El Ojo de Horus

El Ojo de Horus y Su Simbología Esotérica

Uno de los símbolos más famosos y conocidos del Mito De Osiris es sin duda alguna el Ojo de Horus que Osiris, una vez reunidos los miembros dispersados por Set, gracias a la obra de Isis y Neftis, dona a su hijo Horus justo cuando, surgiendo desde el mundo de la luz velada, la Duat, le abraza transmitiéndole el poder del conocimiento, de la conciencia de la transformación. Este símbolo, cuyo nombre significa ser sano, tuvo gran importancia y difusión en la civilización egipcia y suele colocarse entre las vendas que envuelven el cuerpo del difunto, junto con sus amuletos, relieves, incisiones y papiros, y como símbolo de regeneración y de renacimiento representaba, además, los 5 sentidos más conocidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto, aunque el ojo de Ra simboliza también aquellos sentidos desconocidos que permiten acceder a la conocida como "energía oscura".

El símbolo del ojo de Ra, "aquél que todo lo ve", fue descubierto bajo el decimosegundo estrato de vendas de la tumba de Tutankamón, siendo considerado un amuleto de ayuda para una nueva vida, pero sobre todo para el renacimiento.

Gráficamente está constituido por un ojo con una ceja encima, mientras que debajo de las pestañas está dibujada una espiral, que resbala de derecha a izquierda hacia abajo. Para algunos, representaría el trazo residual del plumaje del halcón, animal del que Horus toma sus rasgos.

Las leyendas relativas a este símbolo profundamente esotérico se remontan a las primeras fases de la historia egipcia y han experimentado cambios notables a lo largo de los siglos. La tradición más antigua lo relaciona con el Dios Horo, cuyos ojos eran considerados el Sol y la Luna.

Comprendemos así quién era ese dios “escondido en los brazos del sol” evocado en la celebración de los Dos Ojos de Horus, como narra Plutarco: “En los himnos sagrados de Osiris es evocado aquél que está escondido en los brazos del sol y el treinta del mes de Epífisis (27 mayo - 26 junio, por lo tanto en el solsticio) se celebra el nacimiento de los Ojos de Horus: este día, en efecto, también la luna y el sol se encuentran sobre la misma recta, y para los egipcios no sólo el sol, sin también la luna, son Ojo y luz de Horus” (Isis y Osiris).

El hecho de que esta simbología egipcia se pueda hallar transversalmente en el camino de los ritos lo demuestra su persistencia teológica en la Estela de Metternich (siglo IV a.C.).

En ella se expresan algunas claves iniciáticas de acceso a la simbología del Dios Horus, que indirectamente arrojan luz sobre el símbolo del ave Fénix y lo enmarcan dentro de su alcance cosmológico:

➢ La protección de Horus es aquél que está en su disco ( Ra), que ilumina la tierra con sus Dos Ojos. ➢ La protección de Horus es el León de la Noche que viaja por la Montaña de Manu (el Occidente). ➢ La protección de Horus es la Gran Alma Escondida que circula en sus Dos Ojos. ➢ La protección de Horus es el Gran Halcón que atraviesa volando el Cielo, la Tierra, el Más Allá. ➢ La protección de Horus es el Escarabajo Sagrado, el Gran Disco Alado que está en el Cielo. ➢ La protección de Horus es el Más Allá, el país donde los rostros están vueltos hacia atrás, donde las cosas son invisibles. ➢ La protección de Horus es el Fénix Divino que reside en sus Dos Ojos.

En la Estela de Metternich el secreto de estas atribuciones se hace explícito: una “Gran Alma Escondida” se subtiende y circula dentro de los periodos lunisolares representados por los “Dos Ojos de Horus”. Este alma, a través de la palingenesia de las fuerzas celestiales en el periplo retrógrado, se manifiesta primero como “Halcón”, después como “Escarabajo”, y por último se codifica como “Fénix Divino”, que “reside” en los Dos Ojos de Horus.

