Cómo despertar el tercer ojo. Capítulo 7

CAPITULO 7 VISION (2)

7.1 El uso de la oscuridad  En "Una Realidad Aparte", Don Juan enseña a Carlos Castaneda cómo hacer uso de la oscuridad. Cuando el último pregunta para qué se puede emplear, Don Juan le responde que "la oscuridad del día" es el mejor momento para "ver". Hemos sido condicionados para correr hacia el interruptor de la luz, o a por una linterna, cada vez que tenemos que encontrar nuestro camino en la oscuridad. En muchas ocasiones nos manejamos muy bien sin luz alguna. Imagine que es un gato. Conéctese en "modo felino", confíe en el instinto y - por supuesto - esté muy consciente en el ojo. Todos los objetos tienen como un brillo de energía a su alrededor cuando es de noche, algunos de los cuales son bastante fáciles de ver. Este es uno de los casos típicos de percepciones que se pierde la gente, simplemente por no intentar nunca ver, y no porque sea difícil o requiera un entrenamiento avanzado. Por ejemplo, si se camina durante la noche por una senda escabrosa de un bosque, con frecuencia se descubrirá que la senda brilla cuando se la mira desde el tercer ojo. Intentar encontrar el camino sin luz artificial es un ejercicio valioso. También puede redescubrirse la propia casa por la noche, o en "la oscuridad del día". Explore. 7.2 Emplee más las velas y lámparas de aceite, y menos la electricidad  Cuando sea posible, use velas (o lámparas de aceite) en lugar de luz eléctrica. En la luz natural de las velas se tendrá un acceso mucho más fácil a la visión de auras.  Existen algunas razones simples por las que la luz eléctrica no es tan conductora de la apertura de percepción. La luz que procede de una bombilla aparenta ser continua; pero en realidad no es así, pues funciona a una frecuencia de cincuenta hertzios (corriente alterna). Esto quiere decir que la luz se enciende y se apaga cincuenta veces cada segundo. Este proceso es tan rápido como para poder engañar a la mente consciente, aunque a un nivel subconsciente esta frecuencia sí que es registrada, y por tanto tiene una acción sobre el cerebro.  Imagínese que la luz eléctrica se encendiera y se apagara cada medio segundo, de forma que pudiera apreciarse la pulsación de la luz. Cuál sería el resultado? Bastante doloroso! Tendríamos que cerrar los ojos, o al menos deberíamos hacer alguna construcción mental, como un apantallamiento, para protegernos. Es decir, tendríamos que cerrarnos en un cierto grado.  Cuando comencemos a usar el ojo nos percataremos de que tiene lugar, inconscientemente, un proceso semejante con la luz eléctrica, la cual se está encendiendo y apagando constantemente, a una cadencia de cincuenta veces por segundo. Es "duro" para el cerebro, y a un nivel profundo algo tiene que cerrarse para así protegernos.  Ahora bien, la percepción se dirige - por supuesto - hacia la apertura y la receptividad. Ya hemos visto cómo, cuando se intenta "ver", uno de los principales obstáculos es la tendencia a retraerse de la mente (sección 5.10). Por ejemplo, se está empezando a ver un aura y, de repente, la mente se queda sorprendida, o sobrecogida, o muy interesada... Y esta reacción de la mente crea una cerrazón instantánea, en una fracción de segundo se pierde la percepción y se ha de comenzar de nuevo la apertura. La luz eléctrica crea un proceso de cerrazón semejante a un nivel inconsciente profundo.  Pero debe quedar muy claro que no se está abogando por la eliminación de todas las luces eléctricas de la casa! Por ejemplo, cuando se lea o se escriba hay que utilizar luz eléctrica, por supuesto, ya que un nivel insuficiente de iluminación provocaría el cansancio de la vista, lo cual no ayudaría nada a alcanzar la clarividencia. Las técnicas de Clairvision se han diseñado para personas que viven en el mundo, y no se puede estar en el mundo sin utilizar la electricidad, ordenadores, etcétera.  Lo que en realidad se pretende remarcar es el hecho de que, cuando se practica contacto visual u otras técnicas de visión, es preferible usar velas. Aunque hay muchas circunstancias de la vida cotidiana, tales como comer o hablar con los amigos, en las que utilizamos la luz eléctrica por puro hábito y no porque realmente la precisemos. Por lo tanto, pueden aprovecharse dichas ocasiones para dar un merecido descanso al cerebro y practicar las técnicas de visión. Este es uno de los secretos del éxito en la práctica espiritual: usar con frecuencia cada vez mayor las actividades cotidianas para poner en práctica los procesos aprendidos, integrando el trabajo de apertura con las acciones más humildes.  