Emociones

Emociones

Quien domina sus emociones controla su  vida, puede ejercer influencia positiva en el  desarrollo de sus relaciones, de sus proyectos e incluso de sus éxitos económicos'
- Anthony Robbins

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.
    En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. 
  Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla.
   Apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros esas emociones tan básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas gracias al lenguaje, porque usamos símbolos, signos y significados.
  Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.
   Charles Darwin observó como los animales (especialmente en los primates) tenían un extenso repertorio de emociones, y que esta manera de expresar las emociones tenía una función social, pues colaboraban en la supervivencia de la especie. Tienen, por tanto, una función adaptativa.
   Existen 6 categorías básicas de emociones.

  • MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
  • SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
  • AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
  • IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  • ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
  • TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo.

   Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:

  • MIEDO: tendemos hacia la protección.
  • SORPRESA: ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • AVERSIÓN: nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.
  • IRA: nos induce hacia la destrucción.
  • ALEGRÍA: nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).
  • TRISTEZA: nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

   Los humanos tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones u otras. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.
   Las diferentes expresiones faciales son internacionales, dentro de diferentes culturas hay un lenguaje similar. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hederitarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás. Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen etc. Las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas y esta sensibilidad aumenta con la edad. Otro ejemplo son los rostros de los orientales, especialmente los japoneses, son bastante inexpresivos, pero es de cara a los demás, porque a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.
   Las expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando alterando su conducta. Si observamos a alguien que llora nosotros nos ponemos tristes o serio e incluso podemos llegar a llorar como esa persona. Por otro lado, se suelen identificar bastante bien la ira, la alegría y la tristeza de las personas que observamos. Pero se identifican peor el miedo, la sorpresa y la aversión.
  Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:
· Expresiones faciales.
· Acciones y gestos.
· Distancia entre personas.
· Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal).

   Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:
· Temblor.
· Sonrojarse
· Sudoración
· Respiración agitada
· Dilatación pupilar
· Aumento del ritmo cardíaco
  Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o del "detector de mentiras". Se supone que cuando una persona miente siente o no puede controlar sus cambios fisiológicos, aunque hay personas que con entrenamiento sí pueden llegar a controlarlo.
¿Qué es lo que nos produce el miedo a nivel fisiológico?
  Cuando nos encontramos ante un estímulo que nos provoca miedo o temor, nuestro cuerpo reacciona activándose, de manera que estemos a punto para cualquier reacción de lucha o huída que sea preciso a fin de protegernos, ya que nuestro impulso más básico es el de la supervivencia.
  La activación se produce de la siguiente manera:
El lóbulo frontal de la corteza cerebral por la acción del hipotálamo activa la glándula suprarrenal.
La glándula suprarrenal descarga adrenalina.
Las pupilas se dilatan
El tórax se ensancha
El corazón se dilata, aumenta la provisión de sangre.
Se produce un aumento de la tensión arterial.
Los músculos se contraen.
El hígado libera glucosa, el combustible de los músculos.
La piel palidece.
Los bronquios se dilatan para aumentar el volumen de oxigeno.
En casos extremos la vejiga urinaria se vaciará.
¿Qué es la Inteligencia Emocional?
  De la misma manera que se reconoce el CI (cociente intelectual), se puede reconocer la Inteligencia Emocional. Se trata de conectar las emociones con uno mismo; saber qué es lo que siento, poder verme a mi y ver a los demás de forma positiva y objetiva. La Inteligencia Emocional es la capacidad de interactuar con el mundo de forma receptiva y adecuada.
Características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente:

  • Poseer suficiente grado de autoestima.
  • Ser personas positivas
  • Saber dar y recibir
  • Empatía (entender los sentimientos de los otros)
  • Reconocer los propios sentimientos
  • Ser capaz de expresar los sentimientos positivos como los negativos
  • Ser capaz también de controlar estos sentimientos
  • Motivación, ilusión, interés
  • Tener valores alternativos
  • Superación de las dificultades y de las frustraciones
  • Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

