11-El movimiento fisiológico de flexión y extensión del IRC

La vida es movimiento y el Aliento de Vida se expresa en movimiento respiratorio primario, en su fase de inhalación y exhalación.

Este movimiento de flexo-extensión es generado por el impulso rítmico craneal.

La bóveda craneal y las estructura fasciales y así como todo el cuerpo se expanden y contraen en respuesta a la fluctuación de la presión del líquido cefalorraquídeo, por el interior de las fascias. El movimiento es sutil y se puede entender también como una pulsación, más que como un movimiento.

El impulso rítmico cráneo-sacral está formado por la flexión y extensión que son términos utilizados para designar las dos fases de la respiración cráneo-sacral. Representan las fases sistólicas y diastólicas de la producción del fluido cerebro espinal (FCE) y por tanto no tienen nada que ver con los movimientos de flexión o extensión del tronco o extremidades. Incluso parecen a veces contradictorios.

En la flexión craneal (sístoles coroides) el cráneo se ensancha por los lados y se acorta longitudinalmente.

En la extensión craneal (diástoles coroides) el cráneo aumenta longitudinalmente y se estrecha por los lados.

Un ciclo completo incluye una fase de flexión y de extensión. Según la persona los ciclos del IRC suelen ser entre 6 ó 12 ciclos por minuto.

Este movimiento es percibido más como un impulso que, como un movimiento en sí.

En el ámbito energético esta pulsación del LCR se convierte en una potente bomba transmisora de energía, que mantiene nuestro cuerpo y nuestro campo de energía o aura en perfecto estado.

Si el ritmo y la pulsación del LCR son buenos en todo nuestro cuerpo, nuestro Ser en cuerpo, emociones y pensamientos se encontrará en perfecto estado de salud.

Nuestra calidad de vida esta directamente relacionada con la libre circulación del líquido cefalorraquídeo por el interior de las fascias y por tanto del libre movimiento de todas las articulaciones craneales.

Si actuamos y mejoramos la libre circulación de este fluido, mejoraremos el movimiento de flexión y extensión. Entonces ya no nos veremos influenciado por las energías de otras personas, ya que nuestra energía está pulsando, pues es nuestro ritmo cráneo-sacral el que está pulsando y haciendo que su aura esté bien formada y por tanto bien protegida.

En el ámbito energético cada vez que pulsa el LCR manda una onda de energía hacia el aura que la recarga y le da forma y vida. Esta onda áurica, o sea esta onda energética se proyecta alrededor del cuerpo entre unos centímetros hasta cerca de un metro del cuerpo físico.

Es imprescindible hacer que nuestro cuerpo, que nuestra aura pulse por todos y cada uno de sus rincones. La perfección de este sistema nos lleva indudablemente a la salud holística de la persona.

Seguro que muchos de los problemas mentales, emocionales, de conducta o cualquier patología que venga de la psique, se pueden tratar con éxito desde el nivel cráneo-sacral.

Muchos de estos problemas psicológicos nosotros somos los que le hemos permitido que entren y no los hemos asimilado bien, se están somatizando en el tejido fascial, en forma de bloqueo o trauma.

Si nosotros ponemos de nuevo a pulsar todo el cráneo y el cuerpo entero, dichos problemas no entrarán con tanta facilidad ni se somatizarán en el cuerpo, ya que la pulsación del líquido cefalorraquídeo, por tanto el impulso rítmico craneal, nunca permitirá que absorbamos ningún tipo de energía negativa, es como estar conectado con Dios con la fuente universal que solo permitirá que únicamente entre en nosotros la perfección. O sea que todos los psicólogos y psiquiatras deberían apoyarse en técnicas cráneo-sacrales, para ayudar en el origen de la mayoría de los problemas psicológicos.

Para una vida sana y equilibrada en todos sus niveles es necesario que el ritmo del LCR vaya fluidamente por todo el organismo y que por tanto se realice el movimiento de flexo-extensión por todo el cuerpo, en especial por el cráneo. .

La vida, la energía, el espíritu y el Aliento de Vida crean unas ondas de fluctuación rítmica llamadas mareas.

