083- Aumenta tu poder interno

83
Aumenta tu Poder Interno

La mayor victoria: el vencerse a sí mismo.
Pedro Calderón de la Barca

“Existe una vitalidad, una fuerza vital, una energía, una manera de moverse que se trasmite a través de los actos. Dado que nunca ha existido una persona como tú, porque cada uno de nosotros es único, tu manera de expresarte es también única y original. Si la bloqueas, nunca podrá existir y se perderá, puesto que tú eres el único medio a través del cual puede expresarse”.

Todos gozamos de un cierto grado de poder y todos podemos incrementarlo para tener mayor cantidad de energía a nuestra disposición. La fórmula es muy sencilla: aumentar tu poder innato, eliminar todo aquello que te absorba la energía e incorporar todo lo que te la dé.

El punto de partida de un programa de mejora personal, consiste en reducir drásticamente el número de cosas que te distraen y absorben tu energía, para reemplazarlas por otras fuentes de energía positiva y enriquecedora. Hay un par de peligros implícitos en el hecho de ir en pos de grandes objetivos sin habernos tomado un tiempo para poner en orden las bases de nuestra vida. El primero es que alcancemos el objetivo pero que no sea duradero. Existe la creencia común de que el éxito arruina a las personas. No obstante, cabe la posibilidad de que se trate tan sólo de la falta de una base sólida para sostenerlo.

El segundo peligro es que, una vez logrados tus objetivos, no experimentes un sentimiento de plenitud o satisfacción. Esto ocurre porque no hemos elegido bien nuestros objetivos, nos hemos dejado influir por otros pensando que eso te haría feliz, pero realmente no son tus propios objetivos, los que tú deseas alcanzar. Pero antes de poder imaginar lo que realmente te haría feliz, necesitas aprender a manejar las situaciones básicas de tu vida. Comienza por dar más energía a tu vida eliminando todo aquello que has estado tolerando. Elimina todas las pequeñas molestias.

Si tienes la seria intención de realizarte plenamente, comienza por eliminar todo lo que soportabas en tu vida cotidiana, todas esas molestias que toleras, pequeñas pero fastidiosas. Todas estas cosas que toleras te absorben energía, te crean irritabilidad y te agotan. Para eliminarlas, comienza por apuntar todo aquello que te molesta haciendo una lista (debes escribirla en papel, no mentalmente). Luego debes fijarte un plazo para eliminarlas. Después de este trabajo (lista y fijación del plazo), trátate con cariño, vete a cenar fuera y al cine.

No podrás terminar con la lista en un solo día. Necesitarás un período de entre uno y tres meses. Los pequeños inconvenientes absorben tu energía y reducen tu capacidad innata para atraer el éxito. No los soportes, simplemente elimínalos de tu vida. En cuanto a aquellas cosas que te parezcan imposibles de solucionar, ponlas en una lista aparte y, por el momento, no pienses en ellas. Con el tiempo se resolverán. Algunas personas se sientan a redactar su lista y tienen serias dificultades para comenzar. Esto no se debe a la inexistencia de elementos molestos en su vida, sino a que han llegado a un grado de insensibilidad tal que ni siquiera pueden verlos.

A veces, establecer categorías simplifica bastante el trabajo. ¿Qué es lo que no soportas en tu trabajo, en tu hogar, de tus amigos y tu familia, de tu animal de compañía, en tu cuerpo y en tus propios hábitos? El siguiente paso consiste en juntar ese cúmulo de situaciones que soportas y ver qué puedes hacer para eliminar la mayoría de una sola vez. Suprime los escapes de energía.

El tipo de relación exigente, propia de las personas demasiado necesitadas de atención o afecto, toma una cantidad desmedida de tu tiempo y de tu energía. Sucede lo mismo con cualquier adicción, tú conoces tus adicciones. ¿Cuáles son los seductores escapes de energía que hay en tu vida? Las adicciones toman posesión de tu vida y es sumamente difícil que las puedas solucionar por tu cuenta. Si tratas de hacerlo y fracasas, no te desalientes. Busca un sistema de apoyo más fuerte.

La solución está en sustituir unos rituales por otros para acabar con nuestra adicción. Tómate el tiempo necesario para crearte nuevos rituales, que te gusten y con los que disfrutes. Si tienes una adicción que comienza a consumir tu existencia, el coaching no tendrá efecto alguno, porque no dominas tu vida, sino que lo hace esa adicción.

