Despertad hijos de la Luz

Despertad Hijos de la Luz

La Llamada

¡Despertad todos los que están sumidos en el dolor y la angustia, y escuchad su llamada!

¡Despertad!

Despertad, oh hijos de la nueva raza, y contemplad y conoced vuestro glorioso destino.

Despertad de vuestro sopor e indiferencia, y usad vuestros poderes.

Henchid vuestros corazones con amor recíproco, y vivid la vida de la unidad y la concordia.

Reconoced vuestras posibilidades de hoy y seguid la Voz de nuestro Gran Guía.

Nosotros necesitamos de todos los que puedan responder a Su llamada.

Todos los que Le pertenecen, deben despertar de sus sueños inútiles de deseos egoístas, ruines y sin valor.

Cada uno debe reconocer su lugar, en la labor en pro de todos los que están en la oscuridad y en la ignorancia. Ayudadles para que eleven su conciencia hasta el conocimiento del poder del bien, y hacedles ver la gran responsabilidad de este divino mensaje.

Nosotros, los Maestros de Sabiduría, hablamos para ser escuchados.

Os necesitamos. Necesitamos de todos. ¡Oh! ¡Si todos pudieran despertar, ayudar al Gran Señor del Mundo y ayudarnos en la enorme labor que toda la raza espera!

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“Yo Soy”

Yo Soy Vuestro Maestro, y soy más que eso: porque yo soy vos mismo.

Yo soy vos,  Vos Sois Yo. Nosotros somos El. Todos somos Uno.

Yo estoy donde vos estáis.

Yo soy la Luz de vuestra Alma. Llamadme siempre así, convertíos en esa Luz para otros.

Yo Soy el Espíritu de vuestro corazón y estoy en todas partes, en el corazón de todos.

Directamente, en el corazón de todo lo que vive, estoy Yo.

Yo Estoy en todo, y Soy todo.

Pensad en esto, hasta que no podáis nunca creer a alguien separado de Mi. Porque Yo soy ellos y todos son Yo.

Yo miro a través de los ojos de todos. Es preciso verme siempre allí.

Consideradme como el Poder que ayuda y guía. Estoy en toda ayuda, en todo sacrificio; y al ayudar a otros, os identificáis Conmigo.

Soy el Amor; y toda expresión de amor puro, es una expresión de mi mismo.

Escuchad mi Voz, y no dejéis pasar ninguna oportunidad, para llevar Mis palabras a los hombres.

Los Grandes Guías 

Nosotros Somos el Bien en el Mundo.

Nosotros inundamos al Mundo de Luz, pero los hombres están envueltos en una concha de intereses egoístas, y la luz no puede pasar a través de ella.

Nuestros deberes están muy por encima de vuestras ideas, y Nuestra labor es completamente diferente de la de nuestros discípulos.

Son ellos los instrumentos a través de los cuales Nosotros podemos ayudar y operar.

Haced por educirnos en vos mismo y, si podéis en otros. El camino hacia nosotros va a través de los demás.

Nosotros os ayudaremos y vos sabéis que entonces todo es posible.

Ayudaremos a todos según lo necesiten; a cada uno en su propia vía.

Solo podemos ayudaros, cuando hagáis permeable vuestro yo para Nuestras fuerzas.

Únicamente para ayuda de otros, puede nuestra fuerza ser empleada.

Vivid para ayudar y para sostener, para proteger y para fortalecer y Nuestras fuerzas fluirán a través de vos, como poder dador de vida. Ved que nuestro objetivo consiste en guiar a la humanidad para que conozca sus posibilidades…

Todos los días os ofrecen una oportunidad para aproximaros a Nosotros. Allí estamos a vuestra disposición; pero es preciso que vengáis a Nosotros, y subáis vos mismo.

El Señor de Amor

Es el Gran Ser a quien pertenecéis, como el amor pertenece al amor que es Él mismo.

Es aquel que debéis ver en todo; todos son Él. Él es todo. Él es nuestro Salvador y Hermano, el que da su vida en cada segundo para aproximaros a vuestro Yo.

El Amor Es Su Aliento de Vida, con el que ayuda a los corazones humanos para desplegar sus poderes divinos.

Todo amor es Él, su manifestación.

El amor es el camino único para llegar a Él, que es el Amor encarnado.

Todos pueden llegar a Él si lo quieran con fuerza suficiente.

Creed en su poder, en Su poderosa ayuda, y dejad que Su Luz brille en vuestra alma, a través de vuestros actos y vuestras palabras.

Pensad siempre en lo que Él necesita que hagáis.

Que nada que no sea digno de Él, se manifieste  o pase por vos.

Amadle con todo vuestro ser y elevad vuestra conciencia hasta Su Amor por vos. Su amor fluye con la misma fuerza con que llegáis a Él.

Al amar a otros, le amáis a Él.

Aseguraos de que seguís Su idea de amor: Él ama a todo átomo, a toda criatura viviente a todo ser humano, sean lo que sean y hagan lo que hagan.

Amadlos como Él Ama.

Vuestro aliento debe enviar Su Amor al Mundo.

El Cristo Interno

Él es el que regula el corazón de cada uno, quien quiera que sea.

Desde el Corazón, todas las acciones pueden ser seguidas por Él, que es el Amor de todo el Mundo.

Buscadle en vos mismo, consideradle principalmente como existiendo en vuestro propio corazón.

Consideradle como existente no solo en vos mismo, sino en todos los demás también; sí: como el Gran Ser, manifestándose en todo lo que vive y es.

Despertadle en vos para que alcance cada vez más plena expresión; y suprimid todo lo que no sea Él.

Dad vuestra ayuda para que despierte en otros. A medida que Él pueda encontrar expresión en sus corazones, todos alcanzarán el beneficio de Su Presencia.

Su primer contacto es la idea simbolizada en el Cristo niño. Él se desarrollará interiormente, se fortalecerá de continuo y os hará más puro y mejor.

Más nunca olvidéis que se desarrolla por medio del dolor.

El dolor le fortalecerá, y originará su nacimiento, haciendo de vos uno de Nosotros.

El Maestro que Viene

 El Gran Señor del Amor va a llegar pronto, y mucho tiene que hacerse antes de que pueda empezar su labor en las fases inferiores de expresión.

Su Advenimiento es el hecho más glorioso para edades venideras.

En Sus manos descansa el equilibrio del Mundo. Él conserva equilibrado los platillos del bien y del mal.

Él se aproxima cada vez más, crece la resistencia de aquellos cuyo fin es el de oponerse a la evolución y poner a prueba la firmeza de los hombres. Esto en si mismo es una prueba de Su aproximación.

Él necesita que se le oiga en todo el Mundo. Su Voz tiene que ser comprendida incluso antes de que llegue.

Tratad de hacer que el pueblo reconozca su proximidad. El mundo lo necesita y clama sumido en la desesperación.

Él vendrá antes de lo que nadie cree hoy.

Está Él contando las horas que aun Le separan del mundo exterior.

Su influencia actúa ya sobre la Tierra.

Recibidle ahora mismo viviendo Su amor, Su belleza, su pureza.

Por Qué Viene

Traer Amor, armonía, y la Luz de la Divina Unidad a los hombres, tal es su misión.

Ningún sacrificio es excesivo, para vuestro Divino Hermano.

Todo dependerá de la etapa que la humanidad pueda alcanzar con este esfuerzo de sus Manos confortadoras, que están extendidas hacia ella, con misericordiosa piedad.

Él está esperando, para reñir la batalla por la victoria del amor supremo.

La humanidad tiene ahora que elegir entre la luz o el infortunio.

Pronto habrá ella cruzado su ciclo más oscuro, y la luz brillará donde la oscuridad reinaba.

La alegría eterna y la expansión esperan el momento de manifestarse; y el pesar y el dolor pronto pertenecerán a un sombrío pasado.

La gloria y la felicidad esperan a los hombres; a ellos corresponde alcanzarlas.

Con un gran esfuerzo, su sufrimiento puede cesar ahora.

Si ellos quieren ver Su Luz, volverse hacia ella y conocer Su Amor, entonces cesará.

La Paz reinará sobre la Tierra en la Era que Él va a traer a loas hombres.

La Paz basada sobre el amor. La Paz derribando las barreras entre raza y raza, entre nación y nación, entre clases y castas.

La Verdadera Voluntad Divina, iluminará al Mundo cuando Él venga.

Pero la humanidad necesita despertar y ser digna de su Ayuda y de la Nuestra.

Mucho tiene que ser cambiado, muchos tienen que ser ayudados, antes de que pueda Él venir entre los hombres.

Escuchad su llamada, todos los que estáis sujetos por las cadenas del egoísmo y de la ignorancia.

Ved vuestro deber, ved vuestras posibilidades, en la labor que Él necesita que hagáis para Él.

Preparando Su Camino

Apoyad la obra de preparación del Advenimiento del Señor de Amor, viviendo Su amor y dando Su amor a todos.

Hablad sobre Él a todos. No dejes perder una sola oportunidad de difundir la noticia, para que muchos puedan responder cuando el tiempo esté en sazón.

Haced que el Mundo le vea tal como Él se manifiesta, en la difusión de la fraternidad entre los hombres, para lo cual tantos son los movimientos que están trabajando.

Decid que solo pueden verle los que miran en la dirección en la que Él está: en el sendero de la fraternidad y el amor.

El mundo necesita entrar en contacto cada vez más estrecho, con las enseñanzas; hacedlas familiares para todos.

