El trabajo con la sombra

Trabajo con la sombra


Cada contracción de la sombra o energía disociada que se halla en nuestro campo de energía es realmente un impulso evolutivo circular no integrado, que quiere llevar a cabo su movimiento. Por ello, vemos que trabajar con la sombra es igual de importante que lo que normalmente entendemos o lo que Andrew Cohen describe como trabajo evolutivo, que significa mirar hacia el impulso evolutivo. Mirar en las partes de la sombra que buscan integración es también un trabajo evolutivo.


Hay enseñanzas espirituales contemporáneas que integran, con mucha sabiduría, el despertar trascendental y el trabajo con la sombra. Sin embargo, carecen de un componente evolutivo. También hay enseñanzas que tienen un fuerte componente trascendental y evolutivo pero carecen de prácticas con la sombra. Thomas Hübl ha articulado una forma de incluir el trabajo evolutivo y el trabajo con la sombra en una enseñanza espiritual.
Acerca de este tema, Hübl da un contexto general evolutivo (incluso cósmico). Dice que hay una profunda y silenciosa quietud de la que todo surge y a la que todo vuelve. Todo lo que se encarna, dice Hübl, está en movimiento. Hay quietud y hay movimiento. Para Hübl estos dos elementos primordiales constituyen dos competencias espirituales distintas. Hay una espiritualidad de la quietud y una espiritualidad del movimiento y, según Hübl, necesitamos las dos. Él suele decir que hay quietud en el movimiento y movimiento en la quietud.


Podemos acceder a la espiritualidad de la quietud a través de la meditación, calmando la mente y las emociones, entrando en una unión sin palabras con La Fuente. San Pablo lo llamó “la paz que sobrepasa todo entendimiento”. En la quietud, las falsas ilusiones se desmontan y hay una sensación de volver a casa, al útero primordial de todos. En la quietud, hay una sensación de plenitud, de eternidad, de unicidad pura y de que todas las cosas están completas.
Para resonar con esta enseñanza, invito al lector a entrar en silencio por unos minutos para degustar esta paz, esta quietud que subyace a toda realidad. Sienta la corriente de quietud que ya está presente en este momento, si nos relajamos y abrimos. Una vez que sientan esta corriente de quietud, sumérjanse en ella. Déjese llevar por ella, como por la marea. Todo lo demás se aleja y pierde interés mientras nos sentimos cada vez más atraídos por esta corriente de pura paz y alegría. Esta es una breve descripción de la espiritualidad de la quietud.


Sin embargo, en este artículo vamos a hablar de la espiritualidad del movimiento. El movimiento no es otra cosa que la quietud y la quietud no es otra cosa que el movimiento. En última instancia no son dos (no-dual). Hay quietud en el movimiento y movimiento en la quietud.
Todo lo que se encarna y existe está en movimiento. Todo lo que existe está guiado por una sabiduría subyacente, que Hübl llama la “inteligencia central”. Él cree que cada movimiento sabe cómo satisfacerse si se le deja libre para hacerlo. Todo movimiento se materializará, se completará y, después, volverá al vacío.
Por ejemplo, podemos fijarnos en el movimiento de la vida de una persona. Cada persona nace con un propósito: cada una posee un don único que contribuir a este mundo. Si se le da la oportunidad de florecer, esa sabiduría subyacente sabe cómo cumplir su propósito y lo hará. Pero, a menudo, impedimos que esos movimientos se satisfagan a sí mismos y estos son los que Hübl llama la sombra.


Tomemos como ejemplo el desarrollo emocional de un niño. Utilicemos, por un momento, algunos estereotipos culturales e imaginemos un chico al que se le enseña que no le está permitido demostrar su tristeza o vulnerabilidad. La tristeza y la vulnerabilidad son movimientos de la vida que están guiados por una sabiduría interior y que saben cumplir con su movimiento y propósito. Tienen una función importante en la vida. La tristeza es la respuesta adecuada al dolor y la vulnerabilidad es una respuesta adecuada a la fragilidad de cualquier ser.


Sin embargo, la familia, los amigos y/o la cultura del niño le enseñan que los hombres de verdad no sienten tristeza ni vulnerabilidad. Los hombres de verdad tienen que ser duros. No pueden llorar en público, entre otras cosas. A una niña se le enseña que no debe mostrar su ira. La ira, al igual que la tristeza, es un movimiento de la vida y está guiada por una profunda sabiduría. Es la respuesta apropiada a una situación en la que se violan los límites de una persona. En el momento que esta niña se enfada (con razón), la ira surge dentro de ella (surge el movimiento de la vida). Sin embargo, a ella se le enseña que la ira no es una emoción adecuada para señoritas educadas. Por supuesto, estoy usando estereotipos en este ejemplo, ya que a algunos niños se les enseña a no enfadarse y a algunas niñas a no estar tristes.


El punto principal es que se impide que muchos movimientos de la vida sigan su curso y se completen. Una vez que se bloquea el movimiento, hay una contracción que lo rodea e inhibe la expresión de su sabiduría. Este movimiento o energía de vida insistirá en seguir adelante porque quiere llegar a su plenitud o destino. Cada vez que lo hace esta neutralización de la contracción le impide hacerlo. Por eso, Hübl se refiere a la energía de la sombra como circular. La energía avanza y se quiere expresar en el exterior, pero se le detiene y se la envía otra vez hacia atrás. Más tarde, volverá a aparecer y, de nuevo, ocurrirá lo mismo. A menos que haya un cambio, este círculo puede continuar indefinidamente.


