La crisis vista desde una consciencia espiritual

LA CRISIS ECONÓMICA VISTA DESDE LA CONCIENCIA ESPIRITUAL  

  La palabra "Crisis" deriva del verbo griego "Krinein" que significa separar o decidir. La crisis es pues, algo que se rompe y es necesario analizar para decidir. Del mismo verbo derivan palabras como "criterio" o "critica" que son resultantes de dicho análisis.

Toda crisis, es una magnífica ocasión para detenerse a reflexionar sobre qué es lo que no funciona y por qué; del mismo modo que hemos de hacer con cualquier síntoma de enfermedad o crisis de nuestro cuerpo para descubrir cual es el patrón mental erróneo que la origina, hemos de actuar cuando la crisis o enfermedad es social.

 Es de todos conocido que el sistema capitalista en el que vivimos, entra periódicamente en crisis. ¿Pero por qué? ¿Qué es lo que hace inevitables las crisis en este sistema de convivencia?

 La crisis se produce por la sencilla razón de que llega un momento en que no podemos consumir lo que fabricamos, bien por que la oferta supera con creces a la necesidad de compra, o por que los consumidores potenciales, no tienen dinero para comprar. ¿Cómo se llega a esta situación? Para comprenderlo, podemos poner como ejemplo cualquier país en vías de desarrollo. ¿Por qué no el nuestro?

Después de la guerra civil, los españoles necesitaban de todo y comienza la producción de todo lo necesario. Se construyen Industrias, unas con recursos propios y otras con intervención externa, ya sea tecnológica, económica o ambas. Al principio todo va hacia arriba, cuantas más empresas se crean, hay más puestos de trabajo y por lo tanto, la población cuenta con más recursos para poder consumir. En esos momentos, hay muy pocos ricos, la inmensa mayoría es pobre y la clase media es prácticamente inexistente.

Toda industria, necesita producir un número suficiente de unidades para ser rentable. Este número viene determinado por un lado por los costes de producción y por el otro por el precio al que se puede vender en el mercado cada unidad producida. El precio de mercado depende de la demanda y esta depende por un lado de la necesidad (real o caprichosa) y por el otro de la capacidad de compra de la población. Así que al principio, las unidades producidas son pocas y su precio elevado, con lo cual solo pueden acceder a ellas, la clase privilegiada.

Llega un momento en que el mercado de los ricos está saturado, pues todos tienen el coche, televisión o aparato de turno y se hace necesario ampliar el mercado para que la industria siga produciendo. Para ello se aumenta la producción, bien por medio de una sola industria (protegida por el estado) o por medio de varias que entran en competencia. Para producir más, se contratan más trabajadores, por lo que la oferta de puestos de trabajo crece y por lo tanto los salarios suben.

Ya tenemos más compradores y todo continúa hacia arriba. Como los salarios han subido, los costes de producción han aumentado, por lo tanto para seguir manteniendo el precio, es necesario producir más y sigue la escalada hacia arriba. Paralelamente, la población aumenta, por lo tanto la demanda crece y con ella más empresas, más servicios, más cultura etc.

En este proceso, se ha generado una amplia clase media que tiene acceso a casi todo lo que el mercado ofrece. Mientras tanto, los que eran ricos, como lógicamente eran los dueños de los medios de producción, de los financieros o de ambos, se han ido haciendo cada vez más ricos y la pobreza extrema casi ha desaparecido. Así es el crecimiento, hasta aquí todo parece ir bien y todos tan contentos, la población entera ha mejorado su situación con respecto a la que había tras la guerra.

Todos queremos seguir mejorando nuestra situación y miramos hacia arriba. Las nuevas generaciones accedemos a estudios y  recursos que las anteriores no tenían, cada vez hay más que queremos ser empresarios y menos que queremos ser obreros como es lógico, y el número de empresas aumenta exponencialmente, con lo cual crece la producción y la competencia. Llega un momento en que la oferta excede a la demanda y tenemos las primeras crisis. Estamos produciendo más que lo que necesitamos, puesto que lo que comenzó siendo un producto para cubrir las necesidades de una población que lo demandaba, se ha convertido en la necesidad de venta del productor para poder mantener su empresa y con ella su estatus. Cuando hay una sola fábrica de televisores, por poner un ejemplo, esta no da abasto y gana mucho dinero, pero cuando hay 100 ninguna gana y las más débiles han de cerrar. Cada vez que se da una crisis, el resultado inmediato es que aumenta el paro, por lo tanto hay menos potencialidad de consumo y esto afecta  y arrastra a otros sectores que todavía no habían entrado en crisis.

