Engramas y la mente reactiva

Mente  reactiva

    Versión de Jorge Olguín.


 La mente reactiva no actúa racionalmente, pues se basa   en impulsos instintivos.  Todo el mundo  posee mente   reactiva. Ningún ser humano se encuentra libre de ella   o  del contenido  aberrativo  de  su  banco de engramas.

   Este  es  el depósito  o  archivo  de  donde  se  nutre  la   mente  reactiva.    ¿Qué  es  lo  que  hace   esta  mente?

  Bloquea  el  recuerdo auditivo,  provoca  compulsiones,   psicosis,  neurosis,  represiones  y  evita  que  el  sujeto   pueda razonar libremente, bloqueando los mecanismos   de análisis. 

  Los engramas  son  como  órdenes  hipnóticas  de  alto   poder,  que  inhiben  el  razonamiento  de  la  persona,   haciendo que la misma  se maneje  por impulsos.  Los   mismos son fruto de la mente reactiva.

  Sin entrar  en  la teoría espiritual,  la cual dice  que el   espíritu fue creado  con  mente reactiva  para que este   aprenda  a vencer sus impulsos  y así, pueda entrar en   el camino evolutivo,  vamos  a  ver  la  mente reactiva   desde otro ángulo.  El ser humano  tiene  millones  de   años desde sus comienzos como homínido  y la mente   reactiva era necesaria  para sobrevivir  pues,  al basarse   en impulsos, permitía a ese hombre primitivo  huir en   lo inmediato de los peligros  (un tigre dientes de sable,   un megaterio, etc)  o  atrapar  a la presa  al instante de   verla. Como su mente  poseía  un  cerebro  de 500 cm.   cúbicos,  no  estaba   capacitado   para  razonar  en  el   sentido  abstracto,   por  eso   primaba   lo  impulsivo   sobre  lo meditado.  No había que decidir,  había que   obrar... y la mente reactiva obraba,  sin pensar.

  Con el tiempo, ese ser fue desarrollando su capacidad   craneana,  hasta  llegar  al  hombre  actual,  el  homo   sapiens  sapiens.  Y entonces surge  la  mente analítica,   llamada  también  mente consciente,  creando así un   conflicto de poderes.

 

  La mente analítica  es la mente que razona y evalúa las     posibilidades   antes  de  tomar   una  decisión.   El  ser     humano  ya  no  se maneja  con instinto  ni actúa  con     impulsos.  Eso transforma en fútil  a la mente reactiva,     pues el raciocinio  reemplazó al instinto, pero... ¿es tan     así?   Si repasamos,  vemos que la mente analítica  es la     que  se expresa  luego  de analizar  y  la mente reactiva     es la que reacciona automáticamente, sin analizar.  Por     lo tanto,  con  el advenimiento  de  la civilización,  esa     primer mente  ya no tendría razón de ser...  pero sigue     manejando  los hilos  en la conducta  del  ser humano.

    ¿A  qué  se  debe  eso?   A  que  la  primer  mente  está     "grabada"  en  el código genético  desde hace millones     de años  y la segunda,  la analítica,  apenas está con la     humanidad  desde hace  diez  mil  años... y  al  no ser     impulsiva, reacciona más tarde.

    Les cuento una anécdota:  Estaba  en una parada  a la     espera  de  un  transporte público  y  al  lado  mío  se

    encontraban  un señor  con un chico  de cuatro años.

    El nene  no se quedaba quieto  en ningún instante, a

    pesar de las advertencias del padre.  En un momento

    determinado, el padre reaccionó y, levantando al hijo

    del brazo, lo pateó descontroladamente en las piernas

    y lo dejó caer  como un fardo.  A los cinco segundos

    reparó  en  lo  que había hecho  y  alzó al niño,  que

    lloraba desaforadamente, cubriéndolo de besos.

    ¿Qué había sucedido? El hombre había sido presa de

    su mente reactiva, actuando impulsivamente. Luego

    apareció su mente analítica,  la que razona  antes de

    actuar.  Pero,  al  ser  más  lenta,  no pudo  evitar el

    hecho.

Mente  reactiva   (Parte 3)


   Otro de los frutos  de la  mente reactiva  es el  ego,  el

    obstáculo  más  grande  para  el desarrollo  del espíritu.

    El ego hace  que  el sujeto  protagonice  a través  de

    diversos yoes.  Estos "actores" hacen el rol de víctima,

    de ofensor, de juez, de inquisidor y pasan de un estado

    soberbia  a   un   drama   de  falta   de  autoestima  en

    instantes.

    El ego es la raíz de los engramas  y está enterrado en la

    mente  reactiva.   Si  no  hubiera  ego,  no  existiría  la

    posibilidad de generar engramas. Los distintos traumas

    no tendrían cabida,  pues el inconsciente  no anhelaría

    deseos ocultos  y el yo consciente  estaría  en armonía.

    Obviamente, el recién nacido no posee mente analítica,

    pues es puro instinto,  necesario para su supervivencia.

    De todas maneras,  a  medida  que pasan los meses,  se

    va  germinando  en  el  bebé  "esa  mente  que razona".

    Una prueba  de ello  es  cuando llevan  a la criatura  al

    médico   (lo  comprobé   con   mi   nieta   Narella)   y

    comienza  a llorar,  aún antes  de que el profesional la

    revise.   ¿Qué mecanismo hace  que  el bebé llore?  ¿El

    consciente o el inconsciente?  Ambos: Si consideramos

    como  inconsciente  a  la mente reactiva,  esta  intenta

    defenderse de la supuesta agresión  y el bebé reacciona

    en forma de llanto. Pero esa agresión fue previamente

    detectada  por la mente analítica de la  criatura  que, a

    su  manera  y  ofuscada  por  la  mente  reactiva,  mal

    interpretó la revisación médica.

       
Mente  reactiva   (Parte 4)


   A partir  de los dos años de vida  aproximadamente,  la

    mente  analítica  entra  a  formar parte  del  mundo  de

    sensaciones  del ser humano  en forma definitiva,  pero

    la   mente   reactiva,   que   hasta   ese   momento   era

    absolutamente  necesaria  para diagramar una conducta

    que  llame la atención,  empieza  a  absorber  en forma

    paulatina  el conocimiento de la segunda.

    Así  aprende a "pensar",  pero razona  impulsivamente.

    Ahí nacen las equivocaciones, porque la mente reactiva

    que  hasta ese momento  era útil  para la supervivencia,

    hace crecer el rol del ego  consiguiendo que el pequeño

    ser  humano  empiece  a  necesitar  más  de  la  cuenta,

    creando  roles   de  control.    Entonces  se  genera  un

    cuadro nuevo:  la mente reactiva  sigue expectante  del

    entorno,  pero ahora  calcula primero  con qué  drama

    de control  puede  sacar  más beneficio  de  los demás.

    Por eso surgen distintas facetas del comportamiento y

    la persona  puede cambiar de humor  de un instante a

    otro.  Esa transformación  la provocó  la aparición  de

    la  mente analítica  que,  más adelante,  se tendrá que

    ocupar de integrar los diversos "yoes" creados por el

    ego.

    Es paradójico,  la  mente analítica  le dió  a  la mente

    reactiva  las herramientas  para que  ésta  comience a

    manejar sus impulsos  y transforme  sus necesidades

    primarias  en  un  inagotable  apetito  de  control.  A

    partir de ahí,  la mente analítica  será la encargada de

    encausar el empuje egoísta de la primera.

 

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