Impedir que los movimientos de la vida se realicen a sí mismos provoca estrés: estrés corporal, emocional, mental, incluso espiritual. Este estrés causa enfermedades en uno o en todos estos niveles de nuestro ser.
Así que hay una contracción, el estrés, y los síntomas que pueden aparecer alrededor de la sombra. El síntoma puede ser que una persona siente miedo cuando ve a alguien que le recuerda a otra persona que le hizo daño, a pesar de que esta persona no represente ninguna amenaza. No puede evitar sentir ansiedad. Para Hübl, son los síntomas los que a menudo atraen nuestra atención y energía. Sin embargo, trabajar sobre los síntomas sólo es útil en parte y, además, nos puede distraer.


La clave, para Hübl, es llegar al meollo del asunto. Respecto a esto, él dijo algo muy profundo. Como la sombra es, en definitiva, un movimiento no satisfecho de la vida, toda sombra tiene dentro lo que él llama una chispa o una luz (también una perla). La clave es llegar a ver la luz en cada sombra para que sea liberada de su prisión. Esta enseñanza muestra la influencia de la Cábala o de la tradición mística judía. En la Cábala, esta enseñanza sobre liberar la luz atrapada se conoce como tikkun olam: “la curación o restauración del universo”.


Como toda sombra es un impulso creativo de la vida que ha quedado bloqueado, liberar esa luz traerá sanación, sabiduría y evolución. La sombra, para Hübl, no sólo es personal (aunque lo incluye), sino que, en definitiva, es un movimiento transpersonal de la Vida, Creación o Evolución. Esta enseñanza funciona como una crítica de enseñanzas espirituales evolutivas que sólo ubican la práctica evolutiva a la vanguardia y evitan el trabajo de sombra como si fuera algo inferior. El trabajo de Hübl presta atención a la llamada creativa del futuro (de hecho, hay una entrevista completa sobre este tema aquí), pero también promueve el trabajo de sombra como algo esencial.


Hübl dijo que, en su opinión, una espiritualidad sin trabajo de sombra es una casa construida sobre cimientos que se tambalean. Utilizó una metáfora de Ken Wilber, como una amplificación de las anteriores metáforas de la luz o la perla escondida en los movimientos de la vida que no se han cumplido. Wilber habla de esta luz como si fueran monedas de oro perdidas en el sótano de un edificio. La práctica del trabajo de sombra consiste en canjear estas monedas de oro. Cuando las encontremos, nos ofrecerán más riqueza, es decir, más energía libre y más conciencia. El trabajo de sombra consiste en entrar en el sótano y recoger las monedas de oro. Pero, deberíamos estar preparados porque, al entrar, podemos encontrar algunos bichos dentro de nosotros, partes de nosotros mismos que han aprendido a vivir en la oscuridad. Cuando iluminamos estas áreas, tenemos que tener valor y compasión, porque puede que encontremos cosas muy dolorosas, vergonzosas o aterradoras.


Es en estos momentos que la confianza es crucial; la confianza de que, por muy oscuro que parezca, hay una luz escondida en algún lugar y será liberada. Como Luke y Leia dijeron de Vader: “Todavía hay bondad en él, lo puedo percibir”. Fue la inquebrantable fe de Luke en que quedaba algo de bondad en su padre lo que ayudó a sacar adelante esa luz y traer equilibrio a la Fuerza. Esto es una buena metáfora de cómo nos podemos ayudar unos a otros en este viaje, algo que estamos a punto de abordar.


Pero primero, antes de avanzar, vamos a recapitular un poco.
Hay quietud y movimiento. Todo movimiento viene de la quietud, intenta satisfacerse a sí mismo y, luego, si lo consigue, volverá a la quietud. Después, un nuevo movimiento creativo surgirá de la quietud y luego, después de haber completado su viaje, volverá a la quietud, sólo para dar lugar a otro movimiento. Y este proceso se repetirá sin cesar.


Espiritualmente, debemos aprender a permanecer en la quietud y fluir con el movimiento, hasta que empecemos a darnos cuenta de que, paradójicamente, aunque la quietud y el movimiento parezcan opuestos, son en realidad un solo proceso.


Si un movimiento no se satisface a sí mismo, sin embargo, será enviado a la sombra. El trabajo de sombra consiste en recuperar la luz perdida que está escondida en la sombra. Se trata de liberar ese movimiento de la vida para que cumpla con su potencial y luego vuelva al vacío.


La respuesta de Hübl fue que podemos ayudar en este proceso de liberación de la Luz a través de la comunicación transparente, un elemento central de su enseñanza. Este es un don que podemos darnos unos a otros, dijo. La definición más simple de comunicación transparente es comunicación empática en un contexto transpersonal. La comunicación empática es la que uno podría esperar recibir de un terapeuta o consejero, en la que se escucha sin juicio y se permite que la otra persona tenga su propio proceso, mientras se crea un contenedor emocional seguro para el cliente. En una comunicación transparente esto ocurre dentro de un contexto específicamente transpersonal. Con transpersonal me refiero a un contexto de despertar espiritual.


Para ilustrar esta enseñanza, Hübl puso un ejemplo: en un contexto transpersonal, dos personas se ven como si ambas surgieran dentro de un espacio (el vientre materno, la quietud). Este espacio único los envuelve, es decir, los trasciende e incluye. Este espacio es mayor que las dos personas y estas están completamente contenidas en él.


Para estar juntos en este único espacio hace falta abandonar nuestras las ideas y percepciones preconcebidas que tenemos del otro. Hübl llama a esto “ver a la persona por primera vez en cada momento”. Se trata de entrar en un espacio de desconocimiento. Se trata más bien de mirar fijamente a la otra persona, en vez de verla por encima. Si no nos fijamos bien en ella, se activan nuestras estructuras mentales condicionadas que siempre encasillan todo y a todos en categorías: “Me gusta esta persona, no me gusta esta otra. Esta persona es rara. Ese es tonto; ella es aburrida; me gustaría caer bien a ese otro, etc.”. Mientras tanto, interiormente, intentamos poner nuestra mejor cara al público, profundamente condicionados por como la sociedad nos dice que debemos ser y actuar. Y una parte de nosotros sabe, muy dentro de sí, que somos un fraude. Por eso, todo el tiempo nos preocupa que otros vean a través de nuestras fachadas.