Haced que las gentes conozcan el enorme esfuerzo que se realiza ahora, en el primer estremecimiento de la nueva raza. Hacedlas comprender la importancia de este punto crítico, en que la Luz se ofrece una vez más.

Ayudar a otros para que lleguen a Él, tal debe ser vuestro único objetivo.

Mucho puede hacerse ahora; y puede obtenerse mejor resultado por lo que se haga ahora, que por todo lo que pueda hacerse cuando Él venga.

Usad toda vuestra energía para hacer más intensa su influencia.

Preparad Su camino en todas las direcciones posibles.

¡Seguidle!

Cuando venga el Señor de Amor, necesitará múltiples canales para colaborar con Él; para llevar a los hombres Su Mensaje de amor y de compasión.

Muchos son los que se necesitan, y pocos están preparados.

Yo voy ahora a reunir a todos los colaboradores que deseen ser preparados por Él.

Yo voy a muchos en estos días, para adaptarlos para el trabajo que tiene que acres en el próximo futuro.

Estos son tiempos de esfuerzos para todos los que puedan ver la importancia del nuevo ciclo; y Nuestros discípulos tienen que aumentar, en número y en fuerzas para realizar la obra.

Necesitamos a todos los trabajadores que podamos reunir y preparar para determinada labor; cada una para aquello para lo que es más fuerte, y siempre con el mismo objetivo.

Cuando Él Venga, el Mundo debe estar dispuesto para reconocerle; y mucho dependerá del modo como Nuestros discípulos obedezcan a Sus insinuaciones.

 Suyo es el Karma de la prontitud para cooperar en esta gran obra; y no pueden ellos justipreciar la llamada que ahora se les hace.

Es esta una gran responsabilidad que recae sobre Nuestros discípulos; pero Su Amor hacia Él les capacitará para trabajar cada vez de un modo más efectivo, para y con Él.

Tienen ellos que ser Nuestras avanzadas en el Mundo y su objetivo debe ser constantemente, como realizar Nuestra Obra. Para formar una humanidad mejor.

Todo lo que difunda Sus enseñanzas, su doctrina de amor y sacrificio, es nuestra Obra y la obra que tiene que realizar.

Manteneos unidos, y estad seguros de Mi ayuda.

Recibidle en vosotros mismos y sed sus obreros, ahora que Él os necesita.

Hablad a los demás de la necesidad de vehículos para Nuestras fuerzas, y entretanto, sabed todos que el Gran Señor está dispuesto a venir.

Nosotros os protegemos y os amamos cada vez más, por todo lo que queréis soportar por Él, el Maestro de los Maestros todos.

 

 

II

 

COMO CAPACITARSE

 

Avanzad y creced; sed pronto un auxiliar, en lugar de ser el que sólo pide ayuda.

 

El Discernimiento

 

Nosotros no podemos utilizar autómatas ni personas si carezcan de discernimiento.

Necesitamos obreros que puedan hacer labor independiente.

Necesitamos cooperación, y para ella tenéis que desarrollar el conocimiento de lo que es importante y de lo que no lo es.

Probaremos vuestro buen sentido con mucha frecuencia; porque tenéis que aprender a sosteneros solos, para que Nosotros podamos confiar en vos.

Lo que necesitamos de vuestra parte es que os apoyéis en vuestra mente vigorosa.

Tenéis que aprender que solo vos mismo tenéis que decidir qué es lo que la personalidad debe o no hacer, y porque medios.

Sabed que Nosotros jamás forzamos las cosas para nuestros discípulos.

Reconoced sinceramente que estáis en los cierto según lo que os dicte lo mejor de vuestro conocimiento interno, y haced aquello, aunque sea contrario a Nuestros deseos expresos.

Porque ni aún vuestra fe en Nosotros, debe interponerse ante vuestro poder inherente.

La independencia de pensamiento y de acción debe desarrollarse tan fuertemente, que siempre os habéis de asegurar de que discernís cuidadosamente, antes de hablar, obrar o aún pensar.

Vivid el discernimiento de todas las cosas: los extremos nunca son justos.

Escudriñad todo lo que he dicho, pues ya sabéis que necesito a los que piensan por si mismos.

 

Nada de Obediencia Ciega

 

Nosotros necesitamos auxiliares que piensen con independencia, que puedan juzgar por si mismos y que nunca obedezcan ciegamente.

Vale más que uséis vuestro propio juicio y hasta incurráis en error antes que obedecernos ciegamente.

Porque sólo convirtiéndoos en un fuerte y volitivo instrumento, en un canal puro y sólido para Nuestra fuerza, podréis ejecutar la obra de ayudar a todos aquellos a quienes podáis alcanzar.

Vale más acción errónea, con tal de que la vayas considerando cuidadosamente por completo, que la acción recta contra vuestra propia convicción.

Si me obedecéis ciegamente, no obedecéis ni a vuestra voluntad, ni a la mía.

 

La Fe

La fe absoluta es necesaria.

La fe difiere de la obediencia ciega.

La fe es conocimiento, y debéis crecer siempre en sabiduría y comprensión de la Ley Divina, que es la Ley que debéis seguir.

Cuando seguís Nuestras leyes, siempre estoy con vos.

Reconoced Mi Presencia, y desarrollad una fe cada vez mayor, en Mí.

Yo estoy a vuestro lado en toda obra altruista, para ayudar a vuestros prójimos.

Cuando quiera que me llaméis, Yo vengo e infundo mi amor y mi fuerza en vos.

Y entonces vos podéis y no os agotáis.

El manantial de la fuerza está en vuestra fe en Mí.

Porque la fe es fuerza.

Vuestra confianza en nosotros, no es la cosa principal que debéis aprender; lo que tenéis también que aprender es a confiar en vuestro Yo.

Debéis confiar en vos mismo y en Nosotros, y no actuar por opiniones y pensamientos de otros, sean lo que fuesen. Pueden estos ser muy buenos para ellos; pero vos debéis confiar en vuestro Dios interno, y conocernos como tal.

Confiad en vuestros propios poderes, y volveos más positivo. No debilitéis vuestro poder por la duda.

Confiad en vuestra intuición, que nunca os faltará cuando la alcancéis.

Desconfiar de vos mismo, es desconfiar de Mi.

Amaos los unos a los otros y confiad en vuestros colaboradores, sin lo cual nada puede ejecutarse.

Amad, y confiad en todo,

 

Al Amor: Su Poder

 

El amor es la fuerza potente del Universo, por la cual todo existe.

Amor es el ritmo de cada átomo, amor es el latido de cada corazón. Porque el amor es el grito del Alma.

El amor es todopoderoso.

Amad más y pronto tendréis el poder, creado por el amor.

Usad su fuerza y las energías del Universo os serán comprendidas.

El amor es lo divino en todo, y siempre que viváis el amor, lo divino se manifestará en vos y podrá alcanzar a otros a través de vos.

No existe Ley más alta que la del amor. Amor es el poder que gobierna al Mundo; todo lo que se hace por él, tiene tras de sí la potencia de la Ley Universal.

No confundáis el sentimentalismo con el amor, el amor es, la voluntad de ayudar. Solo el amor puede dominar al mal.

El amor es la palabra mágica que conduce hacia la libertad, el poder y el conocimiento.

Sólo el amor dominará los obstáculos en vuestro sendero.

Sin el poder del amor, la creación no existiría; y el hombre tiene que despertarse y reconocer que el amor es el único poder que puede redimir al Mundo, y libertar el alma.

Si no existiera el amor, ¿Cómo podría progresar el Mundo?

A través del amor vino a la existencia, y a través del amor será redimido.

Pero el hombre mismo tiene que hacerlo. Nosotros solo podemos ayudar, y mostrarle el camino.

 

 El Amor: La Única Vía

 

El amor es el único que os mostrará el Sendero para llegar a nosotros.

Nunca penséis, ni por un momento, que las demás cualidades son de la misma importancia: si la poseyerais todas y no poseyerais el amor, nunca os identificarías con nuestra obra, que se hace únicamente por el amor.

Y si poséis bastante amor, en cambio, todo lo demás llegará a su debido tiempo.

Amad a todos y a todas las cosas, y os acercaréis a nosotros a nosotros.

Preparaos y haceos digno: vuestro mayor amor mostrará vuestro crecimiento. Tiene él que llegar a ser universal. No vasta tener amor; convertirse en amor; hay que dar amor, vivir el amor; hasta que os identifiquéis con nosotros en todo.

Meditad sobre el amor como cualidad primordial, por la que podéis serle útil y que os conducirá hasta el interior de Nuestra Logia.

Sois vos mismo el Sendero, si vivís el amor.

El Amor en Acción

 

Haced del amor una realidad a vuestro alrededor, y no una cosa vaga, apartada de vos.

Está allí presente: usadle y vividle, dadlo a todos, sin excepción.

Debéis amar a todos, sin importaros que lo merezcan o no, según vuestras ideas.

Toda alma Nos es querida, y tenéis que amarlas a todas, como vehículo Nuestro.

Dad amor con abundancia, siempre, sin importaros los que los demás os hagan. Sed puros y fuertes: ¡y amad! Sí; Sabed y amad. Vivid el amor siempre, hasta que se convierta en el latido de vuestro corazón, el aliento mismo de vuestra vida.

Debéis manifestar el amor como vuestra propia vida; que es él.

Pero es preciso que lo hagáis vos mismo. Nosotros n o podemos amar al mundo por vos.

Llevad amor a todas partes donde vayáis. El amor siempre más amor, debe y puede ser vivido por nuestros discípulos, hasta que al final sean ellos una viviente expresión de amor y ayuda.

