Escuelas secretas de la Masonería. C. W. Leadbeater

  1. W. LEADBEATER

 

Escuelas Secretas de la Masonería

LETHI

COMPAÑIA  EDITORlAL

Tiraje de 2.000 Ejemplares

Impreso en Colombia Printed in Colombia

Este libro se terminó de imprimir en Septiembre de

1990 en los Talleres de Lito-Artes Guerrero's - Bogotá

 

 

INDICE

 

 

CAPITU LO I

 

Escuelas del Pensamiento Masónico

Los Orígenes de la Masonería.

La Escuela Auténtica.

La Escuela Antropológica.

La Escuela Mística.

La Escuela Oculta.

El Conocimiento del Ocultista.

Los Archivos Ocultos

El Poder Sacramental.

La Forma de Vida

Ortodoxia y Herejía

 

CAPITULO II

 

Los Misterios Egipcios

El Mensaje del Maestro del Mundo

Los Dioses de Egipto.

Isis y Osiris

Deidades Animales

El Embalsamiento

Otras Deidades

Los Hermanos de Horus

La Consagración

El Propósito de los Misterios

Los Grados de los Misterios

Los Misterios de Isis

Las Pruebas Preliminares

El Lenguaje de los Misterios

La Dualidad de cada Grado

Los Misterios Internos de Isis

Los Misterios de Serapis

El Grado Oculto de Serapis

Los Misterios de Osiris

La Leyenda de Osiris

Significado de la Historia de Osiris

Los Misterios Internos de Osiris

El Puesto del Maestro.

Los Grados Superiores de los Misterios

Masonería Roja en los Misterios

Masonería Negra en los Misterios

Masonería Blanca en los Misterios

Las Etapas de la Senda Oculta

Las Primeras Tres Iniciaciones

La Cuarta Iniciación

La Quinta Iniciación y la Superación

 

CAPITULO III

 

Los Misterios Cretenses

La Unidad de los Misterios

La Vida en la Antigua Creta

La Raza Cretense

Recientes Descubrimientos en Creta

El Culto en Creta

El Salón del Trono

Las Tres Columnas

Modelos de Capillas

Los Objetos del Altar

Las Estatuillas        

 

CAPITULO IV

 

Los Misterios Judíos

La Línea de Descendencia Judía

Las Migraciones Judías

Los Profetas

Los Constructores del Templo del Rey Salomón

La Adaptación de los Rituales

La Transmisión de los Nuevos Ritos

Los Esenios y el Cristo

Cabalismo

La espiritualización del Templo

La pérdida del Divino Nombre

 

 

CAPITULO V

 

Los Misterios Griegos

Los Misterios de Eleusis

El Origen de los Misterios

Los Dioses de Grecia

Los Oficiales

 

 

 

 

 

 

PREFACIO

Cuando escribí, hace unos cuantos meses, acerca de "La Vida Oculta de la Masonería", mi primera intención fue dedicar mi segundo capítulo a un breve bosquejo de la Historia de la Masonería. Pronto me convencí de que mi plan resultaba impracticable. La historia más compendiada que pudiera ser de algún beneficio ocuparía más espacio del que dispongo, y, además, el libro se sobrecargaría totalmente con lo que,  después de todo, sólo es un capítulo del tema. La alternativa era publicar por separado un esbozo histórico, y de aquí que este libro sea, realmente, sólo una segunda parte del otro.

La tónica de ambos volúmenes, y por cierto su única razón para publicarlos, es explicar precisamente lo que el título indica: "La Vida Oculta de la Francmasonería", la poderosa fuerza siempre operante en el fondo, y sin embargo, siempre oculta a la vista, que ha guiado la transmisión de la tradición masónica, a través de todas las vicisitudes de su tormentosa historia y que aún inspira el máximo entusiasmo y devoción entre los miembros de la Masonería de esta época.

            La existencia y la labor del Jefe de todos los Verdaderos Masones, es la única y suficiente razón para  demostrar la virilidad y el poderío de esta maravillosa  Organización. Si entendemos su relación con ella y lo que El desea hacer de ella, entenderemos que ella encarna uno de los más brillantes proyectos que hayan sido imaginados para la ayuda del mundo y para la distribución de la fuerza espiritual.

Muchos de nuestros Hermanos han estado por muchos años, participando inconscientemente en este magnífico trabajo de altruismo. Si se pudiera hacer que comprendieran qué es lo que están haciendo y por qué, entonces continuarían esta grandiosa labor con mayor gusto y más inteligentemente, inundando tal labor con toda la fuerza de su naturaleza, tanto de su cuerpo como de su espíritu, y gozando del fruto de sus afanes con mucha más claridad que nunca.

Quisiera repetir, en relación a este libro, mis cordiales agradecimientos, que ya expresé en mi libro anterior, a todas las personas que me ayudaron, y entre ellas al Reverendo Herbrand Williams, por su gentileza en poner a mi disposición sus vastos conocimientos y su erudición masónica, y por los muchos meses de ardua, paciente y afanosa investigación.

La producción de esta obra se hizo posible debido a que para todas y cada una de sus sección es  -mi cordial agradecimiento- conté con la incansable ayuda y cooperación del Profesor Ernest E. Wood.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO I

 

ESCUELAS DE PENSAMIENTO MASÓNICO

 

Una historia de la Francmasonería sería una empresa tan colosal, que necesitaría un conocimiento enciclopédico y muchos años de investigación. No tengo la pretensión de poseer las cualidades y erudición que se necesitan para producir una obra así. Todo lo que espero, es aclarar un poco algunos de los puntos oscuros de su historia, y poner puentes, hasta donde sea posible, sobre algunas de las lagunas más obvias que hay entre los capítulos de ella, y que ya son bien conocidas.

LOS ORÍGENES DE LA MASONERÍA

Los orígenes reales de la Francmasonería, como lo dije en mi libro anterior, se pierden en la niebla de la antigüedad. Los escritores masónicos del Siglo XVIII especularon indiscriminadamente en su historia, basando sus puntos de vista en la creencia literal de la historia y cronología del Antiguo Testamento, así como en las curiosas leyendas de la Orden que han sido transmitidas desde los tiempos operativos en los "Cargos

Antiguos". Así, el doctor Anderson, con toda seriedad, expresó en su primer "Libro de las Constituciones" que Adán, nuestro primer padre, creado a la imagen de Dios, el Gran Arquitecto del Universo, ha de haber tenido escritas en su corazón las Ciencias Liberales, en especial la Geometría" mientras que otros, con menos fantasía, han atribuido su origen a Abraham, Moisés o Salomón. EI doctor Oliver que escribió a principios del Siglo XIX, sostuvo que la Masonería, como la conocemos hoy, es la única reliquia verdadera de la fe de los Patriarcas de antes del Diluvio; mientras que en los antiguos Misterios de Egipto y otros países que tanto se le parecen no eran más que corrupciones humanas de la única primitiva y pura tradición.

Cuando el conocimiento científico y el histórico progresaron en otros campos de la investigación, especialmente en la crítica de las Escrituras, gradualmente se aplicaron métodos lógicos al estudio de la Masonería, por lo que ahora existe un vasto cuerpo de información de la historia de la Orden, bastante exacto y muy interesante. En consecuencia de esto y de otras líneas de investigación, existen cuatro principales tendencias del pensamiento Masónico, que de ninguna manera quedan necesariamente definidas u organizadas como Escuelas, sino agrupadas, de acuerdo con su relación, a cuatro importantes ramas del conocimiento que quedan en principio fuera del campo Masónico. Cada una tiene su relación característica con la Francmasonería; cada una tiene sus cánones de interpretación de los símbolos y ceremonias Masónicas, aunque es claro que muchos escritores modernos están influenciados por más de una escuela.

 

LA ESCUELA AUTENTICA

Podemos considerar, primero, la Escuela a veces denominada auténtica, que surgió durante la última mitad del Siglo XIX en respuesta al crecimiento del conocimiento crítico en otros campos. Las antiguas tradiciones de la Masonería fueron examinadas minuciosamente a la luz de documentos auténticos al alcance del historiador. Se llevó a cabo una vasta investigación en las actas de las Logias, documentos de todas clases relacionadas con la Masonería Antigua y Moderna, archivos de municipalidades y cantones, actas legales y judiciales; de hecho, todos los documentos escritos que se pudieron encontrar fueron consultados y clasificados. En este campo, todos los Masones tienen una deuda inmensa con R. F. Gould, el gran historiador masónico, W. J. Hugham, G. W. Speth, David Murray Lyon, el historiador de la masonería escocesa, doctor Chetwode Crawley, cuyo trabajo sobre la antigua masonería irlandesa es, a su manera, clásico, y otros del Círculo Interno del a famosa Logia "Quattour Coronati" No. 2076 cuyas fascinantes actas son una mina preciosa de tradición histórica y arqueológica. De grandes nombres de Alemania son: J. F. Findel, el historiador, y el doctor Wilhem Begemann, quien hizo las investigaciones más cuidadosas y detalladas en los Antiguos Cargos de la masonería operativa. Una gran cantidad de material, que será de valor permanente para los estudiantes de nuestro arte, se debe a los trabajos de estos eruditos de la Escuela Auténtica.

Pero esta Escuela tiene limitaciones, que son el resultado de su propio método de trabajo. En una sociedad tan secreta como la Masonería, debe existir mucho que nunca se ha escrito, pero que se ha transmitido oralmente en las Logias, lo que da a los documentos escritos de la masonería especulativa son muy poco anteriores al resurgimiento de 1717, mientras que las actas más antiguas de una Logia Operativa son del año de 1598. (1)

Por lo tanto, la tendencia de esta escuela es derivar la masonería de los gremios y logias operativas de la Edad Media, y suponer que los elementos especulativos fueron impuestos en fecha posterior a los de la organización operativa, ya que los documentos existentes no entredicen en modo alguno esta hipótesis. El H. R. F. Gould afirma que podemos considerar que el simbolismo (o ceremonial) de la Masonería es anterior a 1717; que prácticamente no hay límite de la antigüedad que le podamos asignar, (2) pero muchos otros escritores no remontan ésta, para el origen de nuestros misterios, más allá de la de los constructores medievales.

Hay una tendencia en esta Escuela, también muy natural, cuando se sostiene semejante teoría respecto al origen, a negar la validez de los Altos Grados y declarar, de acuerdo con el Acta Solemne de Unión entre las dos Grandes Logias de Francmasones de Inglaterra, en diciembre de 1813, que la "Antigua Masonería pura consiste en tres grandes divisiones o grados que son: Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, incluyendo a la Orden Suprema del Sagrado Real Arco (3). Todos los otros grados y ritos son considerados por los más rígidos adeptos de esta Escuela, como innovaciones de América, y por lo tanto son considerados como masonería espuria.

Por lo que respecta a interpretación, los auténticos se han aventurado muy poco más allá de una moralización sobre los símbolos y ceremonias de la Masonería, como una copia de la Iglesia Cristiana Anglicana.

 

(1 ) (2) (3)

Historia de la Logia de Edimburgo, por D. Murray Lyon; p. 9. Breve Historia de la Francmasonería, por R. F. Gould; p. 55. El Libro de las Constituciones, 1884; p. 16.

 

 

 

LA ESCUELA ANTROPOLÓGICA

 

Una segunda Escuela, que aún se está desarrollando, está aplicando los descubrimientos de la Antropología al estudio de la historia masónica, con resultados sorprendentes. Una gran cantidad de información sobre las costumbres religiosas e iniciáticas de muchos pueblos antiguos y modernos, ha sido coleccionada por los antropólogos. Estudiantes masónicos en este campo, han encontrado muchos de nuestros signos y símbolos, (de la masonería azul y de los altos grados), en las pinturas murales, tallados, esculturas y edificios de las principales razas del mundo. La escuela antropológica, por lo tanto, le da una mayor antigüedad a la Masonería que la que la escuela auténtica le ha podido conceder, y encuentra analogías sorprendentes con los Misterios antiguos de muchas naciones que, como claramente se ve, poseían muchos símbolos y signos, y muy probablemente, ceremonias análogas a las que se practican actualmente en las logias masónicas.

No se han limitado los antropólogos a estudiar el pasado, sino que han investigado los ritos de iniciación de muchas tribus salvajes que aún existen en Africa y en Australia, y han encontrado que poseen signos y posiciones que aún se usan entre los masones. También se han encontrado analogías sorprendentes con nuestros ritos masónicos, entre los habitantes de la India y Siria, entretejidos con su filosofía religiosa, de tal manera, que resulta absurda la idea de que fueron copiados de fuentes europeas. Los eruditos masónicos no han terminado con los hechos que en este interesante campo de investigación se pueden descubrir; pero aún con el conocimiento que tenemos, está claro que los ritos análogos a los que llamamos masónicos, son de los más antiguos de la tierra y se encuentran, de una manera u otra, en casi todas partes del mundo. Nuestros signos existen en Egipto y México, en China e India, en Grecia y Roma, en los templos de Birmania y en las catedrales de Europa medieval, y se dice que hay santuarios en el Sur de la India, en donde se enseñan, bajo juramento, los mismos secretos que los que se nos comunican en los grados simbólicos y superiores en Europa y América modernas.

Entre los primeros investigadores en este campo, podemos mencionar al H. Albert Churhward, autor de varios libros interesantes sobre el origen egipcio de la masonería, aunque puede ser que a veces no sea suficientemente profundo; al H. J. S. M. Ward, autor de "La Francmasonería y los Antiguos Dioses", "¿Quién fue Hiram Abiff?" y varias otras, quien ve el origen de la Masonería en Siria y Líbano, y que, a la vez, ha coleccionado mucho material relativo a los ritos Masónicos entre los árabes.

Una revelación clara de la inmensa antigüedad y difusión de lo que ahora Ilamamos simbolismo masónico se debe al trabajo de la escuela antropológica. Pero su tendencia es la de encontrar el origen de los antiguos Misterios en las costumbres iniciáticas de tribus salvajes, las cuales (se puede admitir) son de una antigüedad incalculable, pero generalmente no son ni espirituales ni dignas. Otro importante trabajo que se debe a esta escuela, es la justificación de muchos de los altos grados, considerados como" Antigua Masonería pura ", porque a pesar de la decisión de la Gran Logia de Inglaterra que antes se cita, hay demasiada evidencia de la extrema antigüedad de los signos y símbolos de la Rosa Cruz, de la Masonería Simbólica, así como también del Real Arco; y lo mismo se puede decir de los signos de  muchos otros grados. Las investigaciones de los antropólogos han puesto en claro, que, cualesquieran que sean los eslabones precisos de la cadena de descendencia, los Masones somos los herederos de una tradición muy antigua que por eras incontables, ha estado asociada con los más sagrados misterios de devoción religiosa.

 

LA ESCUELA MÍSTICA

Una tercera Escuela de pensamiento masónico, que bien podemos llamar mística, se adentra en los misterios de la Orden desde otro ángulo, viendo en ellos un plan para el despertar espiritual del hombre y su desenvolvimiento interno. Los pensadores de esta Escuela, basándose en su propia experiencia espiritual, declaran que los grados de la Orden son simbólicos de ciertos estados de conciencia que se pueden despertar en el iniciado, si aspira a ganar los tesoros del espíritu. Ellos dan testimonio de otra mucho más elevada naturaleza acerca de la validez de nuestros ritos masónicos; un testimonio que más pertenece a la religión que a la ciencia. La meta del místico es la unión consciente con Dios, y para un masón de esta Escuela, la Masonería sirve para delinear una senda hacia esa meta, y para ofrecer un mapa, por decirlo así, para llevar nuestros pasos hacia Dios.

Los místicos están a menudo más interesados en la interpretación que en la investigación histórica. No están fundamentalmente interesados en buscar una línea exacta de, descendencia que arranque del pasado, sino, más bien, en vivir la vida indicada por los símbolos de la Orden para obtener la realidad espiritual de la cual estos símbolos son las sombras. Pero sostienen que la masonería está, por lo menos, relacionada con los Antiguos Misterios, que tenían precisamente el mismo propósito: el de ofrecer al hombre una senda por la cual pueda encontrar a Dios; y lamentan que la mayoría de sus Hermanos modernos han olvidado de tal manera la gloria de su herencia masónica, que ha permitido que los antiguos ritos se conviertan en poco menos que formas vanas. Un representante bien conocido de esta escuela es el H. A. E. Waite, uno de los mejores pensadores masónicos de estos tiempos, y una autoridad en la historia de los altos grados. Otro es el H. W. L. Wilmshurst quien ha dado interpretaciones hermosísimas y hondamente espirituales de simbolismo masónico. Esta Escuela está haciendo mucho para espiritualizar la masonería masculina, y uno de los indicios de su influencia es la honda reverencia para nuestros misterios que se hace más y más tangible.

 

LA ESCUELA OCULTA

La cuarta Escuela de pensadores está representada por un cuerpo siempre creciente de adeptos de la Orden Co-Masónica, que poco a poco está adquiriendo simpatizadores dentro de la masonería masculina. Puesto que su principio distintivo y principal en la eficacia sacramental del ceremonial masónico, cuando se trabaja debida y legalmente, la pudiéramos llamar Escuela sacramental u oculta. La palabra ocultismo ha sido muy mal comprendida: se puede definir como el estudio de los poderes que existen en todos los hombres, pero que están aún dormidos en la mayoría; poderes que pueden despertarse y educarse en el estudiante de Ocultismo, por medio de disciplina y largas y cuidadosas meditaciones.

La meta del ocultista, no en menor grado que la del místico, es la unión con Dios, pero los métodos para alcanzarla son diferentes. El propósito del ocultista es el de obtener esa unión por medio del conocimiento y la voluntad, educa a toda la naturaleza: física, emocional y mental, hasta que se torne en una expresión perfecta del espíritu divino que reside dentro, y pueda ser usada como un instrumento eficaz en el gran Plan que Dios ha elaborado para la evolución de la humanidad, y que, en la Masonería, se simboliza por la construcción del Templo. El místico, por otro lado, más bien aspira a la unión estática con el nivel de conciencia divina que su estado de evolución le permite alcanzar.

La senda del ocultista va a través de una serie graduada de escalones, un sendero de Iniciaciones que confieren expansiones sucesivas de conciencia y grados de poder sacramental: el del místico tiene, por lo general, un carácter más individual. "Un vuelo del solitario hacia el Solitario", como lo expresó Plotino tan hermosamente. Para el ocultista, la observancia exacta de una forma es de gran importancia, y por medio de la magia ceremonial crea un vehículo con el que puede hacer venir la luz divina, y, a su vez, derramarla a los ángeles, a los espíritus de la Naturaleza y a otros habitantes de los mundos invisibles. El método del místico es de plegarias y oraciones; no le importan las formas, y aunque por su unión él también es un canal de la Vida Divina, me parece que pierde la enorme ventaja del esfuerzo colectivo hecho por el ocultista, que tanto impulso recibe con la ayuda de los Seres Elevados cuya presencia invoca. Ambas sendas llevan hacia Dios: la primera llamará irresistiblemente a algunos de nosotros; a otros, la segunda; esto se debe en gran parte al Rayo a que pertenecemos. Una se exterioriza en servicio y sacrificio; la otra, se interioriza en contemplación y amor.

 

EL CONOCIMIENTO DEL OCULTISTA

El estudiante de ocultismo, por lo tanto, aprende a despertar y a educar, para uso científico, los poderes que internamente tiene latentes, y por medio de ellos le es posible ver mucho más del verdadero significado de la vida que el hombre cuya visión está limitada por los sentidos físicos. Aprende que cada hombre es, en su esencia, divino, una verdadera chispa de la hoguera de Dios, evolucionando por grados hacia un futuro de gloria y esplendor, que culmine en la unión con Dios; que su método de progreso es encarnar sucesivamente en cuerpos humanos para adquirir experiencia, y retirarse a mundos o planos que son invisibles para los ojos físicos. Encuentra que este progreso está gobernado por una ley de justicia eterna, que rinde a cada hombre el fruto de lo que siembra; júbilo por el bien y sufrimiento por el mal.

También aprende que el mundo está gobernado, por voluntad del Altísimo, por una Hermandad de Adeptos, quienes han obtenido la gracia Divina, pero que pertenecen en la Tierra para guiar a la humanidad; que todas las grandes religiones del mundo fueron fundadas por Ellos, de acuerdo con las necesidades de las razas para quienes se idearon, y  que dentro de estas religiones, ha habido escuelas de los Misterios para ofrecer a quienes están listos, un sendero más rápido de desenvolvimiento, con más conocimiento y oportunidades de servicio; que este sendero está dividido en escalones y grados; el sendero probatorio(o los Misterios Menores), donde se prepara a los candidatos para el discipulado y para el Sendero, propiamente dicho, es decir, los Grandes Misterios, en los cuales le son conferidas cinco grandes iniciaciones que conducen al discípulo de la vida terrenal ala vida del adeptado en Dios, para, como se dice, convertirse en una "llama viviente para la iluminación del Mundo". Se le enseña que Dios, tanto en el Universo como en el Hombre, se muestra El mismo, como una Trinidad de Sabiduría, Fuerza y Belleza, y que esos tres aspectos se representan, en la Gran Logia Blanca, en las personas de los tres principales Oficiales, a través de los cuales desciende a los hombres el Gran Poder de Dios.

 

LOS ARCHIVOS OCULTOS

Habremos de ver que este conocimiento oculto no depende del estudio de libros y archivos en mayor medida que las experiencias de los místicos, ambos procedimientos pertenecen a un plano superior de conciencia, cuya existencia no puede ser satisfactoriamente demostrada en el plano físico. Sin embargo, el estudio de los archivos del plano físico del pasado, tiene valor en la confirmación de las investigaciones históricas, del ocuItista experimentado, que pueda leer los a veces llamados registros "akásicos" y de ese modo adquirir un exacto conocimiento del pasado. Este tema es tan poco comprendido, que quizá sea útil que en este punto cite, textualmente, un pasaje del libro titulado "Clarividencia" que escribí hace muchos años.

"En el plano mental, los registros tienen dos aspectos notoriamente diferentes. Uno, cuando el visitante de ese plano no está en especial pensando en ellos de algún modo, estos registros forman simplemente un fondo para lo que está sucediendo, justamente como el reflejo de un espejo de pared al extremo de una habitación, pudiera formar el fondo para la vida de las gentes que viven en él. Debe siempre tenerse en cuenta que bajo estas condiciones, ellos son, en realidad, únicamente meras reflexiones que, parten de la incesante actividad de una gran Conciencia sobre un plano mucho más alto. . . "

Pero si el investigador experto dedica su atención especialmente a una sola escena o desea tenerla frente a él, un extraordinario cambio se opera de inmediato, pues éste es el plano del pensamiento, y pensar en cualquier cosa es traerla instantáneamente ante sí. Por ejemplo, si una persona tiene la voluntad de ver el registro del desembarco de Julio César en Inglaterra, se encuentra personalmente en un momento. . . de pie sobre la playa, mezclado entre los legionarios, con toda la escena "en acción" a su alrededor, precisamente en cada uno de los aspectos en que él la hubiera podido contemplar si hubiera estado en carne y hueso en esa mañana otoñal del año 55 A. de C.

Todo lo que él contempla es solamente un reflejo, los actores de aquel hecho histórico no tienen conciencia de que un extraño está junto a ellos, ni tampoco puede por más que lo deseara, cambiar la ruta o el curso de aquella acción en mínimo grado, exceptuando únicamente que él puede controlar la velocidad en la que el drama pasa frente a sus ojos. El puede hacer que en una sola hora pasen los eventos de todo un año, y puede, en cualquier momento, detener totalmente el movimiento y sostener una escena particular de la película como si fuera fotografía, para admirarla tanto tiempo como desee.

En verdad, él observa no solamente aquella que desearía haber visto, de haber estado allí, encarnado en esa hora, sino mucho más.

El escucha y entiende todo lo que la gente dice, y además, está consciente de todos sus más íntimos movimientos y pensamientos y la más interesante de las muchas posibilidades que se abren ante el investigador que ha aprendido a leer los registros, es el estudio del pensamiento de épocas muy pretéritas, el pensamiento del hombre de las cavernas y el habitante de los lagos, así como el del que guiaba las poderosas civilizaciones de la Atlántida, Egipto o Caldea.

Es muy fácil imaginar cuán brillantes posibilidades se abren ante el hombre que está en completa posesión de este poder.

El tiene ante sí un campo de investigación histórica de lo más interesante. No solamente puede repasar a su antojo toda la historia con la que estamos familiarizados, corrigiendo, a medida que la examina, los errores y los conceptos equivocados que han sido arrastrados en los relatos que han llegado hasta nosotros; sino que, inclusive, puede contemplar la historia completa del mundo desde su principio, percibiendo el lento desarrollo del intelecto del hombre, el descendimiento de los Señores de la Llama, y el crecimiento de las poderosas civilizaciones que Ellos fundaron.

Tampoco está, el estudio que él hace, confinado solamente al progreso de la humanidad, sino que tiene ante sí, como en un museo, a todas las extrañas formas animales y vegetales que ocuparon el escenario en los días en que el mundo era joven; puede seguir todos los maravillosos cambios geológicos que han tenido lugar y puede observar el curso de los grandes cataclismos que han cambiado toda la faz de la tierra una y otra vez.

En un caso especial es posible, para quien lee los registros, una aún mayor simpatía con el pasado. Si en el curso de sus pesquisas se ve obligado a contemplar una escena en la que haya tomado parte personalmente, en alguna de sus encarnaciones anteriores, puede considerado de dos maneras diversas: en la primera, será simplemente un espectador a la manera usual, de cuanto ocurre, al evocar la escena; (aunque siempre como espectador cuya simpatía y penetración son perfectas; y esto debe recordarse siempre). De la otra forma, puede una vez más, identificarse con aquella su personalidad muerta hace tanto tiempo, y puede trasladarse a esa época pasada y absolutamente experimentar de nuevo los pensamientos y las emociones, los placeres y los sufrimientos de un pasado remoto.