Esta locura es, básicamente, la naturaleza de las relaciones humanas. Hablamos sobre el otro. Pasamos nuestro tiempo haciendo como si nos escucháramos mutuamente, pero la verdad es que, por dentro, gastamos la mayor parte de nuestra energía en pensar lo que vamos a decir a continuación, en cuanto la otra persona se calle durante medio segundo. Las cosas son muy parecidas en este mundo. La vida es bastante aburrida y frustrante. Nunca es realmente creativa.
Ver a una nueva persona como por primera vez en cada momento implica dejar caer todos esos filtros. Una vez que nos enraizamos bien en el espacio y el silencio, se nos ofrece algo así como un estropajo de limpieza espiritual, que limpia todos esos prejuicios y abre un espacio para permitir que emerja lo que es.
Así que las dos personas prestan atención al espacio de silencio dentro del cual surgen. Siguen siendo dos personas pero ahora son dos personas dentro de un espacio. En el espacio único las dos personas se vena sí mismas como dos movimientos dentro del espacio en calma. “Hay movimiento en la quietud”.


Como dos movimientos dentro de un espacio, las dos personas pueden empezar a resonar o a sintonizarse mutuamente. Las dos personas son como dos canciones: pueden empezar a escuchar la melodía del otro y comenzar a cantar en armonía juntos. En esta práctica, los individuos aprenden a confiar en que sus cuerpos y mentes son herramientas muy eficaces para sintonizar con la otra persona. Los individuos pueden recibir información sobre otro a través de imágenes, colores, emociones, sensaciones corporales e intuiciones. Hay un proceso para aprender a hablar a estas intuiciones mientras que la otra persona hace observaciones sobre lo que resonó y lo que no.


Para Hübl, esta forma transparente de relación es la siguiente etapa de la evolución humana, lo que él llama el Nuevo Nosotros y, como veremos en un momento, cuando esta transparencia se aplica a nuestras sombras, se abre la posibilidad de ayudarnos a liberar nuestra luz atrapada.
Hübl llama a esta capacidad de resonar o de sintonizar con el otro la ciencia del sentimiento. El concepto de la ciencia del sentimiento es muy profundo. Para entenderlo, necesitamos entrar en nociones de geografía espiritual: el paisaje del despertar. Si conseguimos entender la ciencia del sentimiento, podemos volver a la cuestión práctica de cómo podríamos trabajar sabia y compasivamente con nuestras sombras y liberar su luz.


Siguiendo a Ken Wilber, Hübl toma prestada la terminología de las tradiciones Vedanta y Vajrayana (budismo tibetano). En esas tradiciones, hay una enseñanza de los reinos ordinario, sutil y causal. El causal es el vacío silencioso. Es el Útero materno, Lo Eterno. Es también la Fuente o Causa de todo lo que es. Del causal surge un impulso creativo a cada momento. Así que lo causal es, de alguna manera, vacío y fecundo. Se dice que lo causal se relaciona con ese estado en el que estamos profundamente dormidos y no tenemos sin sueños, ni forma, ni sentido de tiempo, espacio o separación.


Cuando el impulso creativo surge de la quietud causal, entra en el reino sutil, el mundo de ensueño, que está entre la pura falta de forma del causal y la forma densa del mundo ordinario. El reino sutil es el terreno del sentimiento, la intuición y la inspiración. Cuando Mozart veía sinfonías completas escritas de golpe en su mente, las veía en el terreno sutil. Después, tenía que escribirlas frenéticamente en papel en el mundo ordinario. Cuando un poeta, músico o artista tiene un destello de inspiración, esta viene del mundo sutil, donde viven las musas. En el causal, no hay forma. En el sutil, hay una forma visionaria que todavía no se ha manifestado plenamente.
El reino ordinario surge de las cosas sutiles que toman forma concreta. El ordinario es el mundo de las experiencias que tenemos despiertos. La fuerza del mundo ordinario es que tiene forma concreta. Pero su lado negativo es que está profundamente condicionado y, por sí mismo, no es capaz de expresiones radicalmente creativas. Tiende a quedarse atascado en sus hábitos.


El camino desde el causal al sutil y al ordinario se conoce como involución. El camino de vuelta del ordinario al sutil y al causal se conoce como evolución.
Según Hübl, el mundo sutil contiene información. Él habló de una anatomía sutil a toda realidad. También lo llamó una red informativa. A menudo, él se refiere a ella como el internet cósmico. Cada persona, dice, es un sitio Web en el internet cósmico. Cuando uno entra en la página principal de un individuo, hay una barra de menú en la parte superior. En el menú, hay pestañas de categorías como: desarrollo emocional, desarrollo sexual, desarrollo interpersonal, desarrollo espiritual, etc. Si hacemos clic en cada pestaña, a continuación, se abrirán páginas que cuentan la historia de la vida de esa persona en su línea de desarrollo.
La capacidad para iniciar una sesión en el internet cósmico, para localizar la dirección web correcta y leer la información que contiene es la ciencia del sentimiento (también conocido como la ciencia del sentimiento interno). La palabra sentimiento en “la ciencia del sentimiento” es una abreviatura de “percepción del sentimiento”. El tipo de sentimiento del que Hübl habla aquí no es emotividad. No se trata de trabajar en nosotros mismos en varios estados emocionales. El sentimiento del que está hablando es sutil. Es una especie de percepción que reside en el corazón.


Como hicimos antes, invito al lector a pararse un momento y ver si pueden conectar con esta experiencia de la percepción del sentimiento, que viene del corazón. Hay una sensación de calidez en relación a ella así como una fuerte claridad. Es una forma muy despierta de conciencia impregnada de un profundo sentido de compasión. Fluye a través de la energía de cada uno y da la sensación de que el cuerpo es mucho más amplio, más que su simple forma física.
Esta forma sutil de nuestro ser es energética o, en palabras de Hübl, informativa. Este es el mundo donde patrones sutiles toman forma (Platón las llamó las formas).


