servicio

 

"Con frecuencia se ven como los intereses personales se borran ante los de la familia o los de otra persona, pues la belleza del corazón humano se manifiesta desde tiempos inmemoriales. Una actitud de este tipo en un grupo, un tal estado de espíritu man­tenido regularmente y demostrado espontánea y naturalmente, será la gloria de la Nueva Era”.

 

En la base de toda la actividad de Triángulos se encuentra este tema de acción  grupal impersonalmente motivada ‑una actividad des­tinada a beneficiar a la entera familia humana, fortificando los lazos eté­ricos que ya existen y permitiendo a la Jerarquía crear un enlace con la humanidad, enlace necesario para la buena realización del Plan.

 

La gran Red ya existe. Los hombres están enlazados en los nive­les etéricos, lo quieran o no. Pero, en tanto no tomen conciencia ni coo­peren con este hecho, el progreso hacia la fraternidad y las correctas re­laciones estarán en un punto muerto. El trabajo de Triángulos ayuda a los hombres a tomar conciencia de sus lazos esenciales favoreciendo la prác­tica de relaciones humanas más reales y vitales, proveyéndolas de una experiencia de la "realidad científica” de la fraternidad que ningún idea­lismo aunque fuera el más elevado, podría alcanzar.

 

Consideramos el triángulo formado por tres personas como la unidad básica del grupo de servicio, una unidad que detenta un poder desde que se forma, una unidad que puede extenderse por uno o varios de los tres individuos que la constituyen enlazándose a todos aquellos que comprenden eventualmente el valor de esta actividad y que añadi­rán nuevos triángulos de luz a la Red. Cada triángulo que se forma forti­fica la red, y la Jerarquía dispone entonces de un canal más potente pa­ra ayudar a la humanidad a ayudarse a sí misma y a los reinos inferiores a progresar en la escala de la evolución.

 

He aquí pues un medio para acrecentar la utilidad de cada uno respecto a la Red: aumentar el número de miembros del grupo ‑-ya sea creando un nuevo triángulo, ya sea trabajando con uno de los puntos de un triángulo solicitado por otro.

 

Otro medio de acrecentar el poder de la Red entera y que cada individuo puede utilizar, es hacer un estudio meditativo profundo de La Gran Invocación. Pues trabajar regularmente para sondear el significa­do interno de esta gran plegaria liberará, para el máximo bien de la Red, los poderes canalizados por la invocación. Una mayor comprensión lle­va consigo una mayor capacidad para manejar las energías disponibles y la red correspondiente resultará más vitalizada y más fuerte.

 

Para algunos, existe un tercer medio de servicio a la humanidad y a la Red mundial. Con frecuencia, el trabajador de Triángulos descu­bre que cumpliendo su papel, no solo añade algo a la Red, sino que, aun­que no lo busque, recibe él mismo un estímulo energético que puede utilizar. Cuando es así  y las circunstancias de la vida lo permiten, hay ocasión de proyectar esta energía al exterior, en los niveles físicos y, de esta forma, exteriorizar la Red, efectivamente. Su servicio puede reves­tir numerosas formas pero siempre estará caracterizado por un nuevo sentido de responsabilidades hacia sus hermanos humanos, estimulando la buena voluntad y las correctas relaciones humanas. Puede consistir, para los miembros de un triángulo, trabajando como una unidad, en el momento en que esto es posible, en cierta forma de actividad de ser­vicio. O aún y en función de las circunstancias, en un esfuerzo indivi­dual para aplicar su nueva manera de ver las cosas a otras relaciones de grupo... Las posibilidades de servicio son ilimitadas.

 

En todos los casos, la Red se beneficia porque cada miembro de Triángulos, por el servicio que aporta, acrecienta su capacidad de cana­lizar y manejar energía. Su acrecentado poder se añade al triángulo con el que trabaja y a toda la Red en su conjunto.

 

La Esencia del Servicio

 

¿A qué atribuimos valor y qué consideramos importante? Se nos dice que el discípulo está al servicio del Plan, de aquellos a los que el Plan sirve y de Aquellos que sirven al Plan, por este orden. Esto quie­re decir que nuestros instructores y nuestros compañeros aspirantes pa­san después de la Humanidad y que la Humanidad tiene menos impor­tancia que el Plan Divino en sí mismo. Pues la Humanidad no es el suje­to central del Plan Divino ya que éste concierne a todas las formas de vida. Y no obstante, cada aspecto de la Vida Una: la Humanidad, los reinos animal, vegetal y mineral, la Jerarquía, tienen su lugar en el Plan y el Bien del Gran Todo debe comprender el bien de cada una de las par­tes, pues todas son interdependientes.