   Daniel Goleman explica que la Inteligencia Emocional es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social. 
   El psicólogo W. Mischel hizo un experimento con niños de 4 años: les daba un caramelo y les decía que tenía que irse un momento, pero que debían esperar a que él volviera antes de comérselo, si lo hacían así él les daría otro caramelo como premio. El tiempo que permanecía fuera era tan sólo de 3 minutos. Habían niños que no esperaban y se comían el caramelo. Posteriormente hizo un seguimiento de los niños y observó que los que no se habían comido el caramelo, eran más resistentes a la presión, más autónomos, más responsables, más queridos por sus compañeros y mejor adaptados en el medio escolar que los otros.
   Todas las personas nacemos con unas características especiales y diferentes, pero muchas veces la manera que tenemos de comportarnos o de enfrentarnos a los retos de la vida son aprendidos. Desde pequeños podemos ver como para un niño no está tan bien visto llorar y expresar sus emociones como en una niña, además a los varones se les exige ser más valientes, seguros de sí mismos. También podemos observar como, según las culturas, las mujeres son menos valoradas, tanto en el ámbito personal como en el laboral, lo cual es el origen de opresiones y malos tratos. Todo esto lo adquirimos sin darnos cuenta ya desde el momento en que venimos al mundo: nos comportamos como nos han "enseñado" a comportarnos. Quererse a uno mismo, ser más generoso con los demás, aceptar los fracasos, no todo depende de lo que hemos heredado, por lo que hemos de ser capaces de seguir aprendiendo y mejorando nuestras actitudes día a día, aprender a ser más inteligentes emocionalmente, en definitiva a ser más felices.
Usar el poder que tienes para sentirte mejor es una buena razón para
¡vivir con pasión!

   

 

                             El cuerpo emocinal, por Inelia Benz. 1ª parte

                         

 

                         El cuerpo emocinal, por Inelia Benz. 2ª parte

                          

 

Las Emociones Atrapadas y las relaciones

Una de las áreas en las que las emociones atrapadas tienen más impacto es en la relación con nosotros mismos y con los demás. Otro día analizaremos la relación con nosotros mismos, hoy vamos a ver como esas formas de energía “atascada” pueden influir en cómo nos relacionamos con los demás.

Una metáfora sobre las emociones

Imagínate la siguiente situación. Te acaban de presentar a alguien. En una primera impresión parece una persona alegre, simpática. Siempre es bueno conocer a alguien nuevo con el que poder pasar un buen rato, piensas. En ese momento imagínate que de tu corazón empieza a salir un sentimiento de “interés” en forma de mariposa. Esa persona ha conseguido despertar tu interés y eso ha generado una emoción en ti que sale en forma de energía.

Para la metáfora le daremos a esa energía la forma de una mariposa. La mariposa sale de tu corazón y empieza a avanzar, pero de pronto se encuentra con una niebla más o menos densa. Se adentra en esa niebla, toda confiada, y empieza a transformarse. Esa niebla son tus emociones atrapadas. Imagínate que tienes una emoción, probablemente más de una, de “desconfianza”. A medida que la mariposa empieza a atravesar la niebla, se transforma. Va perdiendo parte de sus bonitos colores. Cuando consigue salir, ya transformada, tu mente empieza a decirte cosas como: seguro que no es de fiar, seguro que es tan encantador con todas, de hecho apenas le conozco… ¿Te suena familiar?

La mariposa ha seguido avanzando y se encuentra con otra niebla, esta vez más densa y espesa. Pongamos por caso que se trata de una emoción de “inseguridad”. Cuando se adentra empieza a hacerse más pequeña y en tu mente puede que empieces a pensar: de que hablaré con él, no tengo conversación, hay gente más interesante en esta fiesta que yo….

La mariposa sigue avanzando pero ahora además de haber perdido parte de sus colores, también ha disminuido de tamaño. Pero sigue avanzando y se encuentra con un muro. Ese muro del corazón está constituido de múltiples emociones atrapadas que hemos ido acopiando fruto de nuestras experiencias pasadas. Lo creamos para protegernos, quizás alguien nos hizo daño y decidimos que nunca nadie más lo haría y creamos esa especie de protección. La mariposa se encuentra el muro y no puede atravesarlo. Le gustaría seguir avanzando pero no tiene ni la fuerza ni el coraje de hacerlo. Y muere.

En ese momento nosotros pensamos que seguramente esa persona no merezca la pena. En el fondo no se está tan mal sólo. Ya lo dice el dicho piensas: “más vale sólo que mal acompañado”. Vuelves a casa pero no te sientes bien. La muerte de esa mariposa te ha dejado un poso de tristeza que tarda en irse.