Aun así, a largo plazo nos llegaría a preocupar el hecho de que la luz eléctrica es estresante. Sería una bendición para la humanidad que alguien inventara alguna forma de iluminación artificial que tuviera un impacto más suave en nuestra percepción inconsciente. 7.3 En busca de la pared ideal Cuando se intente ver un aura se conseguirán resultados mucho mejores si la pared tras el objeto o persona es lisa y de color blanco, o bien de un tono muy claro. Si ver es realmente uno de los intereses esenciales de nuestra vida, debería reconsiderarse la decoración de las paredes de las habitaciones en las que se pasa la mayor parte del tiempo. Ciertas variedades de pintura blanca y acabados de pared tienen efectos mágicos: siempre que alguien se detiene junto a las mismas, automáticamente se empiezan a ver halos de luz. 7.4 El chal blanco  Cuando se practican regularmente las técnicas de contacto visual con las mismas personas, puede ser una excelente idea llevar un chal blanco por encima de la ropa (no se precisa cubrir la cabeza, basta con llevarlo sobre los hombros), lo cual hará que sea notablemente más fácil ver auras, además de atraer toda suerte de buenas vibraciones. Por el contrario, las ropas negras u oscuras hacen que la tarea de ver sea más ardua. También conviene ponerse el chal blanco cuando se practique a solas frente al espejo. El tejido del chal puede ser de algodón, seda o lino... pero no de fibras sintéticas. Póngaselo siempre que medite y concentrará la energía de la meditación. El chal poco a poco se cargará con un poder protector que se hará más y más tangible: cada vez que se lo ponga, se activará la energía y podrá sentir cierto bienestar. No hay que dejar que nadie más use el chal, o todo el trabajo se perderá en pocos minutos.  Se sugiere un chal porque es extremadamente fácil de hacer: no hay nada que coser, sólo se necesita un par de tijeras! (Un tamaño de un metro por dos y medio es normalmente suficiente). Pero también puede diseñarse un vestido. Las ropas de los monjes originariamente estaban diseñadas para favorecer la concentración y protección, pese a que este conocimiento se ha perdido. Puede que haya llegado el momento de diseñar una nueva generación de "prendas de energía".  Antes de reanudar las técnicas de visión, es recomendable que relea los consejos dados en el Capítulo 1. Práctica 7.5 La técnica básica para ver un aura El procedimiento siguiente es una de las vías más directas para ver un aura, o bien para establecer contacto con los guías de alguien.  Sitúense uno frente al otro, a la distancia habitual de noventa centímetros, o bien dejen un poco más de espacio entre ambos, como en una situación normal de conversación. Aún mejor: comiencen en la posición de contacto visual, y después repitan la práctica en una posición más relajada y casual, comparando los resultados.  Cierre los ojos durante uno o dos minutos, respire con la fricción en la garganta. Opere una reconexión con el espacio en el ojo, haciendo una meditación corta en el tercer ojo, tal como se describe en la sección 5.3.  A continuación, deje la fricción y abra los ojos. La técnica consiste en mirar fijamente, de tres a cinco centímetros por encima de la cabeza de la persona cuya aura se desee leer, e implementar el proceso de triple visión descrito en la sección 5.13: 1) Hágase consciente en el ojo, con ausencia de movimiento. Pestañee cuanto menos mejor.  2) No mire ningún detalle de la imagen. Hágase consciente del hecho de ver o estado de visión. Si el estado de visión sigue siendo como un misterio, limítese a sentir la imagen en vez de mirarla.  3) Sienta a la otra persona desde el corazón, en el centro del pecho.  Permanezca totalmente inmóvil, absorto en este triple proceso.  Después de algunos minutos, comience a respirar con la fricción en la garganta. Conecte la fricción con la imagen.  Cuando se finalice, frótese las manos y ponga las palmas sobre los ojos. Deje que el calor alcance el interior de los ojos, sanándolos. Comentarios •Resulta asombroso comprobar cómo la percepción de los halos se amplifica de repente al conectarla con la fricción en la garganta. Es una bella demostración del efecto amplificador generado por dicha fricción. •Para hacer una lectura de auras, el truco es sintonizar con los seres espirituales por encima de la cabeza de la persona y permitir que ellos hagan la lectura por uno mismo. Sintonice con su presencia y permita que ellos monitoricen su visión.

