Shiatsu y salud


 En el shiatsu bajamos a un nivel más físico del uso de la energía vital, pues en esta terapia se combina con manipulaciones del cuerpo humano.
        El Ministerio de Sanidad de Japón define el Shiatsu como:
        "Tratamiento que, aplicando unas presiones con los dedos pulgares y las palmas de las manos sobre determinados puntos del cuerpo corrige irregularidades, mantiene y mejora la salud, contribuye a aliviar ciertas enfermedades (molestias, dolores, estrés, trastornos nerviosos, etc.), activando asímismo la capacidad de autocuración del cuerpo humano".
        Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social del individuo y no solamente la ausencia de enfermedad.
        Pero ¿y qué tiene que ver esto con la energía vital? Pues todo o nada, depende de la formación del terapeuta y de su grado de implicación en el trabajo que está desarrollando.
        La Medicina Tradicional China (MTC en adelante) y en general todas las asiáticas consideran al cuerpo como un sistema energético que funciona gracias a la circulación de energía vital a través de él. El cuerpo es considerado holísticamente, teniendo en cuenta los aspectos físico, mental, anímico, espiritual, sin darle a ninguno de ellos más importancia que al resto. Si uno de estos aspectos está mal influirá en todos los otros provocando menoscabos en la salud.
        Si en el Reiki se aplican las manos y se deja que el ki circule libremente, en la MTC se intentó descubrir por dónde circulaba en el cuerpo y tras miles de años de observación empírica se llegó a sistematizar su movimiento, su calidad y los lugares por donde se desplaza. Estos lugares llamados canales o meridianos (son entidades energéticas y no se localizan físicamente) pueden ser estimulados de diferentes formas (presión, calor, agujas, electricidad, laser...) para conseguir eliminar los posibles bloqueos energéticos causantes de la disfunción.
        Surgieron técnicas como la acupuntura que consiste en insertar agujas en determinados puntos que se hallan sobre la trayectoria de los meridianos o la digitopuntura que simplemente aplica presión en estos mismos puntos. Estos puntos están bien definidos para evitar ocasionar lesiones en algún órgano interno y es precisamente esta restricción la que hace del tratamiento exclusivo de los puntos energéticos un método limitado.

  

        El shiatsu complementa el trabajo sobre los puntos con masajes, movilizaciones, presiones, amasamientos, balanceos y conexiones energéticas entre las partes bloqueadas y los órganos implicados en este bloqueo. En si, el shiatsu de hoy en día es el resultado obtenido tras la fusión del masaje tradicional japonés anma, técnicas de quiropraxia americanas y conocimientos de medicina tradicional china.
        El shiatsu funciona aunque se utilice exclusivamente la manipulación física, pero es al tener en cuenta y utilizar la energía vital cuando mejores resultados se obtienen, hasta el punto de que el trabajo usando la "energía" puede llegar a suplir el trabajo con presión, pero sólo cuando ésta es conocida y controlada.
        Existen tantos métodos de practicar shiatsu como maestros se han dedicado a ello y al final cada practicante de shiatsu, según su manera de trabajar, acaba adquiriendo su propio estilo, pero los dos estilos que más han destacado son el shiatsu tradicional del maestro Tokujiro Namikoshi y el shiatsu zen del maestro Shizuto Masunaga.
        El estilo Namikoshi está reconocido oficialmente en Japón, se basa en un sistema de puntos repartidos por el cuerpo sobre los que hay que aplicar presión, estos puntos no tienen porque coincidir necesariamente con los puntos usados en acupuntura (aunque a veces lo hacen), pues el estilo Namikoshi es un estilo original basado en la observación y la práctica, no entra en disquisiciones energéticas e intenta dar una explicación lógica de porqué funciona el shiatsu. Se limita a aplicar presiones en los puntos definidos junto con las movilizaciones del cuerpo que utilice.
        El shiatsu Zen del maestro Masunaga se basa en un sistema propio de meridianos diferente al de la MTC, no dispone de un sistema de puntos sino que trata los meridianos en toda su longitud para favorecer la circulación del ki, realiza conexiones energéticas entre el órgano origen del meridiano y la zona de éste donde se detecta el bloqueo, así mismo también se apoya en los conocimientos de la MTC para complementar los tratamientos usando los puntos tradicionales de la acupuntura. Tiene muy en cuenta la empatía del practicante con el paciente, el hecho de estar concentrado en lo que se está haciendo pero sin perder la visión de conjunto, es muy importante el desarrollo de la sensibilidad, de ser capaz de notar qué partes del cuerpo están desequilibradas, más allá de las explicaciones del paciente. También se da mucha importancia a la preparación y constante perfeccionamiento como persona del propio terapeuta y al hecho de que el paciente adquiera consciencia de si mismo y de los posibles orígenes de sus afecciones.
        El shiatsu, junto a las técnicas complementarias que utilice, como moxibustión, aplicación de ventosas o fitoterapia, es un sistema terapeútico bastante completo que tendrá efectos (físicos y energéticos) sobre nuestro organismo, por lo que conviene asegurarnos de que la persona que nos ofrece el tratamiento tiene una adecuada formación (tres años de shiatsu en una escuela federada) y no solo un título de asistencia a un seminario de 15h. durante un fin de semana.
        Generalmente hacen falta unas siete u ocho sesiones de shiatsu para empezar a notar sus efectos, aunque dependiendo de la persona, de su nivel de desequilibrio energético, y de su sensibilidad, pueden notarse los efectos a partir del primer tratamiento. Este suele durar alrededor de una hora y si está bien realizado se convierte en una experiencia muy agradable, relajante y enriquecedora. No hace falta estar mal para recibir shiatsu, pues éste actúa perfectamente como terapia preventiva de un buen estado de salud.