En algunas ocasiones esa mariposa tiene que atravesar nieblas tan densas y oscuras que al salir se ha convertido en una gárgola. Entonces podemos ser crueles, iracundos, celosos, etc.

Emociones Atrapadas

“El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.” Rumi

Las emociones atrapadas actúan como un muro o una niebla que nos aísla de los demás. Toman el control sobre lo que pensamos y sobre como actuamos. Condicionan nuestros actos y nuestra manera de relacionarnos. Puede que pienses que nos protegen pero en el fondo nos aíslan, nos hacen comportarnos lejos de nuestra esencia que es AMOR. Nos mantienen encerrados en una caja. ¿Y a quien le gustaría vivir en una caja?

Cuando empecé a trabajar con esta técnica descubrí muchos de los mecanismos que utilizaba en las relaciones con los demás y cuál era la causa de ese comportamiento. Y también descubrí que no somos así, crueles, solitarios, inseguros, sino que nos comportamos de esta forma como fruto de esas emociones que tenemos atascadas.

Debajo de toda esa energía oscura está nuestro verdadero SER, nuestra esencia esperando a que la liberemos

 

Diccionario de las enfermedades emocionales

 

Este Diccionario es la recopilación de dos libros: “Obedece a tu cuerpo – Amate” de Lise Bourrbeau y de “El gran diccionario de las dolencias y enfermedades” de Jacques Martel. Estos dos libros los encontramos en la web. Despues de un periodo en que constantemente hemos recurrido a estos libros, decidimos juntarlos y hacer uno solo pero interactivo, donde en solo clics tener la información a la que queremos consultar.

Este material nos resulta muy efectivo para recurrir rápidamente y hacer un seguimiento al padecimiento emocional de pacientes y tener una idea rápida de cómo se puede sanar. En los años que ya tenemos usando estos materiales hemos vistos sanarse muchas personas incluso a las que se podrían atribuir de milagrosas. Solo, ayudamos a hacer que sean conscientes de cuál es el origen de su padecimiento.

LISE BOURRBEAU nos dice en la introducción de su libro: -Utilizo el término metafísica en lugar de psicosomática por la siguiente razón: somático quiere decir “referente al cuerpo”, y psico “referente al alma”. Incluso la medicina tradicional acepta la idea de que al menos un 75% de las enfermedades son psicosomáticas, es decir, que el mal físico es originado por una causa emocional o mental. Sin embargo, el término psicosomático no suele estar bien visto. La mayoría de las personas se sienten insultadas cuando se les dice que su enfermedad es psicosomática, pues lo interpretan como si fuera imaginaria, anormal o mental, y se niegan a ver más allá del plano físico.
Por lo tanto, prefiero considerar a los malestares y enfermedades desde el punto de vista metafísico, es decir, que va más allá de lo físico. Al igual que nos ocurre a todos, mi proceso de aprendizaje es continuo; a medida que evoluciono todo se me va haciendo más claro. Cuanto más enseño a los demás, más aprendo. Y es tan apasionante lo que he podido descubrir en estos más de quince años de enseñanza, que me he decidido a compartirlo contigo.
Esta obra pretende ser una especie de diccionario o libro de consulta para que cualquier persona que sufra de un malestar o enfermedad pueda averiguar de una manera sencilla y rápida la causa profunda de su problema.

JACQUES MARTEL. Nos dice en la introducción de su libro: –Aún veo a estas personas que me miran con aire asombrado e interrogante, preguntándose si soy un vidente o un extraterrestre ya que sé tantas cosas sobre su vida personal sin que me las hayan comentado.

“La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar al hombre. No hay que luchar contra ella, sino integrarla, comprenderla y trascenderla” Enric Corbera.

Cuando se sabe descifrar las dolencias y las enfermedades y cuando se sabe a cuales emociones o a cuales pensamientos están vinculadas, entonces es fácil decir a la persona lo que está viviendo. Entonces, digo a la gente que sencillamente es el conocimiento del funcionamiento del ser humano y el conocimiento de los nexos con los pensamientos, emociones y enfermedades que me permiten dar esta información. En un sentido, les explico que se podría entrar la cantidad de datos más grande posible en un ordenador, y que alguien diera los síntomas de su dolencia o de su enfermedad, o simplemente nombrarla y la información podría salir revelando lo que está viviendo esta persona en su vida personal, sea consciente o no ella de ello. Entonces, no se trata de videncia sino de conocimiento.