Henchíos de tal modo de amor, que ningún pensamiento que no lleve su mensaje, no sea emitido jamás en vuestra conciencia.

Que brote el amor tan naturalmente de vos, como el perfume que exhala la flor; y dejad que todos los que os rodean inhalen ese divino aliento.

Curad al Mundo por el amor. Vividlo primero y enseñadlo a todos.

 

La Bondad

 

Toda bondad para los demás, es una bondad que se Nos hace.

Si hacéis mal a otro, (aunque solo sea por el pensamiento, o mencionado sus faltas), nos haces daño a nosotros, a vuestros Maestros.

Porque Nosotros somos todos Uno, grandes y pequeños.

Sed bondadoso con todos, sin distinción.

Todos son vuestros hermanos y Mis hijos.

Combatid todo los que os separe de los demás, y podrás ser un auxiliar de Mi obra.

Yo nunca quiero que se haga nada que pueda en lo más mínimo perjudicar a nadie.

Aunque ello parezca mejor y más razonable, todo lo que pueda perjudicar a alguien no debe ser hecho por Mis discípulos.

No habléis nunca sin bondad. No permitáis que entren en vuestra mente pensamientos poco benévolos.

Tales palabras son venenosas y tales pensamientos son dañinos.

Que nunca un pensamiento sin bondad debilite vuestro poder, vuestro progreso hacia la Logia Blanca.

Cerrad la puerta de vuestra mente cuando esos tales llamen para entrar, y nunca le permitáis la entrada. Sustituidlos con pensamientos bondadosos y confortadores.

Practicad esto celosamente; y pronto aquellos otros llamarán en vano y no volverán más.

Dad siempre amor, y sed siempre bondadosos, amables y humildes.

Pero, en todo aquello que concierne a la Obra, a la ayuda de la humanidad, tenéis que ser capaces de expresar vuestro, y Nuestro, poder en su más amplia extensión.

Nosotros necesitamos auxiliares fuertes.

 

Los Reinos Inferiores

 

Sentíos en cada átomo que os rodea; en el hombre y en el animal, en el elemento y en el ritmo.

Amad a todos por igual.

Seguid la vos del Amor, y nunca, ni por un momento, gobernéis vuestra conducta por otros motivos.

Amad siempre de un modo más puro y más fuerte, alcanzando así el Corazón Único en todo.

En el gran Corazón no hay diferencia.

Todos están alimentados por la misma sangre de vida.

Todos están tan estrechamente ligados que se afectan unos a otros constantemente.

En cuanto notéis diferencia, es que existe una ausencia de amor, porque el amor es la vida en todo.

Vividlo y dadlo en todas las criaturas, sin excepción.

Amad toda vida. Todas son expresiones de su vida, de Su amor.

Trabajad tanto por los animales como por los hombres. Enseñad al pueblo el amor y a los seres desvalidos.

La compasión para todo es lo que necesitamos que expresen Nuestros discípulos; ella vale más que ninguna otra cosa en el Mundo.

Todo es Uno; y los animales están realmente tan cerca de Él, como los seres más altamente evolucionados.

El Corazón Universal late en la vida más minúscula, y el gran padre de todo, siente y alienta en toda vida.

Considerad ese Gran Ser Único, cuya expresión son todos, y sentid vuestra estrecha relación con todas las criaturas vivientes.

Proteged a los animales, proteged a las plantas con el mayor amor y paciencia, y así apresuraréis la aparición de la Luz que Él traerá y establecerá para siempre sobre la Tierra.

Unificad vuestro verdadero yo con el yo de todo, y sentid vuestra Unidad con toda vida.

Toda vida es semejante; solo la forma limita su expresión.

 

La Unidad

 

Identificad vuestra conciencia con toda vida que os rodea, y vedme en todo.

Todos son partículas de Mi Yo, únicamente; Naturaleza también lo es, y todo lo que existe.

Pensad siempre que Yo y vos somos Uno, pensad lo mismo con respecto a Él y hasta con respecto a lo Más Elevado que podáis concebir. Uno con lo menos desarrollado y con lo más alto que podamos imaginar.

Nosotros Todos somos Uno; la Llama Divina Una.

La Unidad y el amor tienen que convertirse en realidad actual, y no en meras palabras.

Sin el amor, la unidad no puede nunca ser conocida, porque el amor es la unidad con todo. El amor altruista es la Vida de Todo.

Si sois amor, el Mundo entero sin remedio se desarrollará en él; porque entonces y no antes de entonces, conoceréis que el Mundo sois vos mismo.

Sí; lo sabéis mentalmente, pero eso no basta. Sois otras cosas.

Sois todos, los rayos de la misma Luz, de la misma Vida, y tenéis que sentir esa Unidad.

Sois parte de lo Uno en que vivís y alentáis; sólo una pequeña chispa de ese Gran Ser en que os sentís como uno con todo.

Reconoced ahora vuestra Unidad con todas las demás partes manifestadas.

No os permitáis pensar en términos de separatividad.

Vivid en todo, en vez de vivir en la pequeña parte separada, y experimentaréis la plenitud de la Vida que todo lo abarca.

Pensad en la Unidad, y colocad vuestra conciencia fuera de la forma, para identificaros con la conciencia de todo.

Quered ver la unidad de toda manifestación; y pronto conoceréis que vuestra vida está en todo igualmente.

Reconoced la unidad; vivid la unidad con todo lo que esté a vuestro alcance.

Todos los hombres son Uno.

Ayuda a ese Uno en su Evolución hacia una expresión más plena, en los planos inferiores de Su Divinidad.

La perfección de una unidad, es útil al conjunto.

Del yo Al Yo

 

Participad en el gozo del Gran Yo, olvidando los propios intereses, los propios anhelos, los propios deseos.

Renunciad al yo con todas sus pequeñeces; y vivid en el Gran Yo que manifiesta todo a su alrededor.

Considerad a vuestro Yo Superior como el Yo de los demás.

El Gran Yo está en los demás siempre.

Salid de la oscuridad del yo pequeño, a la Luz del Todo, de la existencia real una, que incluye en si toda vida.

No olvides nunca que sois el Todo: lo que deis a los demás, lo das a Vuestro Yo real.

Todavía no habéis revelado bastante vuestro Yo real, para conocer siempre en el plano físico, lo que es mejor hacer.

Sed vuestro Yo real, siempre, siempre; y no permitáis que os desvíen otras influencias.

No os dejéis envolver por la sutileza de la personalidad.

Olvidad el yo, con objeto de alcanzar el Gran corazón que suspira en todo corazón humano.

Reconoced cada vez más, vuestra verdadera naturaleza; y renunciad a lo pequeño por lo grande, a lo fluctuante por la fuente real de toda expresión.

Todo lo que deseáis para vuestro yo, trae dolor y decepción.

Extirpad el principio del deseo de las cosas para el yo; y sobre el aparente vacío, está la gloria de la vida que todo lo abarca.

Daos al Gran Ser que va a venir pronto entre vosotros; servidle, en vez de servir a vuestro minúsculo yo.

Nadie puede ser su Auxiliar sin amor y buena disposición para sacrificar lo inferior a lo superior.

Trabajad por Él y con Él, solo volviéndoos más como es Él, puede Él ser comprendido.

Él es Vuestro verdadero Yo.

Utilizad toda vuestra fuerza, luchando contra el poder tentador del propio regalo y de la ignorancia.

Olvidándoos de vosotros mismos y pensando siempre en Nosotros, podéis absorber Nuestra fuerza, Nuestro poder, en vos mismo; pero únicamente por el propio olvido.

Todo lo que pertenece a la personalidad, tiene que perder su importancia.

Esta es la mayor ayuda que podéis ofrecerle; el sentimiento de que ella debe obedeceros; y que nada tiene que decir.

Sea ella Mi sierva, para hacer la obra externa; para vigilar los arreglos físicos que han de servir para hacer posible Mi obra, de la mejor manera posible.

Considerad la urgencia de una ayuda en este crítico período de la evolución del Mundo; y ser Nuestro instrumento para empujar la Rueda de la Vida hacia una explicación del objetivo de la Creación.

Capacitaos para manteneros aparte de todo lo que hagáis.

Vuestra personalidad debe actuar, pensar y hablar, bajo el vigilante poder de vuestro yo real, de vuestro verdadero “Yo”.

No hay error posible, una vez que se comprende aquel Yo.

 

El servicio

 

Servicio es el santo y seña en el camino que conduce a Mí: el servicio, ejecutado con agrado y con amor para todos.

Sólo debéis tener un pensamiento, que es: como servir mejor en cada minuto del día.

Aceptad de buen grado el conceptuaros como el último entre los servidores.

Sed humilde, como el último entre los hombres.

Comparad vuestra posición con la Nuestra.

Sólo haciendo perfectamente bien los pequeños actos de servicio, podéis preparaos para la obra mayor.

Cuando las cosas pequeñas os son presentadas en vuestro sendero, es que Nosotros necesitamos que aquellas sean atendidas por vos.

Cada día debéis crecer en amor y devoción, hacia el Maestro que viene y Su obra.

Dejad pasar todas las demás cosas. Dedicadle a Él vuestra vida, y vivid solo por Él, por el Bendito, que sin su apoyo el peso del Mundo sería insoportable.

Toda obra buena y altruista es Su obra: y al ayudar a los demás, os identificáis con Él.

No penséis ni por un momento que podéis servirle de mejor manera que ayudando a todos los que encontráis en vuestro sendero.

Ayudad a todo el que viene a vos en busca de ayuda; pero cuidad de no mezclaros en los asuntos de los demás.