A la luz de este conocimiento oculto, (que está al alcance de la vista interna), se ve que la Masonería es mucho más santa de lo que sus iniciados generalmente parecen apreciar. Como la tradición siempre lo ha indicado, se encuentra que es descendiente de los Misterios de Egipto (Egipto fue en algún tiempo el verdadero corazón de esa espléndida fe cuya sabiduría y poder fueron la gloria del mundo antiguo; aquellos Misterios que fueron la fuente y el prototipo de las escuelas secretas iniciáticas de otros países circunvecinos, y su propósito es todavía servir de puerta de entrada a los verdaderos Misterios de la Gran Logia Blanca.

La Masonería ofrece a sus iniciados mucho más que una simple moralización basada en instrumentos de construcción, y, sin embargo, está fundada en los más puros principios de piedad y virtud", pues sin una vida ética, y sin practicar la moral, ningún verdadero progreso espiritual es posible.

Las ceremonias de Francmasonería (al menos las de los altos grados) son dramatizaciones, por decirlo así, de las secciones de los mundos invisibles, a través de las cuales el candidato debe pasar después de la muerte, en el curso ordinario de la Naturaleza, y en los cuales debe entrar también en la más completa conciencia durante los ritos de la iniciación en los verdaderos Misterios de los que la Masonería es un reflejo.

Cada uno de los Grados se relaciona directamente con un diferente plano de la Naturaleza, o cuando menos, con algún aspecto de un plano, y posee, capa por capa el significado aplicable a la conciencia del G.A.D.U., la construcción del Universo, y los principios en el hombre de acuerdo con la ley oculta formulada por Hermes Trismegisto y adoptada por los Rosacruces, Alquimistas y estudiantes de la Cábala de las últimas épocas:

“Como es arriba, así es abajo”

Los ritos masónicos son, de esta manera, ritos del Sendero de prueba, que intentan ser una preparación para la verdadera iniciación y una escuela para el entrenamiento de los Hermanos en vías al mucho más grandioso conocimiento de la Senda en sí.

 

EL PODER SACRAMENTAL

Para el estudiante ocultista la Francmasonería tiene otro aspecto de la mayor importancia y en relación con el cual he escrito en mi libro “La Vida Oculta en la Masonería”.

No es solamente un maravilloso e intrincado sistema de símbolos ocultos que guarda como reliquia los secretos de los mundos invisibles, sino que tiene también un aspecto sacramental que es de la máxima belleza y valor, no solamente para sus iniciados sino para todos los hombres.

La representación del ritual de cada grado se propone hacer descender los poderes espirituales, en primer lugar para que el Hermano a quien se le ha concedido el grado lo ayuden a despertar dentro de sí mismo ese aspecto de conciencia que corresponde al simbolismo del grado, tanto como pueda ser despertado y, en segundo término, para dar la mano a los hermanos presentes, para su evolución; en tercer lugar, tal vez lo más importante de todo, para poner a flote el caudal de poder espiritual que tiene la intención de levantar, fortalecer y dar valor a todos y cada uno de los miembros de la Orden.

Hace algunos años realicé una investigación dentro del aspecto oculto de los sacramentos de la Iglesia Católica y publiqué los resultados de ella en mi libro “La Ciencia de los Sacramentos”.

Quienes han leído este libro, recordarán, que el acto de esparcir la semilla del poder espiritual, es una de las grandiosas metas de la celebración de la Santa Eucaristía, así como de otros servicios de la Iglesia, y que ello se logra mediante la invocación de un Angel para que construya un templo espiritual en los mundos internos con la ayuda de las fuerzas generadas por el amor y la devoción de las personas, y recargar ese Templo con la enorme energía que se hace descender con la consagración de los Sagrados Elementos.

Un resultado algo parecido se obtiene durante las ceremonias ejecutadas por la Logia Masónica a pesar de que el plan no es exactamente el mismo, sino mucho más antiguo y cada uno de nuestros rituales, cuando es debidamente conducido, construye, de igual modo un templo en los mundos interiores, a través del cual el poder espiritual invocado en la iniciación del candidato es almacenado e irradiado.

Así se ve que la Masonería, en el sentido sacramental así como en el místico, es el arte espiritualizado de edificar y cada Logia Masónica debe ser un conducto de orden superior para el esparcimiento de las bendiciones espirituales sobre la zona en la cual se labora.

Algunas veces, órdenes y ritos que alguna vez fueron canales de gran fuerza, han admitido, conforme los años fueron transcurriendo a Hermanos de menor valía que sus predecesores; Hermanos que pensaban más en su propio provecho que en el servicio al mundo.

 

En tales casos, los poderes espirituales asociados con aquellos grados, eran totalmente retirados por el Jefe de Todos los Verdaderos Masones. (4) para ser aprovechados después en algún otro grupo más adecuado, o se les dejaba permanecer latentes hasta que pudieran encontrarse los candidatos más viables para conservarlos valiosos; la sola sucesión heredando y transmitiendo, por así decir, la simiente del poder, aunque el poder mismo estaba, en gran parte, inactivo.

Por otra parte, se han registrado casos en los que algún rito o grado ha sido manufacturado por algún estudiante que deseaba introducir alguna gran verdad dentro de la forma ceremonial, sin conocer a fondo toda esta fase oculta de la Masonería, pero sí esos grados o ritos estuvieran haciendo obra útil, y atrayendo a la vez candidatos adecuados, los poderes sacramentales correspondientes a tales ritos o grados han sido introducidos algunas veces, ya sea por algún Hermano del plano físico que posea una de las líneas de sucesión ya mencionadas, que entonces es adaptada para el trabajo regular por el Jefe de Todos los Verdaderos Masones, o por una interferencia directa y no física, procedente del pasado.

Además, el efecto interno de un grado concedido, aún dentro de un rito legal, puede variar grandemente de acuerdo con el grado de adelanto y la actitud general del Hermano al que le es conferido; así que en un caso, digamos, el 33ª podría conferir un formidable poder espiritual, y en otro caso menos digno, los poderes entregados serían muy débiles, por razón de la incapacidad del candidato para responder plenamente a ellos. En semejantes casos, un grado más pleno de poder se manifestaría en razón directa al avance logrado en el desarrollo del carácter. También parece posible que ese poder sea temporalmente retirado, en los casos de malos hechos ejecutados por alguno de los hermanos, pudiendo ser restablecido después cuando la maldad se hubiere alejado de ellos.

 

(4)

Véase La Vida Oculta en la Francmasonería, pp. 15;

 

 

Todo esto puede parecer un poco desconcertante al estudiante del lado formal de la Masonería, pero en realidad, es un hecho que hay muy pocos medios en el plano físico para formar un juicio acerca de los efectos internos de un grado, sin referirse a los que estén trabajando en dicho grado.

Sin embargo, puede establecerse, en términos generales, que las principales líneas de la tradición masónica, aquellas que son del más alto valor interno o espiritual, son los grados de la Masonería Azul, sobre los cuales todos los otros grados están superpuestos, y también los grados de Mark y Real Arco, así como los grados principales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que son: el 18ª, el 30ª y el 33ª.

Otros grados que se practican en los trabajos regulares tienen sus propios y peculiares poderes y tienen a menudo una gran importancia, pero los grados que he mencionado son aquellos que están considerados por el J.T.V.M. como los de más grande valor para nuestra presente generación, y que son los que se practican en la Orden Co-masónica. Hay también otra línea de gran interés, aunque muy diferente de los otros grados que existen entre nosotros; dicha línea es la de los ritos de Memfis y Mizraim, que son verdaderas reliquias en cuanto a su poder oculto, pero no en cuanto a su forma, que corresponde, quizá, a los más antiguos misterios que han existido en la Tierra. Estos también tienen una parte que jugar en el futuro, así como la tuvieron en el pasado; por lo tanto, han sido conservados y se nos han transmitido hasta los presentes días.

 

LA FORMA Y LA VIDA

En todos los casos, debemos comprender que la forma externa de los grados de la Masonería y su propia vida, son dos cosas absolutamente diferentes, aunque, por supuesto, en un sistema perfecto como el de los antiguos Misterios en la cima de su gloria, se corresponden perfectamente. La Masonería está todavía en un estado de transición y está apenas emergiendo de la ignorancia de las edades estacionarias de la humanidad. Los Ritos de Memfis y Mizraim son ejemplo de esta discrepancia. Estos colosales sistemas de 96ª  y 90ª respectivamente son un revoltillo de ceremonias artificiosamente elaboradas, y apenas con valor para el estudiante masónico excepto como un archivo de la elevada inventiva francesa de los altos grados, a fines del siglo XV.

Casi todos estos grados tienen muy poco poder oculto y han sido simplemente injertados dentro de los ritos por Hermanos, los que bien podrían no haber sabido nada de sus verdaderos propósitos. Pero, detrás de estos ritos e independientemente de la forma conservada por la tradición, existe una línea de herencia que nos ha llegado desde el más remoto pasado, aún más antiguo que el mismo Rito Escocés, en el que algunos de los grados intermedios tienen muy poco valor oculto.

Toda la situación será mejor comprendida si se puede uno dar cuenta de que el plan de la Masonería está en manos del Jefe de Todos los Verdaderos Masones, quien gobierna Su poderosa Orden con perfecta justicia y la más maravillosa destreza, para que todo aquello que pueda hacerse, se haga en bien general de la Humanidad.

Los poderes que se encuentran respaldando a la Masonería son grandes y sagrados y, como debe comprenderse, no deben ser conferidos en toda su plenitud sino a aquellos que puedan usarlos debidamente y tratarlos con la reverencia y respeto que merecen.

Existe una grande y gloriosa verdad en el fondo todo el tiempo, siempre presionando hacia la realización y empleando cualquiera de los canales para su manifestación.

Cualquiera que pueda usarse, se usa siempre en toda su amplitud y nadie debe temer que lo omitan. Sin embargo, es obvio que donde los Hermanos piensan más en alagar su propia vanidad que en el Trabajo Oculto; allí donde despilfarran su tiempo en festines y francachelas, y abrevian el ritual sagrado buscando un camino más corto y rápido hacia el sur, significándose para la gloria divina, como canales de insignificante valor, si se comparan con aquellos Hermanos más espirituales con voluntad para entender y descifrar los misterios.          

El Jefe de Todos los Verdaderos Masones siempre está alerta. El ve el más leve intento de los obreros para servir. El depositará su maravilloso poder en la proporción en que los Hermanos lo lleguen a merecer.

Otro obstáculo que se levanta ante nosotros en conexión con la transmisión de los grados masónicos, será tratado más ampliamente conforme vayamos avanzando.

Ya hemos podido darnos cuenta de que en el ritual masónico no es el caso de una ortodoxia, o un número más o menos grande de cismas y herejías, es más bien que existen tantas líneas de tradición en su forma, como tipos de sucesión de poderes ocuItos.

 

Los misterios, conforme se desarrollaron en diferentes países del mundo antiguo, variaron considerablemente en los detalles de su forma y su leyenda. Vestigios de estas discrepancias permanecen intocados en algunos trabajos ahora en uso entre nosotros.

Algunas corrientes de tradición igualmente válidas se han cruzado y recruzado a través de las edades y se han influenciado unas a otras en mayor o menor grado.

Por ejemplo, los principales tronos de los dignatarios y oficiales de una Logia justa y perfecta, difieren notablemente en la Masonería Inglesa y la Masonería Americana. La Masonería Inglesa sigue el antiguo método egipcio de arreglarlos, mientras que la Masonería Americana sigue el plan caldeo y coloca a sus dignatarios en un triángulo isósceles.

Los poderes de la sucesión del Past Master en estos dos sistemas son, en esencia, los mismos, pero, ya que en las Logias Americanas la ceremonia de instalación está reducida al más ínfimo vestigio, solamente confiere el poder necesario para la transmisión de los grados, y mucho menos es hecho para el V. M. que bajo el plan Inglés.

            Por esto es tan solo un punto de imperfección en la forma practicada, más bien que ausencia de poder.

Los poderes espirituales en que se apoya la Masonería trabajan constantemente a través de las diferentes formas según el valor de ellas y la voluntad del Jefe de Todos los Verdaderos Masones, que es el único juez que equilibra las opiniones entre las llamadas Masonería auténtica y Masonería espuria.

A la luz de esta perspectiva de la sucesión masónica, hemos de ver que los ritos genuinos son aquellos que poseen y pueden transmitir poder espiritual, mientras que la Masonería espuria es el trabajo de una forma de la cual por una razón u otra, la vida ha sido retirada o con la cual nunca estuvo ligada.

En los capítulos siguientes intentaré hallar los vestigios de la ascendencia directa de la tradición masónica a partir de los Misterios egipcios hasta llegar al presente; sin tratar, en modo alguno, de delinear los eslabones que se encuentran separados de la cadena de sucesión, ya que ese sería el trabajo de toda una vida y no tendría un valor real para el estudiante, sino más bien tocando los puntos salientes de la historia de la Masonería, tal y como se manifiesta y se revela a nuestra vida interna y se confirma en los escritos de autoridades de la Masonería.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO II

 

LOS MISTERIOS EGIPCIOS

 

El Mensaje del Maestro del Mundo.

En "La Vida Oculta en la Francmasonería" describí' con alguna extensión la forma y el significado de la Masonería como yo la conocí en Egipto hace aproximadamente seis mil años.

Las prácticas que pude observar corresponden a la época del nacimiento del Maestro del Mundo, entre el pueblo egipcio, cuarenta mil años A. de C., cuando El les enseñó la doctrina de la Luz Oculta.

Hagamos un breve esbozo de la historia de aquella nación, donde aquella lejana época, hasta los trece mil quinientos años A. de C., que es donde inicié mi libro anterior.

La historia auténtica del Egipto, tal y como está determinada por los estudiosos de esta época, parte de la primera Dinastía, fundada por Mena o Manú, cinco mil años A. de C., aproximadamente, aunque las fechas son diferentes en cada uno de los autores.

 

Se considera que las Pirámides de Gizeh, que tuvieron un papel tan importante en el aspecto oculto de la adoración egipcia, fueron edificadas por los Reyes de la Cuarta Dinastía: Khufu, (Cheops) Khafra (Chephren) y Menkaura (Mycerinus), durante el cuarto milenio A. de C., pero la historia oculta de Egipto y sus pirámides, se extiende mucho más allá de estos acontecimientos, en edades sobre las cuales aún la tradición está casi en silencio, aunque algunos ecos de los reinos de los Reyes Divinos de las dinastías atlantes que gobernaron a Egipto durante miles de años, aparecen en los mitos egipcios y griegos de los dioses y semidioses que, según se afirma, reinaron mucho antes de la llegada de Manú.

Según Manetho, el historiador egipcio del período Ptolomeico, y cuyos trabajos se han perdido (excepto algunos fragmentos que se conservan cuidadosamente), se supone que los dioses y semidioses reinaron durante doce mil ochocientos cuarenta y tres años, habiendo venido después los Nekyes o Manes de quienes se dice que reinaron por cinco mil ochocientos trece años, y algunos de éstos pueden tal vez ser identificados con el signo de Shemru Heru o partidarios de Horus, quienes son frecuentemente mencionados en los textos egipcios. (1)

Diodoro Sículus, que visitó Egipto 57 años antes de Cristo, afirma que la tradición religiosa de los dioses y los héroes, persistió en Egipto poco menos de dieciocho mil años antes de Mena. (2) El libro “El Hombre, de dónde viene y a dónde va”, nos muestra muchos aspectos interesantes del pasado y nos da los siguientes datos:

(1 ) (2)

Sir. E. A. Wallis Budge. El Nilo, p. 26. Diodoro Siculus. Historia, Libro 1; p. 44.

 

 

La conquista Atlante del Egipto se llevó a cabo hace más de 150.000 años, y el primer gran imperio egipcio duró hasta la catástrofe del año 75.025 A. de C., al hundirse en el Océano las grandes islas de Ruta y Daitya, centro del gran imperio, quedando tan sólo a flote la isla de Poseidón. (3) Fue durante el reinado de aquel imperio cuando se construyeron las tres pirámides, de acuerdo con los conocimientos astronómicos y matemáticos de los sacerdotes atlantes. (4)

También es en esa época donde encontramos el origen de esos Misterios que nos llegaron por conducto de su más fiel intérprete: la Francmasonería; ceremonias que ya en esa época eran antiquísimas y cuyos orígenes nos llevan a un más remoto pasado.

En la gran catástrofe del año 75.025 A. de C., toda la tierra de Egipto fue inundada, y de su antigua gloria nada quedó a salvo, excepto las tres pirámides que emergieron sobre las aguas. (5)

Muchos años después, cuando los pantanos estuvieron en condiciones habitables vino una dominación negra, y después la tierra fue colonizada por los Atlantes quienes lograron la restauración del antiguo esplendor de los Templos egipcios y el establecimiento, una vez más, de los Misterios ocultos que ya se habían celebrado dentro del corazón de la Gran Pirámide.

El nuevo imperio duró hasta los días de la arianización de Egipto en el año 13.500 A. de C., y fue gobernado por una gran dinastía de reyes divinos, entre los cuales estaban algunos héroes a quienes Grecia reconoció posteriormente como semidioses. Entre ellos, Heracles, (Hércules) cuyos doce trabajos llegaron tradicionalmente hasta los tiempos clásicos.

(3 ) (4) (5)

op cit. pp.119 Y 132 Y la Historia de la Atlántida,' por Scott Elliot Véase La Vida Oculta en la Francmasonería, p. 229.

El hombre, qué es, de dónde viene, y a dónde va, pp. 242 - 283.

 

 

Pero la historia oculta del Egipto y sus pirámides viene de más atrás, de una época en que la tradición está perdida, y de la que sólo algunos ecos del reinado divino llegan a nosotros.

Fue a este pueblo, unos 40.000 años A. de C., al que el Maestro del Mundo llegó de la Gran Logia Blanca usando el nombre de Tahuti o Thoth, llamado después Hermes por los griegos: El fundó el culto exotérico de los dioses egipcios y restauró los Misterios con el esplendor de los antiguos días.

"El vino a enseñar la grandiosa doctrina de la "Luz Interna" a los sacerdotes de los Templos y a la poderosa jerarquía sacerdotal de Egipto, encabezada por su Faraón. En el atrio del Templo Mayor les enseñó acerca de "La Luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo", una frase Suya que fue transmitida a través de las edades y tuvo eco en el cuarto Evangelio con sus primitivas y pintorescas palabras egipcias. El les enseñó que la Luz era universal y que esa Luz, que era Dios, moraba en el corazón de todos los hombres: "Yo soy esa Luz", y les ordenó repetir: "Esa Luz soy yo". "Esa Luz, El dijo, es el hombre verdadero, aunque los hombres no lo reconozcan, y aunque lo pasen por alto. iOsiris es Luz! i El brotó de la Luz! i El vive en la Luz! i EI es la Luz! i La Luz está oculta en todo lugar, está en cada roca, y en cada guijarro! Cuando alguien se vuelve uno con Osiris, la 'Luz, entonces se vuelve uno con el todo del que él fue parte, y entonces puede ver la Luz en cada uno, por más espeso velo que la cubra, o esté subyugada, o traten de encerrarla. Todo lo demás no es; mas la Luz, Es. La Luz es la vida de los hombres. En relación a cada hombre (aunque existan gloriosas ceremonias, aunque haya muchos deberes para que el sacerdote los cumpla y múltiples maneras en que deba ayudar a los hombres), esa Luz está más cerca que ninguna otra cosa, dentro de su propio corazón. Para cada hombre la Realidad está más cerca que ninguna ceremonia, pues solamente tendrá que asomarse a su interno, para poder ver la luz de ese objeto y de toda ceremonia y las ceremonias no deben suprimirse, pues Yo no vengo a destruir sino a cumplir (la profecía). Cuando el hombre conoce, ya más allá de la ceremonia, va hasta Osiris, va a la Luz Amon-Ra, de donde brotó y a la que todo retornará".

"Osiris está en los cielos, pero Osiris está también en el mismo corazón de los hombres. Cuando Osiris en el corazón conoce a Osiris en los cielos, el hombre se vuelve Dios, y Osiris, antes hecho fragmentos, nuevamente se convierte en Uno. Pero i Mirad ! Osiris, el Espíritu Divino. Isis la Madre Eterna, dan vida a Horus, que es Hombre. Hombre nacido de ambos y, sin embargo, uno con Osiris. Horus está fundido en Osiris e Isis, que había sido Materia, se convierte, a través de él en la Reina de la Vida y de la sabiduría. Y Osiris, Isis y Horus todos son nacidos de la Luz".

"Dos son los nacimientos de Horus. El nace de Isis, el Dios nacido en la humanidad, tomando carne de la Madre Eterna, la Materia, Virgen de Siempre. Vuelve a nacer dentro de Osiris, redimiendo a su Madre de la larga búsqueda de los fragmentos de su esposo, dispersos sobre la Tierra. El nace en Osiris cuando Osiris en el corazón ve a Osiris en los cielos y sabe que los dos son uno".

Así enseñó El, y los sabios de entre los sacerdotes estuvieron felices.

Al Faraón, el Monarca, El le dio este lema: "Busca la Luz". El dijo que únicamente en tanto que el Rey vea la Luz en el corazón de cada uno, podrá gobernar bien. Y al pueblo le dio como lema: "Tú eres la Luz, deja que esa Luz brille". Y él puso ese lema en rededor del pilón de un templo, para lo cual subió a un pilar, cruzó la barca, y descendió en otro pilar. Y también fue inscrito sobre los dinteles de las casas, y fueron hechos pequeños modelos del pilón donde El lo escribió; modelos en metales preciosos o en barro cocido, para que aún los más pobres también pudieran comprar aquellos modelos de barro azul vidriado recorridos por venas cafés. Otro de sus lemas favoritos fue: "Seguid la Luz" que más tarde se convirtió en "Seguid al Rey", frase que se extendió hacia Occidente y llegó a ser el lema de los Caballeros de la Mesa Redonda y la gente aprendió a decir de sus muertos: "Se ha ido a la Luz".

Y la optimista civilización de Egipto se alegró más aún, porque El había morado entre ellos, la Luz corporizada. Y los sacerdotes a los que El había iniciado transmitieron Sus doctrinas y sus instrucciones secretas, que ellos dejaron plasmados en el nicho de sus Misterios; y los estudiosos llegaron de todas las naciones a aprender la Sabiduría de los Egipcios, y la fama de las Escuelas de Egipto se extendió hacia todos los ámbitos de la Tierra. (6)

 

LOS DIOSES DE EGIPTO

Se verá de lo anterior, que las deidades, o mejor dicho, formas de divinidad, Osiris, Isis y Horus ya eran familiares al pueblo, y el Maestro del Mundo quiso que fuera parte de su obra para atraer la atención de la gente hacia el verdadero significado de estas tres Personas. No sabemos cuándo fue introducido en la Tierra el conocimiento de esos Tres Aspectos de Dios, pero a la fecha de nuestra experiencia, ya tenían sus lugares en la simbología de los Misterios.

 

ISIS y OSIRIS

Isis, a quien se atribuyen los Misterios Menores, no era solamente el principio universal femenino expresado en la Naturaleza, sino también un Ser real y altamente digno, exactamente como el Cristo es la Vida universal, el Segundo Logos, y, también, un alto Oficial de la Jerarquía Oculta. Ella, en virtud de su elevado desarrollo y cometido, fue capaz de representar para el hombre, el aspecto femenino de la Deidad. Isis era la Madre de todo lo que vive, y también era sabiduría, verdad y poder. En el frontis de su templo en Sais se lee esta inscripción: "Yo soy lo que fue, lo que es, y lo que será, y ningún hombre ha levantado el velo que cubre mi Divinidad ante los ojos de los mortales". La Luna fue su símbolo, y la influencia que ella derramaba sobre sus adoradores, a la música del sistro, el aspecto de una luz azul brillante con delicados hilos de plata, como trémulos rayos de la Luna, y que al ser tocada provocaba el éxtasis y concedía elevación.

Osiris fue la corporización de Dios Padre en un poderoso Espíritu Planetario. Su símbolo fue el sol, y la influencia que él derramaba era una deslumbrante gloria de luz ardiente de oro, como los rayos del Sol captados en la superficie de un lago. La influencia de Horus, que representa al Niño divino, era la rosa resplandeciente y el oro del amor eterno que es la perfecta sabiduría.

 

DEIDADES ANIMALES

Los egipcios también seguían la antigua práctica de considerar a ciertos animales, en algunos aspectos, como un reflejo divino, debido a las cualidades sobresalientes de éstos. Así, ellos tomaron la inteligencia del mono, la aguda vista del halcón, la fuerza del toro, y así sucesivamente, y les atribuyeron algún particular aspecto de la deidad. Cuidadosamente educaban a ciertos animales como las más perfectas representaciones de su especie y los separaban de los demás, para tenerlos como símbolos de aquellas cualidades divinas.  Y de ese modo conocimos al Buey Apis, y a los Gatos de Bast o Pasht. Estos animales no fueron realmente conocidos como sagrados, pero sí como objetivos ejemplos de sus cualidades. Al principio, la criatura fue un simple símbolo, pero más tarde tuvieron la seguridad de que aquellos que especialmente habían sido escogidos, llegaban a estar eslabonados con la divinidad, y, hasta cierto punto, eran una manifestación de la misma. Luego, embalsamaban los cuerpos de estos animales y colocaban sus momias en los Templos, con la idea de conservar en ellos la influencia de la divinidad.

 

EL EMBALSAMIENTO

Del mismo modo fueron embalsamados los Faraones, con la idea de que su poder y su conexión con la deidad, (que por ser Faraones era muy estrecha) se perpetuaran para que continuaran radiando ese poder tanto tiempo como durara la materia. De esta costumbre se deriva la de preservar, en algunas religiones, las reliquias de santos.