7.6 Hacia dónde exactamente hay que mirar cuando se hace contacto visual? A ninguna parte, pues, para ver, el secreto reside en no mirar. Aún así, surge la cuestión: dónde dirigir la mirada? Especialmente, al principio de la práctica, antes de que la percepción se traslade al espacio. Pueden adoptarse las siguientes actitudes:  - Mire al entrecejo de la otra persona.  - Mire a uno de sus ojos.  - Intente mirar frente a sí mismo, sin "tocar" ninguna parte física de la otra persona con la mirada.  Experimente con estas opciones, yendo de una a otra. Tras algún tiempo la imagen física desaparecerá, por lo que no importa qué opción se escoja. Cuando nos enfoquemos en los ojos de la persona enfrente de nosotros, a veces sucederá que todo se hace borroso pero los ojos permanecen claros, o bien que la cara cambia pero los ojos siguen siendo los mismos. Independientemente de la posibilidad que se explore, es conveniente que ambas personas estén practicando la misma.  No debe olvidarse que "enfocarse en el entrecejo" nunca implica que se hayan de dirigir los globos oculares hacia dicha área, como si se intentara mirarla. Únicamente quiere decir que se debería permanecer consciente del tercer ojo. 7.7 Circulaciones energéticas de vez en cuando  Es recomendable - mientras se trabaje con estas técnicas de clarividencia - realizar algunas circulaciones energéticas de vez en cuando. Como se expuso en la sección 6.1, se estimulará todo el cuerpo etérico, dando un impulso al plano etérico del tercer ojo. En concreto, cuando parezca que haya un bloqueo en el progreso personal, vale la pena recurrir a las circulaciones energéticas. 7.8 Trabajo con auras  A continuación se indican diversas sugerencias para trabajar en el desarrollo de la percepción de auras. Comience con una reconexión: cierre los ojos, respire con la fricción en la garganta y construya la vibración en el entrecejo. Seguidamente, sintonice con la luz y hágase consciente del espacio púrpura oscuro durante uno o dos minutos. Luego abra los ojos y comience el triple proceso de visión:  1) Foco inmóvil en el ojo.  2) Estado de visión.  3) Sentimiento desde el corazón.  El objetivo es permanecer muy tranquilo interiormente, absorbido en este triple proceso, y pedir a la persona enfrente de nosotros que diga o piense distintas cosas, para ver si, como consecuencia de las mismas, se percibe alguna modificación en su aura. La mirada se puede situar unos dos centímetros por encima de la cabeza, o bien en el entrecejo, según se prefiera. Recuerde que hay que tener cuidado de no mirar demasiado, pues de otro modo no se vería nada. •Pida a la otra persona que repita "no, no, no..." durante un minuto aproximadamente. Debería ser un "no" con intención, un "no" que verdaderamente suene "no". Mientras tanto, sienta la cualidad de la luz en torno a la persona.