Desde la perspectiva de Hübl, todos nosotros, en cada momento, irradiamos toda nuestra información. Irradiamos hacia fuera, para cualquier persona que tiene oídos para oír y ojos para ver, la totalidad de nuestro ser: nuestro desarrollo emocional, cognitivo, espiritual, interpersonal, así como nuestras sombras y nuestro potencial creativo. Esta noción de que, constantemente y como ondas de radio, estamos irradiando todo nuestro ser hacia los demás es la base de la enseñanza de la transparencia y la comunicación transparente.


Del causal, tenemos nuestro ser sin forma y el impulso creativo que luego fluye hacia nuestra arquitectura sutil y, al final, se manifiesta en nuestra carne física. En la comunicación transparente, dos personas reconocen que ambos surgen de un espacio y que son dos movimientos dentro del único espacio, que es el causal. Los dos movimientos es el sutil.


La otra metáfora que Hübl ha usado para describir esta enseñanza fue un libro. Cada persona es un libro, donde cada uno de los capítulos representa una de las líneas de nuestro desarrollo. El libro, o historia, de cada individuo entra en relación con todos los otros libros de todos los demás seres y juntos crean lo que la Biblia llama El Libro de la Vida (o tal vez una historia interminable).


Para Hübl, somos los personajes de la historia y los que leen la historia. Somos las palabras de la página y el papel en blanco vacío en el que están escritas. El papel blanco vacío/lector es la espiritualidad de la quietud y las palabras/personajes, la espiritualidad del movimiento. Al final, se trata de aprender que ambos son dos caras de una realidad: hay quietud en el movimiento y movimiento en la quietud.


Como un internet cósmico o una estación de radio o una biblioteca, toda la información está presente (en forma sutil). Sólo necesitamos saber dónde buscar para encontrar la información que necesitamos y cómo leer e interpretar la información una vez que la encontramos. En otras palabras, necesitamos aprender el lenguaje del mundo sutil. El mundo en que vivimos actualmente, que es el idioma que actualmente hablamos, proviene del reino ordinario. La mente racional con sus categorías, que desmenuza las cosas en unidades discretas y que siempre las está comparando y contrastando, es la mente del reino ordinario. Si bien tiene su lugar, las condiciones de la existencia nos llaman hacia este lenguaje más elevado del mundo sutil, el conocimiento interno o la ciencia interna. Así, aunque el alcance de esta visión es enorme, toda ella se basa en la simple capacidad de sintonizarnos con nosotros mismos o con otro ser y sentir lo que surja.
Escuchar la llamada del futuro y trabajar con la sombra provienen de la ciencia del sentimiento. Aparentemente, el futuro y el trabajo con la sombra parecen ser opuestos: uno está orientado hacia el futuro (potencial creativo) y el otro al pasado (sombra). Pero ambos son productos de la ciencia del sentimiento. En ese sentido, la segunda entrevista con Hübl sobre el futuro y esta tercera sobre la sombra son dos manifestaciones de una realidad subyacente. Así entiendo el comentario inicial de Hübl de que el trabajo con la sombra es una forma de práctica evolutiva.


La tragedia es que esta ciencia del sentimiento no se enseña en ninguna parte. No la aprendemos ni en las escuelas, ni en las familias, ni en las empresas, ni incluso en la mayoría de las comunidades de crecimiento personal y espiritual. La vida es el gran maestro, dijo Hübl. Y sin haber aprendido la ciencia del sentimiento, no hay forma de entender las lecciones de la vida. Así, seguimos representándolas mientras la vida trata de que aprendamos sus secretos de una manera u otra. El precio que pagamos por no hacer caso a esas lecciones es un sufrimiento indecible. Así que hemos tomado algo de la carretera de país cósmico para llegar hasta aquí, pero ahora podemos volver al trabajo de sombra, teniendo en cuenta todos estos contextos profundos.


Este comienza cuando los individuos se reúnen y practican la comunicación transparente. Una persona tiene una sombra, algún movimiento de la vida que busca satisfacerse y retornar a la Fuente, pero que no puede porque algo se lo impide. La luz, como hemos dicho, se queda atrapada en esa energía contraída. Hübl llama a esta sombra contraída “energía circular”, como un avión que da vueltas sobre la pista, atrapado en un patrón de espera, esperando a que la luz verde le diga que es seguro aterrizar el avión. Pero, ese momento nunca llega.


Así que tenemos esta energía de sombra circular y sin integrar. Hay estrés y otros síntomas asociados con ella. La clave es localizar su ubicación precisa, su dirección cósmica. Una vez que la localizamos, podemos hacer algo.


Imaginemos que alguien que pertenece a un grupo luchando con una sombra de ira y que hay otra(s) persona(s) del grupo que no está implicada en este área. La persona que está clara puede sintonizar con la contracción y puede ver a través de los síntomas la luz que está atrapada dentro. Entonces, esta persona trata de mantener una presencia y compasión profundas por la persona con la sombra. De esta manera, como dice Hübl, facilita un proceso para que ese movimiento se pueda liberar y satisfacerse a sí mismo. A medida que los temas cambian a diferentes dimensiones de la vida, puede que se inviertan los papeles. Todos tenemos sombras en ciertas áreas y todos tenemos dones o una conciencia clara en otras. (Nota: Hay un epílogo independiente que analiza la cuestión de las personas con traumas o enfermedades mentales).