Las primeras crisis se superan reconvirtiendo la industria, si por ejemplo había exceso de producción de televisores, ahora producimos nuevas tecnologías, con lo cual se incita a consumir nuevos productos, además de fabricar con menos calidad para abaratar el producto y forzar su renovación en menos tiempo. El desarrollo ha comenzado su involución.

Llega un momento, que por mucho que se renueve la tecnología y se consuma por consumir, como ya hemos saturado todos los mercados el número de empresas que se cierran o que son absorbidas por otras más fuertes, aumenta y las que se sostienen es a base de reducir costos fundamentalmente de personal, sustituyendo a los operarios por máquinas o produciendo en otros países con salarios inferiores. Las nuevas generaciones aunque tienen más conocimientos, no pueden acceder al mercado laboral debido a su saturación.

Las sucesivas crisis se van parcheando con soluciones que son pan para hoy y hambre para mañana, "el caso es que el sistema no se pare", aunque esto suponga un deterioro imparable del medio ambiente y de la salud colectiva, tanto física como mental (estrés).

La crisis definitiva ocurre cuando esta alcanza al sistema financiero, puesto que él es el promotor de todo el sistema capitalista de "libre mercado".

El sistema financiero vive de comprar y vender dinero y es soportado por sus accionistas que esperan recoger beneficios al final de cada ejercicio contable. ¿Pero a quién vender el dinero si todos los sectores están en crisis y no hay garantías de devolución? El último recurso fue el inmobiliario, dado que la mayor parte de la población desea tener una vivienda en propiedad.

Todo el mundo quiso invertir en la construcción, puesto que era el único sector que en realidad no había conocido la crisis, pues las viviendas nunca habían dejado de subir su precio. Pero por la misma ley de oferta y demanda, cuando la mayoría de los recursos se inclinaron hacia la construcción, esta comenzó a subir sus precios de una forma desorbitada, generando de momento rápidos beneficios tanto a entidades financieras, como a promotores, constructores, ayuntamientos (suelo) y especuladores. Las hipotecas que cuando yo adquirí la primera vivienda se pagaban en 7 años, a pesar de que los intereses eran cuatro veces superiores a los actuales, ahora se firman a 40 años, lo cual indica lo desorbitado de sus precios.

Inevitablemente, las viviendas han alcanzado unos precios que ya la mayoría de la población no puede pagar y además la oferta ha superado el doble de la demanda, (según los titulares de prensa de hace algunos meses) y así, el sector inmobiliario que había sido el sostén del sistema en los últimos años, entra también en crisis, crisis que inevitablemente alcanza al sector financiero que lo soporta y entonces los rápidos beneficios anteriores, se convierten en meteóricas pérdidas.

Si el sistema financiero hace crack, todo el sistema hace crack, puesto que como ya he dicho es el promotor de esta forma de convivencia, por que hace tiempo que para seguir manteniendo el sistema, la sociedad entera está endeudada y solo puede continuar adelante mediante el préstamo. ¿Adelante, pero hacia donde?

Ahora se da la paradoja, de que el sistema financiero necesita ser financiado. ¿Pero quién puede financiarlo? ¿Con qué dinero?

Los gobiernos salen al paso y deciden financiar a los bancos y dicen hacerlo desde los bancos nacionales como el Banco de España, ¿Pero de quién es el Banco de España? ¿Con qué dinero cuenta? El Banco de España es del estado, por lo tanto de los españoles, ¿Entonces nosotros mismos avalamos a los bancos? ¿O sea que los que estamos endeudados avalamos a los bancos para que nos garanticen que nos van a seguir prestando? Es obvio que algo no encaja. Si unos días antes del crack le hubiésemos pedido al gobierno cien millones de €, para solucionar un problema del tipo que sea para los auténticamente necesitados, nos hubiera dicho que no había dinero y además nos habría dicho la verdad. ¿Como es posible pues que de la noche a la mañana salgan cien mil millones para avalar a los bancos?

Nos dicen que con deuda pública, o sea emitiendo unos bonos que solamente el que tenga dinero podrá comprar y por los cuales el gobierno pagará un interés y que más tarde o más temprano el estado tendrá que devolver. ¿Pero cómo podrá devolverlo? Si resulta que estamos en crisis por que no podemos vender por  producir más que lo que podemos consumir y si producimos menos, las empresas tendrán que cerrar y los trabajadores irán al paro, con lo cual habrá menos contribuyentes y más necesitados que recurran al desempleo, por lo que el estado tendrá cada vez menos recursos. De este modo, el estado quedará como cualquier empresa, en manos de sus acreedores o sea los verdaderamente ricos, con lo cual, adiós libertades. Es la pescadilla que se muerde la cola.