Luego pida que repita "sí, sí, sí...", con intención, durante otro minuto. Sienta la luz y compare la calidad de la energía.  Repita una o dos veces con "no" y luego con "sí". •Repita el procedimiento anterior, aunque esta vez la otra persona estará consciente tanto en el ojo como alrededor del ombligo mientras dice "no". En cambio, cuando diga "sí" la otra persona:

- Estará completamente consciente en el corazón durante un minuto.  - Pensará en la muerte durante un minuto.  - Pensará acerca de algo feliz que haya ocurrido en su vida.  - Se hará consciente de una emoción triste.  - Pensará en algo que normalmente le crea irritación o ira.  Pídale a la otra persona que se ponga serena de nuevo.  No hay que olvidar aplicar las palmas de las manos sobre los ojos cerrados al concluir la sesión, o bien cada vez que se haga un corto descanso con los ojos cerrados. Comentarios  El ejercicio anterior puede repetirse mientras se pide a la otra persona que piense en:  - Un ser amado.  - Alguien que le disgusta.  - Alguien que ha fallecido.  A medida que se explore la práctica acudirán a la mente otras posibilidades. Cuando se haya digerido el contenido del capítulo sobre las líneas de energía, también podrá observarse el aura de la otra persona cuando esté sentada sobre:  - Un cruce nocivo de líneas de tierra, a sabiendas.  - Un cruce nocivo de líneas de tierra, sin saberlo.  - Un pozo de energía (si se localiza un pozo de verdad, la acción sobre el aura será inmediata y bastante notable, tan pronto como la persona se sitúe sobre el mismo). 7.9 Examen del aura  También es interesante pedirle a la otra persona que coja distintos objetos y sustancias, observando las modificaciones que ocurren en su aura. Pídale a la otra persona que sintonice con el objeto, el cual puede mantener frente al corazón y frente a diversas partes del cuerpo, viendo las posibles diferencias que ello suponga en el aura. Se sugiere, por ejemplo:  - Un recipiente de cobre.  - Una herramienta de hierro de gran tamaño (sin mango de otro material).  - La punta de un termómetro (que contenga mercurio).  - Una sartén de aluminio.  - Diversas latas de conservas alimenticias.  - Paquetes de comida congelada.  - Platos con distintos alimentos.  - Hierbas diversas, medicinas, remedios homeopáticos.  En general, pruebe con todo tipo de cosas, ordinarias y extraordinarias. Comentarios La técnica conocida como "prueba del músculo" se basa en la idea de que la fuerza de un músculo es mayor cuando se piensa en algo verdadero, o bien se sujeta algo que es "bueno" para uno mismo. Por el contrario, se supone que la fuerza del músculo disminuye si se sujeta el remedio inadecuado o si se está pensando en algo falso o perjudicial para la propia salud.  Por ejemplo, se pide a los pacientes que sujeten distintos recipientes con la mano izquierda, frente al corazón, y que estiren el brazo derecho horizontalmente. Entonces, el facultativo empuja la mano hacia abajo para examinar la fuerza del músculo deltoides (músculo del hombro).  Esta técnica tiene sus límites y no hay que pensar que sea un método universal de conocimiento, como algunos parecen creer. Aún así, es un hecho sorprendente que la resistencia del músculo es en ocasiones más fuerte o más débil, en función de lo que la persona piensa o sujeta.  En cuanto comience a percibir auras, descubrirá que pueden sentirse diferencias muy nítidas en la energía de la persona cuando piense en cosas diferentes o sujete sustancias distintas. Para notar esto no es preciso "ver" auras, es suficiente con sentirlas. 7.10 Vata, pitta, kapha La medicina hindú tradicional, Ayurveda, se basa en reconocer la interacción de tres principios en el cuerpo: - Vata, o viento (todo lo que se mueve en el cuerpo). - Pitta, o principio de fuego/calor. - Kapha, o principio de agua y tierra, fuerza de inercia.  En la medicina ayurvédica, el diagnóstico reside en discernir cuál de dichos principios (llamados los tres doshas) predomina en el paciente, clasificándose entonces a los pacientes como "vata", "pitta", "kapha", "vata-pitta" (si ambos doshas están superactivos, vata más que pitta), "pitta-vata", "kapha-vata", etcétera. El método ayurvédico para alcanzar dicho diagnóstico consiste en tomar el pulso.  