La manifestación de estas mareas en los tejidos muestra una distribución eficaz del Aliento de Vida y por tanto indica una salud inmejorable, su ausencia demuestra lo contrario.

 

Estas fases se denominan inhalación y exhalación primarias.

Durante la fase de exhalación el sistema medular desciende un poco acentuandose sus curvas y el cráneo y todo en cuerpo se encije lateralmente. Los miembros inferiores y superiores giran ligeramente en rotación interna, e incluso el torax, abdomen y todo el cuerpo en general hace una rotacion interna que se puede percibir como un encojimiento general. Se puede explicar como todas las estructuras y organos pares hacen una rotacion interna.

El sacro hace el movimiento de contranutación, ósea, su parte inferior el coxis va en dirección posterior. La base del sacro y la quinta vértebra lumbar se cierran, se vuelven a juntar en su disco intervertebral, en equilibrio. El movimiento de nutación y contra nutación del sacro se debe al movimiento de las duras madres medulares que en su inserción en el agujero magno y debido al movimiento de la articulación esfenobasilar hace un juego de poleas, palancas. En la exhalación la parte posterior del agujero magno y la dura madre espinal suben y la parte anterior baja, es un mecanismo biomecánico.

En todo este mecanismo de flexión y extensión la hoz del cerebro, la tienda del cerebelo y la hoz del cerebelo tienen un papel importantísimo. Esta zona de membranas de la dura madre hace el papel de diafragma o corazón craneosacral.

Yo personalmente uso el impulso rítmico craneal, o movimiento respiratorio primario para seguir esa fluctuación energética por el aura de la persona y, asi percibo cinestésicamente los nudos de energía o quistes energéticos. Una vez localizado ese torbellino de energía retorcida y, que puede adoptar diferentes formas y tamaños, se procede a su disolución y limpieza. Después de tiene que recargar la zona del aura afectada y, volver a realizar esta sanación en los próximos dias, para asegurar que esa zona del aura quede reflejando correctamente las mareas internas del ser humano.

Si fortalecemos el campo de energía humano, la salud integral e innata del ser humano se realiza de forma automática.

Estoy totalmente convencido que con estas cuatro técnicas a aplicar se obtienen resultados verdaderamente asombrosos y, que, con cualquier otra terapia manual directamente en el cuerpo, parece una labor ardua, sino imposible.

Como se observa en estas ilustraciones los nervios espinales irradian a todos nuestros órganos, a través de los agujeros interespinales. Pues cuanto mejor sea la energía de nuestra aura, mejor tendremos las mareas energéticas de nuestro cuerpo y mejor será la comunicación neuronal y nerviosa de nuestro cuerpo. Los nervios espinales son la base de nuestra salud. Si en nuestra aura tenemos muchos nudos de energía, éstos tiran del tejido fascial y a la vez afectarán a los nervios espinales, mediante las tensiones reciprocas que tenemos en todo nuestro organismo.

Toda tensión muscular, enfermedad o cualquier cosa, tiene su contrapartida en el campo energético humano. Casi todas las personas tienen muchos nudos o quistes de energía que sin darse cuenta, los llevan por muchos años o por siempre, debilitando su campo de energía. Estas tensiones afectan sin lugar a dudas de forma sutil a la salud integral de la persona.

Asi que yo, Juan Carlos lluch, diría que la medicina del mañana se fundamentara en sanar y limpiar el campo de energía humana y dejar que el cuerpo-alma-espíritu realice los ajustes necesarios en el cuerpo físico.

 

Movimiento fisiológico del esfenoides

Principalmente nos dedicaremos a los ejes de flexión y de extensión, pues es el único movimiento fisiológico que se sustenta sobre la bisagra esfeno-basilar, una sincondrosis.

Esta es la bisagra articular que funciona a través de un eje horizontal que atraviesa el occipital y el esfenoides y dentro de estos dos ejes la bisagra se va a abrir y cerrar, gracias al sistema de llenado y vaciado del líquido cefalorraquídeo. Aunque tienen otros ejes de movimiento como contra laterales, verticales, dos ejes oblicuos y, además, un eje de rotación, pero ya son movimientos patológicos.