La forma más sencilla que se me ocurre para ayudar a entender todo este tinglado es recurrir al conocido juego de mesa "EL MONOPOLY"

El juego comienza con 6 jugadores, cada uno comienza con la misma cantidad de dinero y la banca es propietaria desde el principio del juego de las calles, las estaciones de ferrocarril, la empresa de aguas etc... El objetivo del juego es adquirir el máximo posible de propiedades puesto que cada vez que un jugador cae en la propiedad de otro, mediante tirada de dados,  tiene que pagar al propietario una tasa. Cuando un jugador posee tres calles del mismo color, puede comenzar a edificar, primero casas y luego hoteles. Cuantos más edificios tiene una calle, más paga el jugador que ha caído en ella. De este modo se va desarrollando el juego hasta que los menos favorecidos por la fortuna pierden todo su dinero y propiedades y quedan eliminados del juego.

Al principio el juego se desarrolla con lentitud, cuesta adquirir las calles, las tasas son bajas y las cartas de suerte y sorpresa inciden en los cambios de fortuna, pero cuando todas las calles tienen propietarios y se comienza a edificar, el desarrollo es cada vez más rápido y uno o dos jugadores terminan por dominar el tablero.

Cuando solo quedan 2 jugadores, es inevitable que uno de los dos se quede con todas las calles y propiedades, (digamos el jugador A), por lo que es solo cuestión de minutos que al otro jugador (llamémosle F) se le agote el dinero, con lo que el juego habría terminado, a no ser, que la banca le preste para seguir jugando, pero por mucho que le preste, como no tiene de donde cobrar excepto de las casillas de suerte y sorpresa y de lo que se cobra en la casilla de salida y sin embargo cada vez que cae en una casilla propiedad de su rival tiene que pagar elevadas cantidades, está irremisiblemente perdido y si la banca le sigue prestando, acabará arruinando a la banca y si queremos continuar el juego, no quedará más remedio que el jugador "A" preste a la banca para que la banca continúe prestando al jugador "F". En ese instante, el jugador "A" es el dueño absoluto del juego y ya no tiene ninguna gracia seguir jugando puesto que el jugador "F" no puede ganar nunca y el jugador A no puede ganar más. Fin del juego.

La sociedad en la que vivimos, comenzó su partida de gigantesco "MONOPOLY" hace muchas generaciones, de hecho desde que se inventó el comercio, de hecho desde que se inventó la propiedad privada. Ahora estamos jugando el final de la partida. El jugador "A" son alrededor de 200 familias que según las revistas especializadas, poseen  el 75% de los recursos del planeta. Los jugadores "B,C,D y E" que ya han sido eliminados del juego, son los 2/3 de la población que vive en un estado de miseria sin solución y el jugador "F" es el resto que por un lado posee el 25% de los recursos, pero por el otro está endeudado. Seguramente estos porcentajes habrán variado ya después de los últimos movimientos bursátiles y es cuestión de muy poco tiempo, que los que tenían el 75% acaparen el total.

Hasta ahora, para evitar que el juego se termine demasiado pronto y de paso conseguir posiciones favorables en el mismo, la humanidad ha entrado en continuas guerras, de este modo se destruye lo construido y volvemos a empezar, solo que con cambios de fortuna para algunos de los jugadores, pero desde una visión global, nada ha cambiado, la humanidad continúa sufriendo.

Ahora la guerra no es la solución deseada por la conciencia colectiva de la humanidad, por lo tanto se hace más difícil aunque no imposible que se produzca. Primero, por que la capacidad de destrucción que tiene el armamento de hoy en día es infinitamente superior a la de los anteriores y las consecuencias de su utilización son imprevisibles. Segundo y lo más importante, por que el nivel cultural y de conciencia de la humanidad es también superior al de situaciones anteriores. Tercero, por que las posibilidades de comunicación con las que contamos hoy en día cualquiera desde nuestra casa, nos permiten hacer propuestas de soluciones alternativas al resto de la humanidad, sin necesitad de pasar por estamentos de poder.