“Es el desconocimiento de las leyes que rigen los pensamientos y emociones sobre el cuerpo físico lo que me lleva a vivir situaciones de dolencias o enfermedades. Debo pues tomar consciencia de mi trayectoria personal o, en el sentido amplio de la palabra, de mi trayectoria espiritual“.

 

Este diccionario quiere ser un instrumento de apertura de consciencia y de investigación de sí – mismo. Cuando me sucede algo en relación con mi salud, voy a leer otra vez lo escrito en este diccionario para estar aún más consciente de lo que está sucediendo. En efecto, el ser humano tiene fácilmente tendencia a ocultar, es decir, hacer desaparecer de su memoria consciente lo que le molesta. Así, cuando leo el diccionario, lo hago con ojos de alguien que quiere aprender y ser más consciente de lo que le sucede. Mi lado mental e intelectual toma consciencia de la información con la cual voy a tener que trabajar. Porque el único auténtico poder que tengo, es el poder sobre mí – mismo; soy creador de mi vida. Cuanto más consciente estoy, más puedo hacer los cambios apropiados.

 

 

 

Los cuatro axiomas del perdón

El perdón es un concepto que muy pocos entienden Pensamos que nuestro mayor reto o dificultad es perdonar a otros por lo que nos han hecho. Pero esto sólo es la punta del iceberg.

Resulta fácil perdonar a otros cuando ya te has perdonado a ti mismo, pero es imposible perdonar a otros si no te has perdonado a ti mismo.

El proceso de perdonar empieza en tu propio corazón. Tiene muy poco que ver con los demás.

Cuando me perdono a mí mismo, no me resulta difícil perdonarte. Si puedo retirar el aguijón de la culpa y de la vergüenza de mi corazón, puedo ofrecerte ese mismo regalo a ti. Si puedo ver mi propia inocencia, también puedo ver la tuya. La mayoría de nosotros seguimos tratando de acceder al perdón en dirección contraria. Tratamos de perdonar a otros antes de perdonarnos a nosotros mismos. Esto causa un verdadero problema, porque no todo el mundo quiere ser perdonado. ¡Algunos se niegan a ser perdonados! ¡Algunos incluso se niegan a creer que sean culpables!

¿Has perdonado alguna vez a alguien que no creía que era culpable? ¡Es imposible! Por más que lo intentes, simplemente no te dejará.

Y también hay personas que siempre se sienten culpables. Continúan viniendo a ti y pidiéndote perdón, pero ¡simplemente no puedes perdonarlas!

Incluso cuando te das cuenta de que eres tú quien necesita perdón, puedes seguir poniendo el carro delante del caballo. Puedes pedir a otra persona que te perdone, a un amigo quizás, a un sacerdote o rabino, o tal vez incluso al mismo Dios. Pero eso tampoco funciona. Puedes ser perdonado por cientos de personas, y ciertamente puedes ser perdonado por derecho divino, pero eso importa poco si no te has perdonado a ti mismo.

Empezar este proceso fuera de nosotros mismos es algo que simplemente no funciona. Empezar fuera de nosotros es nuestra manera de marear la perdiz y de castigarnos. Eso no abre las puertas de nuestro corazón. Esa puerta sólo se abre cuando nos damos cuenta de que somos nosotros los que nos sentimos molestos. Somos nosotros los que nos sentimos culpables. Somos nosotros los que atacamos y justificamos nuestro ataque. Somos nosotros los que necesitamos perdón. Y nadie más puede dárnoslo.

De modo que el primer axioma del perdón es que viene de dentro. Es algo que debes hacer para ti mismo antes de poder ofrecérselo a los demás.

El axioma siguiente es que el perdón no es condicional ni es parcial. El perdón es un acto que se hace de todo corazón, con todo el ser. Nos permite deshacernos de las cargas, liberarnos del dolor. Intentar regatear con el perdón no funciona y, sin embargo, eso es exactamente lo que solemos hacer:

«Me perdonaré a mí mismo si consigo el trabajo o la relación que deseo»; o «Te perdonaré si primero te excusas ante mí»; o «Te perdonaré a ti, pero no le perdonaré a él».