Créate diez hábitos diarios. Los buenos hábitos, que ponen bajo control nuestras bajas pasiones y apetitos, nos liberan para que podamos aventurarnos en experiencias vitales de mayor amplitud. Muchos de nosotros dividimos y disipamos nuestras energías dudando de lo que hacemos, cuando la solución es evidente.”La mayoría de nosotros poseemos algunos malos hábitos que en realidad no nos aportan ningún tipo de alimento intelectual no afectivo, ni nos hacen sentir más seguros de nosotros mismos.

Es posible que hayan pasado de ser un hábito a convertirse en una adicción. Los expertos opinan que para cortar con una costumbre, hay que reemplazarla por otra distinta. Lo ideal es que quieras reemplazar un mal hábito por uno bueno, esto es, por uno que aporte mayor energía en lugar de consumirla. ¿Cuáles son las 10 cosas de las que disfrutas que te gustaría hacer a diario? No se trata de encontrar nuevos hábitos que veas como una “obligación”, sino algo de los que disfrutas, que realmente te apetezca hacer. Cada persona es distinta y su elección será personal.

Hay gente que está sometida a tanta presión que es incapaz de imaginarse 10 hábitos placenteros. No pueden dejar de pensar en otra cosa que no sea lo que “deberían” hacer. Es más fácil trabajar para establecer un solo hábito por vez, pues tratar de lograr los 10 al mismo tiempo resultaría agobiante. Escribe tu lista de 10 placeres diarios y comienza a disfrutarlos cotidianamente.

Elimina los “debería”. “Ser bueno, según el concepto normal de la bondad, es fácil. Simplemente requiere una cierta cantidad de terror sórdido, una buena falta de imaginación y esa baja pasión por la respetabilidad típica de la clase media”.Los “debería” son aquellas cosas que creemos que debemos hacer, que representan una obligación, pero que, de hecho, no nos interesan. Todos estos “debería” te abruman, te desaniman y te alejan de lo que en verdad te interesa en la vida.

Debes sacarte de encima los “debería”. Es un peso que te agobia, que no te lleva a ningún sitio y que consume tu preciosa energía vital. Mucho mejor es olvidarlos y crear otra lista de nuevos objetivos que te pongan en actividad. ¿Cómo puedes saber si estás delante de un verdadero objetivo o de un “debería”? Una manera segura de averiguarlo es preguntarnos: ¿Cuánto tiempo hace que lo deseo? Si hace más de un año es un “debería” que no tiene vitalidad alguna. No necesitas seguir dándole vueltas y atándote a ese objetivo caduco ni un minuto más.

¡Líbrate de él! Si hace muchos años que lo deseas y todavía no ha sucedido, no creo que suceda jamás. Es sorprendente lo atados que estamos a los “debería”. Examina tu lista de “deberías” y deshazte de todos los que puedas. No sigas agobiándote dejándolo en un “debería”. ¿Cuáles son los objetivos que te agobian? Si no has hecho nada al respecto durante el último año, deshazte de ellos inmediatamente o formúlalos de nuevo. Establece unos límites firmes.

Es prácticamente imposible que lleguemos a la excelencia y a la realización personal si no sabemos establecer unos límites claros y firmes. Protégete con elegancia. Nadie puede hacer que te sientas inferior si tu no se lo permites”.

Vamos a ver un modelo muy sencillo de comunicación en cuatro pasos para protegerse de los comentarios desagradables. Cada vez que una persona te hiere o te molesta es porque tú se lo permites. Vamos a aprender a frenar ese tipo de conductas de manera efectiva y elegante. Informar: “¿Te das cuenta de que estás gritando?”; “¿Te das cuenta de que ese comentario es hiriente?” Si la persona continúa con su inaceptable conducta, pasa al segundo paso, pero nunca antes de haber dado el primero. Pedir: “Por favor, deja de gritarme”. Si la persona todavía no lo entiende y continua actuando del mismo modo, prueba con el tercer paso. Exigir o insistir: “Insisto en que dejes de gritarme ahora mismo”.

Si la persona insiste en su conducta, da el siguiente paso. Irse: (sin entrar en la discusión ni responder de mala manera) “No puedo continuar con esta conversación si sigues gritándome. Me voy”. Si a partir de ahí tu relación con esa persona no se modifica, puede que necesites dejarla o bien hacer una terapia. Quienes te quieren de verdad respetarán tus límites. La clave del éxito con estos cuatro pasos es hablar con un tono de voz neutro. No levantes la voz ni hables más bajo de lo habitual. Mantén la calma.