Es mejor ayudar, aun cuando se pruebe que es inútil, que perder una oportunidad allí donde se espera ayuda de vos.

Estad dispuesto a ayudar, siempre.

 

Dad

 

Amad y dad. Dad siempre. Muchos necesitan de vuestro apoyo. Dad a todos, d aquello que poseéis.

Cada minuto de vuestra vida, debe consagrarse a Él, al Mundo.

Vuestros actos deben ser realizados para hacer partícipes a los demás de lo que sois, de lo que tenéis, para llevar adelante la Gran Obra en pro del desarrollo humano.

Dad donde ello se necesite, no para vuestra propia satisfacción.

Dad alegremente a los demás de aquello que más deseáis para vos mismo.

Estad dispuesto a ceder todo, todo progreso, con objeto de ser útil a los demás.

Haced de vuestra vida un acto de altruista dádiva de vuestro yo, y nosotros os podremos ayudar para alcanzar el sendero.

Dando, nunca podréis perder.

 

No Pidáis Nada

 

El Sol da su luz para todos, dando sin pedir. Ese es vuestro ejemplo.

Radiad amor y luz desde el centro de vuestro corazón; dejad que el amor vaya a todos; pero no lo aspiréis para vos.

Enviadlo sin en anhelo de que vuelva a confortaros.

Trabajad con la finalidad de la obra, no por la satisfacción que ello te proporciona.

Amad por lo que podáis dar, no por lo que ello os pueda aportar.

Olvidaos a vosotros mismos y nada pidáis. Todo será vuestro, en una conciencia más amplia y más plena de lo que ahora podéis conocer.

 

Ni aún Reconocimiento

 

Renunciad al yo, sin pedir nada; ni reconocimiento por lo que hacéis.

Todo reconocimiento fortalece la personalidad, sea que lo consideréis o no.

Purificad el yo inferior, renunciando al amor y a la aprobación del Mundo; y no olvidéis que aquello que os rodea más de cerca, es vuestro Mundo; vuestras lecciones más amargas vendrán de allí.

Nada esperéis del Mundo; vuestra aprobación tiene que venir de dentro.

Si existe amor, amor real, el reconocimiento no tiene objeto.

A veces llena el sitio, cuando el amor está ausente.

Así, pues, no lo necesitáis.

La idea de que trabajáis por el poderoso Manantial de todo amor, y por Nosotros, expresión del amor, debe ser suficiente.

No pidáis nada más.

Somos vuestros jueces, y consideramos las cosas de modo muy diferente de cómo las aprecian los hombres.

 

La Serenidad

 

Permaneced tranquilo, cuando necesitéis escuchar Mi voz.

Para oírla, tenéis que estar siempre sereno y equilibrado.

Se precisa la perfecta quietud de todos los cuerpos cuando deseéis estar realmente sereno.

Permaneced en calma y reposo, y apaciguad vuestros cuerpos constantemente. Podéis hacer eso, pensando en Mí.

Volved vuestros pensamientos concientemente hacia Nosotros.

No conocemos la impaciencia; y debéis esforzaros en ser como Nosotros mismos.

Haced eso con regularidad y seréis tranquilo y ecuánime, con lo cual podremos utilizar mejor vuestros cuerpos.

Nuestros discípulos deben ser equilibrados y firmes como una roca; indiferentes  a sus propias perturbaciones, aunque sensitivos y responsivos a las dificultades y pesares de los demás.

Nada debe turbar vuestro equilibrio, nada, sea elogio y vituperio, fracaso o éxito.

Sed ecuánimes en el placer y el dolor, en la alegría y en la pena, con inconmovible paciencia y fe siempre creciente en vuestro propio Yo divino.

Todo lo que hagáis, debéis hacerlo concientemente; no seáis nunca espontáneos o impulsivos.

No importa lo que os ocurra; sed fuerte e inmutable y usad Nuestro poder, el poder del entendimiento.

Nunca os permitáis estar excitado o nervioso, porque entonces sólo os podemos ayudar muy poco.

Tened calma, y Su fuerza os ayudará.

 

La Armonía

 

Estáis ansioso de prestad vuestra ayuda a los demás para producir armonía; mejor lo podéis hacer y mejor lo haréis, siendo vos mismo armonioso.

Purificad vuestro ambiente por vibraciones de paz y armonía, y entonces habrá otros que hagan lo mismo.

No añadáis nueva discordancia a la balanza que ya es difícil de mantener en equilibrio, la balanza del bien y del mal.

Exteriorizad el verdadero espíritu de la fraternidad, en vuestra propia vida.

Reconoced el poder de la cooperación armónica; esforzaos en vivirla con todos y en todas partes.

El amor y la armonía son requisitos necesarios; y solo por su poder puede una colectividad trabajar, sirviendo de canal para su Obra.

Llegará el tiempo glorioso en que todos los que trabajan para Él se presentarán juntos ante el Mundo y trabajarán como Uno, ligados por la devoción y el amor por Él, y por todo lo que vive.

La simpatía real se expresa centrando vuestra conciencia en los demás; y con vuestra experiencia, pensando en ellos.

Pensad como ellos piensan, y en vuestra conciencia ved y descubrid sus dificultades.

Sólo enlazando vuestra conciencia con la de los demás, puede darse la simpatía.

Esforzaos donde podáis, en armonizar las cosas.

 

 

La Paz

 

Una paz duradera será la salida de esta guerra. Utilizaré sus sufrimientos, para Mostrar al Mundo Mi Amor, porque sólo de este modo pueden desarrollarse el amor y la fraternidad. Y así como el sufrimiento aumenta, así también el resultado será mayor.

La Paz Universal tiene que venir pronto; todo medio por el cual pueda realizarse, es necesario, y es sostenido por Nosotros.

Poco tiempo queda ya; y la marea volverá para los esfuerzos de los hombres mismos.

Trabajad con todas vuestras fuerzas por la paz. Todo colaborador tiene que hacer décuple obra en estos días de tensión y el poder de que disponéis, es  grande.

Pensad en la paz sobre la Tierra, en cada hora, en cada minuto.

Esto es importante para preparar su camino y hacer posible Su Advenimiento entre los hombres.

Sentid la Paz eterna, emanad la calma; exhalad paz y serenidad.

Todo minuto vacío, debéis llenarlo con este pensamiento.

Emplead mayor fuerza en vuestra meditación sobre la Paz.

Poned más voluntad en vuestro pensamiento.

Eso es lo que ahora se necesita, hacedlo.

 

La Justicia

 

La misericordia es vuestra parte, la Justicia es la Nuestra.

Olvidad la justicia por la misericordia, la rectitud por el amor.

Esto para todos; no sólo para los amigos y las personas que queréis.

La Misericordia, el amor y la bondad, pertenecen a un plano más elevado que la justicia.

Sólo cuando la intuición y la mente se han convertido en una expresión del poder divino, podéis entender la justicia como Nosotros lo hacemos.

El hecho de haber trascendido la Ley de Moisés: “ojo por ojo y diente por diente”, y de que sigáis al Señor de Misericordia y compasión no está aún precisado claramente.

El alma debe aprender primero la justicia, y después estar dispuesta a sacrificar la justicia, por razón del amor, antes de que pueda expresar la Divina Justicia, que es lo mismo que el amor.

La Ley Divina es el Amor. La Divina Justicia es Amor.

Ambos son una misma cosa.

Siempre primero, el amor, Dejadnos la justicia a nosotros.

 

El Perdón

 

Todo lo que los demás os hagan: actos ruines, injusticias, palabras inconsideradas, pertenece a la irreal, porque sólo afecta a la personalidad, al yo inferior, que es irreal, efímero.

Todo lo que crezcáis en amor, en indulgencia y en bondad, pertenece a lo real, porque os pone en contacto con vuestro Yo Superior, que es real.

Tratad de sentir amor por quién os perjudica, elevando vuestra conciencia a su Yo superior, que es vuestro Yo superior.

El perdón ya no existe cuando realmente amáis.

Perdonad siempre, y trocad amor por odio, amabilidad en la carencia de bondad, y sed mentalmente el auxilio de vuestros enemigos.

Ayudadles, como deseáis ser ayudado por Nosotros.

En tanto no estéis dispuesto a ofrecer vuestra vida en bien de un enemigo, no habéis reconocido todavía la unidad y vuestro modo de ayudar está aún influido por la personalidad.

Haced para otros lo que quisierais haber hecho para vos.

Pensad en otros con la misma indulgencia que cada alma tiene para sí misma.

Dad, y perdonad, Hijos Míos.

La Crítica

 

Nosotros comos los que hemos de juzgar, no vos.  Porque Nosotros vemos íntegramente las cosas, mientras vos las veis con parcialidad.

Las limitaciones de los demás, no os importan.

Corregid vuestras propias debilidades; eso es lo que cada cual tiene que hacer.

Cada uno viene a Nosotros siguiendo su propio camino, nadie más que Nosotros sabe a qué punto ha llegado.

¿No veis que todos están desarrollándose y en proceso de desarrollo?

Practicad este modo de juzgar a otros, y pronto seréis incapaces de juzgar, puesto que veréis la belleza creciente del poder divino en todas partes y en todos.

Es muy verosímil que cometáis errores, tanto vos como los demás.

Pero cada error traerá su lección.

Si no cometéis ya ninguno, es que sois perfecto; pero eso no puede aún esperarse de ninguno de vosotros.

Pensad en esto, antes de que los pensamientos de crítica, tomen forma.

Debéis cerrar vuestra mente, antes de que un tal pensamiento pueda entrar e impresionar vuestro cerebro.