El hondo amor que los Egipcios sentían por su patria, fue otra de las razones para embalsamar a sus muertos; ellos esperaban guardar para siempre un determinado eslabón en el plano físico que haría el milagro de hacerlos nacer de nuevo entre los hombres de su pueblo. Y en verdad, ellos observaron algunos casos en que el milagro parece haberse realizado, aunque la voluntad del Yo reencarnado hubiera sido sin duda, suficiente para conseguir el mismo resultado.

La costumbre de embalsamar a los muertos no puede ser realmente buena, porque si el cuerpo de un hombre perverso durante su vida, es también embalsamado, se le deja una fuerte cantidad de poder, y, por lo tanto, éste puede materializarse más fácilmente y obrar en el plano físico de manera completamente indeseable. Por fortuna, esta práctica ha sido abandonada.

 

OTRAS DEIDADES

Muchas otras deidades fueron reverenciadas en el antiguo Egipto, del mismo modo que numerosos dioses son adorados en la India de nuestros días. En cada caso, la devoción dirigida al Ser Supremo, obtenía su respuesta en el aspecto particular en que lo encauzaba el canal escogido por el creyente.

Ángeles poderosos de diferentes Órdenes y Rayos fueron escogidos para representar las más diversas cualidades de la Deidad, y así, fueron adorados como dioses en las creencias más antiguas.

Pero, en estos casos, es tan estrecha la unión, que la devoción rendida a cada uno de ellos era la misma que se otorgaba a Dios Mismo. Shri Krishna, hablando como el Supremo en el Bhagavad-Gita, afirma: "Aún aquellos que adoran a otros Dioses con devoción, plenos de fe, ellos también Me están adorando".

            Donde quiera que se ofrezca la devoción a través de una forma particular, podemos estar seguros que detrás de esa forma existe una Inteligencia que actúa como mediador o canal entre el devoto y la Divinidad.

Hathor, por ejemplo, fue la diosa del amor y la belleza, mientras que, como hemos visto, Isis fue la Reina de la Verdad y la Madre de todas las cosas; sin embargo, ambas fueron las representantes del aspecto femenino de la Deidad, como también lo fue Nephthys Ptah era el Maestro Arquitecto del Universo, el Espíritu Santo, que es el Fuego Creativo de Dios, el Orfebre celestial, el fundidor en jefe, vaciador y escultor de los Dioses, el Artífice experto que diseñó y fabricó cada una de las partes del armazón de que el mundo está hecho.

 

LOS HERMANOS DE HORUS

Entre las otras deidades que estaban especialmente conectadas con los Misterios, y que aún tienen un papel de lo más importante en el funcionamiento interno de nuestras ceremonias Masónicas, hay que encontrar a los cuatro niños o hermanos de Horus, que están descritos en la pintura de la ceremonia del juramento y en la que están representados de pie sobre una flor de loto ante el trono de Osiris. Estos hermanos de Horus representan a los Dioses de los cuatro cuartos, o de los cuatro puntos cardinales, quienes sostienen el palio del cielo en sus cuatro ángulos. Hapi era el Dios del Norte, y se le representa con cabeza de mono, Tuamutef era el Dios del Este y llevaba cabeza de chacal; Amset o Kestha gobernaba el Sur y tenía cabeza de hombre, mientras que el oeste estaba gobernado por Qebsennuf, que tenia cabeza de halcón.

 

La verdad fundamental de estas extrañas deidades es del más profundo interés si las examinamos con la luz interna, pues estas cuatro deidades son las mismas que las cuatro Devarajas de la India: los Reyes de los elementos: Tierra, Aire, Fuego y Agua, y quienes, del mismo modo, presiden los cuatro puntos cardinales. Corresponden igualmente a los querubines descritos por el Profeta Ezequiel y a las cuatro bestias de la Revelación. San Juan dice:

"Y en medio del trono, y en derredor del trono estaban cuatro bestias llenas de ojos enfrente y detrás. Y la primera bestia parecía león, y la segunda bestia parecía ternera, y la tercera bestia tenía cara de hombre, y la cuarta bestia era como un águila en vuelo y las cuatro bestias tenían seis alas cada una, y estaban llenas de ojos, y no descansaban día ni noche diciendo: Santo, Santo, Santo Señor Dios Todopoderoso que era, es y será".

Ezequiel las describe de un modo ligeramente diferente:

"Y sus alas se unían unas con otras; y nunca volteaban en su marcha, sino que, por el contrario, avanzaban de frente siempre. Por la apariencia de sus caras, las cuatro tenían cara de hombre, y cara de león del lado derecho, y  Ias cuatro tenían cara de toro del lado izquierdo y tenían también cara de águila. En cuanto a la apariencia de las criaturas vivientes, semejaban trozos ardientes de carbón llameante y parecían también lámparas. Y esta apariencia subía y bajaba entre las criaturas vivientes; y el fuego era brillante, y de éste salían relámpagos. Y ahora, así como vi a las criaturas vivientes, veo también una rueda sobre la tierra, junto a las criaturas vivientes con sus cuatro caras. La apariencia de las ruedas y su trabajo era como si tuvieran el color del berilo. Y las cuatro tenían la misma apariencia, y su apariencia y su trabajo eran como si una rueda estuviera en medio de otra rueda. Cuando se iban, marchaban sobre sus cuatro lados, sin voltear. Y sus aros eran tan altos que, por ello, se volvían espantosos, y aquellos aros estaban llenos de ojos alrededor de las cuatro".

Este simbolismo es verdaderamente extraño, pero tiene su significado. Y cualquier investigador que haya tenido alguna vez el privilegio de ver a las poderosas Cuatro, inmediatamente reconocerá que San Juan y el Profeta Ezequiel, también las vieron, a pesar de lo inadecuado de sus descripciones.

La bestia con la cara de hombre representa al cuerpo físico (tierra); el toro (como en los casos del toro de Mithra y del Buey Apis tipifica lo emocional o cuerpo astral (agua); el león simboliza la voluntad o el aspecto mental (aire); y el águila de alto vuelo se ha tomado para indicar el aspecto espiritual de la naturaleza del hombre (fuego).

Las formas egipcias eran un poco diferentes, pero los mismos cuatro elementos y sus Gobernantes están representados en este arcaico simbolismo que encontramos en todas las religiones. Existe un Brahma de cuatro caras, un Júpiter cuádruple, que es al mismo tiempo aéreo, de fuego, marino y terrestre. Y esto nos regresa a la realidad detrás de todos estos símbolos; los cuatro grandiosos Ángeles Gobernantes de los elementos, los administradores de la gran ley, los dioses y guías de las jerarquías de los Ángeles de la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego. Son ellos los cuatro místicos, y están llenos de ojos, porque son los escribas, los archivadores, los agentes de Lipica: vigilan todo lo que pasa, todo lo que se hace, todo lo que se escribe o se habla o se piensa en cualquiera de los mundos.

En el libro “La Luz de Asia" están descritos como los Gobernantes de los cuatro puntos de la brújula.

. . . los cuatro Regentes de la Tierra proceden del Monte Sumeru; son los que escriben los hechos de los hombres en planchas de bronce: el Angel del Oriente, cuyas huestes van vestidas de mantos plateados, y llevan escudos de perlas; el Angel del Sur, cuyos jinetes, los Kumbhandas, cabalgan en corceles azules, con escudos de zafiros; el Angel de Occidente, seguido de Nagas, en corceles de color rojo sangre, con escudos de coral; el Angel del Norte, rodeado de sus Yakshas, todo en oro, en caballos amarillos, con escudos de oro.

Esta es una poética descripción oriental, tiene, sin embargo, una base definida. La forma descriptiva de este poema, es simplemente tradicional, pero no obstante en el fondo se encuentra una realidad. Estos cuatro Grandes Regentes están rodeados y en constante comunicación con grandes huestes de Ángeles y Querubines, y aunque éstos no toman la forma exacta de jinetes de guardia, sin embargo, los colores de las respectivas huestes correctamente dados. Estos cuatro extraordinarios y maravillosos seres no son exactamente Ángeles, en el sentido corriente de la palabra, aunque así se les llame a menudo; bajo su mando están las jerarquías de Ángeles que llevan adelante su voluntad de acuerdo con la Ley, pues ellos dirigen toda la extraordinaria maquinaria de la justicia divina y en sus manos está la actividad de la Ley del Karma. A veces nos referimos a ellos como los supervisores que custodian las puertas de acceso y prueban los materiales para la edificación del sagrado templo.

 

LA CONSAGRACION

Estos seres están íntimamente conectados con la labor interna de los Misterios y por consiguiente, con la Masonería, que se deriva directamente de éstos. Ellos representan las grandes fuerzas constructoras del universo, los poderes constructivos de la Naturaleza, y puesto que nosotros, en las Logias, estamos dedicados a la construcción de un universo en miniatura (microcosmos) son ellos a quienes invocamos para que nos auxilien en nuestro trabajo.

Esta invocación se efectúa en la consagración de cada una de las Logias, a pesar de que, en muchos casos, el moderno Dignatario encargado de llevar a cabo dicha consagración casi no sabe el verdadero significado de las tradicionales ofrendas del maíz, el vino, el aceite y la sal, símbolos que, desde tiempo inmemorial, se han escogido para representar los cuatro Poderes Especiales.

Esta arcaica parte del Ritual, cuando es ejecutada por un Inmediato Past-Master, debidamente comisionado para consagrar una Logia, produce estupendos resultados en los mundos internos, ya que equivale a una llamada que se hace a los Espíritus Planetarios que están al frente de las cuatro líneas para que la nueva Logia sea reconocida y dedicada al servicio del G. A. D. U.

El llamado es atendido. Al esparcir el maíz en el Norte, un gran Angel dorado de la tierra desciende majestuosamente, seguido por un séquito de Ángeles, algunos de los cuales vienen detrás de él, para servir como canales del poder de su Jerarquía, cuando la Logia se inicia en la antigua y debida forma. Cuando se derrama el vino en el Sur se invoca al Gran Angel Azul del agua, el que también está asistido por otros Ángeles de menor jerarquía. De modo semejante, la ofrenda del aceite en el Oeste llama hacia nosotros un poderoso ángel color carmesí: el Angel del fuego, que derrama sobre la Logia el espléndido poder rítmico del "más terrible y adorable" de los elementos. Cuando la sal es derramada en el Este, el Angel del Aire baja como relámpago sobre el plano terrestre, él y sus asistentes son de una maravillosa tonalidad plateada con visos color madreperla.

Estos cuatro grandes poderes, representando a los cuatro dioses de los elementos, los cuatro niños o hermanos de Horus, solamente consagran la Logia, entrelazando a los Hermanos en una cerrada unidad en los mundos internos y conectando con ellos a Ángeles de sus respectivas órdenes, quienes, en lo sucesivo, serán sus verdaderos representantes en las Tenidas.

La tradición de estos cuatro se transmitió a los Arquitectos operativos medievales, y se llegó a mezclar con los cuatro Mártires Coronados que son los Santos Patronos de la Masonería.

Permítaseme advertir a mis hermanos que puedan ser llamados para actuar como oficiales de consagración, que se aseguren que es trigo la semilla que se les entrega para esta ceremonia, y no maíz americano, sino TRIGO.

Cierta ocasión, debido a un descuido, se me entregó maíz (conocido en los EE. UU. como trigo indio) para oficiar en semejante ocasión, y como no había tiempo para enviar por trigo, tuve que usar lo que me fue ofrecido. Los resultados no se hicieron esperar, porque pudimos ver una verdadera nube de espíritus de la Naturaleza, de un tipo totalmente diverso, y que eran absolutamente ajenos al trabajo que habitualmente se espera de ellos, y que, en este caso, era algo completamente inapropiado para ellos. Posteriormente, tuve que repetir esa parte de la consagración, utilizando el material adecuado.

 

EL PROPOSITO DE LOS MISTERIOS

En mi libro "La Vida Oculta en la Francmasonería" escribí brevemente sobre el significado de los misterios. Dije allí:

"Los Misterios fueron grandes instituciones públicas sostenidas por el Estado, centros de vida nacional y religiosa a los cuales asistían gentes de las clases superiores en verdaderas multitudes, y donde harían su labor de un modo realmente excepcional, y cuando una persona pasaba rigurosamente por sus grados, en un proceso de muchos años, llegaba a ser lo que hoy llamamos persona de educación y cultura superior, con la adición de que, además del conocimiento de este mundo, tenia una vívida concepción del futuro después de la muerte, del lugar del hombre en el concierto de las cosas, y de este modo, saber lo que es verdaderamente valioso de hacer, y por lo cual se debe vivir.

Así, pues, no debe pensarse que los Misterios eran sociedades secretas, con todos sus asuntos deliberadamente escondidos para el público ordinario. Debe tenerse presente que millares de personas pertenecieron a los grados comunes de los Misterios de Isis. La enseñanza y la preparación de los más internos y más ocultos grados, (como nosotros podríamos Ilamarles) estaban, en verdad, velados para aquellos que no tenían interés, o sea aquellos que no estaban suficientemente avanzados en su evolución, que no eran adecuados para tomar parte en ellos, del mismo modo que en las Universidades modernas hay clases, por ejemplo, en las que se enseñan complicados problemas de Geometría, y que están vedadas a los niños que aún están aprendiendo Aritmética elemental.

Todos en Egipto sabían que existían Misterios, y prácticamente todos sabían que estaban extensamente interesados en la vida después de la muerte y la preparación para ella. Esta enseñanza era impartida a los iniciados en los Misterios bajo solemnes juramentos de secreto, y los resultados de ciertas líneas de conducta en el mundo después de la muerte eran mostrados hasta en sus mínimos detalles. El programa esencial de esta instrucción secreta, estaba envuelto en los rituales de Iniciación', Paso y Elevación, y son estos rituales los que en parte han llegado a nosotros en las ceremonias de la Francmasonería, los cuales están aún protegidos por juramentos secretos como lo eran en aquellas lejanas épocas.

Todas las grandes naciones han tenido sus Misterios, a través de los cuales, los grandes Maestros de la humanidad han instruido a sus pueblos en asuntos importantes, inspirados en la Gran Logia Blanca que, sin distinción apoya por igual a todas las religiones. Entre ellas, los Misterios Egipcios fueron preeminentes entre los pueblos occidentales del Viejo Mundo, no tan solo por su edad verdaderamente inmemorial, sino porque Egipto fue uno de los grandes centros auxiliares de la Logia Blanca. La Gran Fraternidad Blanca tiene sus núcleos directores en el Asia Central, pero, en varias épocas y por diferentes propósitos, ha mantenido Logias subsidiarias en diferentes partes del mundo.

La presencia de este centro secreto perteneciente a la Gran Fraternidad Blanca, estuvo ligado con la grandeza de Egipto a través de las edades. Y, a pesar del hecho de que su existencia no era conocida en el mundo externo, aquella Logia de los verdaderos Misterios, supervisaba todo el esquema de la iniciación egipcia, y la convirtió en el prototipo de los Misterios en todas las demás naciones. Egipto, pues, fue el centro de la iluminación espiritual para todo el mundo occidental, y todos aquellos que buscaban la Gran Iniciación, fueron atraídos hacia él, y este es el hecho que explica la reverencia rendida a los Misterios Egipcios por los griegos cultos en los últimos años.

El centro principal para los trabajos públicos de estos Misterios fue la Gran Pirámide , llamada en el antiguo Egipto "Khut" o lo que es lo mismo: "LA LUZ". Esta Pirámide fue construida basándose en los cálculos más exactos y precisos de la Astronomía y de las Matemáticas de lo que resulta una verdadera llave de piedra que sirvió para abrirnos las puertas de todos los enigmas del Universo. (14)

Los iniciados en los Misterios Egipcios, estuvieron simbólicamente ocupados en la construcción de la Pirámide, del mismo modo que los masones modernos estamos edificando el templo del Rey Salomón, ambas estructuras llevan la intención de ser emblemáticas del proceso constructivo de la Naturaleza. En los pasillos bajo la pirámide, (esas cámaras subterráneas que fueron mencionadas por Herodoto como, contenidas en una isla y alimentadas por un canal proveniente del Nilo, se llevaban a cabo algunas ceremonias de los Misterios. Estos y otros pasillos en y cerca de la gran pirámide, guardan todavía su secreto a los exploradores, aunque pueden ser abiertos "mediante los procedimientos apropiados": las puertas giran sobre pivotes coordinados en un sistema complicado de contrapesos; y serán puestas en movimiento al caminar sobre ciertas partes del piso en un orden determinado y preciso.

 

(14) Véase La Vida Oculta en la Francmasonería, pp. 228-30. (15) Herodoto, Libro II;124.

 

 

Las ceremonias de los Misterios fueron dedicadas también a "retratar" la más alta evolución del hombre, su retorno a la divina fuente de donde provino, por medio del desarrollo de lo más elevado de su naturaleza, que no es tan sólo una consecuencia de las prácticas de meditación y ceremonial, sino también, o más bien, es consecuencia de vivir de acuerdo con los preceptos éticos que le fueron enseñados.

Muchos de nuestros contemporáneos imaginan que conocemos las verdades éticas sin que nos las hayan enseñado, pero eso no es así; aunque ahora nos parezca algo natural, antaño constituyeron descubrimientos o revelaciones, algo semejantes a los pasos del progreso de la ciencia material y los inventos.

Cada grado de los Misterios fue instituido para reflejar una u otra de las grandes Iniciaciones de la Gran Logia Blanca, para que los iniciados que estaban a más bajo nivel, pudieran preparar, en última instancia, para entrar al Sendero de Santidad y de este modo tratar de conseguir la completa unión con Osiris, "La Luz Oculta". Cuando lleguemos a estudiar estos Grados veremos cómo fue graduada esa enseñanza y la forma en que esos iniciados, quienes fueron preparados debidamente, estuvieron capacitados para llegar al conocimiento verdadero que buscaban.

El esquema completo de la iniciación, daba un completo diseño de la evolución espiritual del hombre, y dejaba en manos del candidato, en particular, el dedicarse a poner en práctica las enseñanzas y hacer real en su propia conciencia, aquello que estaba simbolizando en el ritual.

 

LOS GRADOS DE LOS MISTERIOS

Los Misterios de Egipto estaban, como siempre, divididos en dos secciones principales: los Menores y los Mayores.

Los Misterios Menores están, hasta cierto punto, tipificados en lo que hoy conocemos como Primer Grado de la Francmasonería, mientras que los Grandes Misterios eran análogos a lo que hoy llamamos Segundo y Tercer Grados. Más allá de éstos se celebraba una ceremonia que correspondía al grado de Maestro Instalado, en la cual, la sucesión de poderes era protegida y transmitida de tiempo en tiempo, y aún con mayor reserva existían los todavía mayores poderes espirituales que están indicados y aún dados en cierta extensión, en los más altos grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Detrás de todo el sistema de la iniciación masónica, estaba (y está) la Gran Logia Blanca, confiriendo las cinco Grandes Iniciaciones que conducen a la perfección humana y a la plena unión con Dios.

 

LOS MISTERIOS DE ISIS

En los Misterios Menores, al iniciado se le enseñaba lo que hayal otro lado de la muerte, y la ceremonia de la iniciación era un mapa simbólico de aquel mundo intermedio a veces llamado plano astral.

Probablemente Apuleyo se refirió a este grado cuando describió los Misterios de Isis según se celebraban en Grecia durante el Siglo II de nuestra era, a pesar de que cuando los escribió habían caído en considerable decadencia. Después de referirse a varias purificaciones, por las que él pasó, relata algo de lo que sucedió en su propia iniciación:

"Y así que se aproximaba el día en que debía hacerse el sacrificio de la dedicación, y cuando el Sol declinaba y la tarde principiaba a teñir de oro las playas, he aquí que arribaron a todas las costas multitud de sacerdotes, quienes, de acuerdo con sus antiguas costumbres, me ofrecieron muchos regalos y presentes. Y entonces, se les ordenó partir a todos los laicos y a los profanos, y cuando los sacerdotes hubieron puesto sobre mi espalda una clámide nueva, de blanco lino, uno de ellos me tomó de la mano y me llevó hasta el lugar más sagrado y más secreto del templo. Tal vez tú anhelarías, estudioso lector, saber lo que se hizo y se dijo allí, en verdad, yo te lo diría si me fuese permitido y tú lo sabrías si fuera conveniente para tí oírlo, pero tus oídos y mi lengua sufrirán el mismo dolor por nuestra osada curiosidad.

Sin embargo, no atormentaré más tu mente, si por ventura es algo religiosa y dada a sentir devoción, así pues, escucha y cree lo que te digo.

Entenderás que me acerqué al infierno y hasta llegué a las puertas de Proserpina, y que, después de ello me ví arrebatado por fuerzas superiores a través de todos los elementos hasta regresar a mi propio sitio; pero, como a la media noche vi al Sol brillando con todo su esplendor, y del mismo modo vi a los dioses celestiales y a los dioses infernales, ante quienes me presenté y arrodillado los adoré. Lo que te he dicho, debes callarlo, aunque lo hayas oído, sin embargo, es necesario que lo ocultes, y no podrás divulgarlo sin ofensa para la comprensión del profano.

Cuando la mañana llegó y finalizaron las solemnidades, salí Santificado con doce estolas y con un hábito religioso, con los que no me era prohibido hablar considerando que muchas personas me vieron en esos momentos. Después, me ordenaron subiera a un púlpito de madera, que se alzaba a la mitad del Templo ante la figura y representación de la diosa; mis vestiduras eran de lino finísimo cubiertas de bordados con flores; llevaba una preciosa capa pluvial sobre mis hombros, tan larga que arrastraba por el suelo, sobre la cual había varias figuras de bestias bordadas en diversos colores; dragones hindúes, grifos hiperbóreos, a quienes, en forma de pájaros, la otra parte del mundo engendra; los sacerdotes comúnmente llaman estola del Olimpo a este hábito. En mi mano derecha Ilevaba una antorcha encendida, una guirnalda de flores estaba sobre mi cabeza, con hojas de palma blanca que figuraban una especie de rayos, con lo que yo aparecía adornado con resplandores de Sol, como si hubiera sido una imagen; entonces las cortinas se descorrieron, y todo el mundo me circundaba dentro del templo para contemplarme. Después empezaron a solemnizar la fiesta, la navidad de mi sagrada orden, y me ofrecieron suntuosos banquetes y carnes deliciosas; el tercer día también fue celebrado con análogas ceremonias, con una cena religiosa y con toda la asistencia de los Adeptos de la Orden.

            La crónica dice también que durante la ceremonia, Isis dijo:

"Yo soy la naturaleza, progenitora de todas las cosas, la soberana de todos los elementos, la esencial progenie del tiempo".

 

LAS PRUEBAS PRELlMINARES

Los secretos comunicados en los Misterios han sido perfecta y lealmente guardados y no se pueden obtener detalles acerca de ellos, aunque ocasionalmente encontramos sugestiones que nos dan una ligera idea de su carácter. Así, por ejemplo, hay un pintoresco relato acerca de la preparación para ellos dado por Mackey en su Léxico de la Francmasonería el que, aún cuando no parece estar respaldado por los archivos conservados de autores griegos y latinos, contiene sin embargo, algunos fragmentos de verdad. Me tomaré la libertad de compendiarlo:

"Algunos días antes de la iniciación, se esperaba que el candidato guardase una perfecta castidad que se mantuviera dentro de ligera dieta de la cual todo alimento animal quedaba absolutamente excluido, y que se purificara por medio de repetidas abluciones ceremoniales. Cuando la hora llegaba, era conducido, a media  noche, a la boca de una galería de poca altura por donde tenía que arrastrarse y ayudarse con sus manos y rodillas. Inmediatamente después, llegaba a la boca de un pozo por el que el guía le indicaba descender. Si el candidato mostraba la más pequeña duda, era conducido de regreso al mundo externo y nunca más se le volvía a admitir como candidato a la iniciación. Si, a pesar de todo, intentaba descender, el conductor le señalaba una escalera escondida que le permitía bajar con seguridad. Después penetraban a una angosta y serpenteante galería a cuya entrada estaba esta inscripción: "El mortal que viajare por este camino sin vacilar ni volver la cara, será purificado por el fuego, el agua y el aire, y si puede sobreponerse al temor a la muerte, emergerá de las entrañas de la tierra; volverá a la luz y reclamará su derecho de preparar su alma para la recepción de los Misterios de la Gran Diosa Isis".

El guía deja ahora al aspirante, advirtiéndole que muchos peligros le acechan y rodean por doquiera, y lo exhorta a que continúe inconmovible. Pesadas puertas se cierran tras de él haciéndole imposible el regreso. Después pasa a un espacioso corredor, lleno de llamas a través de las cuales tiene que correr a toda velocidad. Cuando él haya pasado por ese flameante horno, llegará a otro pasillo cuyo piso está cubierto con una enorme red de barras de hierro al rojo vivo con muy estrechos espacios entre ellas. Pasada esta dificultad se encuentra con un ancho y rápido canal de agua, que tiene que cruzar a nado. En la orilla encontrará una angosta plataforma de tierra limitada por dos altos muros de latón y en cada uno de ellos una enorme rueda del mismo metal, y más allá de éstas, una puerta de marfil. No encuentra la forma de abrir esta puerta, pero luego descubre dos grandes anillos que coge, con el solo resultado de poner en movimiento las grandes ruedas bronceadas que giran con un ruido ensordecedor y que hacen hundir la plataforma en que él está de pié, dejándolo suspendido de los grandes anillos sobre un abismo aparentemente sin fondo, y del cual surge una helada corriente de aire que soplando sobre la débil llama de su lámpara lo deja en profunda oscuridad. Por unos instantes queda colgado, pero pronto el ruido cesa, la plataforma vuelve a su antigua posición y la puerta de marfil se abre por sí sola. Por ella penetra a un salón brillante menos iluminado donde se encuentra un número de sacerdotes de Isis ataviados con las insignias místicas de sus cargos, que le dan la bienvenida y lo felicitan. En las paredes, él ve varios símbolos de los Misterios egipcios, cuya significación le es explicada en los diferentes grados.