En una flexión el eje se traslada en dirección caudal y en la extensión se desplaza en dirección craneal. Este es el movimiento natural que podemos observar en una cabeza perfecta, aunque muy pocos de nosotros lo tengamos.

Solemos tener movimientos arbitrarios, sin sentido, se nos moverá de abajo hacia arriba, en oblicuo, un ala en flexión y otra en extensión, no pasa nada, vamos a solucionar cualquier problema del hueso esfenoides.

En la flexión esfeno-basilar observaremos los desplazamientos siguientes:

  • Las puntas del ala mayor se desplazan anterior e inferiormente.
  • La silla turca se desplaza hacia arriba y hacia delante.
  • El extremo anterior del cuerpo del esfenoides se desplaza hacia abajo.
  • El extremo posterior del cuerpo del esfenoides se desplaza hacia arriba.
  • La apófisis pterigoidea se desplaza hacia la zona posterior y el gancho pterigoides por su forma se desplaza un poco lateralmente.

El esfenoides regresa a su posición neutra en el momento de la extensión esfeno basilar.

Movimiento fisiológico del occipital

El occipital tiene un movimiento respiratorio primario abriéndose desde la sutura lambdoidea y pivotando básicamente desde la articulación esfeno basilar. La apertura comienza desde la zona superior de la sutura lambdoidea hacia abajo y justo un poco antes de llegar al final se abre lateralmente. O sea, primero desciende, luego se abre lateralmente, luego se cierra lateralmente y luego sube. Todo según un eje transversal que atraviesa la articulación esfeno basilar

Movimiento fisiológico de los huesos frontales

En el cráneo neonatal, en él bebe existen dos huesos frontales separados por la sutura metópica central, la cual en todas las personas se calcifica en la niñez o adolescencia. Aun así en terapia cráneo-sacral hablamos de dos frontales que respiran de delante hacia atrás, de manera simétrica. El punto fijo del frontal es arriba del tabique nasal en la sutura frontonasal. La sutura coronal es la que se abre hacia delante pivotando sobre el entrecejo, y casi al final del recorrido se abre hacia el exterior un poco.

A efectos de diagnóstico y tratamiento el frontal consiste en dos huesos separados por su zona medial en su sutura metópica. Esta sutura aún en los adultos está funcionable en un diez por ciento.

El eje que se observa en el movimiento respiratorio primario del frontal es un eje de rotación que incide en ángulo recto y atraviesa la eminencia frontal. El hueso frontal se desplaza de manera siguiente:

  • La glabela o protuberancia frontal media se desplaza muy ligeramente posteriormente y con una ligera inclinación ascendente.
  • El borde supraorbitario se desplaza ligeramente anterior descendente.
  • Los ángulos anteriomediales de la órbita ocular se desplazan como la glabela, ligeramente posterior y superior.
  • Los ángulos laterales de la órbita se desplazan un poco anterior y descendente.
  • La línea de la sutura coronal y en especial la zona alta se desplaza con un gran movimiento relativo hacia la zona anterior y descendentemente. Casi hacia el final de su recorrido hace una gran separación exterior, a través de su línea media o sutura metópica.
  • El área en forma de L del ala mayor del esfenoides, sigue el movimiento del ala y se desplaza en sentido anterolateral, con una ligera inclinación descendente.

Todas las partes vuelven a su posición de partida en la fase de contracción o extensión esfeno-basilar.

Movimiento fisiológico del parietal

Cada parietal puede expresar su movimiento independiente del otro. Su correcto movimiento respiratorio primario es el que ambos suben y justo antes de llegar a su final de subida hacen una separación externa. O sea suben y se abren, y descienden y se cierran. Este es el movimiento correcto y junto con un buen ritmo y simetría nos encontraremos con un perfecto movimiento fisiológico de los parietales.

Definiremos ejes de movimiento a cada uno de los huesos parietales. El movimiento de los temporales se adapta a los restantes movimiento de los huesos esfenoides especialmente, a los temporales, al occipital y al frontal. Si algunos de estos huesos tienen un movimiento distorsionado o inexistente, puede influir al correcto movimiento de los parietales.