Esto debe hacerse artificialmente, en tanto que consideréis aún la imperfección como una cosa detestable.

Estad sobre vos atentamente, y pronto veréis sólo el bien y los esfuerzos del Ego para desarrollar su vehículo.

Que nada os incline a juzgar, sea ello lo que quiera.

Sólo os perjudicáis a vos mismo y a vuestro propio progreso, sin mejorar las condiciones o ayudar a los demás para que sean mejores.

 

Los Pensamientos

 

Ningún pensamiento, ninguna palabra se nos oculta.

Siempre estoy vigilando vuestros pensamientos todos; ellos se reflejan en Mi conciencia.

Vigilad todo pensamiento, no sea que vuestro progreso no sea tan rápido como podría ser.

Vuestra mente está llena aún de viejas ondas mentales, a las cuales no debéis dar nueva fuerza.

Debéis ahora originar nuevas vibraciones en vuestra mente, y practicarlas cada día. Para eso sirve vuestra meditación.

Vuestra vida y vuestra meditación tienen que identificarse, y todos vuestros pensamientos deben ser tan puros, que puedan pertenecer a vuestra meditación.

Conservad vuestra mente siempre pura y receptiva pata Nuestra ayuda. Todo pensamiento que no es absolutamente puro y altruista, os eclipsa para Nosotros.

Vigilad vuestros pensamientos: ellos son la fuente de lo que se traducirá en acto.

Pensad en la pureza, y vuestros actos serán puros y beneficiosos.

Evitad los malos pensamientos: ellos tienen que ser muertos, y no darles nunca nueva fuerza.

Entro vos y la luz del perfecto amor sólo hay viejos hábitos mentales. Vuestra labor consiste en sustituirlos por pensamientos de amorosa ayuda, hasta que sean habituales tales pensamientos.

Usad continuamente vuestra mente, para la elevación del Mundo.

Llenadla con bellos pensamientos; y así, disminuís la tristeza terrena.

Vuestros pensamientos son vuestros hijos. Debéis hacer que cada uno de ellos sea hermoso y útil para Nosotros.

Haced que vuestros pensamientos sean fuertes y definidos; enviadlos al exterior como ejercito de fuerzas útiles, para ser utilizado por Nosotros.

Todo pensamiento debe tener el poder de restablecer el equilibrio allí donde se quebrante la Ley; debe restaurar el fiel, cuando lo demás fracase.

Todo pensamiento debe ser constructivo para sustentar a las fuerzas del bien.

Los discípulos deben facilitarle Su obra, porque todo pensamiento impuro la hace más penosa.

Vuestros pensamientos a los demás, deben tener supremacía de Su poder.

Los pensamientos indignos no pueden ser fortalecidos por Él, que los purificaría con su pureza; no aumentéis Su trabajo, en lugar de aligerar el peso que tiene Él que soportar.

Los pensamientos henchidos de amor, se convertirán en corrientes salutíferas para ayudar al Mundo.

 

Los Pensamientos Inútiles

 

Todo pensamiento inútil supone una gran energía mal gastada.

No malgastéis ni un solo pensamiento. Aprended a conservar vuestras fuerzas, no derrochéis energía en cosas o pensamientos inútiles.

Que todo pensamiento trabaje por Nosotros.

Excluid de vuestra mente lo que es innecesario e inútil, y tendréis más fuerza para lo que es útil y necesario.

Vuestro cerebro sólo debe emanar vibraciones útiles.

Adquirid la costumbre de cerrar la puerta a los pensamientos inútiles; y no dejéis que tales pensamientos se exterioricen en palabras y en frases.

No es suficiente que vuestros pensamientos no sean malos: tienen que llegar a ser útiles y positivos para el bien activo.

Todo pensamiento debe tener un objeto, y ser enviado al exterior para que haga una obra definida.

Cuando pensáis en cosas inútiles perdéis la oportunidad de ayudar.

Los pensamientos inútiles, son un obstáculo para el desarrollo espiritual.

 

La Vigilancia del Pensamiento

 

El pensamiento crea. La mente es materia con la que se construye. Comprenderéis esto cuando empecéis a ver en planos más elevados.

No debéis dejar que la mente corra en libertad errante y vagabunda, sino que debéis vigilarla constantemente para que esté en vuestro poder su dirección.

La vigilancia de la mente es el acto más importante para el resultado de las cosas.

No seas nunca negativo en lo que concierne a vuestros pensamientos: acechadlos constantemente.

Cada uno de vuestros pensamientos debe alcanzarme, para que Yo pueda enlazarlos con los Míos.

Y Mis pensamientos deben ser recibidos por vuestro cerebro, cada vez más distintamente. Disciplinad más y más el cuerpo mental. Disciplinadlo, y sólo en lo que sea útil a los demás.

Purificadlo y aquietadlo; y tratad de interceptar toda clase de o tenga que ver con el asunto que os ocupa.

Hacedlo más sensitivo y más puro. Así Nosotros podremos siempre utilizarlo.

Los pensamientos puros, son materiales con los que Nosotros trabajamos.

Purificad vuestros pensamientos en grado tal, que cada uno de ellos pueda ser utilizado por Nosotros, y por Él.

Purificadlos comparándolos con los Suyos. Usad vuestro cerebro hasta el límite máximo de su capacidad mental y así muchos puntos oscuros se aclararán y serán comprendidos.

Vuestro ego puede ser alcanzado por la concentración del pensamiento.

Reconcentraos sobre cualquier cosa que hagáis, oigáis, estudiéis o leáis.

El poder del pensamiento es grande.

Usadlo concientemente ahora, por Él.

Usadlo siempre para ayudar al Mundo.

Son días perdidos aquellos en que no habéis disciplinado la mente ni la habéis dispuesto para ser utilizada por Nosotros y por Él.

 

El Silencio

 

Vuestros actos deben probar vuestro estado, no vuestras palabras.

Aprended a permanecer silencioso.

Hablad poco, y sed útil a los demás.

Esto lo tiene que aprender un discípulo del Maestro.

No podéis ser Nuestro instrumento, en tanto que la lección del silencioso sea plenamente comprendida y aplicada.

Es mucho mejor callar que hablar, donde la palabra sea innecesaria.

Usad vuestra palabra únicamente para ser útil a otros, pero ya no para vuestros propios intereses y placeres.

Vuestra disciplina consiste en vigilar cada palabra; sí, cada palabra.

Aprended a escuchar cuando los demás hablan; y entretanto ayudad al que está hablando, con fuerza mental.

Nunca deseéis brillar; ni habléis a nadie sobre vos mismo, a menos que estéis completamente seguros de que haciéndolo así, sois útil a aquella persona, lo cual ocurre muy raras veces.

No os permitáis habladurías sobre otros, ni aún inocentemente.

Hablad sobre otros sólo cuando podáis serles útil, o defenderlos en su ausencia.

No digáis a nadie, lo que no quisierais que Él oyese.

Si subyugáis las palabras antes de que pasen por vuestros labios, os haces un favor a vos mismo y a los demás; y obrando así, laboráis para Nosotros, porque Nosotros estamos en los demás.

Debéis ser un colaborador tan activo como silencioso, para las fuerzas de la Luz.

Permaneced tranquilo, y sed activo sin embargo, tranquilo para el Mundo exterior, y activo para llegar a Mí.

Esforzaos intensa y constantemente; y pronto podréis dominar tanto la palabra como el pensamiento.

 

La Verdad

 

Todo lo que Une es verdad; todo lo que separa es falsedad.

No basta que una cosa sea verdadera. Para que valga la pena de realizarla, debe ser también útil.

Una cosa puede ser verdadera y buena, pero si no es útil mencionarla a alguien, es una energía perdida el hacerlo así.

No digáis nunca una cosa que sea absolutamente verdadera.

Sed veraz en palabra y en pensamiento.

Sed exacto en todo lo que hagáis, veraz y preciso en todos vuestros actos, palabras y pensamientos.

Si no lo sois, nunca se os podrá confiar una labor importante.

Pensad en todo instante en la Verdad, de la cual Él es símbolo viviente.

Que la Verdad brille a través de vos.

Vivid lo que está en vos, aquello que sois; todo lo demás es falso.

 

La Pureza

 

Vuestros sentimientos deben ser más puros que la nieve.

 

Purificaos, sed puros, como todo lo que es más puro de lo que sois vos ahora.

Quered ser puros. Nosotros os ayudaremos entonces.

Lograréis el éxito, si tenéis fe en Nuestra fuerza y en Nuestro deseo de ayudaros.

Vuestro primer deber para vos y para el Mundo, consiste en purificar vuestros pensamientos.

Ellos deben ser dignos de pasar a través de Él, y de llevar en sí Su fuerza.

Cuando mejor imprimáis en vuestro cerebro los pensamientos más elevados y puros, tanto más fácil os será vivirlos, porque ese debe ser el resultado.

Purificad los instrumentos: Mi luz no puede brillar a través de un instrumento impuro.

Cundo más puros son los instrumentos, más útiles son para que Nosotros los utilicemos.

Purificad los tres cuerpos, y sentid el poder de desarrollar el amor en vosotros.

Sed como un cristal limpio, a cuyo través Su luz ilumina al Mundo.

Sed inmaculados como la luz viviente que mana de Su Corazón, de Su Ser.

Permaneced incesantemente en los rayos de su Gloria y de Su Luz purificantes.

Vivid en Su Mundo de pureza y de luz.

 

La Salud

 

Edificad robustos vehículos para Mi uso, para que resistan Mí fuerza cuando los necesite para la gran Obra.