No se pueden garantizar los detalles de tal relato, pero es cierto que severas pruebas más o menos de la naturaleza descrita eran aplicadas a los candidatos de los Misterios Ocultos. Ninguna de estas pruebas era impuesta al hombre que sólo deseaba tomar el curso ordinario de cultura intensiva; él podía pasar a través de los grados Mayores o Menores, sin encontrar nada más formidable que el dedicado, y por largo tiempo continuado estudio y muchas veces ni siquiera llegaba a saber que había otra etapa, (o más bien un número de etapas) que quedaban por completo más allá de aquéllas, y en las cuales él tendría que enfrentarse a peligros astrales de tan seria naturaleza que se consideraba necesario someter al candidato a duras pruebas para conocer su valor y autodominio.

En los días en que comenzaban los Misterios, imágenes vivas eran materializadas por los sacerdotes ante los ojos del candidato para que pudiera ver, por sí mismo, lo que hay del otro lado de la muerte. Años más tarde, cuando había menos conocimiento entre los Hierofantes, se utilizaban complicados aditamentos mecánicos, para representarle las realidades del mundo astral tanto como era posible, con tales recursos. Posteriormente los puntos característicos de estas imágenes fueron reproducidos en un sistema de ceremonias simbólicas, cuyo principal esquema nos ha llegado hoy en la ceremonia de la iniciación en la Masonería, aunque en algunas Obediencias solamente queda un mero vestigio del procedimiento original.

 

EL LENGUAJE DE LOS MISTERIOS

Además de la enseñanza sobre la vida después de la muerte, que fue elaborada a partir de incontables historias acerca de individuos imaginarios, mostrando los resultados en el plano astral, de ciertos modos de obrar durante la vida, se impartiría un curso escogido de educación a los iniciados del Primer Grado, educación que contenía lo que los masones llamamos las Siete ciencias y artes liberales, a saber: Gramática, Lógica, Retórica, Aritmética, Geometría, Música y Astronomía. Por Gramática los egipcios entendían la sagrada escritura jeroglífica de los sacerdotes, que era enseñada a todos los iniciados en los Misterios, pero que también simbolizaba una especie de lenguaje secreto, un modo de hablar peculiar del sacerdocio. En el lenguaje secreto de los Misterios, no era común que se emplearan diferentes palabras, sino que las palabras comunes tenían un significado diferente.

Quienes han estudiado las traducciones de los textos egipcios habrán notado la diversidad de las versiones en los diferentes investigadores; en ocasiones yo me he preguntado si esto se deberá de algún modo a aquel sistema de dobles significados.

En el antiguo Egipto podíamos hablar acerca de los secretos de la vida oculta frente a las muchedumbres, ocultándoles, a pesar de ello, lo que queríamos decir, y hacíamos uso de un extenso vocabulario de estas palabras tan significativas; de modo que toda una conversación bien podía sostenerse aparentemente sobre asuntos cotidianos, pero en realidad versando sobre los secretos de los Misterios. Mucha instrucción fue dada por este medio; una conferencia o un discurso podía darse públicamente por uno de los sacerdotes, teniendo dos significados completamente diferentes; uno de ellos ético y cuya intención era ayudar a las gentes no iniciadas y el otro, esotérico para los estudiantes de los Misterios. La leyenda de que la Masonería posee un lenguaje un universal conocido tan sólo por los miembros de la fraternidad que es tan sólo un eco tradicional de este antiguo y secreto idioma.

El idioma secreto de los Iniciados era también usado en inscripciones, del mismo modo en los jeroglíficos pintados en las paredes que en papiros, muchas de estas inscripciones que hablan de las victorias de algún gran Faraón, podían ser leídas con un sentido oculto, y entonces tenían instrucción espiritual para aquellos que habían aprendido el significado real. Esto es muy cierto en relación con "El Libro de los Muertos" el cual, al ser traducido al inglés por eruditos modernos, a menudo resulta ser ininteligible y, a veces, hasta grotesco. Sin embargo, en la interpretación de ese libro enseñada en los Misterios, esos mismos textos están llenos de iluminación interna y contienen nutrida información sobre las realidades de la vida y la muerte.

Tal vez es necesario repetir que en todo esto no había deseo por parte del sacerdocio de confundir a la gente; su idea era simplemente impartir una instrucción graduada de acuerdo con las necesidades de quienes escuchaban, y de evitar que importantes secretos pasaran a aquellos que no estaban preparados para recibirlos. Fue por esta misma razón que los arreglos del interior de la Gran Pirámide eran confusos. Algunos de los pasajes no eran usados del todo en el proceso de la iniciación, pues el auténtico pasaje era asequible de otro modo completamente diferente.

 

LA DUALIDAD DE CADA GRADO

Los Misterios Menores comunes (que pueden ser llamados el Primer Grado), estaban abiertos prácticamente a todos aquellos que solicitaran su ingreso, siempre que fueran de una vida intachable y una inteligencia suficientemente razonable, que fueran libres y que los informes obtenidos sobre su solicitud hubieran sido favorables. Siguiendo el curso natural, los iniciados pasaran a los Grandes Misterios (Segundo y Tercer grados) pero en cada uno de ellos había también Misterios ocultos como ya lo he mencionado al referirme a las pruebas preliminares.

 

 

LOS MISTERIOS INTERNOS DE ISIS

Dentro y detrás de los Misterios externos de Isis, había círculos internos de estudiantes cuidadosamente escogidos por los sacerdotes, cuya existencia era guardada en el más absoluto secreto, aún para la mayoría de los mismos iniciados. En esos círculos se impartía, prácticamente, la enseñanza oculta que capacitaba a los adeptos a despertar y adiestrar sus facultades internas, y de este modo poder estudiar, de primera mano, las condiciones del plano astral, y así, conocer por sí mismo lo que era especulativo para la mayoría de los Hermanos. Fue solamente en estos círculos que las severas pruebas que hemos descrito parcialmente eran obligatorias para el candidato, quien era definitivamente preparado por medio de una instrucción individual y personal para los Mayores y más Sagrados Misterios que quedaban detrás de todo el bosquejo iniciático egipcio.

Se exigía que el candidato para estas pruebas internas, después de un baño preliminar, (del que se deriva la idea del bautismo cristiano), se ataviara con una bata blanca, emblemática de la pureza que de él se esperaba, antes de ser llevado a la presencia de un cónclave de sacerdotes iniciados que estaban en una especie de bóveda o caverna. El candidato era primero formalmente probado en cuanto a su desarrollo de la facultad de clarividente en la cual habla sido previamente instruído, y se le habla enseñado a despertar; para este propósito, el candidato tenía que leer una inscripción grabada sobre un escudo de bronce, cuyo lado en blanco era el que se presentaba a su vista física. Después se le dejaba a solas guardando una especie de vigilia, algunos mantras o palabras de poderes superiores le habían sido enseñadas, con las que se suponía obtener el control sobre ciertas clases de entidades; y durante esa vigilia, varias apariciones eran proyectadas ante él, algunas de ellas verdaderamente terroríficas, mientras otras eran de una naturaleza seductora, con el fin de mostrar a los iniciadores si el valor del candidato y su sangre fría estaban bajo un control perfecto.

El candidato ahuyentaba de su vista esas proyecciones por medio de las señales y palabras adecuadas para cada caso, pero al final, todas se combinan y caían sobre él al mismo tiempo, y en este final esfuerzo, era instruido para hacer uso de la más alta palabra de poder, mediante la cual es posible vencer el más terrible de los males. Un curso de instrucción sobre estas líneas eran presentados a los candidatos que los sacerdotes juzgaban dignos, de manera que, al final de su adiestramiento, se encontraban completamente versados en el conocimiento del mundo astral y capaces de manejar libremente sus poderes en absoluta conciencia.

 

LOS M ISTERIOS DE SERAPIS

El Segundo Grado de los Misterios egipcios correspondía aproximadamente a nuestro Grado de Compañero Masón. Tales Misterios fueron denominados Misterios Mayores, y posteriormente Misterios de Serapis. Apuleyo no nos ofrece nada en cuanto a descripción más allá del hecho en Si de que él pasó el Grado. La instrucción en los Misterios Mayores era llevada más lejos y más profundamente en cuanto a ciencia y filosofía; un curso más avanzado de adiestramiento intelectual era puesto al alcance de los estudiantes, al cual bien podríamos llamar investigación en el seno de "las sendas ocultas de la naturaleza y de la Ciencia". Al mismo tiempo el estudio de la vida después de la muerte fue extendido hasta incluir el mundo-cielo hacia cuyo interior todos deben ir, para recibir un salario por las buenas obras hechas en la Tierra; mucho de este más hondo conocimiento del plano mental era enseñado en los Misterios Mayores, de igual manera que los hechos de la vida astral habían sido enseñados en el Primer Grado, o sea, por medio de la representación y el drama. El propósito de los Misterios de Serapis en la vida individual del iniciado era el control de la mente y el adiestramiento del cuerpo mental; y los poderes sacramentales invocados por el ceremonial tenían como objetivo el aceleramiento de dicho desarrollo mental.

 

EL GRADO OCULTO DE SERAPIS

Detrás de los Misterios externos, en este Grado había también círculos secretos, totalmente desconocidos para aquellos que no habían pasado la labor oculta del Primer Grado; en éstos, se impartía, instrucción práctica sobre el desarrollo del cuerpo mental, y el método de despertar la visión certera en el plano mental, para que el estudiante quedara capacitado para verificar por sí mismo las enseñanzas de los sacerdotes.

En conexión con este Grado pudiera ser de interés mencionar que en el templo de Philae se representa el cuerpo de Osiris con plantas de maíz saliendo del mismo, a las cuales un sacerdote riega con una vasija que trae en su mano. Una inscripción explica que "esta es la forma de Aquel a quien no debemos poner ningún nombre. Osiris de los Misterios, quien brotó de las aguas que regresan",  este simbolismo se refiere, entre otras cosas, al aceleramiento de la vida interna en respuesta al poder derramado desde lo alto. El signo del Grado es a menudo hallado en pinturas egipcias y es exactamente el mismo que está en uso en la masonería de hoy. Como en el Primer Grado, se empleaba un promedio de siete años en los Misterios de Serapis, al final de los cuales los candidatos que habían pasado un examen minucioso y habían satisfecho a los Hierofantes de que estaban preparados para una superior enseñanza, podían pasar al Tercer Grado.

 

LOS MISTERIOS DE OSIRIS

El Tercer Grado era llamado en Egipto los Misterios de Osiris; corresponde al Grado de M. M. de nuestro moderno sistema masónico. Apuleyo describe a Osiris como: "El más poderoso Dios de los dioses mayores, el más elevado de los mayores". En el ritual egipcio, que era más completo e impresionante que la tradicional historia conservada en la Masonería moderna, el candidato tenía que pasar a través de una representación simbólica del sufrimiento, muerte y resurrección de Osiris, la cual incluía experiencia de este dios entre la muerte y la resurrección, cuando él entró al mundo de Amenta, y se convirtió en juez de los muertos, quien debía decidir cuánta felicidad le correspondía a cada alma, y regresar, para encarnación terrestre, a las que necesitaban un desarrollo humano de mayor alcance. La leyenda de la muerte y resurrección de Osiris era bien conocida de todos en Egipto, profanos o iniciados, y había grandes ceremonias públicas, correspondientes a las de nuestro viernes de Dolores y Día de Pascua en países católicos, cuando estos eventos místicos eran celebrados con el máximo esplendor y con la cordial devoción de toda la gente.

 

La historia de Osiris no se encuentra en ningún lado en una forma conexa con la literatura egipcia, sino en textos referentes a todos los períodos de su vida; el calvario, muerte y resurrección son aceptados como hechos universalmente admitidos. Tal parece que en aquellos lejanos tiempos no estaba permitido hablar de la tradición en ningún detalle, al menos a extranjeros, pues Herodoto dice:

También en Sais existe la tumba de Aquel a quien no creo sea piadoso nombrar en conexión con tal asunto, la cual está en el templo de Atena (Isis) atrás de la morada de la diosa, extendiéndose a lo largo de todo el muro del mismo; y en el sagrado recinto se yerguen grandes obeliscos de piedra, y hecho casi en forma de círculo, siendo en proporciones, según me pareció, igual al que es llamado" Estanque redondo" en Delos. Sobre este lago ellos ejecutan, por la noche, la representación de Sus sufrimientos, y a esto los egipcios llaman Misterios. Sé más completamente en detalle cómo se llevan a cabo, pero dejaré esto sin decirlo.

Diodoro escribe con igual resultado:

En días remotos, según tradición, recibida, los sacerdotes conservaban como un secreto la manera de la muerte de Osiris, pero en tiempos posteriores se llegó a saber debido a la indiscreción de algunos, que aquello que había estado oculto en silencio entre unos cuantos era expresado en el extranjero entre muchos

 

LA LEYENDA DE OSIRIS

El mejor relato exotérico de la leyenda fue conservado para nosotros por Plutarco, en su tratado De Isis y Osiris, escrito en griego, allá, a mediados del primer siglo de nuestra era, una vasta porción que ha quedado respaldada por los textos de jeroglíficos egipcios que han sido descifrados por los investigadores. Puede resumirse así:

Osiris fue un sabio rey de Egipto, que se dedicó a civilizar a la gente y a redimirla de su anterior estado de barbarie. Les enseñó el cultivo de la tierra, les dio una legislación y los instruyó en la veneración a los Dioses. Cuando vio que su país era próspero, se dedicó a enseñar a las otras naciones del mundo. Durante su ausencia Egipto fue tan bien gobernado por su esposa, Isis, que su envidioso hermano Tifón (Set), la personificación del mal, igual que Osiris era la personificación del bien, no pudo hacer mella en su reino; sin embargo, al retorno de Osiris a Egipto, Tifón urdió una conspiración contra él, persuadiendo a otras setenta y dos personas que se le unieran, junto con una cierta Reina de Etiopía llamada Aso, quien por coincidencia estaba en Egipto en esos días. El mandó un hermoso sarcófago de exactamente las mismas medidas, y introdujo en medio de su sala de banquetes cuando Osiris estaba presente como invitado, y en tono de broma prometió obsequiarlo a cualquiera cuyo cuerpo cupiera en él.

Todos los presentes en la fiesta lo probaron, pero ya que la caja no le había quedado bien a ninguno, Osiris, que era el último, se acostó en ella, e inmediatamente los conspiradores la cerraron, la amarraron bien, y luego de haberla sellado con plomo, la arrojaron al Nilo. El asesinato de Osiris, se dice, tuvo lugar el decimoséptimo día del mes Athyr (Hathor), estando el Sol en .el signo de Escorpión, y Osiris en el vigésimo octavo año de su reinado, o bien de su vida. (Se notará que esta fecha marca el comienzo del Invierno, cuando el Sol es místicamente asesinado por las fuerzas de la oscuridad; y fue en esta fecha, correspondiente al festival de Todos los Santos en la Iglesia Cristiana, cuando el pueblo de Egipto tuvo luto por la muerte de Osiris, al igual que nosotros nos enlutamos el Viernes de Dolores, por la muerte del cuerpo de Jesús en tal fecha).

La noticia de la tragedia llegó a Isis en Copos, ella cortó un rizo de su cabellera, se vistió de luto y salió en busca del cuerpo de Osiris. Investigó que el sarcófago había sido arrastrado por el mar hasta Byblos –no el Byblos de Siria, sino los lodazales del Delta, donde crece el papiro- y que había sido interceptado por un árbol de tamarisco, el cual habla crecido tanto rodeando el sarcófago que ya lo ocultaba totalmente; y que además el Rey del país, maravillado por su descomunal tamaño, lo habla cortado para convertirlo en pilar para que sostuviera el techo de su palacio. Isis fue a Byblos y trabajó como aya de uno de sus hijos del Rey. Noche a noche ponía al niño en el fuego para que sus partes mortales se consumieran, y luego, ella se convertía en golondrina, y lamentaba la pérdida de su esposo. Pero la Reina, por casualidad, vio al niño en llamas y gritó aterrorizada, quitándole así la oportunidad de la inmortalidad, que de otra manera le hubiera sido conferida. La diosa se identificó y pidió el pilar que soportaba el techo, lo cual, al serie concedido, le permitió sacar el ataúd que contenía el cuerpo de Osiris y se lo llevó de regreso a Egipto, escondiéndolo en un lugar secreto mientras buscaba a su hijo, Horus. Mas, Tifón, por infortunada coincidencia, encontró el sarcófago al cazar bajo la luz de la Luna, y reconociendo el cuerpo como el de Osiris, lo destrozó en catorce pedazos, esparciéndolos en el campo. Cuando lo supo Isis, hizo un bote de papiro y se dedicó a encontrar los fragmentos del cuerpo. Osiris retornó del otro mundo y se le apareció a su hijo Horus, dándole instrucciones de combatir a Tifón. La batalla duró muchos días, a la larga, Horus venció. Finalmente Osiris se convirtió en rey del bajo mundo y juez de los muertos.

Esta leyenda, como nuestra historia tradicional, ha variado por las materializantes influencias de aquellos que no entendieron; pues no hay una clara mención de una resurrección en el relato de Plutarco, sino simplemente un vago regreso de los muertos. Esto representa, sin embargo, una muy tardía versión de la tradición, versión que está materializada y desfigurada más allá de todo reconocimiento; y en los Misterios de Osiris la leyenda estuvo más de acuerdo con los hechos reales del mundo espiritual. Aún en las inscripciones egipcias que han sido descifradas, existen claras indicaciones de la resurrección. El principal apunte de la leyenda verdadera fue la muerte de Osiris a manos de Set; la fragmentación de su cuerpo en dos veces siete partes, representando el brote de los siete rayos, o tipos de manifestación consecuentes del descenso del Logos a la materia; la búsqueda de Isis y el hallazgo de las varias porciones del cuerpo; la reconstrucción y final resurgir de Osiris por medio del tercero de tres sucesivos intentos hacia la triunfante inmortalidad y resurrección eterna.

También fue en esta etapa cuando la función de Osiris como juez de los muertos se estudió; y la viñeta en el papiro del Ani, del juicio de Osiris, así como el colocar en la balanza el corazón de Ani contra la pluma de la verdad, representa el enjuiciamiento del alma por los Señores del Karma. Si el alma estaba purísima se le dejaba el paso hacia la inmortalidad; si no decía la verdad era mandada al monstruo Amemit, "el devorador" y era tragada otra vez en el cielo de generación, para reencarnar de nuevo sobre la Tierra en otro cuerpo. Aunque estos símbolos y leyendas eran conocidos en el mundo entero, su verdadero significado interno era explicado solamente a los iniciados del Tercer Grado.

La historia de Osiris, al igual que la de Mithra y los demás dioses solares (entre los cuales algunos autores incluyen aún a Cristo mismo), es a menudo considerada simplemente como una apoteosis de los procesos de la Naturaleza, bien conocidos por un pueblo agrícola. Así es como Plutarco dice que Osiris era también tomado como Nilus, el río Nilo; Isis como la Tierra de Egipto, periódicamente fertilizada por las avenidas de aquél, o sea, sus inundaciones.  Astronómicamente, Osiris era el Sol, Isis la Luna y Tifón la oscuridad y el Invierno, quien al triunfar destruía los poderes fertilizantes del Sol, impidiendo que éste diera su vida al mundo. Es la historia universal del dios Sol quien después de una lucha por la existencia y el desarrollo de su poder al principio del año, al fin se yergue en triunfo en el alto cielo o cenit de su gloria, y aplica su vida a todas las criaturas, madurando el maíz y la uva, solamente para dar lugar una vez más, al avance del Invierno.

El Sol en los cielos, como la vida total del mundo, tiene como plan este ciclo de muerte y resurrección; y la vida pequeña en la semilla sigue un proceso similar; germina y llega al fruto, que es cosechado y sacrificado para la nutrición del hombre y otras criaturas; pero así como Tifón no destruyó total mente a Osiris, sino que dejó los fragmentos de su cuerpo por medio de los cuales su vida fue posteriormente renovada, así el hombre no se come todo el maíz, sino que conserva una parte para sembrarla de manera que reincide el proceso de vida. El hombre, a su vez, crece a través del mismo ciclo de cambios: niñez, madurez y vejez; y tampoco él escapa del sacrificio que caracteriza a toda vida, mas renace una vez y otra vez, conforme a su ciclo de reencarnaciones.

La historia de la semilla es como la del hombre ordinario, mas la historia del Sol es como la del hombre que se está haciendo divino. En los Misterios egipcios lo llamaron osirificado, y los místicos cristianos se refieren a él como unificándose con Cristo, como cuando San Pablo habló a sus adeptos como "Pequeños míos, de quienes sufro las torturas del parto una y otra vez, hasta que Cristo quede formado en ustedes". (Gálatas; 4, 19.) Lo que distingue al sacrificio divino de los sacrificios terrestres es que es voluntario. Es por esto que siempre se proclamó que el método humano para alcanzar la divinidad es la ausencia de egoísmo y el sacrificio personal en favor de los demás; y toda la historia de Cristo y de Osiris no es más que un breviario de lo más saliente y un ejemplo de cómo ese sacrificio puede ser expresado en términos de vida humana sobre la tierra, al igual que lo es en los cielos.

Las investigaciones del iniciado en los Misterios de Osiris eran extendidas aún más allá, hasta incluir la verdadera morada del hombre, esa tan elevada sección del mundo mental o celeste en la cual el ego funciona en su cuerpo causal; y, al mismo tiempo, la ceremonia de la elevación era explicada, en muchos estratos de interpretación, como el descenso del Logos a la materia. Su muerte y entierro místicos, y su elevación de nuevo al reino que no tiene fin; y también como el descenso personal del alma hasta los cuerpos, su resurrección de la muerte, en vida, de los mundos inferiores de la forma, y su reencarnación sobre la tierra una vez más.

Los signos de los Misterios de Osiris eran casi los mismos como ahora los tenemos, aunque los signos reconocimiento y de orden eran los que se usaban en los trabajos escoceses y americanos; pero las palabras eran diferentes, siendo mucho más positivas en carácter. Los tocamientos, marchas y baterías eran idénticos a los que usamos ahora, y el de saludo ha quedado también sin cambio.

 

LOS MISTERIOS INTERNOS DE OSIRIS

Había también un círculo interno en el seno de este Grado, en el cual la instrucción práctica era llevada hasta lo más elevado del plano mental, para que el Iniciado, perfectamente adiestrado en los Misterios de Osiris, adquiera plena conciencia de su ego, más allá de las limitaciones de la vida personal única, que es todo lo que la mayoría de gente conoce.

 

 

 

 

EL PUESTO DEL MAESTRO

 

Más allá del Tercer Grado las varias líneas de progreso en los Misterios se bifurcaban. Había cargos en las Logias, que se extendían durante muchos años, dejando el fruto de un espléndido adiestramiento a quienes lo ejercían. Cada oficial en una Logia tiene su  propio trabajo especial que desempeñar, su peculiar aspecto de la Deidad que manifestar, su propio poder sacramental que transmitir a la Logia de la que forma parte; el curso de adiestramiento pasando por puestos sucesivos era y es, por lo tanto, de inestimable valía para adquirir un desenvolvimiento de carácter que cubra todas las fases necesarias. En la cúspide del antiguo sistema masónico, existía el grado de Maestro Instalado, que daba muchísimo más pleno poder que el que había sido conferido aún en los Misterios de Osiris, y que capacitaba al Maestro para llegar a ser hierofante de los Misterios a su vez, pudiendo instruir y adelantar a sus HH en la secreta sabiduría de Egipto. En casos comunes esta espléndida posición era ganada solamente cuando ya se había entrado en años, y en el tiempo que el Maestro había dirigido su Logia había llegado a adquirir el más valioso entrenamiento que bien podría la más valiosa experiencia que se permitía avanzar el curso de su evolución mucho más de lo que lo harían varias vidas ordinarias.

La misma sucesión nos ha sido transmitida hasta hoy dentro de la Masonería, y todo Maestro Instalado está en posesión del poder de los sacerdotes egipcios de la antigüedad; si bien es cierto que si también poseyera el conocimiento de los sacerdotes egipcios, podría hacer muchísimo mejor uso de ese poder.

 

LOS GRADOS SUPERIORES DE LOS MISTERIOS

Más allá de la enseñanza y adiestramiento proporcionados por los Misterios, clasificados en los tres grados ya considerados, los hierofantes también tomaban por su cuenta instruir y guiar a los aspirantes que habían demostrado ser aptos para ir aún más adelante.

No podemos decir que hubiera en Egipto algunos grados organizados más allá del tercero, el de Osiris, pero sí que había enseñanza individual que conducía a la adquisición de todavía mayores poderes, y a la formación de eslabones con seres de los más elevados niveles.

Los más altos grados del Antiguo y Aceptado Rito Escocés de nuestros días (los cuales quizá fueron establecidos allá por el Siglo XVIII, cuando se formó el Rito de la Perfección) reflejan en cierto límite estas más avanzadas líneas de progreso que existieron en Egipto. Pudiéramos, a partir del breve repaso a continuación, clasificados como están expresados en nuestra masonería Roja, Negra y Blanca.

 

MASONERIA ROJA EN LOS MISTERIOS

Para aquellos Maestros Masones que, según la opinión de los sacerdotes en funciones, prometían, se fundó lo que ahora llamamos la Masonería Roja y la enseñanza que ahora está incluida en nuestro Real Arco y grados relativos, culminando en la espléndida investigación (búsqueda) de los Caballeros de la Rosa Cruz acerca del mundo perdido, la verdadera divinidad del hombre.