 

Así pues, quien quiera verdaderamente servir, aunque inevita­blemente deba limitar sus actividades y su campo de servicio, debe bus­car y luchar continuamente por una mejor comprensión del Todo y del Plan. Puede ser que la expresión de Cristo “al principio buscar el Reino de Dios” se aplique a la necesidad primordial de alcanzar una cierta com­prensión del Plan.

 

¿A qué atribuimos valor, pues? ¿Cuáles son las cosas en la vi­da que estimamos más importantes? Estamos sin duda de acuerdo en afirmar que las cosas materiales no son las más importantes, aunque la satisfacción de las necesidades sea un derecho esencial del hombre y que la suficiencia material sea necesaria para una vida normal. La mayor par­te de entre nosotros deberá igualmente estar de acuerdo en el hecho de que el verdadero fin de la vida es en primer lugar la expansión de la con­ciencia, el acrecentamiento de la comprensión y la resonancia del espí­ritu, más que la expansión de una cuenta bancaria, el acrecentamiento de las posesiones o una resonancia a las exigencias materiales.

 

Siendo así, ¿no es paradójico que tantas personas no se den cuenta de que cumplen un servicio real aunque no hagan alguna cosa tangible y no ejerzan una tarea física? Los deberes (o tareas) físicos son tan evidentes, tan reales y con frecuencia tan urgentes, que las per­sonas de buena voluntad responden a ellos automáticamente, y esta res­puesta automática demuestra el logro del proceso evolutivo y del progre­so humano. Podemos constatar los resultados de esta forma de servicio el cual nos aporta una satisfacción. Tenemos el sentimiento de haber he­cho realmente una cosa válida, y esto es verdad cuando aportamos una ayuda verdadera. ¡Reconocemos claramente que las necesidades materiales de la mayoría de la familia humana se hacen oír fuertemente y que están lejos de ser satisfechas!  Requieren una mayor atención; na­da menos.

 

Al mismo tiempo, es una tragedia cargada de consecuencias para el futuro, que las necesidades de la Humanidad en el nivel mental, del corazón o del espíritu, no parezcan presentar el mismo grado de urgencia, ¡y no provoquen la misma respuesta espontánea que las necesidades materiales!

 

La necesidad de visión, de buena voluntad y de comprensión, de Luz y de profunda toma de conciencia de lo que la vida significa, es muy grande. El Plan es esencialmente Luz, Amor y Poder, Voluntad‑al‑Bien y es de estas energías que el mundo tiene mayor necesidad hoy.

 

Todo ello conduce a la pregunta: ¿a qué conferimos valor? ¿Servimos solamente de palabra las necesidades sutiles y utilizamos únicamente nuestras energías en el plano material? ¿Nos ocultamos ante las oportunidades que se nos presentan de demostrar y de poner en valor la buena voluntad y la comprensión amante susceptibles de ofrecer a los hombres una nueva perspectiva y valores más elevados, porque los resul­tados no sean demostrables? La respuesta es probablemente que sí, aun­que sea de hecho, inconsciente.

 

El camino de aquellos que quieren servir a la Humanidad apor­tando nuevas ideas y valores más elevados e intangibles, no es fácil. Sin embargo es extremadamente importante, pues todo lo que sucede en el mundo de hoy, es la concreción de ideas. Actualmente el mundo está turbado porque la Humanidad entrevé nuevas perspectivas y es sensible a nuevas ideas. Un fructífero campo de servicio se ofrece así a todo miembro individual de Triángulos, o a todo grupo. Campo de servicio igualmente para la Red en su conjunto, ya que la Red debería ser un "sector de armonía" y una “red de radar mental” recogiendo con cuida­do las nuevas ideas que emergen de la Mente Universal, tomando forma­ -en calidad de Plan Divino‑ y son proyectadas en la conciencia humana.