Hübl dice que es como una estación de radio, que viene a través de una frecuencia muy específica. Con el fin de obtener la señal de la estación de radio claramente, necesitamos ajustar nuestros sintonizadores con su frecuencia exacta. La persona que tiene una sombra está dando una señal de la que no es consciente, (recordemos que todo el mundo está emitiendo su información constantemente). Si otra persona del grupo está clara en este área y puede sintonizar su dial con la frecuencia adecuada, podrá captar la señal y escuchar lo que esa persona está emitiendo en su estación. Si una persona se sintoniza con claridad y compasión a esa frecuencia, incluso si la persona con la sombra está luchando para conectarse con ese aspecto de sí misma, la atenta presencia del otro empezará a permitir que la sombra pase a la conciencia. Según Hübl, de esta manera, aprendemos a reescribir la programación de nuestras sombras. La presencia del otro retroalimenta a la sombra con sus observaciones y la sombra se da cuenta de que puede relacionarse con el mundo de manera adecuada. En el ejemplo de la ira, una persona puede aprender a expresar la ira, puede establecer límites claros y los demás no le tendrán miedo ni dejarán de cuidar de esa persona.


Entonces, le pregunté a Hübl si el mismo proceso podría aplicarse a las sombras sociales y colectivas. En particular, estaba pensando en su obra respecto a la sanación del Holocausto. Aunque quizás sea un ejemplo extremo, hay patrones para las empresas, países, provincias, ciudades y estructuras políticas. Al igual que ocurre con un individuo, hay líneas colectivas de desarrollo. Hay un impulso creativo colectivo para cualquier colectivo. También hay sombras colectivas, cuyos efectos (ecos) tienen un impacto años, a veces, siglos o, incluso, milenios más tarde. Hübl dijo que sí y que era el mismo proceso básico: abrirse a la quietud, sintonizándose con la fuente del dolor, y dejar que este se presente en un espacio de sanación profunda.


Él cree que, si esa curación ocurre, cuando esto suceda, habrá un aprendizaje colectivo. Él cree que si uno de esos lugares de trauma aprendiera a sanar su energía, habría un importante aprendizaje colectivo sobre cómo lograr dicha sanación en otros lugares. (Una película que explora este tema es Scared Sacred de Velcrow Ripper.)


Hübl llama a este trabajo “ecología interna”. La ecología externa es la que necesitamos construir para poder tener un planeta sostenible, económicamente, políticamente y tecnológicamente. La ecología interna es la restauración y la curación de las heridas internas en los espacios que nos rodean. Es un trabajo chamánico, recuperar almas, para llevar a los perdidos entre los mundos a la luz, la sanación, la bendición y el empoderamiento. Creo que fusionar la ecología interna con el trabajo de la ecología externa es la gran tarea de este siglo.


Gracias a Thomas Hübl por compartir su sabiduría sobre este tema, así como por encarnar su propia enseñanza. Después de ver trabajar a Hübl con gente uno a uno (con permiso, en presencia de otros), puedo decir que él es capaz de hacer precisamente lo que describe aquí. Es capaz de sentir los puntos sutiles de una persona, ponerse compasivamente en su lugar y traer a los elementos de la vida directamente a la palestra. Crea una especie de vórtice de espacio donde estas partes de nosotros mismos son gravitacionalmente atraídas hacia arriba, hacia la luz. Por eso, aunque esta enseñanza parezca lejana, y en muchos sentidos lo es, él es un ejemplo vivo de lo que está enseñando. En sus palabras, él habla desde la enseñanza no sobre esta. Incluso mientras lo hace, agradezco que no emita una sensibilidad de gurú. Él sigue siendo un tío normal. Tengo la sensación de que está realmente interesado en un proceso colectivo, no en la adulación de su propio ego. No quiero convertirlo en un santo de escayola pero, sin embargo, quiero honrar su presencia y su persona.
Apéndice: Sobre enfermedades mentales y traumas


En esta entrevista, Thomas Hübl abogó por el hecho de que la capacidad para trabajar con la sombra se debería convertir en un asunto cultural. Sin embargo, dijo que, por ahora, este es todavía un trabajo de profesionales. Asumí que lo que quiso decir es que, aunque él piense que es importante que los grupos se junten y empiecen a experimentar de manera colectiva, todavía estamos en la etapa inicial. Y, en esos grupos, creo que es realmente importante que la gente que necesite ayuda profesional la tenga. Dicho de una manera que puede ser demasiado simplista, creo que hay una diferencia no sólo de grado sino de orden entre lo que se podrían llamar las heridas de flecha que todo el mundo experimenta y aquellos que tienen problemas clínicos específicos (estrés postraumático, por ejemplo). Obviamente, ningún grupo debería introducirse en áreas en las que no tiene experiencia profesional para afrontar tales dificultades.

    

LA SOMBRA

José Francisco Zamorano*

La esencia magnifica abarca todos los mundos y a todas las criaturas, buenas y malas. Y es la verdadera unidad. Entonces ¿cómo puede conciliarse el antagonismo del bien y el mal? En realidad, no existe antagonismo, porque el mal es el trono del bien. Baal Sem Tob.

Uno de los principales temas o motivos con el que en algún momento nos enfrentaremos en el camino del analizar y comprender nu estros sueños es el de "La Sombra". C.G. Jung designó cómo " Sombra" a todos los aspectos ocultos o inconscientes de uno mismo, tanto positivos cómo negativos, que el ego ha reprimido o nunca ha reconocido, incluyéndola dentro de uno de los cuatro arquetipos principales del inconsciente. "La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales(incluso conscientes) cómo colectivos. Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta(muchas veces con vergüenza) de cualidades e impulsos que negamos en nosotros mismos, pero que puedo ver claramente en otras personas." C.G.Jung.

Este aspecto desconocido o no reconocido de toda personalidad no sólo aparece en los sueños sino que puede expresarse de múltiples maneras. Por ejemplo puede mostrarse en omisiones o en un acto impulsivo o impensado, cómo también cuando se está cansado, bajo presión o cuando se sufre de una enfermedad. Todas estas situaciones tienen en común que la personalidad sufre un cambio repentino de carácter y aparece una personalidad desconocida tanto para nuestros seres cercanos cómo incluso para nosotros mismos.