Os ayudamos a mejorarlos, tanto cuanto el Karma lo permite.

Pero vos tenéis que restaurar lo que fue dañado, deshaciendo los resultados de pasadas limitaciones e ignorancia.

Cuerpos robustos que puedan resistir el esfuerzo de la disciplina y el trabajo, es lo que nosotros necesitamos, si deseáis servirnos, para difundir Nuestra fuerzas para ayudar al Mundo.

Utilizad vuestro sentido común, que os dirá que vuestro vehículo tiene que estar templado y a tono, antes de usarlo para hacer algo por Nosotros.

Tenéis que cuidarlo con amor, por Nosotros y por el también, porque Nosotros necesitamos que sea fuerte.

Fortalecedlo, purificadlo y hacedlo digno de que se pueda confiar en él.

Todo dependerá de vuestros propios esfuerzos.

Trabajad y vivid de acuerdo con las leyes físicas y espirituales.

Las unas reflejan las otras, pues ambas son manifestaciones de una misma poderosa Voluntad.

Estudiad la Ley y seguid sus efectos en la materia física.

La Ley debe ser mantenida en todos los planos.

El Trabajo excesivo constituye una falta espiritual y física; la reacción siempre prueba esto.

La acción demasiado menguada trae al final enfermedad; la acción excesiva trae también perturbaciones.

Hasta los mismos Maestros reposan sus cuerpos y obedecen a la Ley de la materia física.

No rechacéis la alegría sana y el recreo.

Tomaos tiempo para reposaros en la Naturaleza, el sol y el aire son tan necesarios como el descanso.

Dominad la debilidad del cuerpo por la mesura y el equilibrio.

Rodeaos de vibraciones rítmicas y comunicadlas a los demás.

Pensad rectamente, y obtendréis mejores condiciones físicas.

Pensad en la belleza, y resultará una condición más saludable.

Pensad en la fuerza, y la fuerza vendrá a vosotros.

Quered vuestro cuerpo fuerte, obrad para conseguirlo.

Quered ser fuerte, con objeto de ser útil a los demás, y gozaréis de salud.

 

 

La Fuerza

 

Creced en fuerza interna. Así la fuerza externa será vuestra, cuando la necesitéis para Mi obra.

La fuerza de todo el Universo está ahí para ayudaros.

Hay una fuerza que puede ser siempre sentida y siempre vivida: la de vuestra propia divinidad.

Expresadla cada vez más, y vuestro cuerpo pronto obedecerá a su dueño.

Nunca esperéis poder usar la cantidad de fuerza de fuerza de que disponéis, de dos modos distintos.

Utilizadla sólo para Su obra y para todo lo que facilite Su sendero.

Aprended a conservar la energía; aprended a usar vuestras fuerzas para el bien en ventaja de los demás, no para vos mismo.

No malgastéis la fuerza en cosas sin importancia, para que poseáis alguna cuando la necesitéis.

Convertíos en fuerza inmanente, y no dependáis tanto de las circunstancias externas.

Venid a Mí por vuestra propia fuerza: rechazad todo lo que se os imponga en el camino.

Esforzaos cada vez con más ahínco en cumplir lo que os traiga Mí poder.

Tenedme en vuestro pensamiento siempre, y atraed Mí fuerza hacia vos.

Aprended a utilizar Mí fuerza en lugar de la vuestra.

Podéis ayudar de ese modo mucho mejor que cuando usáis toda vuestra propia energía.

Utilizad sabiamente la fuerza de que disponéis, y se os proporcionará más.

 

Reglamentad Vuestros Cuerpos

 

Vigilad vuestros vehículos, aprended a dominarlos.

Disciplinadlos para que obedezcan a vuestra voluntad.

Usad vuestro poder de vigilar las fuerzas que actúan a través de aquellos.

Aprended a separar vuestro yo de los cuerpos inferiores y vigiladlos para usarlos como instrumentos que os pertenecen.

Dedicad cada día algún tiempo a esto en consideración de que existen solo para vuestro uso.

Aprended a vivir fuera de vuestros cuerpos, y a disciplinarlos concientemente, para que obedezcan al “vos” real.

Permaneced serenamente aparte, y decidido a emplearlos para Mi obra.

En un robusto cuerpo físico, podéis vigilar mejor los demás vehículos.

El cuerpo físico solo, no puede disponeros para más alta labor. Los otros cuerpos deben ser también vigorosos, para que ni aún en sueños pueda dominaros ninguna influencia.

El cuerpo astral debe permanecer imperturbable y en calma.

Aquietad vuestro cuerpo mental; hacedlo con frecuencia, pues lo necesita.

No confundáis nunca los anhelos de los cuerpos astral y mental, con vuestra Vos interna.

Efectuad un esfuerzo definido para distinguir entre intuición e impulso.

Si conserváis vuestros vehículos inferiores bajo constante vigilancia, reconoceréis sin dificultad de qué se trata.

No escuchéis nunca los impulsos indignos.

 

La Jovialidad

 

La jovialidad es vuestro mejor remedio; vivid en el júbilo y en la fuerza.

La jovialidad tranquila es cualidad que ayuda hasta en la aflicción.

Se os infundirá nueva fuerza cuando aprendáis aprendáis a  responder al aspecto luminoso y brillante de la vida, que debe ser expresado por Nuestros discípulos.

Sed fuerte y jovial en vuestro sendero ascendente, y no permitáis que las cosas triviales adquieran el poder de debilitar la perseverancia en llegar.

Sed optimista y fuerte.

La vida debe fluir a través de vos, en toda su brillantez y fuerza.

Estad siempre bien dispuesto, y considerad el pasado sin pesar o sentimiento de que debierais haber obrado mejor.

Sólo existe fracaso al cesar el esfuerzo. Todo lo demás es desarrollo, aún donde no lo veáis.

Sed jovial y no tengáis cuidado, pues nosotros os acompañamos.

 

La Felicidad

 

Pensad siempre en la felicidad de los demás y añadid a ella lo que podáis.

Por eso tenéis que trabajar, sin pedir nada para vosotros mismos, y dar lo que tenéis para disminuir el sufrimiento y la necesidad de otros.

Enfocad vuestra conciencia en la disminución de la crueldad e ignorancia del Mundo, siendo así útil a los poderes que laboran en pro de la alegría y bienestar de la humanidad errante.

Convertíos en un rayo de luz, y haréis más feliz al Mundo con vuestra presencia en él.

Así trabajáis para Nosotros.

Emitid pensamientos de dicha; bastante tristeza hay en el Mundo.

Cambiad las vibraciones de tristeza por las opuestas.

La naturaleza os puede ayudar en eso, mejor que en ninguna otra cosa distinta.

Id a ella, que es vuestra Madre real; bebed su aliento e identificaos con sus flores y con el resplandor de su sol.

Id a sus colinas y montañas y responded a la fuerza y alegre serenidad de aquellas.

Que vuestra vida y la suya se unifiquen en la gran unidad del todo; y que aquella se compenetre con su felicidad y belleza.

La vida es digna de ser vivida, tan solo con que podáis elevaros sobre las limitaciones que vos mismo os habéis formado.

Amad a los demás, y sentíos dichosos en ese amor.

 

 

 

La Alegría

 

Arriesgaos a vivir, quered dar; convertíos en vida, y vibrad con la alegría.

¡Haced de vuestra vida un rayo de alegría para los demás!

Sed feliz y vigoroso, y si sentís gratitud seréis capaz de trabajar por el Señor de toda Gloria y alegría.

Convertíos en portadores de luz, dando a todos Su mensaje de alegría y libertad.

Para trabajar por Él se precisa alegría y felicidad, sin que jamás signifique tristeza ese deber.

Sentíos dichoso y fuerte, pensando en cosas bellas y en la obra que podéis realizar.

Fomentad el amor y la belleza en el Mundo; haced que los demás sientan la belleza del amor y la bondad.

La vida es alegría y fuerza, poder y plenitud; y la humanidad tiene que aprender a expresarla en toda su gloriosa grandeza y hermosura.

El Amor supremo debe reinar; y la pureza y la alegría exaltada, están esperando su expresión por medio de los hombres.

Vibrad con la alegría; con la alegría de ayudar a los demás.

Difundid alegría y buenos sentimientos a vuestro alrededor, y afectad a todos de modo que sientan mejor y con más fuerza por haberlos encontrado.

Nuestros discípulos deben llegar a ser como la Luz solar que iluminan a todo lo que está en contacto.

La verdadera alegría de la existencia consiste en dar.

Aprended esa alegría y responded al amor que todo lo abarca; de lo Divino que es alegría y poder.

Reíd con el cielo, contad con los pájaros, respirad con las flores, y amad con amor de Dios.

 

No Os Preocupéis

 

No aumentéis el sufrimiento del Mundo atormentándoos.

Pensad siempre en los demás, y al hacerlo así, olvidad el yo inferior con sus mezquinas preocupaciones.

Sólo las decepciones egoístas y las ansiedades traen sentimientos de depresión. Pertenecen a la personalidad que apetecen cosas para sí.

Dominad el poder de las influencias y los medios; pertenecen al pasado y no deben tener poder para ligaros a lo inferior.

Pensad en Nosotros, vuestros Hermanos mayores en cuanto tenemos que soportar sobre Nuestros hombros, sin que nos aflijamos.

Pensad en vuestro Maestro, que es feliz y fuerte y del cual sois una parte.

Recordad que en Nuestro Mundo, la depresión y el descontento son desconocidos.