En muchos de nosotros podremos encontrar movimientos patológicos en los parietales, debido a traumatismos craneales como en los provocados en los nacimientos complicados y con fórceps, o en golpes debido a un accidente o simplemente por enormes bloqueos mentales repetitivos.

Una desviación en algunos de estos grandes huesos provocara en una gran tensión de la membrana meníngea craneal. La duramadre, el aracnoides y la pía madre se encuentran forzadas en una especie de arrastre fascial.

Esto es debido simplemente por tensiones mentales o problemas mentales mal asimilados que han reprimido las fascias craneales. Ya no hay una total fluidez mental, ya que los pensamientos están agarrotados, atascados, esclerotizados.

Tanto sucede en una dirección, como en otra. Un traumatismo físico provoca rigidez y problemas mentales como a la inversa, los problemas mentales mal digeridos provocan traumatismo craneal.

Movimiento fisiológico del temporal

El movimiento respiratorio primario del temporal se realiza con un eje variable que va desde la superficie yugular, hasta el ápice. Durante la flexión esfeno-basilar la porción petrosa del temporal gira alrededor del eje, con el borde superior desplazándose hacia el exterior del cráneo. A la vez se producen estos otros movimientos:

  • El borde superior de la porción escamosa oscila anterior y lateralmente.
  • La porción mastoidea se desplaza anterior y lateralmente.
  • La apófisis mastoidea se desplaza posterior y medialmente.
  • El extremo anterior de la apófisis zigomática se desplaza inferiormente.
  • El borde occipital del porcino mastoideo se desliza en el borde mastoideo de la escama occipital.
  • El ápice petroso oscila lateralmente alejándose de la apófisis del occipucio mientras la apófisis mencionada se eleva.

 

La articulación o sutura temporal se parece a las branquias de los peces.

El temporal tiene dos ejes oblicuos contrarios.

Su movimiento es que primero se abre el mastoides y por tanto se abre la escama inferior, se cierra la escama inferior y se abre la escama superior. Es como las branquias de los peces que tienen un eje de rotación oblicuo.

Cuando la articulación esfeno-basilar vuelve a su posición de reposo el temporal regresa a su punto neutro.

Movimiento fisiológico de la mandíbula

La articulación temporo-mandibular, al igual que el frontal, hablamos de dos mandíbulas. La mandíbula derecha y la izquierda.

Depositaremos las manos suavemente en las ramas inferiores de las mandíbulas y lo que vamos a sentir es un ensanchamiento y seguido un descenso de las mandíbulas con una traslación anterior en el momento de flexión cuando la cabeza se llena del fluido cerebro espinal. Entonces la mandíbula al mismo tiempo que realiza un movimiento de expansión baja en dirección caudal y anteriormente y al final de la flexión realiza un pequeño movimiento de elevación.

Por tanto, es bajar y al final sube un pelín de nada y regresa. Está siguiendo su movimiento natural, el mismo ángulo inferior mandibular.

Movimiento fisiológico de los huesos nasales

Durante la flexión esfeno basilar los huesos nasales son arrastrados o empujados por los huesos maxilar y frontal principalmente. Se produce un movimiento respiratorio primario de desplazamiento anterior y luego casi al final de éste una apertura lateral de ambos nasales. O sea, es un movimiento anterolateral junto con todos los demás huesos craneales.

 

Movimiento fisiológico de los  huesos palatinos

Ambos palatinos tienen un movimiento de descenso y apertura y después de cierre y ascenso. Todo en perfecto equilibrio en ritmo y simetría.

En la fase de flexión esfeno-basilar el cuerpo del esfenoides empuja a los palatinos hacia abajo, siguiendo a la apófisis pterigoide del esfenoides. Casi al final del recorrido se produce una apertura y rotación externa entre ambos palatinos. En el momento de la extensión los palatinos se cierran y ascienden.