En su mayor parte, la sombra se compone de deseos reprimidos e impulsos incivilizados que hemos excluido de nuestra propia auto imagen, es decir de cómo nos vemos a nosotros mismos. Estas motivaciones son percibidas cómo moralmente inferiores para nuestro "ideal" de lo que somos(o más bien dicho de lo que "creemos" que somos), por lo que también depositamos en la sombra fantasías y resentimientos. De esta manera la sombra abarca en general todas aquellas cosas de las cuales uno no se siente orgulloso.

Estas características personales no reconocidas a menudo se perciben en los demás a través del mecanismo de proyección, el cual consiste en observar las propias tendencias inconscientes en otras personas. Debido a la dificultad de reconocer y aceptar nuestra propia sombra, este mecanismo de proyección es una de las formas más recurrentes y negativas de no trabajar los propios defectos y adjudicar éstos sólo a los demás. Este es un fenómeno típico que por ejemplo se observa en gran parte a los chismorreos o comentarios por la espalda que ocurren dentro de cualquier vecindario o entre grupos pequeños de individuos.

El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en forma muy especial de estos aspectos, ya que cuando rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio. C.G.Jung.

Uno de los efectos más negativos de este tipo de proyecciones de la sombra en otras personas esta relacionado con la agitación y los conflictos políticos y sobre todo con la guerra. Tomemos cómo ejemplo la recién pasada guerra en el medio oriente. A través de las noticias era usual escuchar a los gobernantes de los principales países involucrados, referirse el uno al otro con las mismas cualidades negativas tales cómo inhumano, ladrón, cruel, anticristo, enemigo de la humanidad etc. Además ambos se adjudicaban las mismas propiedades salvadoras y redentoras de la humanidad y curiosamente ambos hablaban y eran dirigidos, aconsejados o tenían la aprobación de Dios para sus actos de guerra.

Las proyecciones de todo tipo oscurecen nuestra visión respecto al prójimo, destruyen su objetividad, y de ese modo destruyen toda posibilidad de auténticas relaciones humanas. Y hay una desventaja adicional en la proyección de nuestra sombra. Una parte de nuestra personalidad permanece en el lado opuesto y el resultado es que constantemente(aunque de modo involuntario) haremos cosas a nuestras espaldas que apoyarán ese otro lado, y por tanto ayudaremos inintencionadamente a nuestro enemigo. (M.L von Franz.).

Sumado a esto, la sombra está expuesta a contagios colectivos, debido a que la persona es seducida por el anonimato del grupo y se deja llevar por la masa desenfrenada. En esta masa anónima la personalidad puede expresar lo reprimido o sus aspectos no reconocidos bajo el amparo y aprobación del grupo. Algunos ejemplos cotidianos de esto los observamos en los partidos de football en que las barras se enfrentan violentamente y pueden haber heridos e incluso muertos o en protestas que acaban con desmanes y numerosas perdidas económicas.

Sin embargo es por medio de los sueños, proceso en dónde el inconsciente halla un espacio más libre de expresión de sus contenidos, en donde la imagen de la sombra nos confronta cara a cara. En ellos podemos entrar en conocimiento de los aspectos de nuestra personalidad, que por diversas razones hemos preferido no contemplar muy de cerca. A este proceso Jung le llamó "Percepción de la Sombra".

En los sueños la sombra puede aparecer cómo alguien muy opuesto a cómo somos habitualmente o más bien dicho a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por ejemplo si usted es una persona con un alto cargo puede que sueñe con alguien cesante o con un trabajador de baja jerarquía dentro de una organización. Esto se debe a que la sombra con la personalidad se relacionan en forma compensatoria, es decir, una persona que se identifica con una persona brillante, exitosa o poderosa puede soñar con su sombra personificada en alguien correspondientemente oscuro, fracasado y sin poder.

En los sueños así cómo en los mitos, la sombra aparece en forma personificada cómo una persona del mismo sexo que el soñante. Esto se debe a que es particularmente en contacto con gente del mismo sexo cuando una persona se tambalea entre su propia sombra y la de los demás, por este mismo fenómeno es que la sombra en una persona del sexo opuesto generalmente nos molesta mucho menos. También se relaciona con la sombra el soñar con tenebrosos pasadizos, laberintos, piezas o habitaciones o bodegas oscuras, ya que estos símbolos oníricos aluden a estar descubriendo aspectos desconocidos de nuestra personalidad,

homologables en ciertas ocasiones al descenso a los infiernos, tanto personales como colectivos, del lado oscuro de la personalidad o de la humanidad.

¿Pero porqué el inconsciente a través de los sueños nos envía estos mensajes muchas veces emocionalmente tan perturbadores y tan arduos de analizar y comprender? Esto es así por que el emprender este difícil camino de enfrentar, reconocer, integrar y trabajar con nuestra sombra es necesario para el conocimiento y realización total de uno mismo, proceso al que Jung denominó el proceso de individuación.

La confrontación de la conciencia con su sombra es una necesidad terapéutica y, en realidad, el primer requisito para cualquier método psicológico completo. Vale la pena pasar por este proceso de llagar a un acuerdo con "El Otro" que hay en nosotros, por que así logramos conocer aspectos de nuestra naturaleza que no aceptaríamos, que nadie nos mostrará, y que nosotros mismos jamás admitiríamos. C.G. Jung.
Si bien está claro lo fundamental y necesario que es asimilar la sombra, lamentablemente no existe ninguna técnica que sea generalmente eficaz para todos y para todas las situaciones, por lo que siempre será una cuestión de responsabilidad, descubrimiento y resolución individual. Algunos pasos básicos que pueden guiar a cualquier persona son:

I. Se debe aceptar y tomar seriamente la existencia de la sombra.
II. Hay que percatarse de sus cualidades e intenciones. Esto se hace prestando mucha atención a los estados de ánimo, fantasías e impulsos.
III. Es inevitable pasar por un largo proceso de negociación, es decir por llegar a un acuerdo entre lo que la sociedad espera de nosotros, lo que nuestras tendencias inconscientes necesitan y lo que nuestra persona o "yo" consciente espera y desea.