Asomaos a la naturaleza.

Compenetraos con los árboles, las flores y los pájaros.

Ellos no se preocupan, sino que aman la vida; y vos debéis hacer lo mismo.

No debéis atormentaros por nada; porque todo los que os ocurra es con un designio Nuestro.

No sabéis que lo que Yo hago bien hecho está, y que no podéis cambiar la actuación de la  Ley en cuanto está decidido que sean las cosas?

Siempre estoy cerca; y Mi fuerza puede ser utilizada por vos, sino os aisláis por la depresión o la intranquilidad.

No os sintáis descorazonado en vuestros esfuerzos para comprender la Ley.

No debéis atormentaros, no debéis sentiros deprimido; porque entonces ni aún nosotros os podemos ayudar.

 

La Voluntad

 

Sólo hay una Voluntad y tenéis que aprender a elevaros hasta esa Voluntad Superior, que es el Yo de Todo.

La voluntad es el fundamento sobre el cual descansa el Universo.

Desarrollad ese poder y saber que sois voluntad, así como sabiduría.

No hay nada que el Dios interno no pueda cumplir.

Nada es imposible, cuando la voluntad es dirigida con unidad de designio y con inteligencia.

La voluntad es todopoderosa.

Ella está en vos; educidla.

Haced un gran esfuerzo, y las viejas formas mentales, las viejas costumbres, se desvanecerán como la oscuridad ante el Sol.

Romped la corteza de las causas anteriores, y convertíos en el hacedor de todas las cosas.

Debéis lograrlo, si conocéis vuestro propio poder.

Vuestra voluntad y vuestra determinación de elegir lo bueno y lo puro, son bastantes para atraernos a vos.

En vuestra voluntad está vuestro destino.

Tened voluntad propia, sin dejar de ser sensitivo.

En cada segundo debo Yo estar en vuestra conciencia, y llenar todo el corazón como la mente.

Ligando vuestra conciencia a la Mía, no perdéis la voluntad individual, porque esa verdadera voluntad soy Yo.

Vuestra verdadera Voluntad comprende y es la sabiduría.

¡Esforzaos, una y otra vez; y quered una y otras tantas!

Seréis ayudados por Nosotros, pero tenéis que osar y querer.

 

¡Trabajad!

 

Trabajad, y mostrad vuestro amor en las obras.

¡Trabajad! Sólo hay una palabra: trabajo para Él.

Ejecutad vuestro trabajo, ofreciéndolo a Él.

Realizad Su trabajo con alegría y gratitudes el corazón.

Trabajad intensamente: en pensamiento, en palabra, en obra; e influid en el medio ambiente creando condiciones más puras a vuestro alrededor.

Debéis trabajar, trabajar, trabajar intensamente para los demás, para la humanidad.

Vuestro único pensamiento debe ser el trabajo altruista.

La idea primordial del trabajo debe ser tan fuerte, que pase por alto los pequeños obstáculos y los agravios, los cuales, no significan absolutamente nada, y solo son medios de exteriorizar vuestra creciente fuerza.

Tratad de colaborar con todos y como uno con todo.

Acechad las pequeñas oportunidades, y estaréis dispuestos para las mayores, cuando seáis llamados a mayores responsabilidades.

Débese hacer mucha y buena labor menuda, antes de que pueda ejecutarse otra más complicada.

Cada día tenéis oportunidades de ayudar a otros a llevar su carga, y hacer sus vidas más fáciles y dichosas.

Hacedlo en cuanto os sea posible y en cuanto os parezca juicioso.

Trabajad y trabajad, siempre que creáis que podéis hacerlo; y descansad lo suficiente para hacer más trabajo después.

Cuando Nuestra labor lo requiera, allí esta Nuestra fuerza para hacerla.

Vivid para la obra que podáis hacer por Nosotros.

Trabajad de un modo firme y persistente para identificaros con Nuestro amor; y así todo podrá ser impulsado por Nosotros, por medio de vos.

Ningún esfuerzo es excesivo para hacer partícipes a los demás en Nuestro amor.

Nuestro amor actúa para todos. Trasmitidlo a todos los seres.

Haced que el amor sea el motivo de todas vuestras palabras y acciones.

Trabajad, trabajad sin cesar, de algún modo.

Hay mil caminos para ayudarle a Él.

Cada minuto puede ser utilizado.

Todos los días encontraréis labor por hacer, en la cual no habéis pensado antes.

Usad el discernimiento en todo lo que hagáis, y pronto eliminaréis las cosas que disipan vuestra energía.

Nunca decimos a nuestros obreros, cual es el trabajo más urgente. Deben ellos considerar los que les rodea en el Mundo, y hacer lo que las circunstancias requieran.

Trabajad. Incalculable acumulación de trabajo está esperando, para los que se capaciten para hacerlo.

Nuestra Obra es gloriosa, y su resultado sobrepuja con mucho vuestras ideas.

El Mundo está en crisis, y en la preparación del Advenimiento, hay que realizar mucha labor difícil.

Todo discípulo se utiliza hasta el máximo de sus fuerzas, y todo esfuerzo es intensificado. No perdáis vuestras oportunidades: nosotros solo podemos dar ayuda a aquellos que pueden ser utilizados para Nuestra obra.

Importa ante todo que el servicio sea humilde; dar todo, no pedir nada, trabajar sin dar importancia a si el resultado es la censura o el elogio.

El tiempo es corto.

Es legítimo que Nosotros utilicemos todo esfuerzo en pro del bien.

¡Ahora es el momento de trabajar para Él!...

Id a todas partes donde podáis, ejecutad Su labor.

Tratad de que el Mundo conozca Su aproximación.

Progresad, y haced aquello que sea útil para Su Advenimiento.

 

III

¡Siempre Adelante!

 

Dejad vuestro mundo mezquino de frívolas fantasías,

Y entrad en vuestra posesión efectiva de poder y grandeza.

 

Vivid la Vida

 

Sabed lo que se requiere; poned en práctica lo que Nosotros hemos enseñado.

Haced siempre lo más elevado de lo que seáis capaces de realizar.

Recordad siempre que cosecháis el Karma de lo que hacéis; y al faltar a alguna de las enseñanzas que se os han dado, debéis cosechar las consecuencias.

Todos los esfuerzos deben impulsar la evolución, y a manifestar la Luz y el amor.

No fracasará ningún esfuerzo que impulse la evolución hacia la Luz y la Verdad.

Estad deseoso de servirnos, y al hacerlo os acercáis a Nuestra sabiduría y a Nuestro amor.

Comprended la Ley, trabajad y vivid en armonía con ella, para utilizarla en vuestro desarrollo.

Aprended el poder de la vida, aprended la belleza del amor.

Obedeced al corazón, y no calculéis las consecuencias.

Considerad la cabeza, el corazón y las manos como la Trinidad en vos; nunca caeréis en falta si hacéis que obren al unísono.

No disipéis ya el tiempo en bagatelas.

No gastéis fuerza en vigorizar aquello que sabéis que se interpone entre vos y la expresión más plena de vuestro verdadero Yo.

Olvidad las minucias para alcanzar las verdades superiores.

Cread una nueva línea de pensamiento y acción, y ejecutad solo las cosas dignas de ser hechas por Nuestros discípulos.

Vivid nuestra Ley: ¡El Amor!; y lo demás llegará a su hora.

 

Elevaos

 

Pocos son Nuestros discípulos y muchas las labores que han de realizarse.

Vos que tenéis ansia de ayudar al Mundo, emplead sin vacilación los medios que os faciliten vuestro objetivo.

Si os eleváis hasta Nosotros, nada os será imposible.

Elevaos a Nosotros, haciendo que llegue a los demás vuestro amor y compasión.

Todo vuestro ser tiene que convertirse en el lazo entre los demás y la Luz; y en cada palabra debe expresar Nuestro amor y Nuestra ayuda para todos los que puedan recibirla.

Esforzaos diariamente en alcanzarnos, y vivid en Nuestros Mundo.

No penséis nunca que la obra interna sea de menor importancia que la externa; es preciso que seáis, antes de que os halléis  condiciones de dar.

Tratad de obtener, para dar.

Desead, y hasta suspirad por la posesión espiritual, con el deseo inseparable de ayudar a los demás.

Entonces, todo os será dado.

Ayudad siempre, y confiad en el Dios interno.

Sed fuerte y resuelto en vuestro esfuerzo, y reconoceréis cada vez muestra unidad con Nosotros.

Tenéis que ser uno con Nosotros y con Nuestra labor, en el Mundo de dolor y confusión.

Ved la inestabilidad da los objetos físicos que os rodean, y sabed que ellos sólo son reales temporalmente.

Lo irreal no debe tener por más tiempo poder sobre vos.

Elevaos por sobre ello, y vivid en lo eterno. En primer término, elevad vuestra conciencia hasta que podáis escuchar, y oír Vuestra Voz.

Haced esto cuando os concentréis en vuestra obra; y hacerlo siempre en vuestro trato con los demás.

Repetidlo con más frecuencia, hasta que lo hagáis siempre.

Sí, elevad a Nosotros la conciencia, y Nosotros descenderemos a Vos.

Nosotros descendemos a vuestro Mundo, cuando es de utilidad.

Apelad siempre a Nosotros, pidiendo ayuda y fuerza.

Quemad las escorias que os separan de la Luz Divina, por esfuerzo de puro altruismo.

Buscad cada vez más la Luz; ahí está, y sois parte de ella.

Desarrollad vuestra fuerza interna, y vivid en lo más elevado de vuestro ser.

Entregadnos ahora toda vuestra vida.