Mientras sigamos intentando justificar algún aspecto de nuestro ataque, el perdón simplemente no se producirá. Evidentemente, ¡un perdón parcial sólo es una forma sutil de ataque!

El perdón es incondicional e imparcial. Me saca del pasado y me trae al presente. Me saca de la ilusión auto impuesta de sentirme separado, y me lleva a una conciencia y a un sentimiento abierto de mí mismo y de los demás, en el que la intimidad es una posibilidad que está continuamente abierta.

Cuando perdono, acepto lo que ocurrió en el pasado, incluyendo todos los antiguos juicios que hice con respecto a mí y a otros, sin llevar esta carga al presente o al futuro. Y, si lo vuelvo a traer, acepto que lo he traído, y lo dejo ir.

Es posible que tenga resentimientos, pero no me aferro a ellos. Comprendo que mis resentimientos proceden de una sensación de miedo, y me permito dejarlos atrás de manera natural a medida que supero el miedo y aprendo de nuevo a confiar.

No tengo que ser perfecto para perdonar, porque el perdón es un proceso continuo en mi vida. Perdono, y entonces me viene un juicio, y vuelvo a perdonar. Nunca hay un momento en que deje de perdonarme o de perdonar a los demás. Éste es el tercer axioma del perdón.

Es como la historia que cuenta Samuel Beckett del hombre al que le gustaba chupar las piedras. Chupa una, después se la pone en el bolsillo y a continuación chupa otra. Creaba protocolos detallados para asegurarse de que cada piedra recibiera la misma atención, hasta que, exasperado, se deshace de todas.

Sin darnos cuenta, nosotros también vamos recogiendo piedras en nuestro camino, nos las metemos en el bolsillo y las vamos moviendo. Es posible que sean juicios innecesarios, como lo son todos los juicios, pero los conservamos hasta que estamos dispuestos a dejarlos ir. Conservamos nuestros juicios hasta que vemos cuán absurdo es nuestro proceso de culpabilidad/ataque.

De modo que tenemos que ser pacientes. El perdón no suele producirse de repente. A veces nos vamos deshaciendo de las piedras una a una. A veces se nos caen todas sobre los dedos de los pies. No hay una manera correcta o equivocada de hacerlo. Cualquier cosa que experimentemos es aceptable.

Me gusta la metáfora de Beckett mucho más que la que nos dio Camus en el mito de Sísifo. ¿Te acuerdas? El pobre desgraciado continúa haciendo rodar la piedra hasta lo alto de la montaña y, cuando está casi arriba del todo, la piedra vuelve a caer hasta la base, y él tiene que empezar de nuevo.

Por supuesto, a veces podemos sentir que nuestros intentos son muy fútiles. Hacemos las cosas lo mejor que podemos y se nos sigue presentando la misma lección durante cuatro años. Pero lo divertido es que, cuando finalmente nos rendimos, la metáfora ya no tiene relevancia. Nos sentimos contentos de dejar que la gran piedra que hemos estado empujando colina arriba descanse en el valle. O nos sentimos bien vaciando los bolsillos y dejando que nuestras pequeñas piedras caigan en la arena. Nos da igual.

Las cargas deben caer. Su naturaleza es ser acarreadas. Y también es su naturaleza que nos deshagamos de ellas. Las lecciones estarán aquí mientras las necesitemos. Dile eso a Sísifo, o al viejo Job. ¡Ellos no quieren ni oírlo!

Nosotros tampoco queremos oírlo. Hoy es un problema en el trabajo; mañana será un problema con nuestra esposa o con los niños. Es el cuento de nunca acabar, ¿cierto?

¡Correcto! Los problemas continúan interminablemente. No podemos evitar que ocurran. No podemos poner en orden la forma externa de nuestras vidas, por muy buenas amas de casa que seamos. Alguien siempre rompe un huevo sobre la alfombra recién aspirada. Alguien siempre derrama la salsa.

Y ¿qué sería de la vida si no derramáramos la salsa? Sé honesto. ¿Cambiarías esta aventura malformada, deshilachada hasta el tuétano, por otra más pulcra? ¿Aceptarías la rigidez si eso significara que no ibas a sentir dolor ni a tener humor, que no ibas a esforzarte ni a aprender?

Sé honesto. Aquí hay algo que merece la pena preservar. Debajo de las montañas de excremento, crece la hierba. Hay luz solar, y sombra y ríos fluyendo. Hay amor debajo del dolor.