Por todo lo anteriormente descrito pareciera que la sombra alberga y está conformada solamente por aspectos negativos, pero la sombra no sólo es el lado oscuro de la personalidad. Hay personas que prefieren vivir el peor aspecto de su personalidad, y entonces tienen una sombra positiva, es el caso por ejemplo de los delincuentes, para quienes su sombra suele tener un aspecto bien intencionado. Sin embargo para la mayoría lo normal es identificarse con los rasgos más positivos y desarrollados del carácter empujando el lado inferior hacia la sombra. Esto significa que generalmente la sombra no solo posee aspectos negativos sino que contiene valores necesitados por la conciencia, pero que existen en una forma que hace difícil integrarlos en nuestra vida. También consiste de instintos, habilidades y cualidades morales positivas. Por ejemplo si alguien suprime las reacciones emocionales instintivas o impulsos naturales, es común que la sombra también aparezca en los sueños con la forma de un animal hostil, que nos persigue y que la mayoría de las veces nos quiere dañar.

La sombra es tan sólo un poco inferior, primitiva, inadaptada y torpe; no es completamente negativa. Incluso contiene cualidades infantiles o primitivas que en cierto modo podaran vitalizar y embellecer la existencia humana, pero ¡las costumbres lo prohíben! C.G.Jung.

El hombre inconsciente, es decir, su sombra, no consiste sólo de tendencias moralmente reprobables, sino que también ostenta muchas cualidades positivas, cómo instintos normales, reacciones apropiadas, insights realistas, impulsos creativos, etc. C.G.Jung.

Finalmente enfrentarse a la sombra contempla trabajar e integrar ambos lados: aquellas cualidades y actividades de las cuales uno no se enorgullece, y nuevas posibilidades que uno nunca supo que estaban ahí. Cuando las personas aprenden a reconocer su sombra y a vivirla un poco más se vuelven más accesibles, naturales, y humanas, nos integra al grupo y dejamos de estar sobre el grupo para ser humanos entre humanos en una relación natural. Las personas sin sombra demasiado perfectas provocan una sensación de inferioridad en el ambiente que irrita a los demás. En el sentido de aceptar y apreciar nuestros propios errores la sombra es nuestra mejor función social.

A continuación he diseñado un breve cuestionario para ayudarlo a identificar situaciones en que tanto en el estado de vigilia cómo en de los sueños puede habérsele presentado la sombra.

a) ¿A veces cuando he estado en grupos me he comportado de una forma que jamás me hubiera comportado estando a solas?

b) ¿Existe una cualidad o aspecto de mi personalidad a veces conocido, la mayoría de las veces desconocido, que me ha empujado a actuar de determinada forma a pesar de mis intentos por comportarme de otra forma?


c) ¿Ha ocurrido que un amigo (a) ha dicho algo o me ha reprochado una falta y yo he sentido un enojo insoportable?

d) ¿Existen ocasiones en que me es más fácil ver los errores en los demás que en mi propia persona?


e) ¿En el trabajo, familia, o cualquier otro grupo social ha existido una persona(o más de una) con la cual he experimentado una molestia, rabia e incluso odio, sin que ella me haya hecho ningún daño?

 

f) ¿Creo que existe una clase o grupo de seres humanos que no tolero e incluso preferiría que no existieran, es más, en momentos yo mismo pondría fin a su existencia?


g) ¿He soñado con alguien desconocido, de mí mismo sexo, que me quiere dañar o que se comporta de forma extraña, ajena o incluso opuesta a cómo yo soy comúnmente en la vida diaria?

h) ¿He soñado con un animal que me persigue o que incluso me ha querido dañar?


i) ¿He soñado que camino de noche o con poca luz por pasadizos, laberintos, escaleras, calles, habitaciones o casas, la mayoría de las veces desconocidas?

Este cuestionario se podría extender a numerosas preguntas pero si usted a contestado que sí a alguna de las anteriores, entonces probablemente Ud. a tenido un contacto directo con "su sombra", pero no se sienta tan especial o anormal ya que toda persona o más bien toda "personalidad" tiene aspectos desconocidos y oscuros que cuesta identificar, aceptar e incorporar cómo propios. En caso de que no se haya identificado con ninguna no se preocupe, por que estas preguntas sólo abarcan una pequeña porción de lo que es o puede llegar a ser la Sombra, o puede que sus respuestas hayan sido negativas puesto que las percepciones de usted mismo(a) hayan sido ensombrecidas por su propia sombra.

José Francisco Zamorano es Psicólogo, Terapeuta Corporal. Profesor e Investigador de Etología en Santiago de Chile.

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Bibliografía :

Boa, F.:
El Camino de los sueños.
Conversaciones con Marie-Louise von Franz. Ed. Cuatro Vientos (1992.
Dethlefsen, T., Dahlke, R.:
La enfermedad cómo camino. Plaza y Janes Editores S.A. (1990.
Jung, C. G.:
El Hombre y sus símbolos. Ed. Paidós(1964-1995).
Sharp, D.
Lexicon Jungiano, Ed. Cuatro Vientos(1994.
Anwandter Rosa,
Los Sueños El Espejo del Alma. Ed. Platero. 1998


 
 

 

Sombra (arquetipo)

La Sombra es uno de los arquetipos principales de lo inconsciente colectivo según la psicología analítica de Carl Gustav Jung.