¿Donde está el error? ¿Por qué la humanidad parece condenada a ciclos de destrucción y reconstrucción constantes y al sufrimiento que estos conllevan? Al final, lo mismo da un sistema dictatorial aunque lleve la vitola de comunista, en el que unos pocos sojuzgan a los demás por el poder de la represión de las armas, que un sistema capitalista en el que el poder se ejerce por el control sobre el dinero. Ambos están basados en el temor a la pérdida, de la vida en el primer caso, de la hacienda en el segundo que debido a la falta de compasión del propio sistema, conduce también a la pérdida de la vida. En definitiva "Instinto de supervivencia"

La respuesta es CONCIENCIA. Si la conciencia colectiva se rige desde el instinto animal de supervivencia "La Bestia" y cualquier sistema de convivencia que propone está basado en el dominio de unos sobre los otros, el resultado será siempre el mismo. Ahí tenemos la historia que lo demuestra. Para mí, ha sido muy importante estudiar la historia de la humanidad fundamentalmente para saber qué es lo que no hay que repetir. Frecuentemente al exponer a otros mi visión sobre la sociedad en que vivimos, escucho como respuesta el consabido "Que quieres, el mundo siempre ha sido así" a lo que respondo "Pues va siendo hora de cambiarlo, puesto que siempre ha conllevado enormes sufrimientos para la humanidad" "y el sálvese quien pueda nunca fue ni será solución para el colectivo"

Por el contrario, si la conciencia colectiva se rige desde una visión holística, si se tiene conciencia de ser miembros de un multiorganismo, "miembros del cuerpo de Cristo" tal como dice la filosofía cristiana, que lo que afecta a uno, mas tarde o más temprano afectará al colectivo, el modo de organizarnos será completamente diferente.

¿Qué hacer en esta situación? ¿Cómo promover el cambio?

Debemos de ser muchos ya, los seres humanos que estamos esperando la "Nueva era" la, "Era de acuario" "El fin de los tiempos" "El cambio de conciencia" "La segunda venida del Cristo" "La era dorada" "El Paraíso terrenal" "El Reino de los cielos" o como se le quiera llamar. La buena noticia es que YA ESTÁ AQUÍ. Pero que nadie espere que su realización venga de la mano de naves extraterrestres, ni pretenda ver a ningún Jesucristo dirigiendo a sus cohortes celestiales (salvo metafóricamente hablando) ni nadie espere ningún líder salvador que haga que las cosas cambien. El Plan Divino existe, pero se realiza através de nosotros.

Si nuestra conciencia ha despertado, es desde esa conciencia desde donde hemos de obrar. No hay ningún Dios fuera o ajeno a nosotros mismos que vaya a venir a solucionar la papeleta. Nosotros en conjunto somos "El Cristo" "El hijo de Dios vivo" Para y por quien todo fue hecho y como hijos de Dios, tenemos derecho al disfrute de todo cuanto existe en la creación. Pero como "El hijo del hombre" que también somos, hemos de saber que no tenemos y nunca tendremos ni donde apoyar la cabeza. Venimos al mundo desnudos y desnudos nos vamos de él, ni tan siquiera podemos decir que nuestro cuerpo nos pertenece, también lo tomamos prestado aquí y aquí lo dejamos.

Por lo tanto, todo ser humano si es consciente de verdad, ha de renunciar a la conciencia de propiedad privada, ha de saber que lo que posea, lo es en usufructo y no en propiedad y obrar en consecuencia, ha de renunciar a retener bienes, sabiendo que todo lo que retiene uno, no fluye hacia los demás. Ha de perder el miedo a la escasez y actuar consecuentemente. Es el momento de hacer las cosas sencillamente por el placer de hacerlas sin pedir ningún precio a cambio. Es el momento de actuar desde el amor que da sin esperar.

Es el momento de trabajar para los otros sin esperar un salario ni un beneficio. Ha llegado la hora de compartir en lugar de especular.

Me preguntarás seguramente ¿Cómo haré para mantenerme si trabajo sin cobrar? y te contesto "Pide lo que necesites y da de lo que te sobra" Pide la voluntad y no retengas más de lo necesario y cuando pidas hazlo con FE en la divinidad de aquél a quien le pides, pero para ello habrás de tener FE en tu propia divinidad. En la medida que se vayan juntando pequeños grupos de personas que compartan desde el corazón y que hagan los unos por los otros sin pedir precio a cambio, este modo de hacer se extenderá como la pólvora y el dinero dejará de existir sencillamente por inútil.

Llevo dos años actuando de este modo, ciertamente no tengo nada, pero te garantizo que no me ha faltado de nada en ningún momento, siempre he tenido a mi lado a personas sensibles que han aportado lo que necesitaba en cada momento. Solamente cuando debido a mi miedo a la escasez, he puesto precio a mis servicios, además de no sentirme bien, las cosas me han ido peor, hasta que me he dado cuenta de que no hay vuelta atrás. Este es el camino. Soy instrumento del Padre, así que "Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo" y "Venga de una vez a nosotros tu Reino"

El despertar de la conciencia