 

Movimiento fisiológico del hueso lagrimal

Durante la flexión esfeno-basilar se produce una apertura y cierre del hueso lagrimal. Esta apertura se realiza pivotando sobre el borde inferior del lagrimal, de manera que la parte superior del hueso tiende a ensancharse y a descender un poco al final de su recorrido. El agujero superior del canal lacrimonasal tiende a ensancharse como resultado al menor desplazamiento de su zona inferior o maxilar.

Apertura, descenso, ascenso y cierre. Todo este movimiento pivotando casi por completo con la sutura lacrimomaxilar inferior y orbital.

 

Movimiento fisiológico del cigomático

Durante la flexión esfeno-basilar el hueso cigomático se desplaza anterolateralmente con las alas mayores del esfenoides. Tienen un eje de rotación vertical, de manera que cuando el sujeto entra en flexión esfenoidal lo que sentiremos es una apertura de los zigomáticos y cuando entra en extensión del esfenoides sentiremos un cierre. El movimiento respiratorio primario lo describiremos de la manera siguiente:

  • El borde occipital oscila lateralmente ensanchando la órbita ocular.
  • La apófisis temporal se desplaza ínfero lateralmente con la apófisis cigomática del temporal.
  • La apófisis frontoesfenoidal se desplaza anterolateralmente junto con la apófisis cigomática del frontal.

Los huesos zigomáticos también tienen su movimiento respiratorio. De manera que testaremos el IRC en ambos zigomáticos. Estos huesos controlan la presión del globo ocular, por tanto, cualquier afectación del par craneal trigémino y de los ojos deberemos de trabajar los zigomáticos.

Un trabajo bueno para las conjuntivitis, sinusitis, glaucoma ocular, entre otros será: aperturas nasales y zigomáticas como técnicas exocraneales y como técnicas indocraneales el vómer y los palatinos.

Cualquier impactación traumática en los zigomáticos se puede notar como una prominencia de uno de ellos teniendo al paciente tumbado. Una impactación de este tipo a través de la glabela del frontal puede bloquear o afectar al hueso frontal y a los huesos parietales.

Si notamos algún hueso que no circula o que lo hace en desequilibrio haremos lo mismo de siempre iremos en el sentido de la lesión e incluso lo forzamos y mantenemos para desatar el nudo. Luego acompañamos en el otro sentido y hacemos una parada en el vaciado. Mantenemos ahí hasta que de nuevo vuelva el IRC con mayor amplitud y simetría.

La evaluación del paciente se puede realizar mediante la escucha, mediante la movilización y mediante el tacto.

 Aquí profundizaremos en la escucha que también se percibe una movilidad y un tacto pero a nivel mucho más fino.

 La escucha del movimiento respiratorio primario y por tanto la búsqueda de la lesión se hará de forma manual. Se trata de percibir el fallo de energía que puede haber en los tejidos en las fascias debido a diferentes traumatismos sufridos por un individuo.

 Ya sabemos que el tejido fascial tiene la memoria tisular y que nuestro propósito es percibir los fulcros inerciales y las zonas de débil o nulo movimiento respiratorio primario y así detectar las huellas de las lesiones.

Para una buena evaluación tendremos que tener un contacto mínimo y intentar percibir micro movimientos de alrededor de una micra. Tenemos que estar en sintonía con el paciente y una aptitud mental de neutralidad, sin juicios ni prejuicios.

Tenemos que tener las manos templadas y colocarlas en el cuerpo en forma plana con un contacto amplio. La mano descansa en el cuerpo por su peso y se adhiere a este como una ventosa en unión energética. El paciente estará en decúbito prono y relajado. Lo mejor en hacer el contacto con la piel, pero es posible que algunos terapeutas lo puedan realizar con ropa puesta.

La lectura que nos da los tejidos la tenemos que hacer totalmente neutral, sin ninguna idea preconcebida y de forma pasiva y simplemente a la escucha.

Tenemos que percibir el ritmo del paciente, sin interponer el nuestro o las que las prisas nos impacienten.

Pondremos toda nuestra atención en lo que sucede en los tejidos subyacentes con la máxima disponibilidad y concentración.