En la enseñanza simbólica correspondiente a nuestro grado del Sagrado Real Arco, se le enseñaba al aspirante a deshacerse, en los niveles de su conciencia, de todos los velos que aún obstruían su visión de la realidad, y luego, en poder de esa visión, reconocer por sí mismo la Luz Oculta en todas las formas, sin importar qué tan hondamente pudiera estar enterrada y escondida para los ojos físicos. Esto era tipificado como un viaje hacia arriba, durante el cual se cruzaban cuatro velos, y luego por una pesquisa hacia abajo en busca de una bóveda escondida, profundamente enterrada en el suelo, en la cual estaba simbolizado el nombre de Dios.

El propósito central de esta etapa era un positivo darse cuenta, en la conciencia, de que los muchos son Uno. Era más o menos sabido entre los no iniciados del mundo de afuera que todas las extrañas deidades de Egipto eran en realidad solamente manifestaciones de Una, mas, con toda probabilidad ellos no se dieron cuenta del hecho de la unidad, con absoluta claridad. En lo que correspondía al Real Arco en Egipto, encontramos que Dios era inmanente, en todas las cosas y había descendido hasta lo mínimo en lo que pudiera llegar a existir. Los poderes conferidos en esta etapa capacitaban al candidato a darse cuenta de esta gran verdad, con alguna profundidad, y cierta expansión de conciencia le era dada para apresurar el desarrollo del principio institucional interno, y de esta manera se le ayudaba a reconocer la divinidad en los demás.

Había un considerable intervalo entre esta etapa y la siguiente, durante el cual el candidato estaba recibiendo instrucción de los sacerdotes y practicando la meditación acerca de lo que había aprendido. Gradualmente se llegaba a dar cuenta de que, aunque había encontrado el Divino Nombre, y había tenido contacto él mismo con la Luz Oculta de Dios, se abría ante él un más profundo campo de investigación en el que llegaría más hondo dentro de la conciencia y el ser de la Deidad. Era entonces cuando iniciaba su segunda gran búsqueda, que lo llevaba por numerosas etapas, durante las cuales, diferentes atributos de la Deidad eran estudiados y hasta cierto punto comprendidos, hasta que culminaba en la magnificiente iluminación otorgada en lo que hoy llamamos el grado décimo octavo, el de Soberano Príncipe de la Rosa Cruz del Aquí. El candidato entonces encontraba al Amor divino reinando en su propio corazón y en el de sus HH.

 

También sabía que Dios había descendido y compartido nuestra más baja naturaleza a fin de que pudiéramos ascender a compartir con El Su verdadera naturaleza.

Este eslabón de contacto se hace todavía para los HH de la Rosa Cruz, y cada uno debe llegar a ser, por dondequiera que vaya, centro radiante de ese amor, olvidándose de sí mismo al máximo en aras de los demás. Los esplendentes y purpúreos Ángeles de la Cruz Rosada, que ahora asisten a nuestros Soberanos Capítulos, y derraman a través de ellos la plenitud de su amor con miras al auxilio del mundo, eran también conocidos en el antiguo Egipto, y estaban conectados con los Soberanos Príncipes y con sus altos principios, para que su seráfico amor también estuviera a la mano para distribuirlo en bendición. El candidato era confiado a ellos, como sus guardianes, y tenía que darse cuenta de su unidad con los Ángeles, así como con sus HH.

A estas alturas, la intuición o buddhi en el candidato, esa oculta sabiduría que es Horus o el Cristo morando en el hombre, era inmensamente acelerada y excitada, para que el candidato llegara a ser, hasta cierta medida, una manifestación del amor eterno que a últimas fechas fue llamado el Cristo, y así quedaba capacitado para trabajar sobre la naturaleza emocional, que es un reflejo parcial de ese amor en la materia del mundo astral, como para elevar en poder de amor a alturas a las que nunca antes había llegado. Ahora se convertía en verdadero sacerdote, capaz de hacer bajar y esparcir el amor divino para auxiliar al mundo. Un todavía más elevado grado de ese extraordinario poder capacitaba al H. para conferir este expansión de conciencia y transmitir estos espléndidos eslabones de contacto a los demás. Es este el poder reservado en nuestros Soberanos Capítulos al Sapo… Maest… y a los que han pasado el Trono en el grado Rosa Cruz.

 

MASONERIA NEGRA EN LOS MISTERIOS

Pocos de nuestros HH. egipcios parecen haber pasado más allá de la Rosa Cruz, pues solamente unos cuantos necesitaban algo más que la espléndida revelación del morador interno, el Amor de Dios, que ellos recibían en lo que llamamos el Grado Décimo octavo. Mas para esos pocos que sentían que aún había más que aprender acerca de la naturaleza de Dios, y que con ansia deseaban comprender el significado del mal y el sufrimiento, y su relación con el plan divino, existía el prototipo de nuestra Masonería Negra, la enseñanza y progreso comprendidos en nuestros grados del decimonono al trigésimo. Esta sección de los Misterios se ocupaba especialmente del karma en acción, en sus diferentes aspectos, estudiado como ley de retribución, desde cierto punto de vista, oscuro y terrible. Este es el meollo de la verdad que está detrás de los elementos de venganza en el grado de Caballero Kadosch. Los aspectos oscuros del karma están en gran parte conectados con la ignorancia humana sobre la naturaleza de Dios y la confusión respecto a las muchas formas en las que El Se revela, y de este modo los signos del grado 30 albergan el corazón de la filosofía kármica. Tal grado no sería plena y válidamente conferido a menos que éstos signos fueran debidamente comunicados, ya que expresan el significado y propósitos internos del karma.

En la antigua instrucción correspondiente a este grupo de grados se enseñaba que lo que se siembra se cosecha, si se siembra el mal, el resultado será doloroso para el que lo sembró. También se estudiaba el karma de naciones y razas y las modalidades de acción de la ley kármica en diferentes planos era investigada por medio de la visión interna, y mostrada al estudiante. El total de lo que hoy llamamos Masonería Negra conducía a una explicación del karma como justicia divina, la cual ha sido preservada para nosotros en la sombra de lo que ahora es el grado 31, el de Gran Inspector Comandante Inquisidor, cuyo símbolo es una balanza. En Egipto, ésta era tomada como emblema del perfecto equilibrio de la justicia divina; el aspirante aprendía que todo el mal y el horror asociados con el karma en acción si estaba basado en la justicia perfecta, aunque haya aparecido como mal ante la pequeña visión del profano.

Así es que el primer período de la elevada instrucción, el de la Rosa -Cruz o Masonería Roja, estaba dedicado al conocimiento del bien, en tanto que el segundo, el de Kadosch o Masonería Negra, estaba dedicado al conocimiento del mal. Luego, en los primeros pasos de lo que llamamos Masonería Blanca, coronando toda la gloriosa estructura, el candidato aprendía a ver la básica justicia de ese eterno Dios, Amon Ra, que lo mismo está detrás del bien como del mal. En días remotos, antes del kali yuga, en el que el mal predomina sobre el bien, los Caballeros Kadosch vestían de amarillo en vez de negro, para su oficio.

Nuestro grado 30 conecta el Caballero Kadosch con la rama directriz más bien que con la instructora de la Gran Jerarquía; el Caballero debe convertirse en centro radiante de energía perenne, la cual es para darle fuerza para sobreponerse al mal y para hacer de él un auténtico poder en el lado del bien. El color prevaleciente de la influencia es un azul eléctrico (el del Rayo Primero totalmente diferente del azul de las Logias Azules o Simbólicas) orlado con oro, aunque sin ahogar el rosa del grado 18. Existen también, asociados con el grado, grandes Ángeles azules del Primer Rayo, que prestan su fuerza al Caballero, en forma parecida a los Ángeles púrpura auxiliando a los Excelentes y Perfectos C... C… de la Rosa Cruz. Un nivel más elevado de la misma energía se transmite a lo que hoy debiéramos llamar el Trono del Comandante Soberano, quien tiene la capacidad de transmitir la gracia sacramental del grado a los demás.

 

MASONERIA BLANCA EN LOS MISTERIOS

El más elevado y último de los grandes poderes sacramentales de los Misterios que nos han sido transmitidos es el que se confiere en el grado 33, el de Soberano Gran Inspector General. En el antiguo Egipto, había sólo tres que ostentaban el equivalente de ese grado supremo, el Faraón y otros dos, formando con él un triángulo interno, que era el corazón de todo el sistema de los Misterios, y el canal hacia ellos, de la Luz Oculta proveniente de la Logia Blanca detrás. Los tres eran altos Iniciados de la Gran Hermandad Blanca, y el Faraón poseía un nivel aún más elevado de poder que el usualmente otorgado en el grado 33, el de Soberano Ungido y Coronado.

Se puede decir que los HH. de esta alta Orden habían pasado de una concepción de la justicia divina a la certeza de conocimiento y a la plenitud de la gloria divina en la Luz Oculta. El grado 33 conecta al Soberano Gran Inspector General con el Poderoso Rey Espiritual del Mundo -el Poderoso Adepto que está a la cabeza de la Gran Logia Blanca, y en cuyas fuertes manos están los destinos de la Tierra-, y despierta los poderes del triple espíritu hasta donde pueden ser despertados en la actualidad. El acto de conferir el grado era y es una grandiosa experiencia cuando se mira con la vista interna, ya que el Hierofante de los Misterios (quien en estos días modernos es el G.. M. . de Ger. .), se sitúa arriba o junto al Iniciador en esa extensión de Su conciencia que es llamada Angel de la Presencia.

 

En el caso de que quien recibe el grado sea ya un Iniciado, la Estrella (llamada en Egipto la Estrella de Horus) que marca la aprobación del Iniciador único, una vez más flamea por sobre él con toda su gloria; en tanto, que en cualquier caso los dos grandiosos ángeles blancos del rito entregan su centelleante esplendor proveniente de sitios celestiales, y se muestran descendiendo al nivel etéreo para poder dar su bendición al candidato.

El Hierofante ejecuta las conexiones reales tanto consigo mismo como con el manantial del poder separado para el trabajo de la Hermandad Masónica, y a través de él mismo, con el Poderoso Rey cuyo representante es El, en tanto que los grandiosos Ángeles blancos de la Orden, de por vida quedan como guardianes del H. El tiene en la mano derecha una aura de luz blanca brillante con dorado, y representa a Osiris, el Sol y la vida, el aspecto positivo de la Deidad; ella, en la mano izquierda tiene un aura de luz semejante, veteada de plata y representa a Isis, la Luna y la verdad, el aspecto femenino o negativo de la gloria divina. El poder de ellos es austero y espléndido, y da fuerza para actuar con decisión, certeza, valor y perseverancia en el plano físico; pertenecen a los órdenes cósmicos de Ángeles, los cuales son comunes a otros sistemas solares ajenos del nuestro, y sus centros de conciencia permanentes están en el plano intuitivo, aunque sus formas puedan ser vistas siempre, pendiendo sobre la cabeza del iniciado de este grado en el nivel mental elevado. Debe recordarse que en realidad no existe sexo en estos grandiosos Ángeles, y sin embargo, uno de ellos es preponderantemente masculino en apariencia, y el otro preponderantemente femenino.

Cuando ellos lo consideran adecuado, se materializan mental y astralmente --como en las mayores ceremonias en la Logia-- y están siempre listos para otorgar

su bendición a cualquier hora que sea invocada. Son inseparablemente uno con el Soberano Gran Inspector General, conectados a su yo elevado, para nunca desertar, a no ser que por indignidad él los abandone primero y los aleje. Los símbolos del Sol y la Luna se ven hoy día en los guanteletes del Soberano Gran Inspector General, y hacen referencia a estos poderes angélicos en los mundos internos.

Los poderes asociados con el grado 33 parecen haber sido ligeramente modificados desde los tiempos antiguos de Egipto. Los grandiosos Ángeles blancos parecían ser más austeros y más radamantinos en el antiguo Egipto; los que ahora pertenecen al grado, en cierto modo son más suaves, si bien su poder no es menos espléndido. Esta etapa combinaba el maravilloso amor de Horus, el Hijo, con la inefable vida y fuerza de Osiris, el divino Padre, e Iris la madre eterna del mundo; y esta unión del amor con la fuerza es todavía su más sobresaliente característica.

Confiere, a los que se acogen a su influencia, poder similar y sólo un poco abajo del de la primera gran Iniciación, y aquellos que poseen el grado 33 debieran con firmeza perfeccionarse para aquel paso a la mayor brevedad. En los grandiosos tiempos de los Misterios, en realidad esta etapa era accesible tan solo a los Iniciados, y creemos que así debiera hacerse ahora, de igual manera sería conveniente que el maravilloso don del episcopado debiera ser conferido solamente a miembros de la Gran Hermandad Blanca. El poder del grado, al operar, se presenta en un aura de brillante blanco y oro, envolviendo en ella el rosa y azul del Rosacruz y Kadosch y también manifiesta ese peculiar tono de azul eléctrico que es el signo especial de la presencia del Rey. El Soberano Gran Inspector General es el "Obispo" de la Masonería, y si de verdad vive la vida del grado, debe ser un centro eternamente radiante de poder, un auténtico sol de luz, vida y gloria, donde quiera que vaya.

Tal era el más santo de los poderes sacramentales conferidos en los Misterios del antiguo Egipto, tal es el más alto grado que nos es conocido en la Masonería actual, entregado en su plenitud a solo unos cuantos. La oportunidad a sólo unos cuantos. La oportunidad de disfrutar de esa sublime gloria está abierta para todos los que reciben el grado; qué tan lejos se lleve y qué empleo se dé a este poder, es asunto que está exclusivamente en manos del H., ya que para emplear el poder como es debido, se necesita alto desarrollo espiritual y una vida de constante humildad, observancia y servicio. Si lo invoca para el servicio de los demás, fluirá a través de él potente y dulcemente para auxilio del mundo. Si descuida el poder, este quedará aletargado y los eslabones sin uso -y Aquellos que se encuentran detrás se alejarán de él en busca de otros de mayor valía. El poder del grado 33 es un verdadero océano de gloria, fuerza y dulzura, pues es el poder del Rey, del Señor que gobierna sobre la tierra como Subregente del Logos de eternidad en eternidad.

 

LAS ETAPAS DE LA SENDA OCULTA

La Logia de la Gran Hermandad Blanca estuvo siempre, secreta y calladamente guardando celosamente los Misterios de Egipto en este país, protegiéndolos y empleándolos como canal de la Luz Oculta, cuya radiante existencia fue desconocida a todo aquel que quedaba fuera de los círculos internos. La Hermandad seleccionaba para la iniciación del interior de sus filas, solamente a los que habían llenado los ancestrales requisitos que se imponían a todo candidato para ese elevado grado. Las condiciones de idoneidad para el grado estaban estatuídas en la Parte I del Manual de Instrucción Oculta, ahora llamado Luz en el Sendero, que representa las enseñanzas de la Logia Egipcia. Por lo tanto los candidatos eran generalmente escogidos de entre los HH que habían recibido esa elevada instrucción y se habían preparado con muchos años de meditación, estudio y servicio. Más aún, a veces acontecía que alguien había sido escogido para la Iniciación sin que hubiera pasado por los pasos externos de los Misterios, pero que en vidas anteriores había quedado preparado, ya que es el ego el que recibe la Iniciación, no la personalidad de los planos inferiores.

Siempre han existido cinco grandes Iniciaciones, que en las enseñanzas cristianas han sido ilustradas por etapas en la Vida del Cristo tal como se relata en los Evangelios, que contienen elementos derivados de las enseñanzas de los Misterios egipcios.       El discípulo Jesús fue un iniciado de la Logia egipcia, y por lo mismo mucho del simbolismo egipcio fue adoptado por Sus adeptos, y posteriormente tejido en la trama del Evangelio. En Los Maestros y la Senda describí algunas de las ceremonias de Iniciación en uso actual en la Gran Hermandad Blanca. En cuanto a su forma, en ciertos aspectos los rituales egipcios diferían ligeramente de las actuales ceremonias, siendo idénticos en esencia debido a que la Logia Egipcia poseía la tradición transmitida desde los iniciados de la Atlántida, algo modificada, después para adaptarse a las necesidades de la lenta evolución humana de la raza aria.

 

LAS PRIMERAS TRES INICIACIONES

La primera de las verdaderas Iniciaciones internas era llamada Nacimiento de Horus, y correspondía en esa gran religión al nacimiento de Cristo en Belén según la presentación cristiana. Horus nació de Isis, la Madre Virgen; a su nacimiento, la Estrella se llenó de brillo y las huestes Angélicas entonaron su cántico de triunfo; él fue adorado por pastores y sabios y salvaguardado del peligro que le acechaba desde el exterior. En El Libro de los Muertos se asienta: "Conozco el poder del Este, Horus el de la Elevación Solar, la Estrella del Amanecer". La historia del iniciado es la historia del Dios Sol, el Cristo universal que nace en el corazón del hombre, y Su nacimiento místico es la finalidad de la Primera Gran Iniciación.

Si el candidato aún no había pasado por ellas, como la mayoría de los estudiantes en los Misterios lo habían hecho, tenía que someterse a las pruebas de tierra, agua, aire y fuego, en esta etapa, aprendía con absoluta certeza que ninguno de estos elementos podría hacerle ningún daño, ese ningún caso, en el cuerpo astral Todo esto era en preparación para empezar el servicio en el plano astral, ya que el Iniciado tenía que adecuarse a sí mismo para llegar a convertirse en un diestro y útil servidor de la Humanidad en este mundo y en el otro.

La Segunda Gran Iniciación corresponde al período de la vida de Cristo que es tipificada por el Bautismo, en la cual viene un ensanchamiento de las facultades intelectuales, de igual modo que el resultado de la Primera Iniciación fue una maravillosa expansión de la naturaleza emocional. Es a estas alturas cuando la prueba interna tipificada por la tentación en el desierto tiene lugar en la vida del candidato, Luego viene el esplendor de la Transfiguración, cuando la Monada desciende y transforma el ego a semejanza de Su propia gloria.

 

LA CUARTA INICIACION

La Cuarta Gran Iniciación corresponde a la Pasión y Resurrección del Cristo; el candidato tiene que pasar por el valle de la sombra de la muerte, soportando los máximos sufrimientos y soledad para poder levantarse para siempre hacia la plenitud de la inmortalidad. Esta tremenda y maravillosa experiencia es la realidad que se refleja a una distancia casi infinita en el grado de M.M.; a través del portal de la muerte él es elevado a la eterna gloria de la Resurrección.

Ciertas partes del ritual de esta cuarta iniciación, de acuerdo con el rito egipcio, fueron curiosamente embrolladas con las enseñanzas cristianas, y llegaron a quedar enormemente materializadas y desfiguradas de un modo parecido a la desfiguración de la leyenda de Osiris en Egipto mismo. El ritual de esta parte de la Iniciación era:

Luego el candidato será atado a la cruz de madera, morirá, será enterrado, y descenderá a las entrañas de la tierra; después del tercer día será recobrado de los muertos y levantado hasta el cielo para colocarlo a mano derecha de El a quien él vino, habiendo aprendido a guiar (o gobernar) a los vivos ya los muertos.

Durante la ceremonia, el candidato por sí mismo se acostaba sobre una cruz de madera, fabricada hueca para recibir y soportar su cuerpo. Sus brazos eran ligeramente atados con cordones cuyos extremos eran dejados flojos para evidenciar la naturaleza voluntaria del sacrificio. Entonces el candidato entraba en trance, dejaba el cuerpo físico y entraba en plena conciencia al plano astral. Su cuerpo era bajado al interior de una bóveda bajo el templo y era colocado en un inmenso sarcófago, donde quedaba durante tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

Durante la muerte mística del cuerpo el candidato tenia muchas extrañas experiencias en el mundo astral, y predicaba a "los espíritus prisioneros", aquellos que recientemente habían dejado el cuerpo al morir y aún estaban condenados a sus pasiones y deseos.

En la mañana del cuarto día del entierro, el cuerpo del candidato era levantado de su sepultura y traído al aire exterior, del lado oriental de la gran pirámide, para que los primeros rayos del Sol naciente lo despertaran de su largo sueño.

Era a la altura de esta Iniciación donde el candidato era elevado al "cielo" para recibir una expansión de conciencia en el plano espiritual, a menudo llamado átmico a nirvánico. Es el plano de la unión absoluta, y tal conciencia conoce todo a partir del interno, es una con todo y está en todo. De esta manera el Iniciado era convertido en "la mano derecha de Aquel de quien él vino", quedando ahora comprometido para siempre al servicio de Dios y hombre, y de aquí en adelante iba a ser su trabajo guiar a los vivos y a los muertos hacia la Luz Oculta única en la cual hay paz. La gran verdad de que todo poder que se adquiere es solamente prestado en confianza, para ser empleado como medio de ayudar a los demás, no ha sido ni más clara ni más grandiosamente presentada en La Luz Oculta en la Francmasonería he derivado ciertas correspondencias entre los tres grados de la Masonería Azul y las Grandes Iniciaciones, mostrando que la iniciación del Aprendiz Masón refleja el gran paso de entrada al sendero de prueba o del noviciado, que el Pasar puede ser comparado con la Primera Gran Iniciación, y que la Elevación se asemeja a la Cuarta. (27) Podemos ahora agregar los Misterios de Egipto y plantear el siguiente cuadro de correspondencias, sin perder de vista, es claro, las vastas diferencias de nivel que existen entre estas Ordenes y las Etapas en el Sendero:

Los Grados Masónicos

 

Los misterios

El Sendero

 

 

Isis

 

Novicio

 

Serapis

Iniciado

 

Osiris

Arhat

 

 

 

           

LA QUINTA INICIACION y LA SUPERACION

 

solamente una etapa más queda antes de lograr la perfección humana; la que se tipifica por medio de la Ascensión al cielo. En esta Quinta Iniciación el Adepto asciende por encima de toda vida terrestre y se convierte en Uno con ese aspecto de la Deidad que en la Cristiandad llamamos Dios, el Espíritu Santo y aún existen estados de mayor elevación, pasos en el Sendero, aunque no pertenezcan ya a la evolución humana, sino al desenvolvimiento del hombre superior.

Aún aunque nuestras ceremonias masónicas reflejan simbólicamente algo de aquellas glorias superiores, dando la clave de todo el extenso plan. Mucho más allá del grado de Adepto, El, que es el Cristo, se planta como Señor del Amor, Maestro de Ángeles y hombres, y en cuanto a esta interpretación Su alto estado de evolución se refleja en el grado 18, que es esencialmente un grado de ser Cristo, un grado erístico. Igual que El, pero en el Rayo de Mando, está el Manú, cuyo rango es reflejado a una distancia casi familiar en el grado 30; y como una corona de toda la Jerarquía reina del Iniciador Uno, cuya vida y luz, y gloria son vislumbrados en el esplendor del grado 33. Así el plan maravilloso de la iniciación Masónica es una sombra de las cosas vistas allá arriba "en la Elevación"; y aquí está la grandeza de nuestra poderosa fraternidad y su valía en conexión con la humanidad.

Bastante más abajo existen aún correspondencias. El grado 18 significa amor y belleza relucientes, las cuales tienen como espejo a la posición del Segundo Vigilante; el grado 30 otorga una superabundancia de fuerza, que se tipifica por medio de la columna del Primer Vigilante, en tanto que la sabiduría y la simpatía que todo lo abarcan, pertenecientes al grado 33, deben ser reflejadas en la actitud del Santísimo Maestro de la Logia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO III

 

LOS MISTERIOS CRETENSES LA UNIDAD DE LOS MISTERIOS

 

El conjunto de teorías y prácticas al cual llamamos los Misterios ha existido en muchos países y en diversas formas, la mayoría de las cuales han influenciado a la Francmasonería en mayor o menor extensión. A pesar de lo ampliamente esparcidos, su unidad de origen puede captarse en el hecho de que tenían un esquema de desarrollo que era siempre el mismo, si bien mostrando divergencias en asuntos de poca importancia. En aquellos días, al igual que en el presente, un H. de una Jurisdicción de otro lugar que deseaba visitar, tenía que retejarse a la puerta de la Logia, pues no importa qué diferencias haya habido en las modalidades ex ternas del ritual, los signos fueron siempre los mismos, ya que son las llaves para los poderes sacramentales tras de todos los sistemas de Misterios.

 

LA VIDA EN LA ANTIGUA CRETA

Uno de los más fuertes ejemplos de esta unidad se puede hallar en Creta, donde los comparativamente recientes descubrimientos de Sir Arthur Evans han sacado a la luz muchas formas y símbolos masónicos, con muchísima semejanza con los de Egipto. La antigua Creta estaba dividida en tres partes o Estados Knossos, Goulas y Polurheni. El Rey de Knossos era el Rey en Jefe de toda la isla, ya que los gobernantes de los otros Estados lo reconocían como un consejero y guía, aunque eran autónomos en el manejo de sus propios asuntos internos. Habían también, en el Sur de la isla, una ciudad independiente con un territorio anexo de unos cuantos kilómetros.

Todos estos Reyes eran también sumos sacerdotes ex oficio, como en Egipto, y el palacio del Rey era siempre el templo principal de SU Estado. El pueblo adoraba a una Deidad dual: Padre-Madre, y ambos eran considerados como uno, si bien algunas gentes daban su devoción más al aspecto Padre, en tanto que otras al aspecto Madre. Cuando separado se mencionaba al aspecto Padre, se llamaba Brito, y a su vez, Diktynna a la Madre. No se hicieron estatuas de estas deidades, pero se hada objeto de gran reverencia a su símbolo, que era un hacha de metal, con un mango y dos cabezas, montada en una base de piedra, y colocada en los templos donde normalmente uno esperaría encontrar una estatua. Por lo que toca a la escritura de esa época, la deidad dual era representada por un dibujo convencional del labrys, que era el nombre de tal hacha, habiendo sido por ella que el famoso laberinto fue construido, para informar a la gente de lo difícil que era el hallar el Sendero que conduce hacia Dios.