En una ocasión, mientras estaba trabajando con un médico ayurvédico en Calcuta (India), diseñamos un procedimiento (en verdad, más bien como un juego) según el cual él tomaba el pulso a los pacientes y yo observaba sus auras respectivas. Antes de que él pronunciara su diagnóstico yo tenía que escribir el mío en un papel, de modo que pudiéramos compararlos. Este médico era bastante famoso, siendo visitado por unos cien pacientes diarios, lo cual no es raro en India. El procedimiento demostró ser de utilidad como "muestra" significativa para ver hasta qué punto coincidíamos. Y solíamos llegar al mismo diagnóstico en más del noventa por ciento de los casos.  Pero no piense que se requiere alcanzar un estadio avanzado para poder realizar lo antedicho, pues apenas si se precisa ver auras, bastando con tener una sensación de las mismas. Pruebe a sentarse en un café ubicado en una calle animada, vaya al triple proceso de visión, y mire a las personas que pasan por allí. Intente determinar si son "vata", o "pitta", etc. Mejor aún, hágalo con un amigo, de modo que puedan compartir las impresiones, y verá cuán a menudo coinciden. 7.11 Comunicación verbal silenciosa  Siéntese frente a un amigo y prepárese para el contacto visual.  Tápese las orejas y realice el triple proceso de visión.  A continuación, la otra persona enunciará cinco frases respecto a sí misma, repitiendo cada frase tres veces. Cada vez que comience una frase nueva, indique el número correspondiente con los dedos (frase 1, frase 2...). Una de dichas frases será falsa y la tarea consiste en hallarla tomando el aura como única referencia.  Repita el ejercicio sin taparse las orejas e intente fiarse únicamente del aura - no de lo que oiga - para discernir qué enunciado es falso. Comentarios •Una conclusión iluminadora es que, a veces, se tendrá más éxito no escuchando nada y sólo mirando el aura, que analizando el contenido de los mensajes. •No duden decir más de una frase falsa, para dar más emoción al juego!

7.12 Más acerca del estado de visión Veamos algunos ejemplos para comprender mejor el estado de visión. Esoteristas occidentales como Rudolf Steiner y Max Heindel han descrito que, en un lejano pasado, los seres humanos tenían una forma muy diferente de percibir el calor. Había una especie de órgano en forma de bolsa en la parte superior de la cabeza, el cual se corresponde con la fontanella, una suave membrana entre los huesos parietales que se encuentra en la parte superior de la cabeza de los niños pequeños. Si miramos muy hacia atrás en los archivos de la naturaleza, encontraremos que la Tierra estaba llena de volcanes y áreas con gases calientes y plasma. Los seres humanos tenían que poseer algún sentido de la dirección para evitar perecer asados vivos, y el órgano en forma de bolsa en la parte superior de sus cabezas cumplía dicha función: era el órgano primitivo del calor.  Qué ha sucedido en términos evolutivos? La parte bolsiforme se reintegró en la cabeza y, lentamente, se convirtió en la actual glándula pineal. Nuestro sentido del calor dejó de estar localizado en un órgano concreto, para distribuirse por todo el cuerpo. Así podemos observar cómo se desarrolla una función sensorial durante un período muy prolongado de tiempo. Inicialmente depende de un órgano y está restringida al mismo, para después irse lentamente esparciendo por todo el cuerpo. Ahora no sentimos calor mediante ningún órgano en particular, sino por todo el cuerpo.  Steiner predijo que nuestros actuales sentidos seguirán un proceso evolutivo similar y, por tanto, que los seres humanos llegarán a oler, ver, oír, saborear... con todo su cuerpo y no solo mediante un órgano concreto. Es como si el órgano estuviera para enseñarnos una lección acerca de un sentido en particular y, cuando se ha aprendido la lección, dejamos de precisar dicho órgano.  Como el sentido del calor es mucho más antiguo y, por tanto, está más integrado en nuestro ser, nos resulta más fácil reconocer qué es el calor, independientemente de cualquier objeto. Podemos sujetar la pura cualidad del calor, concepto que desarrollaremos como analogía para comprender más acerca del estado de visión.  