Las piedras y la gemoterapia

Las piedras y la gemoterapia


La gemoterapia acepta las piedras como seres de la tierra, manifestaciones físicas de la energía creadora. Ya se ha hablado de todo esto, pero profundicemos un poco más. Si aceptamos éste criterio, todas las cosas que provienen de la naturaleza poseen su propia energía. Ya se ha hablado de la relación con las piedras, desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado en las piedras aliados, compañeros y guías. Dicho así suena muy místico, nos parece un conocimiento ancestral y poco accesible, pero ¿por qué? ¿Es correcto tomar por buenas las características de un libro y trabajar a partir de ahí? En mi opinión no. Y les explico por qué. Un cuarzo rosa puede producir determinadas sensaciones en mí, puede que trabajar con él me ponga sensible, que me haga explorar mi feminidad, me haga llorar por cualquier cosa. Y puede que a otra persona le ayude a conciliar el sueño, lo calme, le traiga paz y le haga explorar el concepto del amor universal. Puede que a vos te haga reforzar tu amor propio. Hay unas generalidades establecidas, pero en esencia cada persona puede reaccionar de forma diferente, así que ¿exploramos un poco las piedras?
Hay personas que les encanta caminar bajo la lluvia, hay personas que prefieren la música jazz y otros se encuentran a sí mismos en un concierto de rock. Hay quien prefiere el verano al invierno. Y evidentemente no todos nos caemos igual de bien, puede que María sea encantadora, pero a lo mejor no soportas más de cinco minutos en una habitación con ella (porque se dedica a hacer cosas que no te gusten o por cualquier motivo irracional). Esto sucede con las piedras, gran parte de mis compañeros trabajan con energías angélicas en terapia y en su vida diaria, conectan muy bien con piedras del tipo “angélico” tipo, serafinita, angelita, petalita, morganita… yo, sintiéndolo mucho no conecto igual de bien con éstas energías que con la Piedra de la Luna o la Amatista o con las piedras de los seres elementales. Y está muy bien, mientras nos respetemos y trabajemos bien con nuestros propios recursos y forma de ser. Llegados a éste “problema” (no somos iguales), tendremos que plantearnos el por qué. A nivel energético cada uno lleva sus trastornos, cada persona tiene, al margen de sus preferencias, unas tareas kármicas con las que topar, unos trabajos que realizar, y cada enfermedad es un reflejo de los obstáculos que debemos superar haciendo introspección (aparte de otras circunstancias sociales, etc.). Pero por otro lado, nadie tiene un chakra más que nadie, todos seguimos el mismo esquema, y según caminemos por la vida estará en un estado u otro. Y entonces nos enfrentamos a la siguiente paradoja: “somos iguales, energéticamente, pero somos diferentes”.

Y aquí es donde entran las piedras. Es normal que, aunque las piedras nos hagan reaccionar de forma diferente, sigan un patrón. Aquí entra nuestro criterio personal, nuestra sensibilidad energética. Está bien leer un libro, pero en gemoterapia debemos estudiar de otra manera, al igual que los médicos necesitan ver desde dentro las enfermedades del cuerpo humano y comprenderlas. Así, los libros son útiles pero solo como respaldo o reafirmación del trabajo personal con las piedras. ¿Entonces cual es el misterio? Ninguno, si tenemos en cuenta que las piedras y nosotros formamos parte del mismo todo, que ellas son la expresión de la energía de la tierra y nosotros también. A veces se nos olvida y nos cuesta recordar lo natural que es todo. Misterio no hay ninguno, el problema está en recordar ésta sencilla verdad, estamos hechos de la misma materia, de la energía a la que debemos regresar y por tanto, podemos trabajar en armonía
Dormir con la piedra bajo la almohada. Podemos colocarla bajo la almohada y anotar lo que soñamos, para buscar qué nos está diciendo la piedra. A veces es un poco complicado, porque el lenguaje onírico de casa uno es un mundo, además de algo subconsciente.

 
Cuando adquirimos o nos regalan un cristal, generalmente, no conocemos su procedencia, no sabemos por que manos habrá pasado, ni con qué emociones ni situaciones se habrá encontrado hasta llegar a nosotros.
Los cristales tienden a absorber todas las energías negativas, con la intención de armonizar ambientes y personas que se acercan a él. Imaginemos que yo estoy triste y toco un cristal, entonces éste adsorberá la tristeza de modo que la próxima vez que lo use, tendré que limpiarlo.
Los cristales para estar bien cuidados deben ser limpiados, energizados y conservado:

A) Limpieza: la limpieza se puede realizar de distintas maneras, he aquí las más usuales:

- Inmersión del Cristal en sal gorda: Este es el método más radica, ya que no sólo elimina las energías negativas, sino también las positivas, de modo que sólo debe hacer cuando adquirimos el cristal, o cada 6 meses aproximadamente. Tampoco debe estar sumergido más de un día.