Gran parte del servicio religioso era efectuado al aire libre. Varios picachos notablemente aislados fueron considerados como sagrados para la Gran Madre, y el Rey y su pueblo se dirigían a uno u otro de ellos ciertos días de cada mes y al unísono decían sus loas y sus rezos. Se prendía una hoguera y cada quien se tejía una corona de hojas y se la ponía por un rato para después arrojada al fuego como una ofrenda al Dios Madre. Cada uno de estos picachos celebraba una festividad anual, una especie de feria pueblerina seudo religiosa, a la cual llegaban gentes de todas partes de la isla para comer al aire libre por dos o tres días y gozar plenamente. En alguna ocasión, bajo un viejo y enorme árbol de forma raramente perfecta, que era considerado como sagrado para Diktynna, se hacían ofrendas y se encendía mucho incienso, que se esperaba fuera absorbido por las hojas para que el aroma se quedara en el árbol y cuando las hojas cayeran en el Otoño, fueran recogidas y distribuidas entre la gente, que las consideraba como talismanes protectores contra el mal. Es innegable que estas hojas tenían una fuerte fragancia, aunque no se sabe hasta qué punto era debida al incienso.

La gente poseía características raciales obviamente griegas, vestían sencillamente, pues, para el diario, la vestimenta masculina consistía en un taparrabo, y para las festividades religiosas u otras, se ponían primorosos trajes oficiales. Las mujeres usaban un vestido que cubría todo el cuerpo, y que en su parte inferior daba la impresión de ser una falda dividida.

El interior de la isla era montañoso como Sicilia, y tenia muchos parajes hermosos. La arquitectura era sólida y las casas arregladas en curiosa forma. Al entrar se llegaba directamente a un gran vestíbulo como el de una iglesia, en el cual toda la familia y la servidumbre pasaban todo el día, la comida se hacía en un rincón. A espaldas estaba un pasadizo cubierto (como en las casas de Java, hoy día) que conducía a lo que, en efecto, era un edificio separado, en el cual estaban los cuartos dormitorios, los cuales eran muy pequeños y oscuros -simples cubículos, pero con una abertura de unos sesenta centímetros en derredor del cuarto, cerca del techo, de manera que había mucha ventilación. Alrededor de la pared de este pasillo, bajo el techo, generalmente corría un friso de bajorrelieve coloreado, una procesión, ejecutada, en la mayoría de los casos, con un estilo de máxima inspiración.

Los edificios eran de granito, así como muchas de las estatuas; otras eran de piedra suave, de cobre o de madera. El principal metal que usaba esta raza era el cobre, aunque también usaba el hierro. La alfarería era completamente peculiar; todos los artículos más comunes eran hechos de barro amarillo claro, con toda clase de dibujos, pintados generalmente, sobre una ancha banda blanca alrededor del centro de la vasija, y los colores empleados eran casi siempre el rojo, café o amarillo, raramente, azul o verde. Estas eran las vasijas comunes de la casa, mas para la mesa usaban la porcelana y el vidrio, ambas muy bien trabajadas. La mayor parte de la vidriería era verde azulosa, como algunas de viejo vidrio veneciano, no incoloras como las nuestras. La gente rica usaba finas vasijas de oro, maravillosamente grabadas y a veces con incrustaciones de piedras preciosas. Estas gentes eran muy hábiles en el trabajo de joyería de todo tipo, y creaban intrincados adornos. No se ven entre ellos ni diamantes ni rubíes, principalmente, amatistas, jaspe, o ágatas. Sin embargo, muchos de los ornamentos eran evidentemente importados, pues tenían estatuillas y modelos tallados en marfil.

Usaban dos tipos de escritura, evidentemente correspondientes a la escritura jeroglífica y demótica en Egipto, pero bien diferentes de la egipcia. Un sistema decimal era usado en el cálculo, y la Aritmética, generalmente, parece haber sido bien entendida. Estos cretenses eran buenos marinos, y tenían una poderosa flota de galeras, algunas de ellas hasta con sesenta remos. También usaron velas, que eran maravillosamente pintadas; pero aparentemente las empleaban sólo cuando el viento daba casi directamente en popa.

 

LA RAZA CRETENSE

Los cretenses eran una rama, o familia de la cuarta subraza o célica, de la quinta raza aria. En el Capítulo XIX del libro Man: Whence, How and Whither, páginas 309-310, se da una breve historia de esa subraza y del mismo libro sacamos los siguientes párrafos relativos al origen de los cretenses.

La primera sección (de la cuarta subraza) que llegó a Europa después de cruzar el Asia Menor, fue la de los antiguos griegos; no los griegos de nuestra "Historia Antigua" sino sus muy lejanos ancestros, a los que a veces se llama pelasgos. Se recordará que los sacerdotes egipcios son mencionados en el Timeo y el Critias de Platón hablando a un griego posterior acerca de la espléndida raza que había precedido a su propio pueblo en su país; cómo habían resistido una invasión de la poderosa nación del Oeste, la conquistadora nación que había subyugado a todos, hasta que se estremeció contra el valor heroico de estos griegos. En comparación con éstos, se dijo, los modernos griegos -los griegos de nuestra historia que nos parecen tan grandiosos- son como pigmeos. De aquellos salieron los troyanos que combatieron a los modernos griegos, y la ciudad de Agadé en el Asia Menor estaba poblada por sus descendientes.

Aquellos, entonces, habían tenido por largo tiempo las costas del Asia Menor y las islas de Chipre y Creta y todas las mercancías de aquella parte del mundo eran transportadas en sus navíos. Gradualmente se edificó una gran civilización en Creta, que duró miles de años. El nombre de Minas será siempre recordado como el de su fundador o más saliente edificador, y él provenía de estos griegos más antiguos, aún antes del año 10.000 A. de C. (2)

 

RECIENTES DESCUBRIMIENTOS EN CRETA

Es sólo a partir del año 1900 que, debido principalmente al trabajo de Sir Arthur Evans, el mundo moderno ha llegado a conocer algo de la civilización cretense, y a darse cuenta de que en antigüedad y esplendor se compara aún con la grandeza de Egipto. Mas aún ahora, y a pesar de existir bastante apreciación de la valía arqueológica de los descubrimientos en Creta, los Francmasones todavía no le prestan mucha atención al altamente significativo hecho de que tal civilización nos demuestra la existencia, hace cinco mil años al menos, de una religión basada en Misterios, la cual en cuanto a símbolos y emblemas generales se parece muchísimo a nuestro ritual moderno. Una característica de esos Misterios cretenses, especialmente atrayente para los comasones es que en ellos eran admitidos hombres y mujeres. La admisión de las mujeres era práctica de casi todos los Misterios del mundo antiguo, pero los mis claros vestigios de tal hecho se encuentran hoy en Creta, más que en ningún otro país. Estos Misterios no se encuentran en la Línea masónica de descendencia directa, mas los restos arqueológicos de los ritos iniciáticos son tan impresionantemente similares a nuestro sistema presente que resultan ser interesantes de manera excepcional.

Para quienes no están familiarizados con los resultados de las excavaciones en Creta, seria bueno presentarles un breve estudio del conocimiento histórico logrado con su auxilio. Hasta recientemente la mayoría de los textos de historia nos enseñaban que la civilización griega se inició en el siglo VIII A. de C. Había tradiciones de una civilización más antigua, con centro en Creta, donde el Rey Minos gobernaba en su palacio de Knossos, y otra en la parte principal de Grecia, donde, en las ciudades micénicas Agamenón y sus héroes se habían preparado para la expedición contra Troya, pero estos relatos habían sido tomados como de carácter puramente legendario, hasta que la tenaz perseverancia de Schliemann verdaderamente desnudó las paredes de la antigua Troya y descubrió las tumbas de los rayos micenios, obligando a los historiadores a darse cuenta de que, en este caso como en otros, la leyenda había resultado más apegada a la verdad que

la Historia.

Los descubrimientos en Creta fueron aún más impresionantes. Cuando Sir Arthur Evans comenzó sus excavaciones en el lugar que ocupó la antigua Knossos, no sólo descubrió el palacio del Rey Minos, sino una serie de capas sucesivas, indicadoras de una civilización contínua, de muy elevado carácter, que se extendió por un período de varios miles de años. Se demostró que las viejas leyendas del laberinto de Creta y el terrible Minotauro, que se suponía habitaban en sus más recónditas profundidades, estaban basadas en hechos, no en fantasías. Ahora también se sabe que durante la era de la primera dinastía de Egipto, en Creta floreció una civilización tan poderosa como la egipcia. En tal respecto, Sir Arthur Evans dice:

El elemento protoegipcio en la antigua Creta del período de Minos está, en verdad, tan claramente definido y es tan intenso en su naturaleza que casi sugiere algo más que la conexión que pudo haber traído el comercio primitivo. Se puede, con fundamento, preguntar si durante el tiempo de cambio y presión que señaló el triunfo del elemento dinástico en el Valle del Nilo, parte de la antigua población entonces expulsaba, no haya iniciado un verdadero centro de población en el suelo de Creta.

Aunque las civilizaciones del antiguo Egipto y de Creta tienen mucho en común, no hay semejanzas entre ambas, pueden explicarse por el hecho de que por larguísimo tiempo no sólo el Delta, sino también el Medio y el Alto Egipto se mantuvieron en relación ininterrumpida con la Creta de Minos.

No es nuestro objetivo entrar a mayor descripción de esta civilización, que en muchos aspectos era igual, o quizá superior, a la de nuestros propios días. Nuestra principal tarea es la religión y los usos rituales de los antiguos minotas, que en sus detalles muestran tan gran parecido con la moderna francmasonería. En vista de que la escritura minoica todavía no ha sido descifrada, estamos informados, de modo muy parcial, acerca de los pensamientos y creencias de la raza minota, más, sin embargo, a partir de los objetos hallados y los monumentos descubiertos podemos sacar algunas conclusiones que nos bastan para el presente propósito.

 

EL CULTO EN CRETA

El culto principal parece haberse concentrado del aspecto femenino de la deidad ya mencionada, quien, como Isis entre los egipcios y Deméter entre los griegos posteriores, simbolizaba el poder creador y el protector cuidado y nutrición por parte de la Naturaleza en plan de madre. Conectado con el culto a ella, estaba el árbol sagrado, representado en tantas formas en los templos minotas, en tanto que la deidad misma era asociada con la paloma, el león, el pez y la serpiente, tipificando su dominio sobre el aire, la tierra el agua y el fuego en el mundo.

Como ya dije antes, el más sagrado símbolo en el culto minoico era la doble hacha o labrys. Esta se halla en los templos de la antigua Creta, montada sobre una columna de piedra, y cuando se representa sobre algún objeto o edificio, invariablemente denota su carácter sacro.

Fue siempre un emblema del más Elevado Dios, y es en realidad el antepasado del mallete del Maestro, que éste lleva, porque, en forma humilde, representa al Comendador en Jefe, gobernando su Logia en nombre del Rey Espiritual. En Creta a menudo la hallamos asociada con lo que se llama el nudo sagrado. Cuando está así combinada se asemeja mucho al ankh egipcio, la insignia de la inmortalidad.

La Madre-Diosa Diktynna representó la productividad y el poder creador de la Naturaleza, esta doble hacha, especialmente cuando estaba coronada por el nudo sagrado, significaba la eterna verdad de la muerte y la resurrección, que era el misterio central de la religión de Creta así como lo fue de Egipto, de manera que con frecuencia se colocaba ante ella para tipificar el eterno milagro del renacer del árbol y la semilla a partir de la muerte del Invierno. La forma misma del laberinto, en cuyos antros se ocultaba este sagrado emblema, era en sí mismo simbólico y lleno de significación: estaba basado en la cruz, y las representaciones de éste en sellos y monedas a veces toman la forma de una esvástica.

Conectados con este culto religioso externo, en la antigua Creta había Misterios de iniciación para unos cuantos, y es en ellos donde encontramos el principal elemento de similitud con la francmasonería.

 

En el palacio de Minos en Knossos, como también en el palacio de Festos -otro sitio de Creta- encontramos criptas y cámaras, con pilares por doquier, las cuales eran indudablemente de carácter sagrado e iniciático. La más importante de estas piezas es el llamado salón del trono en el palacio de Minos, que deriva su nombre del trono, magníficamente esculpido, que fue hallado intacto cuando se excavó.

 

EL SALON DEL TRONO

En relación con este salón, Sir Arthur Evans dice: Ahora es claro que una gran parte del ala occidental del Palacio era poco más que un conglomerado de templos pequeños, de criptas con pilares, designadas para uso ritual, y sus correspondientes pasillos arriba. En esta sala, la cámara mejor conservada, y que aún existe, es el "Salón del Trono" que abunda en sugerencias religiosas. Con su asiento catedralicio exuberantemente tallado al centro y rodeado de bancas de piedra, los grifos sagrados a un lado custodiando la entrada a un templo interior, al otro lado del trono mismo, y enfrente, comunicada por escalones descendentes, su misteriosa piscina o alberca, bien pudiera evocar la idea de una especie de consistorio o casa capitular. Un rasgo singularmente dramático del momento de la catástrofe final. Fue proporcionado aquí por los vasos de alabastro en el piso, junto a la garrafa de aceite volteada, listos para ser llenados en vista, inferimos de alguna ceremonia de unción. Es imposible acallar la conclusión de que "La Sala del Trono" en Knossos estaba dedicada para las ceremonias religiosas.

Los rasgos salientes de su distribución sugieren una interesante comparación con una cámara ritual recientemente descubierta en uno de los muy parecidos santuarios de Anatolia. Es ésta la "Cámara de la Iniciación" excavada por los exploradores ingleses en el santuario de Hombres Ascanios, y una Diosa Madre, descrita como Deméter, cerca de la Antioquía psidiana.

El trono mismo, las bancas de piedra en derredor, y la alberca del lado opuesto del trono, hallan todos sus grandes analogías y están distribuidos en las mismas posiciones relativas. En el santuario gálata vemos, a mayor escala, es cierto, una cámara con un trono - en este caso cerca, en realidad, no contra la pared posterior- a la derecha de la entrada en tanto que opuesta a ella, al lado izquierdo, al entrar a la cámara, está una piscina oblonga. Aquí, también, en el sentido de la pared posterior corre un diván o banca de piedra cortada, y se llegaba a ola cámara por una antecámara o pronaos.

Los arreglos del culto son a menudo transmitidos casi inalterados por largos períodos de años, y las fuertes analogías que aquí se presentan permiten una suposición real para creer (admitir) que el mucho más antiguo Salón del Trono en Knossos y su estanque adjunto fueron planeados para ritos semejantes de iniciación y purificación. Tal vez para presidir estos ritos anatolios debió sentarse en el trono de Knossos un rey-sacerdote, el Hijo adoptivo, en la tierra, de la Gran Madre de los misterios isleños. Tal personaje puede ser realmente reconocido en el Palacio, en el relieve de una figura llevando una corona de lirios con plumas, y conduciendo, podemos creer, al Grifo sagrado. "Es probable que en Creta el aspecto real estuviera más a la vista que en los centros religiosos del Asia Menor. Mas tanto la evidencia del lugar del Palacio como las divinas asociaciones atribuidas a Minos, nos conducen a la conclusión de que aquí, también, cada dinasta sucesivo, era "un sacerdote para siempre, según la orden de Melquisedek" y "hecho a semejanza del Hijo de Dios".

 

No hay duda de que en el salón así descrito encontramos uno de los templos minoicos de los Misterios. Mas probablemente, como sugiere Sir Arthur Evans, el trono que se muestra en la cámara era el asiento del Hierofante, y en las bancas de piedra adosadas a las paredes eran colocados los HH que tomaban parte en el ritual. Los candidatos a la iniciación tenían que sujetarse a una purificación preliminar en el estanque lustral antes de poder ser admitidos a las ceremonias.

 

LAS TRES COLUMNAS

El plano de este Templo minoico tenía tres columnas en frente del trono del Hierofante, que son frecuentemente halladas en la religión de misterios de Creta y estaban íntimamente conectadas con sus ritos. La evidencia de que las tres columnas tenían un significado sagrado se encuentra en uno de los modelos en terracota que pertenecen a una capilla votiva, que con frecuencia nos proporciona información adicional relacionada con los Misterios cretenses. Citaremos a Sir Arthur Evans en su descripción de las tres columnas rematadas con unas palomas (que repetidamente aparecen en varios modelos de templos minoicos), así como su explicación del significado religioso:

Mas, de todos estos restos, el más alto interés religioso se le adscribe al grupo de terracota perteneciente a alguna estructura religiosa en una mayor proporción que las demás. Consiste en tres columnas sustentadas por una base común, soportadas en cada caso sobre un capitel cuadrado, los extremos redondos de un par de vigas sobre las cuales se posa una paloma. El capitel cuadrado y las puntas de las vigas encima de él, deben ser consideradas aquí como el equivalente, en forma abreviada, de las vigas del techo y entabladura de un edificio. En otras palabras, son los pilares de la Casa, y las palomas posadas encima de ellos son el signo externo y visible de la divina presencia y protección. Un sello de barro con un motivo similar o sea el de la paloma posada sobre las vigas del techo que descansaban sobre una columna, la cual tenía como base la de un altar, como en el esquema de la Reja o Puerta del León, ha salido a la luz recientemente en Micenas; una singular ilustración del origen minota del culto.

Cada una de las mismas columnas, puede ser considerada como una entidad religiosa separada, puesto que en lugar de una común entabladura, la superestructura está en cada caso separadamente representada por una especie de taquigrafía arquitectónica. Esta Trinidad de pilares, hechos de piedras de meteoro (que tiene muchos paralelos en el culto semítico), en sí misma, recuerda la triple distribución que se ve en el caso del Fresco del Templo en Knossos y de varios templos minoicos y micenios posteriores. Las triples capillas de oro de Mecenas  están también apareadas con palomas en reposo.

Tales aves, como ya se observó, simbolizan, en este y otros casos, el descenso de la divinidad a lo interno del objeto poseído. A veces, como en los ejemplos anteriores, es el pilar meteorítico o el claustro que lo encapilla o encierra. La célebre escena sobre el sarcófago de Hagia Triada muestra aves parecidas al cuervo, bajadas por medio de esfuerzos de ritual y libaciones dirigidas a las Sagradas Hachas Dobles, que de este modo quedan "cargadas" como si estuvieran con la divinidad. Las palomas sobre el cáliz de oro de Micenas y de "la Copa de Néstor" repiten la misma idea.

Mas no era sólo el objeto de culto el que podía ser de este modo santificado por el emblema, descendiendo del morador interno. En el caso de las placas de oro del Sepulcro del Tercer Túnel en Micenas, las palomas se ven no sólo posadas sobre la capilla sino también sobre la cabeza, y flotando sobre los hombros de una mujer desnuda. Así también la imagen central, en barro, de la "Capilla de las Dobles Hachas" en Knossos, muestra la paloma posada sobre su cabeza (de la mujer). En estos casos tenemos, o bien imágenes de la Diosa Paloma, reforzada por lo que pudo haber sido su antigua apariencia zoomórfica (de la mujer), o bien de una sacerdotisa deificada por el descendimiento del espíritu-paloma.

La extensión en la que las concepciones religiosas minoicas primitivas eran conocidas por la mente semítica, está ilustrada otra vez aquí por el impresionante paralelo del bautismo en el Jordán y el cuadro descrito por los evangelistas acerca del Espíritu Santo "descendiendo en forma corpórea como una paloma" y "dirigiendo su luz" sobre Jesús. Lo que hay que tener presente durante todas estas conexiones es que no es sólo el objeto inanimado o anicónico, como el pilar o el hacha sagrada, que puede llegar a ser, por medio del adecuado ritual, la temporal morada de la divinidad, sino que el Ser espiritual puede introducirse a lo interno del adorador o del que hace los votos en forma humana, quien por el momento se convierte en Dios, igual que el bautizado cristiano se vuelve alter Christus.

Esta "posesión" es a menudo señalada por profecías y bailes extáticos, o por un baile orgiástico en un anillo sellador minoico, que después se describirá, encuentra su explicación pictórica en el descendimiento de la diosa. Tonos musicales como los de la lira, el caracol, o el sistro del culto egipcio, fueron medios de invocación.

Estos modelos de terracota, altamente interesantes, que ilustran las estructuras e ideas religiosas del M. M. del II Período, son complementadas por un objeto

-la escala del cual corresponde a la misma serie que el grupo de columnas- en forma de asiento portátil. En él están algunos restos de la porción baja y aditamentos de una figura. Es evidente que tenemos aquí una litera ya sea para una divinidad o para su representante terrestre, el Rey-Sacerdote, recordando la sediagestatoria aún en uso por el Papa-Re en Roma.

En su distribución general la cámara ritual del palacio de Festos era similar al templo Masónico en el palacio de Minas, pero no tenía trono; omisión que se explica por el asiento portátil hallado en la capilla.

Evidentemente el iniciado en los misterios, en algunos casos era llevado en andas a la procesión y se quedaba con el asiento en el que había sido trasladado.

 

MODELOS DE CAPILLAS

Hemos visto hasta aquí que en los santuarios minoicos el asiento del Hierofante o Maestro se encuentra en un lado, las bancas para los hermanos a lo largo de los muros, tres columnas sagradas como los principales ornamentos del templo y un mosaico en el centro del piso, en cuadros blancos y negros alternados. Además, en algunos de los templos encontramos, a un lado del salón, dos pilares próximos, tal arreglo fue también descubierto por los dos pilares que estaban en la excavación de !a cripta en el Palacio de Minas. De estas criptas Sir Arthur Evans dice:

Existe clara evidencia, como abajo se demuestra, que tales criptas con pilares llenaban una función religiosa y estaban en relación con un templo columnario arriba. Poca duda puede haber que aquí tenemos los restos de un importante santuario que queda frente- a la puerta interna del Palacio que se ve hacia el mar.

 

LOS OBJETOS DEL ALTAR

Aún se tiene mayor evidencia del carácter Masónico de los ritos minoicos con los notables objetos hallados en las depositarias del templo en las cuales se guardaban los diferentes objetos del altar relacionados con el culto ritual en la cámara de iniciación. Sir Arthur Evans ha reacomodado tales objetos sobre el anaquel del altar para el cual sin duda, estaban dedicados. Quizá el rasgo más notorio es la cruz de mármol en el centro del altar. La cruz con brazos iguales, o sea cruz griega, así como la cruz latina y la esvástica, se hallan repetidamente en conexión con el culto minoico, y ya que la cruz ha simbolizado a través de las edades ya sea el misterio de la creación y el descendimiento de la divina vida hasta la manifestación, o bien, la muerte mística y la resurrección del alma, aquí tenemos una evidencia de impacto de que estas concepciones estaban también en la base de los Misterios Cretenses.

En cualquier lado de la cruz, sobre el anaquel del altar las figurillas llevan mandiles, los que son claramente de carácter ritual, ya que éstos no se usaban entre la ropa ordinaria de Creta. El mandil era evidentemente doble, extendiéndose tanto al frente como atrás, y <difería en detalles en el caso de la diosa y su sacerdotisa. Es posible, y en algunos aspectos aún probable, que ambas figurillas femeninas halladas en el altar sean adoradoras de la cruz y de la triple serpiente, en cuyo caso la diferencia de los dos mandiles bien podría denotar una diferencia en rango o grado de quienes los llevaban. Evans opina que los dobles mandiles son de carácter ritual.

 

LAS ESTATUILLAS

Pero a estas pruebas de simbolismo Masónico, por decisivas que sean, las sobrepuja el testimonio presentado por un número de estatuillas y figuras votivas halladas en Creta o en las avanzadas de la civilización minoica, las cuales están presentadas en tan indudables actitudes Masónicas (algunas de las cuales pertenecen ahora a los grados superiores), que hasta el más escéptico de los estudiantes tiene que reconocer que ninguna casualidad puede explicar esa semejanza. No estaría de acuerdo con el secreto Masónico el mencionar los grados a los cuales pertenecen las diferentes actitudes, sin embargo, todo masón prestamente las reconocerá. No obstante lo ridículas que parecen ser las estatuillas, si fueran la única evidencia hallada en Creta serían suficientes para indicar la existencia de Misterios de carácter Masónico en esa antigua civilización. Pero cuando la evidencia se apoya en las varias pruebas ya citadas, queda fuera de duda que hace cuatro mil años o más, existieron en Creta Misterios en los que se usaban símbolos y signos Masónicos, y que a tales Misterios se admitirían hombres y mujeres, y que celebraban sus ritos en templos muy semejantes a los de la moderna Francmasonería.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO IV

 

LOS MISTERIOS JUDIOS

LA LlNEA DE DESCENDENCIA JUDIA

 

Aunque nuestros modernos ritos y símbolos masónicos son derivados de Egipto, como se ha demostrado en The Hidden Life in Freemasony nos ha llegado, en su mayor parte, a través de los judíos. La tradición que más ha tenido influencia sobre nuestra moderna Masonería es la de los Misterios Judíos, de manera que la mayoría de nuestras ceremonias y signos están vertidos en una forma judía.

En el libro antes mencionado se ha explicado que muchas de las tradiciones conservadas en el Viejo Testamento, de hecho, tienen una base, aunque los eventos de la historia judía fueron magnificados y desfigurados por la lente de un casi fanático patriotismo a manos de posteriores compiladores de datos. Los libros sagrados judíos, como se conocen ahora, fueron casi total mente escritos después del retorno del cautiverio; y los escritores sacerdotales que ejecutaron tal obra transfiguraron en una llamarada de entusiasta romance las poéticas tradiciones de su nación.