Tú sabes cuando hablas con pasión, con ánimo de crítica o más bien con ira. Recuerda que estás informando a la otra persona. Tu tono de voz no debe expresar emoción o agitación. Podemos pensar que esto puede ser eficaz con cualquier persona pero no con nuestro jefe. La clave para manejar la situación con tu jefe está en la utilización de un tono de voz neutra y en hacer gala de mucho tacto. Nunca pongas límites a tu jefe ni a nadie más delante de otra persona y sobre todo no lo hagas en medio de una reunión.

Cuando informes a los demás, el secreto está en dejarles la posibilidad de una salida elegante. No entres en una polémica. Si la otra persona no se disculpa, es lógico que le pidas que lo haga. A veces, una disculpa no es suficiente y puede que tengas que pedir una reparación del estilo: “Bueno, está bien que me pidas disculpas por manchar mi traje de lino, pero supongo que me pagarás la tintorería”.

Nuestra tendencia natural es no dar los dos primeros pasos e ir directamente al tercero y del cuarto y por lo general con un tono de voz que no es precisamente neutro. La clave es hablar con serenidad aclarando las cosas inmediatamente. Comienza a informar a los demás de cómo deseas que te traten y pedirles que lo hagan. En el fondo, la gente sabe muy bien que están poniéndote en evidencia y en realidad no se sienten bien haciéndolo. Si lo permites, no sólo te rebajas tú, sino que lo rebajas a ellos.

¿Qué límites quisieras establecer ahora que sabes cómo protegerte con elegancia? Trata de encontrar un mínimo de 5 y anótalos. No ignores lo pequeño. Para llevar a cabo grandes empresas, el primer requisito es tener confianza en uno mismo”.El poder, la seguridad y el éxito son elementos que van todos de la mano. El secreto es no dejar pasar por alto el menor detalle: acostúmbrate a pedir explicaciones en el momento sobre lo que te molesta, o tan pronto como sea posible o adecuado.

Todos esos comentarios que nos molestan y nos parecen insignificantes y que pasamos por alto por no gastar nuestra energía, se van acumulando y a la larga van minando tu autoestima. No ignores lo pequeño. Si lo haces, terminará por ser una montaña y explotarás. Hay que reaccionar e informar a la otra persona en el mismo momento (“Te das cuenta de que dejaste los platos sucios sobre la mesa”.) Deja de hacer el papel de santo o santa y comienza a informar a los demás de lo que te fastidia.

Las personas verdaderamente “grandes” no toleran las conductas desagradables. A medida que comiences a poner tus límites, también serás consciente del gran número de comentarios y observaciones desagradables que has tenido que soportar. A la mayoría nos enseñaron que no hacer caso de ellos es ser “amable”. No estamos acostumbrados a poner las cosas en claro sobre la marcha. No siempre podrás responder de inmediato, pero si sientes que un comentario es hiriente o que está fuera de lugar, no dudes en llamar lo antes posible a esa persona que lo haya hecho para aclarar las cosas. Aunque haya pasado mucho tiempo de eso que te molestó debes aclararlo.

Si aún das vueltas a un comentario o insulto eso significa que no lo has perdonado, de modo que debes resolverlo. No sabes cómo va a reaccionar esa persona después de tanto tiempo. La verdad es que no tiene importancia la manera en la que responda, la cuestión es que tú digas lo que no pudiste decir durante años y pidas a la otra persona que se disculpe o que subsane de alguna manera el daño si es el caso. Entonces podrás decirle que la has perdonado. Nos puede asaltar la duda de si no pensarán los demás que somos demasiado sensibles. Puede que sí, pero no debe darnos vergüenza reconocer que somos sensibles y que nos gustaría que nos trataran con respeto.

Ser sensibles no es un pecado. A veces las personas confunden los límites con muros. Un límite define lo que los demás pueden o no pueden hacerte. Habrá personas que no estarán dispuestas a respetar tus límites y lo mejor será que te alejes de ellos y rompas la relación e incluso que cambies de trabajo. Podemos pensar que parecemos quisquillosos pero cuanto mayor sean tu claridad y tu firmeza en el planteo de las situaciones, menor será la posibilidad de que acabes quejándote de tu suerte. Pasado un tiempo, no necesitarás decir nada, porque inconscientemente los demás sentirán la presencia de tus límites y no osarán atravesarlos.