Y amor es lo que queremos.

Este libro habla de cómo atravesar el dolor para llegar al amor, de cómo atravesar la oscuridad para llegar a la luz. No te decimos que ignores la oscuridad. No te decimos que te olvides de la luz. Decimos que tomes las dos a la vez. Tómate a ti mismo con todas tus contradicciones. En esto consiste el camino de curación.

¿Por qué necesitamos el perdón? Porque cada uno de nosotros se ha condenado a sí mismo. Y cada uno de nosotros hemos intentado resolver nuestro odio hacia nosotros mismos proyectando en los demás la responsabilidad por nuestros problemas.

Pero esto no funciona. El odio hacia uno mismo sigue siendo odio hacia uno mismo, aunque involucremos a otros. Atacar a los demás o defendernos de su ataque no reduce nuestros juicios profundamente arraigados respecto a nosotros mismos. En el fondo, cada uno de nosotros es un niño herido que necesita sanar.

El proceso de perdonar ofrece a este niño la oportunidad de curarse. Es un proceso que dura toda la vida y que continuará mientras continuemos juzgándonos a nosotros mismos y a los demás.

No vamos a dejar de juzgar inmediatamente, pero podemos empezar a aprender cómo nos hieren los juicios que emitimos. Y, por medio de la autoaceptación, podemos llevar amor a esos lugares internos que están heridos. Cada acto de aceptación neutraliza algún juicio que hemos emitido.

Cada acto de aceptación abre nuestro corazón al amor, y el amor cura todas las heridas.

Al pasar por la vida, ocurren muchas situaciones y se nos ofrecen muchas relaciones. Cada una de ellas nos ofrece una oportunidad de elegir el miedo o de elegir el amor. Si elegimos el amor, nos bendecimos a nosotros mismos y bendecimos a los demás. Si elegimos el miedo, estamos pidiendo amor desde la parte de nosotros que está más herida. Cada aparente ataque es una petición de amor. Cada crisis existencial es una llamada a la curación.

Ningún pensamiento ni acción, por mal concebido que esté, nos condena a sufrir eternamente. Porque, ahora mismo, en este momento, podemos elegir de nuevo, podemos hacer otra elección.

Si Jesús pudo elegir amar a las mismas personas que le estaban clavando los clavos, si pudo ver el rostro de Cristo en ellos, ¿cómo podemos no verlo los unos en los otros? La vida de Jesús es una enseñanza profunda para nosotros, no porque nos muestra la luz, sino porque también nos muestra cómo podemos llevar la oscuridad a la luz.

Jesús no nos dijo que negáramos nuestro miedo. Nos enseñó a atravesarlo. No pienses que él no conocía la tentación ni la duda. Pasó cuarenta días en el desierto. Y gritó en la cruz: «Señor, ¿por qué me has abandonado?».

Él era humano.

Él tenía un cuerpo.

Él sintió dolor.

No puedes decir que no conociera las profundidades del sufrimiento. Las conoció. Pero, frente a todo esto, Él eligió amar y perdonar. Por eso fue un maestro tan grande para nosotros.

Pero este libro no trata de lo especial que fue Jesús, ni ninguna otra persona. Trata de un proceso que cada uno de nosotros debe vivir para encontrar la fuente de la paz. Así, aprendemos de cada hermano o hermana que recorre el camino con nosotros.

LOS CUATRO AXIOMAS DEL PERDÓN

1. El perdón comienza en nuestros corazones. Sólo cuando nos hemos perdonado a nosotros mismos podemos ofrecer perdón a otros, o recibirlo de ellos.

2. El perdón no es condicional, aunque a menudo nuestra práctica lo es.

3. El perdón es un proceso continuo: continúa en respuesta a cada juicio que hacemos sobre nosotros mismos y los demás.

4. Cada gesto de perdón es suficiente. Cualquier cosa que seamos capaces de hacer ahora mismo es suficiente. Esta comprensión nos capacita para practicar el perdón con nosotros mismos.

 

 

El Código de la Emoción

Emociones

Mucho de nuestro sufrimiento se debe a energías emocionales negativas que han quedado “atrapadas” dentro de nosotros. El Código de la Emoción es un método simple y poderoso para encontrar y liberar esas energía atrapadas.

¿Qué es una Emoción Atrapada?