 

LAS MIGRACIONES JUDIAS

La raza judía es una rama de ese pueblo semítico que formó la quinta sub raza de la raza raíz, la atlante. Unos cuatro miI años antes del gran cataclismo de 75025 A. de C. que arrasó el primer imperio atlante de Egipto, el Manú había guiado a Sus especiales partidarios a las tierras altas de Arabia a fin de que pudieran ser separados del grueso de los atlantes, y que un nuevo tipo se originara de ellos el cual, más tarde, se convertiría en la raza raíz aria. Rigurosa prohibición contra el casamiento de judíos con razas vecinas fue ordenada por el Manú, para que la pureza de la nueva estirpe pudiera ser mantenida, y la idea de estos hombres de que ellos eran un "pueblo elegido" fue alimentada hacia ese fin. Poco antes del cataclismo, unos setecientos de los mejores y más prometedores de entre el pueblo judío fueron guiados por el Manú al Asia Central, y allí se convirtieron en una gran nación después de muchos miles de años, en el núcleo de la raza aria que luego gobernaría el mundo.

            Cerca del año 40.000 A. de C. el Manú sacó a la segunda subraza de la nueva raza aria que luego gobernaría al mundo.

Cerca del año 40.000 A. de C. el Manú sacó a la segunda subraza de la nueva raza raíz, para colonizar Arabia una vez más, ya que los semitas que habían sido dejados atrás eran los más cercanos de entre los pueblos atlantes, a la nueva estirpe. Arabia se convirtió en gran reino ario, exceptuando solamente una cierta sección de los que habitaban la parte sur de la península, quienes declinaron reconocer al Manú o casarse con Sus gentes, citando Sus propias prohibiciones como argumento de su negativa al casorio con judíos. Más tarde, este trozo del país fue conquistado por los arios, y una sección, fanática de sus habitantes abandonó sus hogares y se estableció en la costa opuesta del Mar Rojo, en lo que ahora se llama Somalilandia. Allí vivieron durante algunos siglos, pero, a consecuencia de un intento de la mayoría de mezclarse en casamiento con los negros del interior, una gran parte de la minoría se desprendió de la comunidad, y, después de mucho errar, se encontraron en territorio egipcio. El Faraón, interesado en la historia de ellos, les ofreció un lugar aledaño por si querían quedarse ahí. Con el tiempo, un Faraón les exigió impuestos adicionales y trabajos forzados, lo cual consideraron una violación a sus privilegios así que una vez más emigraron en masa bajo el liderato de aquel a quien ahora llamamos Moisés, y después de más intentos se establecieron en Palestina, lugar en donde fueron conocidos como los Judíos. Todavía manteniendo tenazmente que ellos eran un pueblo elegido.

Durante su permanencia temporal en Egipto algunos de ellos habían sido iniciados en algunos grados de los Misterios egipcios. Moisés, como se dijo mucho más tarde, "fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios", y tal parece que es el verdadero fundador de los Misterios judíos, por más que la tradición sugiere, que introdujo en ellos la sucesión de Maestro Instalado que él había recibido de los sacerdotes egipcios. Nuestras investigaciones no han confirmado los eventos relacionados en los primeros capítulos del libro del Exodo, en relación con las diez plagas y el castigo a los egipcios; los judíos partieron sin mucha oposición, y después de muchos años de vida errante en los desiertos, conquistaron varias tribus y tomaron posesión de Palestina. Su migración parece haber sido inspirada en cierto punto por el Manú. En los días de su marcha usaban una tienda de campaña para celebrar sus Misterios, preservados en la tradición hebrea como el tabernáculo, en éstos, ellos trabajaban en esencia, los rituales egipcios, aunque toda la celebración se efectuaba, en menor escala y con menos esplendor. Estos son los hechos que existen detrás de la tradición Masónica de la Primera Logia o Logia Santa.

 

LOS PROFETAS

Parece que Moisés estaba también familiarizado con el gran ritual de Amen conforme al modo de ser utilizado en los Misterios de Egipto, y al menos, una porción de esta tradición fue transmitida por él a sus sucesores. Surgió en días posteriores una escuela en conexión con los Misterios, los miembros de la cual tenían la idea de personificar a los hijos de Israel como un Ser que podría desparramar bendición a todas las naciones; e intentaron acrecentar entre ellos mismos el sentimiento de unidad necesario para este propósito, en parte por medio del ritual. También tuvieron la escuela de los profetas, que eran diestros en los Misterios y estudiaban la profunda enseñanza guardada dentro de los antiguos ritos. En el Antiguo Testamento se menciona una escuela de éstas, que, al parecer, existía en Naioth bajo la dirección del profeta Samuel, y hubo otras después en Bethel y Jericó.

Estas escuelas no estaban muy interesadas en la profecía, en el sentido moderno de predicción del futuro, sino en la tarea de instruir al pueblo por medio de la predicación. Se parecían en muchas cosas a los frailes predicadores enviados por la Iglesia Romana en la Edad Media, tal era la orden de los franciscanos y algunas otras. Los predicadores fueron seleccionados de entre los Levitas, y se enviaron a proclamar las profundas enseñanzas en forma que alcanzara a las mayorías.

Es probable que muchos de los grandes profetas judíos pertenecieran a un posterior desarrollo de tales escuelas-Isaías, Jeremías, Ezequiel, y otros-, pero siempre tuvieron un punto de vista pesimista, aunque algunos de ellos incuestionablemente tocaron altos niveles de conciencia en sus visiones. Su método era, aparentemente, ponerse en un estado de tremenda exaltación, y luego asomarse a un plano superior a través de una especie de túnel que habían abierto. Así fue como Ezequiel tuvo la visión de los cuatro Reyes de los elementos. Estos Grandes pueden ser vistos claramente sólo con la vista del plano espiritual o nirvánico; no parece que Ezequiel hubiera tocado ese exaltado nivel directamente, sino que se dio cuenta de él en su éxtasis como si lo mirara desde abajo.

 

LOS CONSTRUCTORES DEL TEMPLO DEL REY SALOMÓN

 

Alguna parte de los poderes internos y de los rituales egipcios había sido transmitida fielmente de generación en generación desde los días de Moisés hasta el momento en que el Rey Salomón subió al trono de su padre David. Hay algo de verdad en la tradición preservada en la Biblia, aunque haya exageraciones y equivocaciones en los relatos que nos han llegado, y mucho del significado interno de los símbolos haya sido olvidado. El Rey Salomón parece haber sido un hombre de considerable fuerza de carácter, con algo de conocimiento oculto, y la gran ambición de su vida fue unificar sólidamente a su pueblo hasta convertirlo en un reino fuerte y respetado, capaz de tener una posición de influencia entre las naciones que le rodeaban. Con tal fin erigió el templo en Jerusalén para que fuera el centro de la veneración religiosa de su pueblo y símbolo de la unidad nacional; tal vez no fue tan magnificente como relata la tradición, pero el Rey estaba en extremo orgulloso de él y lo consideraba uno de los grandes logros de su época.

En esta obra contó con la ayuda de su aliado, Hiram, Rey de Tiro, quien aportó una buena cantidad de material para el edificio y prestó muchos hábiles artesanos para ayudar en el trabajo; pues los fenicios eran más diestros en la construcción que los judíos; éstos eran, principalmente, un pueblo pastoril. También unos cincuenta años antes, alguno de los grupos errantes de Constructores (Masones) que decían llamarse Artífices Dionisíacos se habían establecido en Fenicia, de modo es que el Rey Hiram pudo contribuir con muchos trabajadores expertos. Esta Alianza es un asunto de historia secular, pues Flavio Josefo, el gran historiador judío, nos cuenta que aún en sus días algunas copias de las cartas que se cruzaron los dos Reyes, existían en los archivos de Tiro y podían ser consultadas por los estudiantes. Hiram Abiff fue también un personaje real, aunque no halló la muerte de la manera reportada en la tradición Masónica. Fue un decorador, más bien, que el auténtico Arquitecto del Templo, como claramente lo dicen los relatos bíblicos. "Estaba saturado de sabiduría y entendimiento, y hábil en todo trabajo con latón". Era "hábil para trabajar el oro, la plata, latón, hierro, piedra, madera, lino fino, rojo, azul, rosa; también para grabar toda clase de grabados, y para hallar solución a todo problema que se le planteara".

Josefo confirma la tradición de que él fue un artista y artesano, más bien, que arquitecto: "Este hombre era diestro en toda suerte de trabajos, pero su fuerte era trabajar el oro, la plata y el latón, y él hizo todo el trabajo minucioso del templo según deseos del Rey". Era hijo de una viuda de Neftali, y su padre era de Tiro, trabajador en latón antes que él. En vista de tanta responsabilidad en sus manos y de que era un consumado artista, parece haber gozado de la íntima confianza del Rey Salomón, y de haber sido miembro del consejo. Evidentemente era tratado como un igual por los dos Reyes, y ésa es una de las razones que influenciaron al H. Ward a traducir Hiram Abiff como "Hiram su padre (de él)" y a representar al Rey de Tiro como enviado a su abdicado padre como superintendente del decorado del templo.

 

LA ADAPTACION DE LOS RITUALES

 

Mas los planes del Rey Salomón para la consolidación de su pueblo no estaban aún completos; por la construcción del templo había formado un centro externo de veneración nacional, y ahora deseaba que los Misterios, o sea el corazón de la religión de su pueblo y centro de la conciencia espiritual del mismo, tuvieran una forma judía pura. El ceremonial transmitido desde los días de Moisés era aún egipcio, y los iniciados en los Misterios todavía estaban simbólicamente ocupados en la construcción de la gran pirámide, la Casa de la Luz, y en celebrar la muerte y resurrección de Osiris. Aún cuando el templo no tenía los correspondientes pasadizos de la iniciación, el Rey Salomón deseaba que para el futuro ocupara el lugar de la Casa de la Luz, y se convirtiera en el centro espiritual de los Misterios judíos. El Rey Hiram de Tiro calurosamente apoyó la idea; él mismo había heredado ritos iniciatorios que habían sido derivados de los Misterios de Caldea, una muy antigua línea de tradición que corría paralela a los Misterios de Egipto desde los días de los atlantes, y que tenían sus principales pasadizos de iniciación en Babilonia. El también acariciaba la idea de que un centro más cercano a casa y en manos amistosas era altamente deseable, y por lo tanto, cooperó con el plan de juidizar los antiguos ritos y enfocarlos en el templo en Jerusalen.

Primero, según parece, los dos Reyes enviaron una embajada a Egipto a estudiar con el Faraón el grave asunto, diciéndole que habían construido el templo, y pidiéndole total reconocimiento para la rama judía de los Misterios. El Faraón no aceptó sus proposiciones ni mostró ningún entusiasmo, y más bien dejó entender con frialdad, que ninguno que no fuera egipcio podría entender los Misterios de Egipto. Tal parece que los egipcios de esos días consideraban a sus hermanos judíos como lo harían los de la Gran Logia de Inglaterra si el Gran Oriente de Haití les propusiera alteraciones al ritual. No hallamos ninguna confirmación de la historia del casamiento del Rey Salomón con la hija del Faraón, según relato de la Biblia; es más, la unión es ahora generalmente rechazada por los críticos como imposible, pues de acuerdo con las tabletas de Tel-el-Tmarna, una princesa no podía casar con ningún extranjero.

Al regreso de los embajadores de su viaje a Egipto, el Rey Salomón y el Rey Hiram ordenaron asamblea del consejo en Jerusalén, y se decidió que de inmediato debían de proceder con el trabajo de adaptación de los rituales para darles forma judía. Es un hecho interesante el que las tres diferentes líneas de tradición fueran representadas en las personas de los tres miembros en jefe del consejo y de los cuales podemos hallar rastros en nuestros modernos trabajos. El mismo Rey Salomón había heredado la línea egipcia de sucesión derivada de Moisés; el Rey Hiram de Tiro conservó la sucesión caldea, en tanto que Hiram Abiff trajo consigo otra línea de tradición, que no derivaba de ninguna de esas fuentes.

Esta última línea era extraña y terrible; probablemente perpetuada por conducto de tribus salvajes y primitivas y sacrificios humanos. Creo que a esta línea es a la que se refiere el H. Ward en su notable obra Who was Hiram Abíff? en la cual aduce una vasta cantidad de evidencias para demostrar que nuestra historia tradicional está basada en el mito de la muerte y resurrección del Tammuz, y es en realidad un relato del asesinato ritual de uno de los Reyes-sacerdotes de esa religión. Señala que muchas de las razas primitivas representaban un drama en el que alguien, generalmente un sacerdote o rey, representa a un dios que es muerto y luego resucita; que en tiempos antiguos, sea como fuere, realmente mataban a tal representante y lo ofrendaban como sacrificio para asegurar la fertilidad; que cuando primero oímos de ese mito de Tammuz, fue en relación con Babilonia, y que las tribus en la vecindad de Judea eran todas adictas a la veneración de esa deidad. Entre los mismos judíos encontramos a los profetas acusando a las mujeres hebreas de tomar parte en el ritual de luto dedicado a él.

El propio Salomón de ninguna manera fue definitivo monoteísta, y su pueblo desgraciadamente mostró una tendencia clara de adorar dioses extraños. Parece haber mucha evidencia para probar que el canto de amor (Cantar de los Cantares) que se le atribuye en la Biblia es realmente un himno ritual dedicado a Astarté, para quién el construyó un templo muy cerca del de Jehová. Hay considerable seguridad de que Balkis, Reina de Saba, haya sido una persona real, o sólo una personificación de Astarté. El H. Ward explica que los festivales de los santos patronos de la Francmasonería, San Juan el Bautista en Verano, y San Juan el Evangelista en Invierno, son solamente una perpetuación de las fiestas del viejo culto a la fertilidad, verificadas durante los solsticios de verano e invierno; que ritos culturales similares son hallados en otras latitudes, teutónicos, celtas y griegos, que también ellos sobrevivieron entre los esenios, y que los Caballeros Templarios trajeron a su regreso de Siria una historia muy similar a la del grado 3. El cuento de Jonás, él remarca, ha sido siempre entendido como un mito de muerte y resurrección, y que también fue sacrificado para apaciguar a una deidad y obtener la salvación para otros, tal como lo fue el Rey-Sacerdote de antes. Cita muchos ejemplos de sacrificios de fundación y consagración; y sostiene, como lo ha venido haciendo, que Hiram Abiff fue el padre de ese otro Hiram que fue Rey de Tiro; luego escribe:       

Los adeptos fenicios y judíos del antiguo culto de Tammuz, sin duda sintieron que la Gran Diosa había sido defraudada de su justa parte cuando Hjram Abiff no fue sacrificado, como era la antigua costumbre cuando su hijo subió al trono, y estaban confiados de que si él no era sacrificado cuando se terminara el templo, la estabilidad y futuro de éste peligrarían. Así que considero que los trabajadores fenicios, con o sin el consentimiento de Salomón, tomaron la vida del antiguo Rey de Tiro, Abibaal o Hiram Abiff, como sacrificio de consagración.

Si bien apenas podemos aceptar la sugestión de que la ascendencia de nuestro rito moderno sea totalmente Sirio, no podemos dudar que la influencia de la tercera línea de tradición con la que especialmente contribuyó Hiram Abiff fue considerable. También notamos que parece haber estado especialmente relacionada con el trabajo de los metales.

Todo eso que se halla en nuestros rituales modernos acerca de Lamech y sus hijos; acerca de Jubal, el fundador del arte musical; y de Tubal Caín, el primer artífice de metales, parece pertenecer a la línea de tradición que Hiram Abiff introdujo.

Este consejo fue el iniciador de la mayor parte de nuestro trabajo Masónico moderno; el perfil principal del ritual egipcio fue cuidadosamente conservado (aunque el Rey Salomón, en más de una ocasión, citaba como autoridad, en cuanto a puntos de detalle a su hermano de Tiro junto con los signos, y aunque las palabras eran dadas en hebreo, en su mayor parte conservaron el mismo significado. El Rey Salomón parece haber sido responsable en gran parte, de la ceremonia de elevación; él fue quien, por iniciativa de Hiram Abiff, cambió la inscripción de Osiris por la del maestro constructor que intentó escapar por las puertas del Sur, del Norte y del Este y fue asesinado porque no divulgo los secretos de un M.M. El nombre del auténtico constructor no era dado, por supuesto, como ahora, pues él mismo ayudó a la elaboración de la leyenda; tampoco hubo ninguna fatalidad conectada con la construcción del santo templo. La inserción del nombre actual fue obra de Rehoboam, cuando sucedió en el trono a Salomón su padre, como lo digo en La Vida Oculta en la Masonería; así que la historia vino a aplicarse a la persona de Hiram, el hijo de la viuda.

Una muy curiosa tradición aún existe en el grado 3 del rito de Mizraim. En este rito la figura central de la leyenda no es Hiram Abiff, de quien se dice que regresó con su familia después de la construcción del templo; mas la historia es transferida hasta muy atrás, a los días de Lamech, cuyo hijo Jubal bajo el nombre de Harrio-Jubal-Abi, se dice que murió asesinado por tres traidores, Hagava, Hakina y Heremda, (Enciclopedia por Mackey, a Metílcuyo Mizraim). El rito de Mizraim, como veremos después, es en extremo antiguo, y puede haber sido incorporado a otra tradición diversa a la transmitida en Europa, ya que parece haber sido introducido del Este hacia fines del siglo dieciocho. Puede ser que tengamos aquí otra huella de la línea de tradición que Hiram Abiff representó en el consejo del Rey Salomón.

Ese fue el importante trabajo efectuado por la segunda Logia o Logia Sagrada. La sucesión de Maestros Instalados fue transmitida dentro del seno de la nueva organización y desde entonces los Maestros de Logias que derivan su sucesión de los Misterios de los Hebreos, se han sentado siempre en el trono del Rey Salomón, mientras los dos Vigilantes ocupan los de Hiram Rey de Tiro y de Hiram Abiff. De tal manera hay una auténtica verdad respaldando a nuestra tradición Masónica.

La auténtica historia tradicional, tal como quedó adaptada por el Rey Salomón, contenía mucho más de la leyenda de Osiris y era más coherente y sensata que hoy; ya que había una resurrección del maestro-constructor así como una muerte, y la búsqueda de Isis tras el cuerpo de Osiris era reflejada en la búsqueda, por ciertos artesanos, del cuerpo del Maestro. Pero esto era más bien un cargo de naturaleza verbal que una parte del trabajo ritual, y por lo tanto, quedaba más expuesta a desfiguración en el curso de los tiempos. Esto es exactamente lo que aconteció: Las ceremonias fueron transmitidas de era en era con muy pocos cambios, pero fueron en ciertas épocas vestidas con un nuevo grupo de palabras, que reflejaba el espíritu de esos días; en tanto que la leyenda asociada con el ritual del grado 3 quedó tristemente desfigurada al paso de los siglos hasta que en su forma presente no es más que una silueta de la gloriosa enseñanza de los Misterios de Egipto de los cuales derivó.

 

LA TRANSMISION DE LOS NUEVOS RITOS

Los Misterios fueron transmitidos de generación en generación durante los siguientes 350 años, mientras sobrevivió el reino de Judá. En 586 A. de C. la ciudad de Jerusalén fue destruida por Nabucodonosor, y el pueblo conducido en cautiverio a Babilonia. Los Misterios quedaron interrumpidos durante la cautividad, y no parece probable que se hayan trabajado con seriedad durante los cincuenta años con el exilio. Sin embargo, la sucesión de Maestros Instalados quedó intacta, y cuando el pueblo regresó de Babilonia a reconstruir el templo, también intentaron reconstruir los ritos de iniciación.

Aquí es donde encontramos los hechos que fundamentan la tradición de la tercera o Gran y Real Logia; pues Zorobabel, el príncipe de Judá, y Josué, el Sumo Sacerdote, fueron en gran parte, los realizadores de este trabajo de restauración y renovación. La misma dificultad se presentó después, ya que no se permitió nunca poner los rituales por escrito; una vez más fue necesario confiar a la memoria la mayor parte de la tradición, y sólo unos cuantos pudieron haber recordado los trabajos efectuados en los días previos a la cautividad. Sin embargo, tuvieron éxito al reconstruir los ritos con aceptable exactitud, aunque una vez más la historia tradicional sufrió desfiguración a causa de ser recordada imperfectamente. Tal es la historia de esta línea de sucesión que finalmente halló su camino a los Colegios Romanos, primero por descendencia directa de las enseñanzas del Rey Numa, luego, por la migración de los ritos de Attis y Sibeles a Roma por el año 200 A. de C., y de nuevo trasladada por medio de los soldados de Vespasiano y Tito que retornaban a Roma. De estos Colegios fue transmitida con notable aproximación en sus detalles esenciales hasta nuestras modernas Logias.

Además de los tres grados de la Masonería que formaron la estructura principal de los Misterios Judíos, hubo también otras tradiciones Masónicas transmitidas desde Egipto. Lo que ahora es el Santo Real Arco tenía su lugar en el trabajo, en tanto que las ideas contenidas en lo que ahora llamamos el grado Mark estaban asociadas con el grado 2, igual que el Arco lo estaba con el grado 3. Aunque en el trabajo inglés el período del Arco se representa como el de Zara babel y el Segundo Templo, los Capítulos irlandeses ligan toda la leyenda a los días del Rey Josué, mientras que el Real Arco de Enoch, que difiere considerablemente en cuanto a detalle, aunque la simbología tenga el mismo significado y propósito, sea descrita como perteneciente a los días del Rey Salomón. Es digno de notarse la ausencia de un período fijo como indicador de que el marco histórico solamente tiene una importancia secundaria, y que el principal propósito del grado es transmitir instrucción simbólica.

La tradición de los Misterios fue transmitida de siglo en siglo, hasta que la hallamos entre los esenios, quienes parecen haber heredado ritos caldeos. Fue en esta escuela donde el discípulo Jesús vivió en preparación para Su ministerio, después de recibir una elevada iniciación en los verdaderos Misterios de Egipto. Los esenios habían heredado entre otros ritos caldeos lo que posteriormente se conoció como eucaristía mitraica, la ceremonia del pan, el vino y la sal, que como ya veremos, fue transmitida a través de los tiempos hasta que fue incorporada al moderno grado de la Rosacruz del Imperio de Aquí. La consagración de esos elementos era o es maravillosa, aunque no haya un descendimiento de la Divina Presencia tan pleno como en el correspondiente ritual de Amen en el antiguo Egipto. Sin embargo, parece probable que el Señor Cristo tomara la cena mitraica como base de Su santa eucaristía y mientras conservaba el antiguo simbolismo de los elementos los cambiaba en Su propio vehículo especial, simbolizado como Su Cuerpo y Sangre; el más íntimo y más cercano de todos los sacramentos conocidos por el hombre.

La eucaristía mitraica puso al adorador en contacto íntimo con la Vida divina; la cena mística de la Rosacruz alza al Príncipe Soberano hasta ponerlo en una maravillosa unión con Cristo, el Señor del amor; en el ritual de Amen los HH reverenciaban a todo el que tomaba parte del sacramento diciendo "Tú eres Osiris". La santa eucaristía de la Iglesia Cristiana es la última y más maravillosa de todas, pues en ella recibimos a El, el Señor del Amor, y la sagrada Hostia es tan precisa y plenamente Su vehículo como lo fue el cuerpo de Jesús en Palestina hace dos mil años. Es muy probable que El tomara el sacramento existente, que era celebrado regularmente en la comunidad esenia, y lo transformó en otra más santa eucaristía, la cual ha convertido en la gloria de Su Iglesia, de generación en generación.

 

CABALlSMO

Con el tremendo ímpetu debido a la venida del Señor, los Misterios recibieron una mayor inspiración de la que habían tenido desde los días de Moisés. Parte de la enseñanza mística de ellos pasó después a la forma escrita, y en la Cábala encontramos fragmentos del conocimiento simbólico que fue antes propiedad exclusiva de los iniciados. Tan grandes son las semejanzas entre ciertas de las doctrinas de la Cábala y las de los anteriores grados de la Masonería que se ha supuesto que los estudiantes de Cábala fueron los que introdujeron la Masonería especulativa a nuestra Masonería moderna. El estudiante de ocultismo no sustenta este criterio, pues sabe que nuestros rituales especulativos pertenecen en sustancia a un pasado que queda mucho más allá del siglo dieciocho, y que ellos perpetúan la tradición de los judíos quienes la derivaron de los Misterios de Egipto. El ve en la literatura de la Cábala una porción exotérica escrita de las  otras enseñanzas que pertenecen a los judíos, aunque transmitidas por una línea independiente que puede, sin embargo, haber cruzado la de nuestra propia Masonería y, hasta cierto punto, influenciarla en días posteriores. Hay mucho en la Cábala que aclara nuestras ceremonias y símbolos, y un estudio de Teosofía Cabalística puede ser provechoso e interesante para el Masón.