 

Dicho esto, deberemos también llamar la atención a esta otra de­finición del Servicio o “efecto espontáneo del contacto con el alma”. El Servicio practicado como un deber, como cualquier cosa que deberíamos hacer, no es verdadero servicio, aunque pueda ser útil. Es a un llamado interior que debemos responder y es este llamado lo que debemos bus­car. Aunque la necesidad de visión y de comprensión permanezca aguda, no puede ser realmente percibida más que por aquellos que se den cuen­ta de hasta qué punto es urgente responder.

 

Las oportunidades de servicio

 

                            “Hay un trabajo que hacer y los hombres y mujeres de buena voluntad deberán realizarlo”.

 

Se dice con frecuencia que en esta época de movimientos de ma­sa, el individuo no tiene más que una acción y una influencia muy res­tringidas. Sugerimos aquí seis principales modos de servicio en la Nueva Era, ofreciéndose a todos los grupos y en todos los campos de servicio; están en la base de todo trabajo activo de los hombres y mujeres de Buena Voluntad. Ofrecen oportunidades a casi todos los tipos de traba­jadores.

 

Educar: El público debe ser instruido en los principios sobre los que la nueva era deberá reposar y ayudado también a comprender los mo­dos de aplicación de estos principios.

 

Interpretar: Hasta los más dotados tienen dificultades para aclarar, en el aparente caos del mundo de hoy, el hilo del sentido del Propó­sito y de la puesta en acción del Plan Divino. Los seres capaces de interpretar esta corriente, de explicar los acontecimientos y de dar un sentido a la vida son ardientemente esperados.

 

Inspirar: Sin la visión que inspire, no puede haber verdadero estí­mulo. Los hombres y mujeres de buena voluntad, y la masa humana tienen necesidad de una visión menos terrena y de naturaleza menos material que la que habitualmente les es ofrecida, para darles espe­ranza en el futuro y coraje para trabajar.

 

Consolidar:  Consolidar y dar su apoyo, estimular y cooperar, mantenerse al lado de los otros y ayudarles a trabajar con éxito, son todas funciones muy vitales, aunque a menudo poco espectaculares. Este servicio está abierto a todos y es, por excelencia, una de las fun­ciones de los hombres y mujeres de buena voluntad.

 

Descubrir y poner en contacto: Los hombres y mujeres de buena voluntad deben ser descubiertos, inspirados y puestos en ac­ción. Hay millones que no son conscientes de ser personas de buena voluntad, y que permanecen inactivos al servicio de sus hermanos hu­manos. Si pudieran ser hallados y puestos en un servicio útil, muchas cosas hoy imposibles podrían ser realizadas.

 

Iniciar:  Los hombres y mujeres de buena voluntad deben ser movi­lizados. Deben llegar a ser aquellos que, reconociendo la necesidad, emprendan las necesarias diligencias para responder a ella. Entrenar a los otros en el buen camino es una función esencial en todas las es­feras de la actividad humana.

 

Que elijamos trabajar en calidad de educadores, intérpretes, inspiradores, cooperadores, organizadores o líderes, o ejerciendo varias de estas funciones, jamás nos faltará trabajo.

 

El Grupo de Meditación de Triángulos

 

La Red de Triángulos fue fundada hace más de sesenta años y, desde entonces, no ha cesado de desarrollarse. Ahora consiste en una red de millares y millares de personas empeñados en practicar la buena vo­luntad, utilizar el poder de la invocación y acrecentar la comprensión en el mundo. Como la Red no cesa de desarrollarse, tiene necesidad de ser consolidada y estabilizada por medio del soporte de un núcleo de meditadores entrenados susceptibles de sostenerla esotéricamente e igualmente de fortificar y mantener el lazo magnético creado entre la Red de Luz y de Buena Voluntad y la Jerarquía espiritual del planeta.

 

El grupo de meditación de Triángulos es un grupo mundial de compañeros de trabajo que, realizando la extrema importancia de la meditación creadora en la construcción y consolidación de la Red, se unen subjetivamente cada semana para meditar y reflexionar en el pro­pósito, función y buen desarrollo de la Red de Triángulos. La mayor parte de sus miembros son entrenados y competentes en la práctica de la meditación y trabajan en conjunto desde hace numerosos años.