El legado de esta tradición simbólica es confirmado por Horápolo, que se expresa de la siguiente manera: “El Fénix” es el símbolo del Sol y nada en el universo puede ser más grande que él; el Sol, en efecto, domina y escruta todas las cosas y es por ello que es llamado por muchos “Ojos de Horus”. De ahí que el Ojo del Fénix se entienda como iluminación consciente de Osiris, que al renacer encarna la renovación de los ciclos celestes. Igualmente, Horápolo testimonia: “Los Egipcios cuando quieren simbolizar la gran renovación cíclica de los astros representan un Bennu” el pájaro de brillantes plumas rojas, sagrado en Heliópolis, identificado con la Garza Real, por su pico largo y recto y su cabeza adornada con dos plumas, que los griegos más tarde llamarían Fénix.

Gran pájaro purpúreo. Fénix en griego significa precisamente rojo con un aspecto a medio camino entre un águila y una garza real, de gran fascinación, mensajera de la luz y encarnación de divinidades inmortales. Su color y sus modalidades hacen de él una imagen solar por excelencia, precisamente por estar asociado con el rojo y con el fuego. Solía alzarse con la aurora sobre las aguas del Nilo, como un Sol.

Como el Sol, pues, surgía y como el Sol se apagaba en las tinieblas de la noche para renacer de sus propias cenizas.

Lo habían comprendido fácilmente los Faraones de la 13ª Dinastía Amenofis III y IV < el famoso Akenatón >, los cuales valorizaron el culto a un Dios Único Solar y Lunar al mismo tiempo, identificándolo con el Dios Atón, que tomó el lugar del Dios Amón-Ra, el cual, gracias a la casta sacerdotal tebana, había ido cobrando fuerza entre las múltiples divinidades del Panteón egipcio. A diferencia de las demás divinidades egipcias, Atón no se representa con forma antropomorfa, sino que se representa siempre como un Sol cuyos rayos son brazos acabados en manos, algunos de los cuales sostienen el Anj, el símbolo de la vida.

El monoteísmo del culto de Atón englobaba en sí, sin renegar de él, el complejo politeísmo egipcio en el que cada ciudad estaba relacionada con diferentes divinidades y a menudo la divinidad de la ciudad que se aventajaba se convertía en la divinidad principal (al menos durante todo el tiempo que dicha ciudad conseguía mantener el poder). Cuando la ciudad de Heliópolis obtuvo el dominio religioso sobre Menfis, Horo fue asimilado a Ra y al Sol y fue asociado con el ojo de este último, dejando a otra divinidad el ojo lunar, divinidad que algunos egiptólogos consideran que es Thot, divinidad egipcia de la Luna, de la sabiduría, de la escritura y de la magia.

Al Doble Ojo de Horus se asocian una numeración y una simbología iniciática.

Según las bases de las antiguas técnicas de mediciones egipcias, el dibujo del ojo está compuesto por diferentes fracciones, cada una de las cuales tiene su significado:

- ½ representa el olor ( forma de nariz al lado del ojo). - ¼ representa la vista y la luz (pupila). - 1/8 representa el pensamiento (ceja). - 1/16 representa el oído (flecha sobre el lateral del ojo que apunta hacia la oreja). - 1/32 representa el gusto, el brote del trigo (cola curvada). - 1/64 representa el tacto (pie que toca por tierra).

La narración egipcia cuenta que un alumno escriba de la Casa de la Vida, cuando le hizo notar a su maestro que el total de las fracciones obtenido sumando los valores del Ojo de Horus se daba en la expresión 1/2 + 1/4 + 1/8 + 1/16 + 1/32 +1/64 era = 63/64 obtuvo como respuesta que el 64° que faltaba para la completar la unidad habría sido donado por el dios Thot al escriba que se hubiera puesto bajo su protección.

Thot demostró sus cualidades de mago alejando de Horus el veneno letal de Set, consiguiendo que el Dios del mal le devolviera "el ojo izquierdo" de Horus que le fue arrebatado en combate y volviendo a colocarlo de nuevo en la órbita vacía. Esta leyenda esconde el secreto del camino iniciático que Akenatón tuvo la osadía de "desvelar" y sus sucesores de "revelar", tal y como demuestran "las imágenes codificadas" del camino seguido por la Reina Nefertari, la mujer del Faraón Ramsés II, camino grabado en los cuatro pilares colocados a los cuatro lados de su sepulcro.