Percibiremos la temperatura de los tejidos, la textura el movimiento y el ritmo. Como normales tendremos los valores habituales que con la práctica y experiencia hemos adquirido.

Notaremos la flexibilidad de la piel y si percibimos una atracción preferencial hacia una determinada zona en la mayoría de los casos significara la dirección de una lesión. El traumatismo de los tejidos conjuntivos ha creado un vector preferencial de tensión. Seguiremos la dirección del movimiento que nos marca dicho vector para llegar al punto central de la lesión. Probaremos un poco en ir en sentido inverso de la lesión para percibir una mayor restricción de movimiento.

En grandes rasgos la escucha será igual en cualquier parte del cuerpo, aunque cada terapeuta puede tener sus particularidades y su técnica especial.

 

Yo en particular mi escucha está basada en la energía de los fluidos y de los tejidos y no toco al paciente, solo toco el aura y mis manos siguen la pulsación energética. A mí me va muy bien y percibo muchas sutilezas de los tejidos y de las lesiones. Para mí las lesiones y tensiones adquieren otra dimensión más holográfica y multidimensional.

Yo coloco mis manos en el aire y pensando en la articulación en concreto y me sintonizo con las tensiones de los tejidos y las manos se colocan en su patrón inercial y luego se mueven en su respiración, Por ejemplo el esfenoides es posible que este en rotación derecha en su posición relajada, “o sea los tejidos y sus tensiones quieren poner al esferoides o lo ponen en rotación derecha y cuando respira o inhala se coloca en su posición correcta y de nuevo en la espiración va a la posición patológica y ahí se queda como posición neutra”

Yo así lo veo y así lo siento. Mi campo energético se acopla al suyo y mis manos se colocan según las tensiones de los tejidos.

Es como si dejara que los propioceptores de los músculos y de las articulaciones pusieran mis manos y mi brazo en la posición de la energía y de las líneas de tensión de los tejidos del paciente.

En la mayoría de los casos sigo el movimiento respiratorio del paciente y a la segunda inhalación las manos se me quedan pegadas al paciente realizando una parada u punto CV4, realizando un intercambio de energía y recargando su sistema fascial, para al rato volver a respirar con mejor ritmo y amplitud.

Yo creo que esto sucede porque muchas veces tengo el chakra del entrecejo y de la coronilla abierto y después de una escucha el ritmo craneosacral se para mis manos se quedan pegadas y hay que esperar un rato para que vuelca el ritmo craneosacral mucho mejor. Esto sucede para con los demás y para conmigo mismo, ya que yo llevo años realizando en mi cuerpo estas percepciones y siempre hay un mejor ritmo que tomar y unos tejidos que arreglar. Aunque haya realizado 100 paradas en mis rodillas o en mis caderas siempre le será bueno que algún día vuelva a esa zona y escuche el ritmo, casi con seguridad después de un par de respiraciones se parara el ritmo el solo, mis manos se pegaran y se fundirán en el cuerpo y habrá que esperar unos minutos hasta que vuelva el ritmo craneosacral y entonces será la 101 vez que realice un tratamiento craneosacral a mi rodilla.

Yo puedo hablar de mi, ya que con otra persona es muy difícil hacer tantos tratamiento, debido a la disponibilidad de tiempo entre otras cosas, pero supongo que todos podemos absorber miles de tratamientos craneosacral muy beneficiosos todos para nuestra salud, físico, mental y emocional. Claro está que es una terapia tan profunda como sutil.

Podemos hablar de realizar la escucha en las extremidades superiores de tal manera o de tal forma, en las extremidades inferiores, así o asa. También podemos escribir y escribir  como realizar la escucha en la cabeza, en el tronco, etc.,  pero al final será siempre lo mismo, escucha el ritmo, síguelo varios ciclos, intentando que sea mas grande y seguro que lo demás ya vendrá solo, vendrá una parada del ritmo, vendrá una trasmisión de energía y al rato volverá el ritmo craneosacral con mejor ritmo y amplitud.

Lo mejor es escuchar nuestro cuerpo y nuestra intuición y dejarse llevar por la sabiduría innata de nuestro cuerpo-mente.