 

Estos trabajadores esotéricos efectúan regularmente su trabajo cotidiano de Triángulos, añadiendo a la visualización de sus triángulos particulares la de la Red mundial y utilizando La Gran Invocación para hacer descender la luz, el amor y la voluntad‑al‑bien al interior de la Red planetaria de Triángulos. Pero se dan cuenta de que, pare hacer que el trabajo sea aún más eficaz, tienen necesidad de entrar más profunda­mente en el significado de los Triángulos y perfeccionar su capacidad para crear en materia mental: esto es lo que hacen en su trabajo grupal de meditación de Triángulos.

 

El alineamiento,  la invocación  y  la proyección de la energía son las tres principales técnicas para intensificar y perpetuar el flujo de Luz y de Buena Voluntad en la Red. Perfeccionando regularmente estas téc­nicas por medio de la meditación, una profunda y continua revelación del propósito de la Red de Luz y de Buena Voluntad actúa en la con­ciencia del grupo mientras  trata con todo el entrelazado etérico pla­netario. Nuestra eficacia en el servicio necesita, en consecuencia, el per­feccionamiento constante de nuestra técnica de alineamiento, del rigor y del poder en nuestro trabajo y de nuestra visualización de la Red de Triángulos que debe llegar a ser cada vez más viva y efectiva.

 

El alineamiento es una doble técnica que implica relaciones a la vez horizontales y verticales. Cada uno de nosotros está implicado en un complejo sistema de relaciones: individuales, familiares, de grupo, comu­nitarias, nacionales e internacionales. Se las puede definir como nuestras relaciones “Horizontales” y cada uno de nosotros es responsable del mantenimiento de estas relaciones en una correcta dirección por una práctica constante de la buena voluntad.  La Red Global de Triángulos es un buen ejemplo planetario de relaciones subjetivas horizontales.

 

Pero el hombre forma parte igualmente de otro sistema de rela­ciones -relaciones "verticales”‑ que lo enlaza con los niveles de con­ciencia espirituales: la Jerarquía espiritual, el Cristo y Shamballa, el Centro del Propósito y el Poder.

 

Este sistema vertical puede ser, para el hombre, una infalible fuente de Luz, de Amor y de Voluntad‑al‑Bien, a condición que la pue­da contactar por medio de la meditación y de la reflexión. La fórmula de meditación de Triángulos está destinada a desarrollar y estabilizar es­te proceso de alineamiento.

 

La técnica de la Invocación es una de las más familiares para los trabajadores de Triángulos, gracias a la utilización diaria de La Gran Invocación: su éxito se funda en una cooperación con las leyes espiri­tuales. Mientras que el trabajo se hace estableciéndose un contacto con la Jerarquía, una relación libre de todo obstáculo y una circulación de energía son mantenidos verticalmente a través de la Jerarquía y el Cris­to y, horizontalmente, a través de la Red de Luz y de Buena Voluntad hasta el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y la Humanidad. De esta forma, la Red es preparada más rápidamente para un intenso trabajo espiritual, plenamente útil para la Jerarquía y más directamente implicada en el cumplimiento del Plan.

 

La proyección de la energía o de lo que llamamos servicio mun­dial por medio del poder del pensamiento, no implica, para muchos de nosotros, una participación activa en los asuntos del mundo en una posición de influencia o de control. Pero ello implica que cada uno de nosotros participe subjetivamente y constantemente en el trabajo de la Jerarquía y en el correcto uso y la justa orientación de la energía. Tanto más brillantemente iluminada será la Red, más potentes serán sus efectos, más estables sus fundamentos, y más duraderas sus acciones. Cuanta más Luz haya en la Red, mayor será el efecto producido en la conciencia humana y asimismo la energía de buena voluntad se extenderá más a su través.

 

El trabajador esotérico aprende, en consecuencia, a construir en términos de Luz. Utiliza la energía de la mente infusa por el alma para tejer y construir la Red de Triángulos iluminados en el cuerpo eté­rico del planeta. Es esta Luz, proyectada e irradiada a través de la Red que atraviesa la sustancia pesada y sombría que rodea la Tierra y crea los canales que constituyen la Red misma. Estos canales o circuitos ener­géticos iluminados ganan en luminosidad a medida que los trabajadores acrecientan su capacidad esotérica. De esta manera la Red penetra siem­pre más profundamente al interior de la familia humana. A lo largo de estas líneas o circuitos de Luz, la voluntad‑al‑bien en calidad de buena voluntad circula alrededor del mundo.