¿Pero qué relación simbólica existe entre el ojo derecho y el ojo izquierdo?

OJO IZQUIERDO "El ojo ciego de Horus "DIOS Hombre - Hombre DIOS

¿Pero qué vemos en el conjunto de los ojos de Horus y en particular en el Ojo izquierdo? Vemos que su Ojo derecho, el sano, el Ojo divino, permanece en él, mientras que el otro, el izquierdo, el imperfecto, está destinado al hombre. Ojo que, según la leyenda, Horus pierde durante su combate contra Set, el Dios del mal, que vive y opera en la tierra, habiéndole usurpado el poder a su legítimo Rey Osiris, asesinado y cortado en 14 pedazos.

El Ojo Izquierdo es el que Horus, en el transcurso de su paso terrenal, tiene que encontrar y reinsertar en el bulbo ocular vacío. En efecto, en el Libro de los Muertos, cap. LXVI, se lee: “Yo soy Horus, el hijo primogénito de Osiris, que vive en mi ojo derecho. Llego desde el cielo y vuelvo a colocar a Maat ( la Diosa de la verdad y de la justicia) en el ojo de Ra (el Dios Sol)”, que para los egipcios es precisamente "el izquierdo"

La reconquista de la vista del ojo izquierdo puede producirse, pues, sólo si el hombre o la mujer, en su camino terrenal, han practicado las 42 prescripciones indicadas por la Diosa Maat y valoradas, en la ceremonia de pesaje del corazón, por el Dios Thot, que cobra un papel igualmente importante durante la experiencia que cada individuo cumple en su camino terrenal, sobre todo cuando decide emprender un camino iniciático dirigido a la conquista de la Verdadera Vista:

Apertura del Tercer ojo según el esquema seguido en el mundo oriental.

Apertura del ojo izquierdo según la enseñanza mistérica egipcia, que representaba este estado psicofísico con el símbolo del ojo derecho, desde el que brota la energía de la serpiente, representado por una cobra hembra, que es la manifestación de la diosa que representa al ojo ardiente de Ra, el ureo.

El ureo, colocado sobre la corona de los Faraones solo o más a menudo junto a un buitre, o bien un grifón, representaba, ante los ojos de los súbditos, el símbolo viviente del poder divino de los Faraones e indicaba precisamente la posesión de la Tercera Vista.

La cobra, cuya cola forma el símbolo de infinito, repetido tres o más veces, se alza hacia el cielo más allá del infinito. Colocado sobre la frente del Faraón muestra que se ha despertado del letargo terrenal para alcanzar el mundo ultraterrenal.

El ureo, colocado no por casualidad sobre la cabeza de la Reina Nefertiti, mujer del Faraón Amenofi IV, conocido con el nombre de Akenatón, servía para indicar que también ella poseía este poder.

Este ojo aparece dibujado también sobre el brazo de la Reina Nefertari, sobre uno de los cuatro machones de la estancia donde se había colocado su sarcófago funerario, con un claro significado mistérico y secreto totalmente incomprensible incluso para los más expertos egiptólogos.

Se trata, en efecto, del ojo izquierdo en común entre Horus y el Hombre, ojo que ha quedado ciego de la visión del mundo de los Dioses y que sólo con la ayuda de un Dios, precisamente Thot, podrá volver a “ver” "similar a un halcón de oro con la cabeza de un Ave Fénix < Dios Hombre – Hombre DIOS >

Efectivamente, es en esta diferencia de comportamiento durante su vida que se descubre la naturaleza de la anunciada magia de Thot, el Sagrado Ibis de plumas purpúreas, como las de la Garza Real que ayuda a la persona que se inicia a cumplir “el milagro” de conseguir ver de nuevo durante la existencia terrenal con ambos ojos el mundo terrenal y el celestial, para superar así brillantemente y sin dificultad la prueba del pesaje del corazón y levantar el vuelo de nuevo hacia el cielo.