Al comienzo puede resultar difícil tener un sentido del estado de visión queriendo con ello decir el hecho de ver, independientemente de cualquier imagen en particular. Entendemos que es ver un árbol, una luz, o incluso un aura... pero el claro estado de visión puede que no sea tan obvio..  En términos generales, la sensacion de calidez es al calor lo que el estado de visión es a las imágenes percibidas. No hemos de referirnos a conceptos como "caliente como un fuego", "caliente como el Sol" o "caliente como un horno" y tratar de entender lo que es común a los mismos (no es preciso referirnos a conceptos ... para tratar de entender lo que puedan tener en comun). Nos basta con ir a la esencia y reconocer la calidez, independientemente de cualquier fuente de calor. Hay que desarrollar una cualidad similar con la visión para poder discernir el estado de visión. Dicho de otra forma, para que la percepción tenga lugar se precisan tres elementos: 1) una persona que perciba, 2) un objeto percibido y 3) el proceso de percepción. Esto se aplica a cualquier percepción física, como oír u oler, y no solo a ver auras.  Actualmente, en la vida cotidiana de los seres humanos se ha perdido el primer y el tercer elemento de la percepción, esto es, la conciencia de quien percibe y la del proceso de percepción. Por ejemplo, cuando se ve un árbol hay un reconocimiento mental del árbol; pero no hay conciencia de quién ve el árbol, ni del proceso mediante el cual es percibido el árbol. Tiene lugar una asimilación con el objeto de la percepción. Hacerse consciente el estado de visión significa hacerse consciente de: 3), es decir, del proceso de percepción. El propósito real de nuestro trabajo es encontrar al Ser Superior, no estamos empleando las técnicas con el único fín de alcanzar la percepción. Estamos utilizando la percepción para alcanzar al Ser Superior.  Si se tienen dos naranjas y una cereza en un cesto, la cereza puede ser fácilmente ocultada por las naranjas; pero si se extraen las dos naranjas del cesto, la cereza se hará evidente. La primera naranja es el objeto de la percepción, la segunda es el proceso de percepción, y la cereza es la conciencia del Ser Superior de quien percibe. Cuando se separa estado de visión del objeto de la percepción, se consigue un estado de discernimiento que podemos comparar al hecho de quitar las dos naranjas del cesto. Por dicho motivo, pueden llegarnos enormes destellos de despertar interior cuando nos hagamos conscientes del estado de visión - súbitas explosiones internas, en las cuales se revela el Ser Superior.  A medida que se practique el triple proceso de visión, se desarrollará gradualmente el estado de visión. Al principio parecerá débil; pero, a medida que se ejercite, se convertirá en una cualidad cada vez más tangible, haciéndose tan clara y obvia como la percepción del calor. También se puede comparar el estado de visión con un músculo que no se haya movido en mucho tiempo. Al principio, es probable que reactivar dicho músculo sea un proceso lento: apenas se sentirá, ni siquiera se notarán sus contracciones, y dichas contracciones serán flojas. Cuando se haya hecho el trabajo, activar el estado de visión llega a ser un proceso tan claro y tangible como contraer el bíceps. Esta parte del proceso de alquimia interior es afín a la cultura física - pero en vez de ser una construccion física es la construcción de los cuerpos sutiles.  Ahora bien, existe una paradoja: qué hay que hacer cuando se quiere llegar a ser consciente del estado de visión? Hemos de asegurarnos que no estemos mirando nada en particular y que el contenido de la imagen no nos importa. En otras palabras, tenemos que sacar fuera del cesto una de las dos naranjas. Al eliminar el objeto de la percepción, la segunda naranja, la primera del estado de visión, (el proceso de percepción) se hará evidente.  Una vez el estado de visión haya evolucionado, operaremos de modo diferente. Sintonizaremos en un objeto o persona, "conectaremos" el estado de vision y, automáticamente, "veremos". No importa en absoluto si el objeto de la percepción está enfrente o al otro lado del planeta, o incluso al otro lado de la galaxia, pues lo veremos. Y con frecuencia ocurre algo extraordinario: puede muy bien decidirse cerrar los ojos, para así ver mejor algo que está enfrente.  