Eleva el nivel de lo que consideras aceptable. La otra cara en el tema de los límites es tu manera de actuar con respecto a los límites ajenos. No tiene sentido que tu trates de imponer tus límites si no respetas los de los demás. Lo correcto es que, al ampliar los límites que quieras que los demás respeten, amplíes tu también los que debes respetar.

Todo es bueno, incluso lo malo. Es fácil tener una actitud positiva si comprendes que todo tiene su lado bueno, incluso lo más desagradable. Para apreciar lo bueno de la vida en toda su plenitud, tenemos que experimentar también lo opuesto. Ventajas de ver el lado positivo de las cosas. En lugar de quejarte, aprovecharás los buenos aspectos de la situación.

No te quedarás mucho tiempo en esa mala situación porque no resistirás a ella. Aquello a lo que te resistes o resignas, persiste. Por lo tanto, simplemente te pondrás en acción. Aceptarás mejor las emociones que experimentes. Cuando estés triste, vivirás plenamente tu tristeza. Cuando te enfades, vivirás el enfado. Cuando te sientas feliz, gozarás de esa felicidad. No tenderás a emitir demasiados juicios críticos sobre los acontecimientos. La vida es la vida. Todo lo que sucede es instructivo de una manera u otra. Quizá lo malo sucede para que puedas agradecer lo bueno.

Las personas optimistas tienden a ser más felices y a tener más éxito en la vida. Haz cada día algo que te haga ilusión. Es increíble lo aburrida y monótona que puede llegar a ser nuestra vida si no tenemos algo que nos ilusione. Necesitas abundancia de buenas cosas que te ilusionen, como mínimo una cada día. No dejes de lado las pequeñas cosas que suelen ser las más gratificantes.

Rectifica tu proceder. Ahora es el momento de crear espacio para lo que deseas. No puedes recibir cosas para las que no tienes espacio. Crea un vacío y el universo te enviará cosas para llenarlo. Despeja tu vida. Si tienes sensación de estancamiento, comienza por despejar el terreno. Empieza por ordenar tu despacho y tu casa tirando todas esas cosas inservibles que guardas desde hace tiempo. Acabar con el caos es una terapia increíble, que genera una enorme cantidad de energía. Por esta razón, es el primer problema que abordamos en el programa de coaching, de modo que te armes con la energía necesaria para afrontar los objetivos más importantes. Aprende a decir “NO gracias” cuando lo que te ofrecen no es lo que realmente deseas. ¡Simplifica!, ¡Simplifica!, ¡Simplifica!

Ya has aligerado tu carga de cosas materiales, estás en condiciones de abordar otras maneras de simplificar tu vida. Si sientes que tu agenda se desborda, que tienes demasiadas cosas que hacer y gente que ver, es hora de simplificar. Todo en la vida absorbe energía, tanto las cosas materiales como el trabajo, las obligaciones sociales y los compromisos familiares. Cuanta más energía tengas a tu disposición, más atracción ejercerás y más éxito tendrás en todos los ámbitos.

Piensa modos de aprovechar los últimos avances tecnológicos para organizarte mejor. Ahora, anota 10 formas de comenzar a simplificar tu vida hoy mismo. Contrata una persona para realizar las tareas domésticas. Deja de tratar de hacerlo todo y comienza a delegar el mayor número de cosas posibles. No temas buscar ayuda. Esta es una manera de delegar tareas. Para hacer bien las cosas, necesitas el tiempo y el espacio necesarios. Hazte con un sistema de apoyo de modo que te libere para hacer lo que realmente te gusta. Cada vez que te esfuerces demasiado y sientas frustración, pregúntate cómo podrías delegar la tarea o conseguir la preparación adecuada para llevarla a cabo con menos esfuerzo. Perfecciona el presente.

Si eres una persona que siempre dice “no tengo suficiente” (no tengo suficiente dinero, no tengo suficiente tiempo,...) hay algo que debes cambiar. La vida es una gran maestra. Si te escuchas decir “No tengo suficiente...”, hay algo imperfecto en tu situación actual. No nacimos para sufrir, si eso sucede es reflejo de que “algo” esta mal. Si no te doliera lo que vives, simplemente no cambiarias, entonces toma por favor el dolor y el sufrimiento como un aviso para que tomes una acción y cambies.

Cuando insistes en que no tienes suficiente de lo que sea ¿a qué te refieres en realidad? ¿Qué nuevas habilidades o hábitos necesitas adquirir?

Comienza ahora mismo por perfeccionar tu presente, es la manera de encontrar la ¡Pasión por Existir!