Índice

  • 1 Concepto
  • 2 Psicopatología
  • 3 Referencias
  • 4 Bibliografía
  • 5 Enlaces externos

Concepto

Jung utilizó este término de dos modos diferentes:

  1. Por un lado, se puede definir como la totalidad de lo inconsciente. Del mismo modo que Freud define inicialmente el inconsciente como todo aquello que cae fuera de la consciencia, Jung mantiene el mismo postulado adaptándolo a su propio corpus teórico, en el que el inconsciente tiene, además de la dimensión personal, una colectiva (inconsciente colectivo).
  2. En segunda instancia, Sombra designa al aspecto inconsciente de la personalidad, caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo consciente no reconoce como propios.

En este segundo sentido, la Sombra es la parte inferior de la personalidad, la suma de todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas que no son asumidas por la consciencia por su incompatibilidad con la personalidad que predomina en nuestra psique. Estos contenidos rechazados no desaparecen, y cuando cobran cierta autonomía se constituyen en un agente antagonista del yo, que mina los esfuerzos de éste. Por otra parte, en la conciencia también se produce en ocasiones una sensación de desequilibrio, producida por la añoranza de aquello que no aceptamos o no sabemos encontrar en nosotros mismos: de ahí el carácter marcadamente ambivalente de lo inconsciente, que según los casos puede actuar tanto como recuerdo antagónico, que pone de manifiesto las carencias del yo consciente como en alivio compensatorio de esta misma insuficiencia.

A diferencia del Ánima y del Ánimus, arquetipos que tienen una identidad sexual complementaria a la del individuo, la sombra tiene la misma que éste.

En el nivel del inconsciente personal la sombra pertenece al Yo. En el nivel de lo inconsciente colectivo representa un arquetipo autónomo, y por tanto independiente del Yo fáctico.

Psicopatología

Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino tornando la oscuridad consciente.

Dado que la sombra representa nuestros impulsos más primitivos, nuestra faceta instintiva animal como sumatorio de todo nuestro pasado evolutivo, las dificultades vitales encontradas generalmente en hombres y mujeres pueden deberse:

  1. O bien a una omisión o supresión de la sombra, imposibilidad que degenera en una revuelta de aquello que se pretende eliminar.
  2. O por el contrario, y desde el otro extremo, a una identificación con el arquetipo, con lo que el Yo queda a merced de la tempestad de lo inconsciente como el resquebrajado muro de una presa ante el desbordamiento del embalse que pretende vanamente contener.

De ahí que como parte fundamental de toda analítica se retome la sana virtud de volver al punto medio entre dos extremos: en este caso, el devenir consciente de la sombra.

«La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente, así por ejemplo, rasgos de carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables».

C. G. Jung, Bewusstsein, Unbewusstes und Individuation, Zentralblatt für Psychotherapie, 1939, pág. 265 y s.

«La sombra es...aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior y culpable que extiende sus últimas ramificaciones hasta el reino de los presentimientos animales y abarca, así, todo el aspecto histórico del inconsciente...Si hasta el presente se era de la opinión de que la sombra humana es la fuente de todo mal, ahora se puede descubrir en una investigación más precisa que en el hombre inconsciente justamente la sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechables, sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber, instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc.».

C. G. Jung, Aion, 1951, pág. 379 y s.

La sombra se mostraría simbólicamente a través de representaciones tales como la serpiente, el dragón, los monstruos y demonios, entre otras muchas, y existiría tanto una sombra de carácter individual como una sombra colectiva.

Finalmente, y como consecuencia de lo expuesto, fundamentalmente derivado de la idea de la inclusión de los opuestos en la totalidad, Jung alude al Cristianismo como excepción irresuelta ante la problemática del mal:

La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto.

C. G. Jung. Psicología y Alquimia, 1944, 21, § 22

      

 

Encuentro con la sombra.  Un buen libro

El poder del lado oscuro de la naturaleza humana

Jeremiah Abrams

  • Recuperar el niño interior
  • Encuentro con la sombra

Carl G. Jung, Joseph Campbell, Ken Wilber, M. Scott Peck, Rollo May, Larry Dossey, Marie-Louise von Franz, Sam Keen, Robert Bly y otros

Edición a cargo de Connie Zweig y Jeremiah Abrams

Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde, una persona afable y una entidad tenebrosa. Bajo la máscara del Yo consciente se ocultan todo tipo de emociones y conductas negativas: rabia, celos, resentimiento, codicia, lujuria, mentira, tendencias asesinas y suicidas... Este territorio inexplorado de nosotros mismos es conocido en psicología como la sombra personal.

Todo el mundo tiene una sombra, contrapartida de su ego. Una sombra que comienza ya a desarrollarse en la infancia, a través de la educación, cuando negamos la parte oscura de nosotros mismos y finjimos identificarnos con nuestros ideales; una sombra que permanece siempre al acecho y que emerge con fuerza en cualquier momento. Así, por ejemplo, cuando sentimos un inexplicable sentimiento de antipatía hacia alguien, o cuando descubrimos un rasgo inaceptable en nosotros mismos, o cuando repentinamente nos invade el odio, la envidia, la vergüenza.

Encontrar la propia sombra, enfrentarse con ella, aprovechar su poderosa energía, todo ello pertenece a la autorrealización más profunda del ser humano. Ya dijo Jung que uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad.

Encuentro con la sombra ofrece una visión panorámica del lado oscuro de la naturaleza humana, tal y como surge de las relaciones, en el trabajo, en la familia, en la sexualidad, en la política, en la terapia, en el crecimiento personal...

Encuentro con la sombra nos enseña a alcanzar una genuina auto-aceptación, a aprovechar las emociones negativas, a superar la culpa, a reconocer nuestras "proyecciones", a usar diversas actividades -tales como la escritura, el dibujo, los sueños- para recuperar la parte rechazada de nosotros mismos. Porque en la oscuridad de la sombra está también nuestra plenitud.