Entonces surge la siguiente cuestión: cómo es posible carecer completamente de interés por el objeto si se emplea el estado de visión como un medio para ver dicho objeto? La clave de esta paradoja es que, una vez se haya alcanzado dicho nivel, ya no se mirará nunca más al objeto con la mente. La mente se ha callado y se está viendo desde un plano mucho más profundo y verdadero de uno mismo. Un requisito previo para la percepción más elevada yace en el silencio del plano de la conciencia mental ordinaria. Por dicho motivo, se recomienda que al principio no se mire al objeto, que no nos interesemos demasiado por el mismo. De otro modo la mente se activará, puesto que hemos sido condicionados durante muchísimo tiempo a operar únicamente desde la mente. Tan pronto como nos interesamos por algo, la mente inmediatamente intenta sujetarlo. Por lo tanto, es preferible no pensar para nada en el objeto, con el fín de permitir que se desarrolle el proceso de visión.  Con frecuencia, al principio ocurrirá una experiencia interesante. Se comenzará a ver un aura, un rostro diferente o un ser espiritual. Entonces, de repente, nos daremos cuenta de que estamos viendo algo... e instantáneamente perderemos la percepción. Por qué? Pues debido a que la mente ha reaccionado. De momento nos hemos interesado, o asustado, o lo que sea, y ha tenido lugar una sujeción de la mente, estamos mirando de nuevo desde la mente. Es por tanto bastante lógico que se pierda la percepción, pues la conciencia mental ordinaria es completamente ciega por naturaleza. Cuando se arranque el proceso de percepción, éste continuará durante tanto tiempo como pueda estarse sin reaccionar, y parará a la primera sujeción de la mente. La percepción siempre tiene el límite de la propia capacidad de no reaccionar.

7.13 Intermezzo: de qué ojo eres? Algunas personas argumentan que uno de los (dos) ojos corresponde al Ser más profundo y verdadero, mientras que el otro es el espejo de la personalidad superficial. Dado que nuestra filosofía es no creer en nada sino tratar de percibirlo por nosotros mismos, permítasenos no mencionar qué ojo es cuál. A continuación se presenta un ejercicio diseñado para poder descubrir si hay alguna diferencia en lo que se percibe desde cada ojo.  Siéntese frente a un amigo, o un espejo, y prepárese para el contacto visual, recordando que la espalda esté recta y que la distancia sea la adecuada (si no se puede tocar la nariz de la otra persona con la palma de la mano es porque se está demasiado lejos).  Practique una corta reconexión en el ojo, con los ojos cerrados, como se vio en la sección 5.3.  Abra los ojos y empiece a mirar al ojo derecho de la otra persona. El foco estará - para ambos participantes - en el ojo derecho de la otra persona. Para evitar cualquier confusión se recomienda que ambos eleven la mano derecha al principio de la práctica, al objeto de comprobar que ambos están mirando al ojo derecho.  A continuación practique el triple proceso de visión (sección 5.13) con el foco inmóvil en el entrecejo, la conciencia del estado de visión y el sentimiento desde el corazón.  Continúe la práctica durante unos cinco minutos y entonces cierre los ojos y descanse brevemente, caldeando los ojos con las palmas de las manos como se describió anteriormente.  Seguidamente abra los ojos y levante la mano izquierda, para evitar confusiones. Comience a mirar al ojo izquierdo de la otra persona y repita la práctica durante unos minutos, tras lo cual cierra cierre los ojos y cúbralos con las palmas de las manos, caldeando el corazón (sección 5.5).  Por último, intercambie impresiones con el otro participante. •Después de haber examinado este ejercicio con cientos de personas, no me creo ni una palabra de la asunción de que uno de nuestros ojos es el espejo del Ser Superior y el otro de la personalidad superficial (dicho sea de paso, es del ojo derecho del que se presume que refleja el Ser Superior). Aún así, es fascinante ver la diferente forma en que se mira dependiendo del ojo en que se enfoca. Obviamente, se conecta con subpersonalidades bastante distintas a través de cada uno de los ojos y, verdaderamente, hay más de una subpersonalidad relacionada con cada ojo. Es interesante recordar que la palabra "persona" procede de un vocablo latino procedente de un nombre etrusco, persu, el cual significaba máscara!