 

Sed Un Canal

 

Abríos a Nuestro poder; sólo entonces podremos Nosotros trabajar por medio de vos.

Vuestra labor ha de ser purificadora y ensanchar el canal por el que Nosotros, vuestro verdadero Yo, podemos trabajar en el Mundo de sombras.

Haced ese canal cada vez más puro, más fuerte y mejor para Nuestra expresión.

Aniquilad todo deseo en si. Nada pidáis para vos, y pronto seréis Nuestro amado vehículo, a través del cual Nuestra Luz podrá brillar en el Mundo.

Dejad que la personalidad sea cada vez más limitada, y permitid que Nosotros alcancemos más poder de expresión por su medio.

Entonces podremos expresar aún más de Nosotros mismos y ofrecer a todos Nuestros medios

Cuanto más os abráis a Nosotros, mejor se os ayudará a ver, entender y reconocer, que Nosotros somos vos, y vos sois Nosotros.

Vos sois Nosotros y Nosotros somos vos en la medida en que permitís a nuestra fuerza actúe a través de vos, sobre otros.

¡Buscadnos, convertíos en Nosotros, vivid Nuestra vida!

Meditad sobre la unidad con Nosotros.

Cuanto más lo hagáis, tanto mejor actuaremos por medio de vos; y al hacerlo así, os ayudaremos también.

No escatiméis esfuerzos para alcanzar vuestro objetivo.

Los esfuerzos incansables, traerán los resultados apetecidos.

No vaciléis, y manteneos firmes.

 

Maestro y Discípulo

 

Pensad en Mí como vuestro Maestro que os está ayudando; y pensar también en que soy vuestro Yo Superior, que es vos mismo.

Identificaos cada vez más Conmigo.

Debéis convertiros en Yo, como Yo soy Él. En el aspecto más elevado, vos y Yo somos Uno.

Conservad vuestra mente fija en Mí.

Abríos más a Mi fuerza, considerando que sois el vehículo que utilizo.

Sentidme en vos.

Tratad de expresarme al Mundo que Yo amo.

Consideraos siempre en Mí presencia, y sentid Mi contacto en todo cuanto hacéis y pensáis.

Obedeced Mi más leve advertencia, y aprended a oírme, aún en la mayor confusión de la vida física.

Escuchad, y pensad en Mí, hablándoos solo en vuestro corazón.

Siempre estoy Yo allí.

Cuando un discípulo es aceptado, se forma un canal, a cuyo través el Maestro puede comunicar con él.

La labor del discípulo es ensanchar ese canal con esfuerzos propios, para que llegue a él, más de su Maestro.

No permitáis que ese lazo sea estorbado por antiguas ideas y hábitos vuestros que no pueden pasar a Mí.

Aspirad sin interrupción Mí fuerza para que de continuo se extienda el canal y llegue a vos, más de Mí.

Estad siempre abiertos a Mis poderes, para que os alcancen en la medida en que podáis usarlos en vuestros vehículos.

No olvidéis que sois Nuestro vehículo en el Mundo de los hombres.

Estad resuelto a ser una expresión de amor y ayuda, allí donde los podáis ofrecer.

Nuestro amor por Nuestros discípulos es grande con referencia a lo que podéis imaginar.

Irradiad ese amor en vuestro Mundo, y nosotros os transmitiremos más para que lo utilicéis.

Sed una llave que otros puedan usar, para su entrada en el reino de la pureza altruista y del amor, que es Nuestro Mundo.

Cuanto ayude a los demás a ver la belleza y pureza de nuestro Mundo, debe ser manifestado por vos.

Manteneos firmes por vuestros propios medios.

Un discípulo debe ser capaz de sostenerse solo; solo con su Maestro.

Pueden transcurrir muchos años sin que veáis, oigáis o sintáis Mi presencia; pero allí estoy de todos modos.

Estamos con Nuestros discípulos en todos sus esfuerzos y pruebas; y nosotros nunca os faltamos.

Siempre estoy presente cuando realmente me buscáis; aunque sintáis o no Mi presencia.

Nada puede, desde ahora en adelante, interponerse entre vos y Nosotros.

Vos no podéis separar vuestro yo de Nosotros, si seguís la voz del amor y el altruismo.

Sé que este esfuerzo es duro; pero haced uso de la voluntad, y os desarrollaréis con rapidez.

Arrojad de vos el temor a las fuerzas negras.

Ved la Luz y sed la Luz: ellas y la Luz nunca pueden manifestarse juntas.

Vivid Nuestra vida, pensar Nuestros pensamientos, haced Nuestra obra.

Convertíos en ejemplos vivientes de Nuestras cualidades, y así hacéis al Mundo más feliz, más puro y mejor.

Mi amor os protege.

 

El Sendero

 

Creced en amor y propio sacrificio, y vivid para el bien; haceos útil a los demás.

Ese es el Sendero.

Este Sendero es el de la Cruz, cual peso será sentido por todos los que quieran ser como Él.

Tendréis que sufrir por cada una de las cosas que os aproximan a Él.

Pensad en los mismos que han hollado el mismo Sendero antes que vos y en los que vendrán después; nunca vaciléis.

Seguid con valentía, y permitid que Nuestro amor os sea apoyo suficiente para reñir la batalla.

Nunca sentiréis su dolor, cuando enfoquéis vuestra conciencia hacia Nosotros.

El Sendero es alegría y fuerza.

En cada paso que deis, sentiréis su poder.

Al final de cada victoria sobre el poder de la materia, despierta el fatigado peregrino en el goce de la conciencia eterna.

Sed fuertes, y nunca desesperéis.

 

El camino hacia la Logia Blanca

 

Tenéis en vos todas las posibilidades del adeptado. Vuestro deber presente es atraerlas a la realidad, y manifestar las cualidades que allí os conduzcan.

Desarrollad vuestros poderes inherentes.

Expresad todo lo que está esperando expresión.

¡Atreveos, atreveos, sí atreveos¡

Necesitamos auxiliares que se atrevan a afrontar las cosas, y hacerlas para Nosotros.

Conoceos a vosotros mismos, como Nosotros os conocemos; y luego perfeccionaos para lo que necesitamos que seáis.

Considerad a todos los hombres como expresión de la Vida Divina; ellos serán todos algún día lo que Nosotros somos ahora.

Este debe ser nuestro designio definido de ahora: llegar a ser lo que Nosotros somos.

Nosotros esperamos a que estéis dispuesto.

El Mundo espera a que Nuestra obra esté hecha.

Diariamente debe hacerse buena obra para Nosotros.

Pensad en vuestro objetivo, en Nuestra finalidad de ayudar al género humano, y así siempre sabréis que hacer.

Nunca fracasaréis si empleáis Nuestros medios de acción.

Esforzaos cada vez con mayor firmeza, en haceros dignos de ser utilizados por Nosotros.

Nada se hace en vano, cuando hay este motivo tras de sí: acercar a los demás la felicidad y el conocimiento.

La vida debe ser utilizada en toda su potencia.

La Vida, la siempre gloriosa vida, es vuestra expresión; y pronto sentiréis vibrar su poder a través de vos.

Vuestro camino está claro y definido.

Marchad de frente con toda vuestra fuerza, y utilizad vuestra energía para ascender con firmeza y constancia.

Aproximaos y sentid ese reconocimiento de la Unidad antes de que tenga lugar la iniciación.

Una vez se abra la Puerta y sea la Luz vista, todo será más fácil.

Trabajad con fuerza para acercar el momento en que pronuncies la palabra por la cual todo tiene que apartarse.

Dirigid vuestra fuerza a lo que ha de ser dominado, antes de abriros Nuestra puerta para entrar en la Logia Blanca como uno de los Nuestros.

Habéis llamad; ahora trabajad. Y la Fraternidad os recibirá cuando trabajéis con el máximo esfuerzo.

La iniciación es el contacto fulminante de los esfuerzos personales.

¡Redoblad vuestros esfuerzos!

Elevad vuestra mente para llegar, y llegaréis. Ahora sabéis lo que se espera de vos; ¡hacedlo!

 

Los Hijos de la Luz

 

¡Cumplid vuestra misión, oh hijos de la Luz!

No vaciléis en romper las cadenas del pasado. Seguid el Sendero para el poder y la realidad, desechando las férreas cadenas del indigno egoísmo.

Levantad el rostro hacia la Luz de amor y perpetua belleza, y seguidle a Él, a vuestro Guía y Dios, hacia la redención y la libertad.

Reconoced vuestro verdadero ser interno, y obedeced a la Voz de la celestial Misericordia, para ser oída por todos; y pronto estaré entre vosotros.

¡Oh, vosotros, hombres de divino destino!; abrid los corazones a Su amor, fundid la concha del ignorante egoísmo que os envuelve y dad libertad a vuestro Dios cautivo, obedeciendo el anhelo de amor que late en cada pecho y pulsa en cada átomo.

Recibidle, preparaos para su aproximación luminosa, y sed dignos de vuestros derechos y privilegios.

Cantad Su alabanza en todo lo que hagáis; inducid su amor en lo que entre en contacto con vos; vivid Su ley de comprensión y unidad; y así llegaréis a ser aquello para lo cual habéis venido a la existencia manifestada.

La infancia ha pasado.

Haced frente a las dificultades que se os presentan para llegar, y luchad por la libertad con la fuerza del Cristo y con la perseverancia que todo lo domina.

Mirad a vuestro alrededor y vedle a Él en todo.

Escuchadle y podréis percibir su llamada.

 

Desarrollaos y convertíos en lo que sois.