 

Los miembros de Triángulos que anhelan extender su servicio, son bienvenidos para participar en el trabajo del grupo de meditación de Triángulos y añadir la potencia de su propio poder meditativo al es­fuerzo del grupo. Los miembros de este grupo meditan, al menos una vez por semana, allí donde puedan hallarse. Muchos de entre ellos prac­tican su meditación al mediodía, cada lunes; pero no es esencial pues el trabajo de meditación puede ser efectuado en todo momento.

 

Adjuntamos un plan de meditación, acompañado de algunas notas preparatorias. Este plan se ofrece a todos aquellos que quieran uti­lizarlo.  No es necesario unirse al grupo formalmente, pero aquellos que deseen señalar su participación en el trabajo de meditación pueden es­cribir al Centro de Triángulos donde siempre son bien recibidas tales comunicaciones.

 

Preparación para la Meditación de Triángulos

 

Notas prácticas

 

  1. Siéntese confortablemente, manténgase derecho, sin tensión ni ri­gidez. Relájese. Procure que su respiración sea calmada y regular.

 

  1. Siempre es bueno meditar en el mismo lugar, cuando es posible.

 

  1. Se aconsejan períodos regulares de 10 a 15 minutos. Cinco minutos de meditación regular valen más que 30 minutos irregularmente.

 

  1. Si usted nunca ha experimentado antes la meditación, puede tener algunas dificultades en concentrarse. Debe perseverar. Si es nece­sario, encamine la mente al trabajo exigido cada vez que se distrai­ga. Una práctica paciente favorece siempre el acrecentamiento de la capacidad.

 

Actitud a tomar

 

  1. Acuérdese que comparte sus esfuerzos con millares de otros tra­bajadores de Triángulos, por todas partes en el mundo.

 

  1. Tome conciencia de que usted es esencialmente un alma y, en cuan­to a tal, está en relación telepática con todas las almas.

 

  1. Acuérdese de que la energía sigue al pensamiento.

 

  1. Recuerde que la meditación no es pasividad, ni cierta forma de devoción; es por el contrario, una utilización positiva y creadora de la mente enlazando activamente los mundos internos y los mundos externos.

 

  1. Utilice la imaginación creadora para verse a sí mismo como siendo uno con toda la Humanidad y con todo lo que es espiritual, en evo­lución y trabajando para el bienestar humano y para las correctas relaciones humanas.

 

  1. Adopte una actitud de confianza que evoca la iluminación espiritual. Esta actitud de "como sí" da poderosos resultados.

 

El Tiempo y La Frecuencia

 

Los miembros del grupo meditan habitualmente una vez por se­mana. Intentan sincronizar su meditación y su trabajo a mediodía cada lunes. No obstante, el trabajo de meditación puede ser efec­tivo en todo momento. Si usted tiene poca o ninguna experiencia acerca de la meditación, tenga cuidado de no meditar con demasia­da frecuencia.

 

Por la fraternidad reinante entre los servidores dedicados, podemos hacer brillar una chispa vital susceptible de emitir una Luz revela­dora e iluminadora y abrir nuevos caminos en la mentalidad mundial, de esfuerzo cooperativo para el mayor provecho de la Humanidad.

 

Meditación de Triángulos

 

Etapa 1

 

  1. Reunámonos, como unidad grupal, en el plano mental.

 

  1. Identifiquémonos como alma con el grupo mundial funcionando por medio de los tres centros planetarios, como un triángulo de Luz.

 

  1. Extendamos nuestra identificación al alma del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, a la Jerarquía y al Cristo, punto trascenden­te de síntesis en el centro de cada triángulo; y al triángulo de ener­gías que hay tras el Cristo.

 

  1. Reconozcamos el Centro de Shamballa, centro del Propósito y del Poder.

 

Etapa 2

 

Reconozcamos la síntesis de los tres flujos de energía cósmica en Shamballa, donde la Voluntad de Dios es conocida, utilizando esta fórmula de consagración:

 

En el centro de la Voluntad de Dios permanezco.

 

Nada apartará mi voluntad de la Suya.

 

Complemento esa voluntad con el Amor.

 

Me dirijo hacia el campo de servicio.

 

Yo, el Triángulo divino, cumplo esa voluntad

 

dentro del cuadrado y sirvo a mis semejantes.