7.14 La técnica del sí/sí Seguidamente se explicará una técnica que es bella a la vez que devastadora. En verdad, qué es lo que impide que uno se convierta en un buscador de la Verdad? Por supuesto, hay que construir los cuerpos sutiles para aplicar las técnicas... Sin embargo, el órgano de la visión sutil puede estar ya operando, pues de vez en cuando se tienen repentinos destellos, breves momentos benditos, en los que se "ve"! Y luego se van, y a veces hay que esperar meses para que tenga lugar otro destello.  Y por qué? Barreras, pantallas mentales, hábitos perezosos de autoprotección de la conciencia mental, condicionantes espesos como murallas en torno a nosotros... en realidad, esto son los bloqueos.  La presente técnica se ha diseñado para ayudar a diluir las barricadas de la mente. Requiere que alguien se siente enfrente y practique también, puesto que no puede practicarse a solas en el espejo.  Siéntense uno frente al otro con la espalda recta y a la distancia correcta para el contacto visual. Cierren los ojos y hagan una reconexión. Respiren con la fricción en la garganta. Construyan la vibración en el ojo, para a continuación pasar de uno a dos minutos en el espacio púrpura.  Abran los ojos y realicen el triple proceso de visión (foco en el ojo, el estado de visión y sentimiento desde el corazón, como se explicó en la sección 5.13). Intenten recibir a la otra persona, acogerla dentro del corazón.  Entonces uno dice "sí", y el otro responde "sí". Ambos continúan diciendo "sí" alternativamente, uno tras el otro.  Esta es una práctica del corazón, no es posible engañar. Si se mantiene alguna barrera o restricción, el otro la sentirá de inmediato, y el milagro no ocurrirá. Hay que decir un sí que sea un sí de verdad, y poner cada vez más significado y apertura en el mismo. El sí debe proceder del corazón. Hay que trabajar para que cada sí profundice un poco más, hasta conseguir una total aceptación de la otra persona. Y entonces, vaya más allá, dé un sí que sea una aceptación de todo el mundo a través de la persona que está enfrente.  Esta práctica puede continuarse cuanto tiempo se desee. Luego descansen dos o tres minutos, cubriendo los ojos cerrados con las palmas de las manos y permitiendo que la calidez de las manos alcance el corazón a través de los ojos. Comentarios •Es sorprendente cuánta gente profiere un sí que en realidad significa "no". O bien dicen que sí mecánicamente, de una forma que no significa nada de nada.

Hay que emplearse a fondo en esta práctica y, tras algunos minutos, apenas se podrá pronunciar nada. La palabra parecerá que provenga de muy, muy lejos, lo cual puede conducir a una experiencia intensa de la propia verdad. •No existe límite alguno respecto al tiempo que puede prolongarse esta práctica - horas si así se desea.