Durante el “viaje” por esta experiencia que llamamos vida, estamos continuamente experimentando emociones de algún tipo. Las emociones dan color a nuestra vida. Si echamos la vista atrás y recordamos alguna experiencia feliz de nuestra vida, algo que nos llenase de alegría u orgullo, seguro que veremos que inevitablemente esa experiencia estaba asociada a determinadas emociones, en este caso de las llamadas “positivas” como alegría, conexión, seguridad, etc.

Pero no todo en la vida es tan alegre, todos hemos tenido desafíos en forma de situaciones asociadas a emociones abrumadoras.  La mayoría preferimos olvidar estos desafíos, pero desafortunadamente la influencia de estos acontecimientos puede quedarse con nosotros en la forma de emociones atrapadas.

A veces, por motivos que aún no comprendemos, las emociones no se procesan completamente. En estos caso, en lugar de simplemente experimentar la emoción y liberar esa emoción, la energía de la emoción queda de alguna manera “atrapada” dentro del cuerpo físico.

Entonces, en vez de atravesar  tu momento de enojo, o un periodo temporal de pena o depresión, esta energía emocional negativa puede permanecer dentro de tu cuerpo causando un significativo estrés físico y emociona y originando esas emociones recurrentes que sentimos, en ocasiones sin “causa” aparente.

A pesar de no ser visibles, son muy reales.

¿Sientes a menudo que estás peleando contra el peso de algo pero no puedes decir concretamente qué es?

Tal vez tu vida no esté resultando como lo habías esperado. Tal vez tus intentos por formar relaciones duraderas nunca parecen funcionar. Puede ser que desees que algunos acontecimientos del pasado nunca hubiesen ocurrido pero te sientes impotente para superarlos. Incluso puedes tener un sentimiento inquietante de que tu presente está siendo tomado como rehén por tu pasado de cierta manera vaga e indefinible.

Las emociones atrapadas pueden literalmente anteponerse entre tu éxito o lo que quieres conseguir y tu mismo, distanciándote de las cosas que deseas e incluso de las personas que amas.

Deshacerte de tus emociones atrapadas puede ayudarte a vencer los obstáculos de tu pasado y puede brindarte una nueva vida a tu matrimonio, familia y otras relaciones personales.

Es frecuente que las personas se sientan de alguna manera cargadas por sus emociones pasadas, pero no parecen saber como recuperarse de ellas.

Muchas personas fracasan al desempeñarse conforme a su habilidad y tienen dificultad para hacer que su vida funcione como debería. A menudo la causa subyacente de su frustración es una emoción atrapada de un acontecimiento del pasado que puede ser que no se den cuenta que está saboteando tus esfuerzos.

El daño que causan las Emociones Atrapadas

Las emociones atrapas pueden hacer que hagas suposiciones incorrectas, reacciones de manera exagerada frente a comentarios inocentes, malinterpretes una conducta y causes un cortocircuito en tus relaciones. Aún peor, las emociones pueden crear depresión, ansiedad y otros sentimientos indeseables. Pueden interferir en el funcionamiento correcto de tus órganos y tejidos de tu cuerpo, causando estragos en tu salud física, causando dolor, fatiga y enfermedad. Sin embargo, no importa cuán grande sea tu sufrimiento, la energía invisible de las emociones atrapadas quedará sin ser diagnosticada por la medicina convencional, aún siendo un factor de causa mayor de tus dificultades físicas y emocionales.

Para eliminar cualquier tipo de problema que tenga que ver con tu salud o bienestar, las causas subyacentes del problema deben ser tratadas. Es importante que reconozcas y quites tus propias  emociones atrapadas antes de causen más daño. Puedes vivir una vida mejor al deshacerte de ellas.

Liberar Emociones Atrapadas

Cuando una emoción atrapada es liberada, una carga es literalmente sacada. De hecho, la gente a menudo experimenta una sensación de levedad en torno a la liberación de la emoción atrapada. Encontrar y liberar aquellas energías negativas atrapadas puede causar literalmente cambios en cómo te sientes y comportas, en las elecciones que haces y en los resultados que obtienes.

El Código de la Emoción trata de liberar ese bagaje emocional para que tú puedas ser quien realmente eres en tu interior. Tú no eres tu bagaje emocional pero a veces tus emociones atrapadas pueden desviarte u ocasionar que transites caminos que preferirías no tomar.