Un brevísimo sumario es lo más que podemos intentar aquí. La literatura de la Cábala representa un desarrollo de muchos siglos bajo la influencia de muchos tipos de pensamiento -judío, gnóstico, neoplatónico, griego, árabe y hasta persa- y nunca ha sido completamente traducido a ninguna lengua europea. Consiste en ciertos grandes textos escritos en hebreo y arameo, y un cúmulo de comentarios sobre ellos, compilados por judíos de muchas partes y épocas. Los más importantes textos son el Sepher Yetzirah, que explica el significado místico que se oculta bajo el alfabeto hebreo, y erige un vasto sistema de especulación mística y oculta sobre las combinaciones y colaboración de sus varias letras; y el Sepher ha Zohar, o Libro del Esplendor, que es un mosaico de historia y leyenda, de fábula y de realidad, de misticismo y fantástica especulación que, como toda esa literatura, contiene valiosas gemas de sabiduría oculta escondidas en una porción de desperdicios. Ambos libros pretenden venir del siglo dos A. de C., mas en realidad no fueron escritos sino hasta un período posterior, el primero terminado por el siglo X, y por el siglo XIII el otro. Llegaron a ser conocidos de la gente culta de Europa allá por el tiempo en que la Masonería especulativa empezaba a surgir a la luz del día (o sea por el siglo XVII) a través de varias obras latinas, siendo la principal de éstas Kabbala Denudata, del Barón Knorr von Rosenroth, el Aedipus Aegiptiacus de Athanasius Kircher, De Arte Cabalística de Reuchlin y una traducción latina del Yetzirah. Como el H. A. E. Waite, nuestra principal autoridad en este campo ha señalado:

La tradición escrita judía presupone, de principio a fin, una tradición que no se transmitió por escrito. El Zohar, por ejemplo, que es su principal monumento, hace referencia por todas partes a un gran cuerpo de doctrina como si fuera algo perfectamente bien conocido por el círculo de iniciación para el cual fue dedicada tal obra.

El esquema de este cuerpo de doctrina nos ha llegado en el simbolismo de la Masonería, aunque por una línea bien diferente; y en la Cábala podemos hallar una guía para mucho de la que está oscuro en nuestros rituales modernos.

 

LA ESPIRITUALlZACION DEL TEMPLO

 

Dos conceptos místicos hallados en el Zohar se relacionan directamente con nuestro tema: la espiritualización del templo del Rey Salomón, y la doctrina de, la palabra perdida. Ambas tienen sus raíces en los Misterios egipcios, como ya se ha visto. El templo del Rey Salomón formaba la base física de una vasta estructura de especulación e investigación místicas; pues se decía que sus dimensiones guardaban una proporción con las del Universo, y todos los objetos sagrados que contenía sus interpretaciones macrocósmicas. El Shekinah o divina gloria que irradiaba el más interno santuario, el Santo de los Santos, se interpretaba no solo como la divina Presencia que santificaba al templo visible, sino como Dios inmanente en Su universo y morando en lo interno del corazón del hombre.

Más aún la idea de los judíos de que algún día el templo debería ser reconstruido está en sí misma espiritual izada y transformada, y fue tomada como una alegoría del logro de la perfección divina en el hombre y el universo. Los judíos cuya rica mente oriental se deleitaba en exuberantes, y complejas alegorías, concibieron una verdadera ciudad y templos, de la cual el del Rey Salomón era solamente el símbolo; templos y palacios, cada uno relacionado con un diferente aspecto plano de la Naturaleza y formando un intrincado sistema de reflejos y correspondencias. El prototipo de toda esta riqueza de simbolismo se encuentra en los Misterios de Egipto, en los que las proporciones de la gran pirámide eran estudiadas como emblemáticas de las proporciones del Universo, y contenían vasta reserva de conocimiento oculto y astronómico. Los judíos aplicaron al templo del Rey Salomón lo que sabían del sistema egipcio, reflejando la sabiduría de Egipto por medio del espejo de su temperamento ardiente y poético, de donde alguna porción pasó a la literatura escrita y exotérica, y también fue transmitida en las Logias secretas de la Masonería.

 

LA PERDIDA DEL DIVINO NOMBRE

 

La segunda gran doctrina del cabalismo que nos interesa aquí es la pérdida del divino Nombre, o más bien del correcto método de pronunciar ese nombre.

Los judíos pensaron en este nombre como una palabra de cuatro letras, J.H.V.H., que eran generalmente leídas como Jehová. La tradición refiere que la Omnífic (sic) Palabra, la cual, siendo el nombre de Dios, comandaba todas las fuerzas de la Naturaleza, era pronunciada por el sumo sacerdote una vez al año, el día Yom Kippur, o de la purificación por medio del ritual sagrado; pero después del exilio, la verdadera pronunciación se perdió. Las consonantes fueron conservadas, pero los puntos para las vocales, esenciales para la correcta articulación, habían sido olvidados. (El presente sistema masorético de puntos para las vocales fue introducido apenas en el siglo diez A. de C.) Esto fue entretejido en una hermosa alegoría del descendimiento a la materia y de la caída del hombre; pues sumergidos en agua como estamos en nuestro actual período evolutivo, no podemos emitir la palabra ni conocer la divina Naturaleza en su plenitud, y sólo podemos percibir la cáscara o cubierta de las cosas, representada por las consonantes que quedaron. Y ni aún esto entendemos, y por lo tanto, hasta para esa parte del Divino Nombre es necesario un secreto substituto y es así como en la tradición siempre que aparecía la palabra, Yahveh durante la lectura de la Ley, era substituida por el nombre Adonai (que significa "mi Señor"). (La moderna palabra Jehová se forma usando las consonantes JHVH, e intercalando las vocales de la palabra Adonai). La tradición tiene los ojos en el futuro esperando que el tiempo o las circunstancias restituyan el método original de pronunciación, y el hombre retornará a Dios de quien provino, ya capaz de pronunciar la palabra en todo su gran poder, para comandar las fuerzas latentes en su propia divinidad.

Todo esto fue entretejido por la doctrina del Logas, la Palabra de Dios, explicada tan admirablemente por Filón, y conocida de todos los cristianos a partir de las palabras iniciales del Evangelio de San Juan; ya que toda la tradición de la divina Palabra se deriva de los Misterios de Egipto. El verdadero tetragrámaton no era el Nombre de Dios en hebreo, sino otra palabra mucho más antigua, que ha sido siempre conocida por los iniciados de grado superior. Un desarrollo cristiano este simbolismo está en la figura de una joya usada por cierto alto oficial en el Rito Escocés. Bajo el antiguo pacto la palabra fue perdida, y aún cuando fue restaurada por el descubrimiento de una cierta bóveda secreta, su verdadera pronunciación quedó sin conocerse; la terminación de la pesquisa no se logró, a pesar de que ya se vislumbraba. El nuevo pacto agregó en el centro todavía una letra más, la mística Shin (sonido sh) emblemática del fuego y del Espíritu; y de tal modo, la palabra Jehová se convirtió en Jehoshva, el Nombre del Cristo. Tales cosas son una alegoría ya que sólo encontrando el Cristo en el corazón es como se puede redescubrir la palabra perdida, y tal hallazgo por sí mismo trae el conocimiento del verdadero tetragrámaton; el secreto del eterno ser del hombre, que desde el principio ha sido escrito en la cruz del sacrificio, y siempre guardado oculto en el corazón del mundo en medio de las cosas secretas de Dios.

Este es el bosquejo relámpago de los Misterios Judíos, cuya tradición fue llevada a Roma, de donde pasó a los Colegios y de ellos a las fraternidades del medioevo, emergiendo finalmente en los rituales especulativos de los grados de la Hermandad, en el siglo dieciocho, en el Santo Real Arco y el grado de Maestro Masón Mark, y en esos otros emblemas y ceremonias que han sido incorporados a algunos de los grados subsidiarios pertenecientes en su simbólica era al antiguo convenio. Los Misterios Judíos son la fuente de nuestra presente tradición, pues los tres grados de la Hermandad son, y siempre han sido, la base de todo el sistema de iniciación Masónica, puesto que ellos son el estuche de las reliquias de los Misterios Menores y Mayores de Egipto, únicos que pueden ser llamados grados, en su forma original.

Sin embargo, antes de pasar a nuestro siguiente eslabón en la cadena Masónica de genealogía -el de Roma y sus Colegios- nos vendrá bien tomar nota de algunos de los otros grandes sistemas basados en Misterios que alcanzaron renombre en el mundo antiguo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO V

LOS MISTERIOS GRIEGOS

 

LOS MISTERIOS DE ELEUSIS

Ahora llegamos a los Misterios de Grecia, de los cuales los mejor conocidos y más importantes en los tiempos clásicos fueron los eleusinos. Parece haber un muy extendido engaño, cuyo origen podemos hallar en los escritos de los Padres Cristianos. Dicho engaño consiste en que los Misterios de la antigüedad fueron guardados en secreto debido a que estaban plagados de impropiedades, y que no soportarían la luz del día. Nada más lejos de la realidad que esto, y yo puedo dar mi testimonio directo, por haber sido un iniciado de los Misterios; en realidad no había nada objetable en ellos. Las enseñanzas eran todas de la más elevada y pura calidad, y no podían hacer otra cosa que beneficiar grandemente a todos aquellos que tenían el privilegio de ser iniciados en ellos. En los tiempos clásicos y posclásicos muchos de los más grandes hombres han dado testimonio de su valía. Unas cuantas citas - entre miles- bastarán para demostrarlo.

Sófocles, el gran poeta de la tragedia, dice de ellos: Triplemente felices son aquellos mortales quienes después de la contemplación de los Misterios descienden a los dominios de Hades; porque ahí ellos solos poseerán la vida verdadera; para los demás no hay otra cosa que sufrimiento.

Platón dice, por boca de Sócrates, en esa grandiosa escena de la muerte en el Fedón:

Me imagino que esos hombres que establecieron los Misterios no estaban carentes de iluminación, sino que en realidad tenían un significado oculto cuando dijeron, hace mucho tiempo, que quienquiera que llegue sin iniciación ni santificación al otro mundo se quedará en el lodo, mas quien llegue iniciado y purificado morará con los Dioses.

            Cicerón fue iniciado en ellos y les tuvo la mayor reverencia, en tanto que Proclo nos dice:

Los santísimos Ritos de Eleusis otorgan a los iniciados el disfrute de los buenos oficios de Cara en el momento de ser sacados de sus cuerpos.

Es verdad que en los días de la decadencia de Roma existieron ceremonias degeneradas conectadas con los Misterios de Baca, que incluían orgías de carácter bien desagradable, pero de ningún modo estaban conectados con los Misterios Eleusinos originales, los cuales, por esa época, se habían desvanecido casi por completo, hasta quedar en una posición de muy escasa importancia.

El mundo moderno conoce poco acerca de los Misterios Griegos, debido a que sus actividades y doctrinas fueron realmente guardadas en secreto. Además de la fuerte presión de la opinión pública, que consideraba la más ligera violación de los secretos como un acto de terrible irreverencia, oímos de la pena de muerte en un caso de intrusión accidental de los no iniciados, al interior del recinto sagrado en Eleusis durante la celebración de los Misterios. Por lo tanto, muy poco de los hechos directos nos ha llegado de fuentes paganas; la mayor parte de nuestra información viene de los autores cristianos, Hipólito, Clemente de Alejandría, Orígenes, Arnobio y otros, ocupados en destruir tanto como les era posible la religión pagana, y que por lo tanto siempre se expresaron de los Misterios de la peor manera posible. Se conoce algo de las pruebas de tipo externo aplicadas a los candidatos; y de la enseñanza administrada a través de los diversos mitos, porque cuando la gente de afuera presionaba en busca de información y no era descartada, eso era todo lo que los oficiales revelaban.

 

EL ORIGEN DE LOS MISTERIOS GRIEGOS

El fundador de los Misterios Griegos fue Orfeo, quien fue encarnación del mismo Maestro del Mundo que había venido a Egipto el año 40.000 A. de C. como Toth o Hermes a predicar la doctrina de la Luz Oculta. Mas ahora el método de Su mensaje era diferente, por estar dirigido a una raza diferente.

Por el año 7.000 A. de C., El vino, y vivió principalmente en las selvas, donde agrupó a Sus discípulos a Su alrededor. No hubo rey que le diera la bienvenida, ni corte fastuosa que lo aclamara. Vino como cantante, vagando por el país, amando la vida de la Naturaleza, sus espacios iluminados por el Sol y sus retiros de la selva llenos de sombra; y sintiendo aversión por las ciudades y lugares frecuentados por las muchedumbres. Un grupo de discípulos se formó a Su alrededor y El les enseñó en los claros de los bosques, silentes excepto por los trinos de las aves y los dulces susurros del latir de la selva, que no parecían interrumpir la quietud.

El enseñó por medio de la canción, de la música, música vocal y de instrumento, un instrumento de cinco cuerdas, probablemente el origen de la lira de Apolo empleando una escala pentatónica. Con este acompañamiento El cantó, y maravillosa fue su música, los ángeles se acercaban a oír las sutiles tonadas; por medio del sonido El obró sobre el cuerpo astral y mental de Sus discípulos, purificándolos y engrandeciéndolos; con el sonido desligó de lo físico a los cuerpos sutiles, dejándolos libres en los mundos superiores. Su música era completamente diferente de la de secuencias; se repetía una y otra vez, por lo cual siempre se conseguía el mismo resultado en el grupo étnico raíz de la raza, resultado que fue llevado por este grupo a la India. Aquí El trabajó por medio de la melodía, no por la repetición de sonidos similares; y el despertar de cada centro etéreo tenía su propia melodía, exitándolo a la actividad. El mostró a Sus discípulos imágenes vivientes, creadas por medio de la música, y en los Misterios Griegos esto era forjado del mismo modo, la tradición descendiendo de El. Y enseñó que el Sonido era inmanente en todas las cosas, y que si un hombre estaba en armonía con sí mismo, entonces la Divina Armonía se manifestaría a través de él, comunicando regocijo a toda la Naturaleza. Así atravesó la Hélade cantando, y escogiendo de aquí y de allá uno que Lo siguiera y también cantando para el pueblo de manera diferente, entretejiendo sobre Grecia una red de música, que haría a sus hijos hermosos y alimentaría el genio artístico de su tierra.

Esta maravillosa tradición de los Misterios de Orfeo fue transmitida por miles de años hasta que, en los tiempos clásicos, encontramos las Escuelas Órficas, de las cuales la Pitagórica fue un espléndido producto, y también los Misterios de Eleusis, los más grandiosos de todos los Misterios Griegos, que conservaron mucho de la enseñanza ancestral en forma ceremonial. Una reliquia de la tradición de Orfeo radica en el hecho de que el hierofante de los Misterios Eleusinos era siempre escogido de entre la familia sagrada de Eumólpidas, rodeado de fábula Eumolpo; cuyo nombre significa el dulce cantante; y una de las más importantes cualidades para el puesto era la posesión de una bella y resonante voz con la cual pudieran ser correctamente entonados los cantos sagrados.

 

LOS DIOSES DE GRECIA

La idea griega de veneración era muy diferente de nuestras concepciones modernas. No debe suponerse que cualquier griego culto creyera en la mitología de su religión como algo que tuviera que ser tomado a la letra. Algunas personas a veces se preguntan cómo era posible que grandes naciones como Grecia o Roma permanecieran satisfechas con lo que comúnmente llamamos su religión; un caos de mitos carentes de buen gusto y muchos de ellos hasta de descendencia, describiendo dioses y diosas que eran claramente humanos en sus actos y pasiones, sosteniendo constantes querellas entre sí. La verdad es que nadie estaba satisfecho con ella, y nunca fue, ni con mucho, lo que entendemos por la religión; aunque no hay duda que fue tomada literalmente por gentes ignorantes. Toda la gente culta y pensadora estudió cualquiera de los sistemas de filosofía y en muchos casos eran también iniciados de la escuela de los Misterios; era esta elevada enseñanza lo que realmente modelaba sus vidas y tomaba para ellos el lugar de lo que llamamos religión, a menos que fuesen francamente agnósticos, como lo son muchas personas cultas hoy día. No obstante, algunos de estos fantásticos mitos eran explicados en los Misterios, y se veía que eran la cubierta de una enseñanza oculta relacionada con la vida del alma.

Sin embargo, muchos de los dioses de Grecia eran personajes reales, que cumplían con su cometido en las vidas de las gentes, para quienes eran canales de la bendición divina. El aspecto fundamental de la religión externa de Grecia era el culto a lo bello. Se sabía en Grecia que toda verdadera obra de arte irradiaba una atmósfera de alegría y belleza; por lo tanto, los griegos se rodeaban de cualquier clase de objetos bellos, y otro tanto hacían con su culto. Sabían que los dioses se manifestaban a través de la belleza; que eran aspectos y canales para la Belleza Una; y de este modo, recogían a su alrededor efluvios de la influencia divina, y así, derramaban bendiciones sobre el mundo. Los dioses de Grecia no eran los mismos que se reverenciaban en Egipto; representaban aspectos algo diferentes del Dios eterno, en forma adecuada al desarrollo de la subraza céltica, que era un pueblo esencialmente artístico, al igual que el egipcio lo había sido científico. Como es sabido por los estudiantes del lado oculto de la religión, cada subraza tiene su propia representación de la verdad, sus propias formas divinas, por medio de las cuales se ofrece veneración al Supremo; y el tipo de religión es formulado por el propio Maestro del Mundo de acuerdo con el desarrollo y cultura que han de ser las características distintas de esa raza y su contribución al plan para la evolución del mundo. En Grecia, como en Egipto, había una multitud de estas formas divinas, algunas de ellas representadas y dotadas de alma por grandes Ángeles que pueden ser comparados hasta cierto punto, con los adorados en tierras cristianas; S. Gabriel, S. Rafael y otros. Los dioses de Grecia no eran menos reales que estos grandes dioses, aunque pertenecían a un tipo enteramente diferente, semejando a los Ángeles que presiden a los varios países más bien que a los Jefes de las nueve órdenes de huestes Angélicas.

Palas Atenea, la ojigris diosa de la sabiduría era un magnífico y espléndido Ser, que prácticamente gobernó Atenas por medio de sus devotos. Su influencia era grandemente estimulante, mas ella no era una concreción de la compasión o del amor en la alta medida en que lo es la Bendita Virgen María, sino más bien de la eficiencia y de esa perfecta exactitud de forma que es la esencia de todo lo que es arte. Mucho del maravilloso arte de Gracia fue inspirado directamente por ella; y para satisfacerla tenía que ser el más elevado, el más verdadero y el más exacto. Ella no podía tolerar una simple línea fuera de sitio, ni en el más pequeño objeto. Había algo de acero pulido en Atenea; era fría y cortante como espada de doble filo, tremendamente poderosa, conservando a la gente en lo más elevado, lo más noble, lo más puro, lo más bello; y sin embargo, no tanto por un amor abstracto a la belleza, sino porque habría sido una desgracia para ella ser algo menos que bella. Prácticamente no había emoción conectada con Palas Atenea; tenemos una apreciación intelectual de su grandeza, una intensa devoción que se desenvuelve en líneas mentales, un espléndido entusiasmo para seguirla; pero no nos aventuraríamos en nada parecido a la afección personal. Mantuvo a Atenas en perfecto orden, dirigiéndola, gobernándola, animando a su pueblo con su maravillosa inspiración; vigiló el desarrollo de su ciudad con el mayor interés; determinó que debía sobrepujar a Esparta y a Corinto y demás ciudades de Grecia.

 

Hera fue un personaje real también, pero diferente de Palas Atenea. Ella era una de las muchas encarnaciones o formas del aspecto femenino del Primer Rayo, y se pensó que era la Reina del Cielo; corresponde con mucha cercanía a la diosa hindú Parvati, la shakti o poder de Shiva, imaginada como Su esposa igual que Hera lo fue de Zeus.      

Dionisio fue el Lagos mismo, igual que Osiris lo había sido de Egipto, aunque en un diferente aspecto; y la leyenda de Su muerte y resurrección correspondía estrechamente con la de Osiris, y fue enseñada con la misma significación en los Misterios de Grecia. Febo Apolo, el Dios del Sol y de la música, cuyo símbolo fue la lira, parece haber sido originalmente Orfeo; así que, al venerarlo, los griegos, en realidad ofrendaban su amor al gran Instructor del Mundo. Deméter y su hija Perséfone o Core eran especialmente reverenciadas en Eleusis. Estas dos deidades eran personificadas de las grandes fuerzas de la Naturaleza, la primera lo era de la protectora maternidad de la tierra, y la segunda, de la vida creadora que hace que la tierra florezca y prospere en grano, flor y fruto y que luego regrese al período de descanso a la llegada del Invierno; invernación o vida oculta, latente, sólo para brotar de nuevo como si se tratara de una nueva encarnación bajo la influencia de la Primavera. Deméter parece equivaler a Uma, La Gran Madre, aún venerada en la India.

Afrodita, la diosa del Amor - "inmortal Afrodita la del trono bordado", como Safo la lIama - representaba el aspecto femenino de la Deidad como la divina compasión; fue llamada "nacida de la espuma" porque místicamente se suponía que había surgido de las aguas del océano. Swinburna la describe en bellas Iíneas:

 

Su abundante pelo fuertemente impregnado

del color y del aroma de las flores

Rosa ebúrnea del agua blanca rosada,

un esplendor plateado, una llama. . .

quien, a la hora de su nacimiento místico,

 

Sonrojada emergió de la ola, toda sonrojo e imperial

posó su piel sobre el mar.

y las maravillosas aguas la conocieron,

los vientos y los invisibles senderos,

y las rosas se trocaron más rosadas, y más azul

la corriente azul marino de las bahías.

 

Este hermoso simbolismo de su nombre se refiere al aspecto formal de la Deidad, la raíz de la materia llamado el "profundo mar" o el "mar virgen" que está impregnado de vida y belleza divinas, y de este modo da nacimiento a las más bellas de las formas. El Título "nacida de la espuma" es particularmente adecuado si consideramos que todas las formas están construidas de agregados de burbujas sopladas, en el "profundo mar", el éter del espacio. Todo esto era explicado a los iniciados de los Misterios. La misma idea mística se halla en el título de Nuestra Señora María, Mar-ía, "Estrella del Mar", si bien en este caso ella es la corporización de una más plena manifestación del amor divino en la perfección de la eterna maternidad, y en su persona convergen muchos aspectos de la Deidad que estaban divididos en Grecia. Había, no obstante, dos facetas del culto de Afrodita: la más elevada estaba sintetizada en Afrodita Urania, la Afrodita del cielo, que era "la Madre del Amor Bello"; pero había un aspecto inferior de su veneración como Afrodita Pandemos, el amor común, terrenal, conducente a mucho deseo malo y bajo, indigno de ser llamado amor; y este aspecto era el más prominente en los días en que la antigua religión había perdido su valor y entrado en corrupción. Afrodita corresponde, aproximadamente, a Lakshmi en la India.

Los dioses estaban conectados con los Misterios, y trabajaban con y a través de sus fieles creyentes; pero hasta en los Misterios había menos devoción y más apreciación intelectual que en las religiones actuales. Al estudiar diferentes ramas de los Misterios tal como se trabajaban en diferentes países, no podemos sustraernos a algunas analogías -no podemos tener la esperanza de hacer comparaciones exactas; y la dificultad aumenta cuando tratamos de comparar la fe antigua con la moderna- toda su perspectiva era muy diferente de la nuestra.

El control de los Misterios de Eleusis en los tiempos clásicos quedó en manos dé dos familias: los Eumólpidas y los Keryces o heraldos, quienes estaban también conectados con la adoración de Apolo Pitio en Delfos. La mayoría de los oficiales eran escogidos de entre estas dos familias, aunque también había representantes civiles del estado ateniense quienes eran responsables del ceremonial público de los Misterios así como del control de las finanzas.

El oficial en jefe era el hierofante, electo por sorteo, para toda la vida, de entre los Eumólpidas. Sólo él tenía el cargo de guardián de los Consagrados (Hiera), o sean los tesoros sagrados que fueron tan cuidadosamente conservados en Eleusis y que tuvieron tan importante papel en la magia ceremonial de los Misterios. Invariablemente era un hombre de edad avanzada y posición distinguida, y en sus manos se depositaba el supremo control del ceremonial secreto. Quien lo seguía en rango era el Dadoukós, el portador de la doble antorcha, escogido de por vida entre la familia de los Keryces. Ambos oficiales tenían casas en el sagrado recinto en Eleusis, a la cual sólo los iniciados podían tener acceso; sin embargo, mientras el hierofante permanecía en casi completa reclusión. El Dadoukós a menudo tomaba parte prominente en los asuntos públicos. Un tercer oficial era el Rieroceryx, o heraldo sagrado, quien también era electo de por vida de entre la familia de los Keryces; uno de sus deberes era hacer la solemne proclamación a los Mystae antes de su iniciación en los Misterios Mayores para conservar silencio acerca de asuntos sagrados. Un cuarto oficial era el Presbítero de Altar, también seleccionado de entre los Keryces, quien en los últimos tiempos fue responsable de los sacrificios. En los días grandes de los Misterios nunca se ofrendaron sacrificios animales, pero, como en todo sistema religioso, vino una época en que la tradición había llegado a formalizarse y mucho del conocimiento interno había sido retirado. Fue entonces cuando ciertas enseñanzas acerca del significado del sacrificio y su lugar en la vida espiritual fueron desfiguradas y materializadas en la cruel superstición de que era necesario sacrificar animales a la Deidad.

También había dos mujeres hierofantes, dedicadas a las dos diosas que presidían los Misterios, Deméter y Cara; y además de ellas había la sacerdotisa de Deméter quien parece haber estado muy cércamente conectada con otros cultos ritos de la diosa a los cuales la admisión era femenina únicamente (Thesmofia, Haloa), así como también con los Misterios de Eleusis. Un número de oficiales menores también tomaba parte en el ceremonial. Como en Egipto, las mujeres eran admitidas a los Misterios en igualdad de condiciones que los hombres, y no se hacía distinción de sexos excepto para los asuntos de adscripción de puestos. La instrucción de los candidatos era colocada en manos de los Mistagogos, quienes enseñaban bajo la supervisión del hierofante y preparaban a los iniciados para la celebración de los Misterios, comunicándoles ciertas fórmulas que serían requeridas en el curso del ceremonial. Una orden enclaustrada de sacerdotisas vivía en retiro en Eleusis, con votos de celibato y dedicadas a la vida elevada. Parece probable que éstas sean las "abejas" de quienes Porfirio y varios gramáticos hablan.