 

Etapa 3

 

Visualicemos una Red de Triángulos de Luz como subyacente al mundo externo de la vida física y de los acontecimientos

 

Veamos la Red:

 

  1. Enlazando completamente todas las unidades de triángulos y to­dos los puntos de Luz alrededor del mundo.

 

  1. Enlazando el mundo de las realidades espirituales ‑la Jerarquía‑ al mundo de la experiencia ‑la humanidad‑; y actuando como un ca­nal de distribución de las energías espirituales que se vierten a tra­vés de la Jerarquía hacia la humanidad.

 

  1. Transformando el vehículo etérico planetario a fin de recibir y ha­cer circular las energías del alma y de la Tríada: Voluntad, Amor, Sabiduría: Atma, Buddhi. , Manas.

 

Etapa 4

 

Tomemos conciencia de que las energías de Luz, Amor y Voluntad-al‑Bien, evocadas por todos los miembros de Triángulos, y que cir­culan a través de la Red planetaria de Triángulos, tienen un efecto inevitable en los tres mundos (mental, emocional y etérico) de la evolución humana, elevando la conciencia de la Humanidad y ayudando a crear el Sendero de Luz que hollarán los pies del Cristo.

 

Etapa 5

 

Reflexionemos en el propósito, función y correcto desarrollo de la Red de Triángulos, como actividad Jerárquica.

 

Etapa 6

 

Integrados al Grupo, mantengámonos con  firme intención, como un centro de luz irradiando en el interior de la Red de Luz y de Buena Voluntad.

 

Etapa 7

 

Pronunciar La Gran Invocación vertiendo esta triple energía a través de la Red de Triángulos y hacia la conciencia de la entera raza humana.

 

 

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la Luz descienda a la Tierra

 

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres;

Que Cristo retorne a la Tierra

 

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;

El propósito que los Maestros conocen y sirven

 

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

Y selle la puerta donde se halla el mal.

 

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

 

Om                               Om                        Om

 

 

“Si la radio mental funciona entre las personas, de ello se deriva que cada uno lleva una pesada responsabilidad para el bien y para el mal. De ahí que cada uno de nuestros pensamientos ayuda o hiere a los demás. Si gritamos, nuestra voz apenas alcanza 50 metros. Pero, cuando pensamos, nuestros pensamientos recorren el mundo, tan lejos y tan rápido como la radio. Los pensamientos de un solo día vierten sus bendiciones y sus maldiciones en el gran flujo de la opinión mundial. Cada hombre vierte durante su existencia tantos millones de pensamientos, buenos y malos, en los flujos constantemente agitados de la historia humana, que deja su huella en el mundo por tanto tiempo como permanece en vida. Que los pensamientos pasan de un espíritu a otro, es literal y tremendamente verdadero. Actualmente es urgente que aquellos cuyo pensamiento abraza al mundo, trabajen por el mundo y rueguen por el mundo”.

 

Libro de la Plegaria, de LAUBACH

 

Los Objetivos de Triángulos

 

El mundo tiene un destino espiritual. La evolución reposa sobre una base inmutable que podemos llamar el Plan de Dios. Todos aquellos que son sensibles a las necesidades espirituales pueden, a su manera y en su entorno, cooperar al cumplimiento del Plan divino.

 

El Plan se cumple por medio de la Humanidad. Tenemos la responsabilidad de comprenderlo y de hacer lo que podamos, en nuestra vida cotidiana, para expresar el significado y materializar la intención.

 

Los Triángulos cooperan a la manifestación del Plan divino trabajando para:

 

Establecer correctas relaciones humanas y extender la Buena Voluntad y la comprensión (Luz) entre los hombres.

 

Elevar el nivel de la conciencia humana y transformar la atmósfera mental y espiritual del planeta.

 

Ayudar a sostener el trabajo de los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo.

 

Constituir una reserva de pensamientos e inspirar actividades constructivas y prácticas para beneficio de la Humanidad.

 

 

Triángulos

 

120 Wall Street, 24th Floor, Nueva York, USA
3 Whitehall, Suite 54, Londres, SW1A 2EF, U.K.
1 rue de Varembé 3e, C. Postale 31, 1211 Ginebra-20 Suiza

 

 

 

 

 

Archivo distribuido por:

 

Unidad de Servicio Buena Voluntad Rosario

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